{"id":1048,"date":"2021-06-20T09:00:21","date_gmt":"2021-06-20T09:00:21","guid":{"rendered":"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1048"},"modified":"2023-03-31T06:25:44","modified_gmt":"2023-03-31T06:25:44","slug":"los-subversores-por-manny-farber","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1048","title":{"rendered":"LOS SUBVERSORES; por Manny Farber"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>The Subverters <\/em><\/strong><br \/>\npor Manny Farber<\/p>\n<p>en <em><strong>Farber on Film: The Complete Film Writings of Manny Farber<\/strong><\/em>. Ed: A Library of America Special Publication, 2009; p\u00e1gs. 573-576.<\/p>\n<p><strong><em>LOS SUBVERSORES<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Un d\u00eda alguien va a hacer un filme que sea el equivalente a una pintura de Pollock, una pel\u00edcula que pueda ser verdaderamente encasillada por su efecto, certificada como la operaci\u00f3n de una sola persona. Hasta que este milagro ocurra, la enorme tentativa de la cr\u00edtica de los 60 para traer algo de orden y estructura a la historia del cine \u2500creando un Louvre de grandes filmes y detallando al \u00fanico genio responsable por cada filme\u2500 est\u00e1 condenada al fracaso a causa de la propia naturaleza subversiva del medio: la vitalidad de bomba aturdidora que una escena, un actor o un t\u00e9cnico inyecta a trav\u00e9s del grano del filme.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo \u00daltimo en Filmes de Directores, <em>Strangers on a Train <\/em>(Alfred Hitchcock, 1951), ahora parece en parte debido al talento de Raymond Chandler para crear er\u00f3ticos exc\u00e9ntricos como la bomba sexual pendenciera que trabaja en una tienda de discos. Nada en el expediente hitchcockiano de retratos femeninos tiene el mordisco realista del rol de esta Laura Elliott, ni ning\u00fan otro filme de Hitchcock muestra tal ojo sombr\u00edo para el transporte y los suburbios de Los \u00c1ngeles.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Inside Daisy Clover <\/em>(Robert Mulligan, 1965), una autos\u00e1tira exhaustivamente blanda de Hollywood, tiene una escena que es dinamita como cr\u00edtica anti-Hollywood en la cual Natalie Wood, chasqueando sus dedos para sincronizarse con una imagen de ella misma, se mete dentro del papel de Daisy con el nervioso, corruptible, adolescente talento que descubriera a\u00f1os atr\u00e1s Nick Ray.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El m\u00e1s grosero de los filmes, <em>The Oscar<\/em> (Russell Rouse, 1966), alberga una breve intervenci\u00f3n de Broderick Crawford, en la que este encapsula efectos de degeneraci\u00f3n, vileza. La cursi y arrellanada actuaci\u00f3n de Crawford como <em>sheriff<\/em>  rural sugiere una carrera de profesionalismo ganado a pulso, el tipo de t\u00e9cnica cinematogr\u00e1fica interna a lo Sammy Glick que supuestamente esta pel\u00edcula debe exudar pero nunca alcanza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>King and Country<\/em> (Joseph Losey, 1964) es generalmente acreditado como un filme de Joe Losey, uno que est\u00e1 manchado con su aversi\u00f3n y que arroja al espectador al centro de un horror fangoso infestado de ratas denominado como guerra de trincheras. Puede ser una \u201cmuy buena pel\u00edcula\u201d, pero, dentro de sus im\u00e1genes did\u00e1cticas y carentes de humor que parecen surgir de una oscuridad rembrandtiana, no hay casi nada fresco en el trabajo de Losey, los actores o Larry Adler, quien compuso la m\u00fasica lacrim\u00f3gena. Desde el solo de arm\u00f3nica que abre el filme, puramente convencional y sensiblero para ilustrar peque\u00f1os personajes aplastados por sus superiores, hasta el freudianismo final de cuando se introduce una pistola en la boca del desertor para concluir lo que el pelot\u00f3n de ejecuci\u00f3n empez\u00f3, nos encontramos ante una pieza teatral fotografiada constituida por acotaciones sobreentrenadas, en particular del cat\u00e1logo loseyano de s\u00edmbolos masculino-femenino.