{"id":1025,"date":"2021-04-10T09:00:30","date_gmt":"2021-04-10T09:00:30","guid":{"rendered":"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1025"},"modified":"2023-04-15T21:50:49","modified_gmt":"2023-04-15T21:50:49","slug":"arrien-las-velas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1025","title":{"rendered":"ARR\u00cdEN LAS VELAS"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Dark Room<\/em> [<em>Anshitsu<\/em>] (Kirio Urayama, 1983)<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">El destino de las revoluciones termina fragu\u00e1ndose capciosamente dentro de reg\u00edmenes resquebrajados, y en plenos a\u00f1os 80, con el cine japon\u00e9s navegando por rituales y escenas de inventariados lascivos, se hace ardua la tarea de mutilar la repetici\u00f3n, encontrarse con festines b\u00e1quicos donde ni el desenfado o la disecci\u00f3n sean el centro de atenci\u00f3n del registro. <em>Anshitsu<\/em> hunde a Nakata, marido <em>nauseado<\/em> tras la borrosa muerte \u2500posible suicidio\u2500 de su mujer, en el oc\u00e9ano primordial del que el cinemat\u00f3grafo no ha dejado de alimentar al celuloide desde 1895, las aguas que de tanta calma vuelven al hombre loco, las calles cuya parsimoniosa actividad trastornan el grado de excitabilidad de la percepci\u00f3n, alerta permanente, escapatoria f\u00fatil: al primer roce con el cemento, tacto con piel, mama o pelo pudoroso, uno sale escaldado, maldito, tocado y <em>casi<\/em> hundido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Urayama prescinde de estilete y taumaturgia, \u00e9l ya ha visto la alcoba, sabe que un d\u00eda estuvo en llamas; lo aterrador y erotizante para Nakata es aquello escatimado por los m\u00e1s desafortunados cuentos X: la obstinada y maleducada maleabilidad, irrespetuosa, de una habitaci\u00f3n con cuatro paredes, tambi\u00e9n las descentradas s\u00faplicas del deleite m\u00e1s urgente\u2026 un c\u00edrculo yendo y viniendo hacia el centro de los ojos, el trauma no de un pasado, sino de un presente que no sabe vivir sin dejarse atravesar en demas\u00eda por voces huidizas. Se le escapan de una en una, pasa de la primera a la tercera y retorna a la segunda, pero las dicciones suplicantes ultiman por colapsar con la campi\u00f1a ajena, el gran plano general que, en movimiento, revela el miedo que uno siente al ser infiltrado por este filme, pues desligado de pesados desvelos psicol\u00f3gicos, no nos provocar\u00e1 espanto el l\u00e1tigo del \u00faltimo tercio, heridas pasajeras en la piel, m\u00e1s bien la convicci\u00f3n de que despu\u00e9s de <em>la deconstrucci\u00f3n de la impresi\u00f3n de realidad<\/em> (Oudart), anida la alucinaci\u00f3n de finales de siglos, los toqueteos convertidos irreparablemente en torpes, suplicando a la par cari\u00f1o y desprecio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Es tan ligera, letal y enga\u00f1osa la ca\u00edda que, una vez visto tras m\u00faltiples noches un temprano d\u00eda, al tener la valent\u00eda de abandonar la m\u00e1quina de escribir o las s\u00e1banas enredadas, la aparici\u00f3n de una bandada de cr\u00edos instrumentistas de paso pisando el suelo resulta no menos flamante que un desayuno registrado casi cien a\u00f1os atr\u00e1s, en otras tierras, tras ilimitados rodajes de sensibler\u00edas y banalidades. Nakata horada tal cantidad de medianeros que al filmador le llega con unos pocos cambios de perspectiva entre la subjetividad del torturado y los incontenibles brotes de libido de un pa\u00eds permeable a la impregnaci\u00f3n. Suficientes cortes, alumbramientos y retozos en sombras como para traer de vuelta la negativa, resurgir la venganza, distorsionar la voz desde el tel\u00e9fono en mal augurio, testimoniar el abuso fr\u00e1gil de los perdedores, ver pasar una pareja desde un bus, formada por una antigua amante y su hermano discapacitado mental en sus lomos. La acumulaci\u00f3n de estas incidencias a\u00f1aden un nuevo ep\u00edgrafe a la ley del deseo y reacomodan al espectador en el sitio del que hab\u00eda sido expulsado, por pertinente rechazo. Butaca de dulce angustia en presencia de una vista <em>macrosc\u00f3pica<\/em> humidificadora m\u00e1s de poros que de sugerentes venas, un peque\u00f1o rinconcito de inocencia deshilachada en el que no tiene cabida la pr\u00f3spera culminaci\u00f3n de un amor consumado, tarde ya para esas risitas, estiramos los labios, de honesto masoquismo ante la obcecada tesura del viento.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/vlcsnap-2021-04-01-08h14m39s067.png\" alt=\"Anshitsu (Kirio Urayama, 1983)\" width=\"998\" height=\"572\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1027\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/vlcsnap-2021-04-01-08h14m39s067.png 998w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/vlcsnap-2021-04-01-08h14m39s067-300x172.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/vlcsnap-2021-04-01-08h14m39s067-768x440.png 768w\" sizes=\"(max-width: 998px) 100vw, 998px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dark Room [Anshitsu] (Kirio Urayama, 1983) El destino de las revoluciones termina fragu\u00e1ndose capciosamente dentro de reg\u00edmenes resquebrajados, y en plenos a\u00f1os 80, con el cine japon\u00e9s navegando por rituales y escenas de inventariados lascivos,<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26,367],"tags":[124,795,78,123],"class_list":["post-1025","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criticas","category-revista","tag-124","tag-dark-room-anshitsu","tag-japon","tag-kirio-urayama"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1025"}],"collection":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1025"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1025\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1082,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1025\/revisions\/1082"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1025"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1025"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1025"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}