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Del mismo modo que <em>Paths of Glory<\/em> (Stanley Kubrick, 1957) es deudora del sabelotodismo actoral de Tim Carey y del talento de Calder Willingham por las palabras cortantes, el di\u00e1logo que bordea la obscenidad, los nuevos filmes de Losey adquieren un notable impulso merced Dirk Bogarde y la tibia intelectualidad que impone al arrastrar sus frases, al enmudecer antes de espaciar sus palabras, sugiriendo as\u00ed que cierto miedo o sensibilidad las empuja de su garganta. Bogarde es r\u00edgidamente interesante, y en menor medida, tambi\u00e9n lo es Tom Courtenay repitiendo su especialidad, un rostro que tiene la fealdad tiesa y convicta de un criminal en el tablero de anuncios de una oficina de correos, adem\u00e1s de un masticado, engullido dialecto en el que a cada cuatro palabras transporta al espectador al hogar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sin embargo, aparte de la interpretaci\u00f3n, subyace una peque\u00f1a recompensa en la capacidad de Losey por sacar a relucir una intimidad sofocante, evidente hace mucho tiempo en los filmes que Losey rod\u00f3 en Hollywood sobre un merodeador, un espalda mojada y un ni\u00f1o de pelos verdes. Nadie siente semejante esp\u00edritu de vacilaci\u00f3n, pero dicha desconcertante frialdad de Losey hace parecer que este no toca material predestinado sino que \u00fanicamente se dedica a pulir su superficie.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>The Flight of the Phoenix <\/em>(Robert Aldrich, 1965) propone como imagen dominante a un grupo de actores de car\u00e1cter incansable atados como caballos a un peque\u00f1o avi\u00f3n o a piezas de uno m\u00e1s grande. Este plano repetido junto a otro tambi\u00e9n preciso de la misma l\u00ednea de esforzados actores descansando contra el fuselaje de un aeroplano, cada uno de ellos sofocado por trucos realistas y fervor, sugieren que casi cualquier filme de Robert Aldrich se basa en gran parte en la vida salvaje y desmara\u00f1ada que un actor de equipo como Dan Duryea puede aportar ejerciendo alrededor del borde, tratando de hacer ceder un guion enorme y fofo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Un filme de Aldrich no solo est\u00e1 construido bajo la idea de una interpretaci\u00f3n subversiva, esto es \u00fanicamente puro entretenimiento que equilibra las carencias del director como un t\u00e9cnico hondamente personal con un instinto infalible para el tipo de electricidad afiligranada que es la base de cualquier filme pero que jam\u00e1s se discute en las entrevistas de los <em>Cahiers<\/em> con grandes directores. El tema principal \u2500que relata llanamente la construcci\u00f3n de un peque\u00f1o avi\u00f3n a partir de pedazos de otro mayor\u2500 se encuentra arruinado por coloreados deficientes, tomas del desierto a lo <em>Lawrence of Arabia <\/em>(David Lean, 1962), algunos errores de casting con dos actores franceses carentes de ese enfoque duro y anti-cinematogr\u00e1fico del t\u00edpico Homo Aldrichitens, y por el curioso hecho de que Aldrich, capaz de tamizar el paisaje a trav\u00e9s del rostro y las emociones de sus actores, se ahoga en cualquier cosa estrictamente relacionada con la configuraci\u00f3n del espacio esc\u00e9nico.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La emoci\u00f3n de la pel\u00edcula proviene de un enrejado barroco, fragmentos de acci\u00f3n que parecen escurrirse de entre las grietas de grandes escenas: el monstruoso modo en que el parloteo germ\u00e1nico de Hardy Kruger se despliega sobre un labio inferior agrietado por el sol; la sensaci\u00f3n casi laboral de observar los procedimientos de trabajo desde la perspectiva de un envidioso, competitivo colega; Ian Bannen haciendo cabriolas simiescas y bromeando en torno al alem\u00e1n; una perfecta dosis de odio contra la autoridad por parte de un Ronald Fraser haciendo de sargento mantecoso; el extra\u00f1o efecto de Jimmy Stewart virando hacia atr\u00e1s y adelante entre las lentas afectaciones a lo Charles Ray que lo convirtieron en una estrella insoportablemente predecible y un nuevo Stewart con el aspecto de un perro de mediana edad abri\u00e9ndose paso a lo largo de un momento complicado de una manera enga\u00f1osa y sin relaci\u00f3n con el guion o la interpretaci\u00f3n convencionales.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Viendo a Duryea solventar su endeble papel sin la habitual agresi\u00f3n dureyeana consistente en un cursi efecto de trompeta con su paladar inferior, disfrutando de los extra\u00f1os saltos <em>pogo-stick<\/em> de Fraser cuando un motor averiado lentamente vuelve a la vida, un cr\u00edtico puede albergar la esperanza de que se instituya un nuevo premio al acabar el a\u00f1o: al Actor M\u00e1s Subversivo. Posiblemente el \u00fanico medio de hacer justicia a la aut\u00e9ntica vitalidad en el cine.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;As\u00ed, en lugar de hegemonizar a gente con proyectos defectuosos \u2500los Lumet, Steiger, Claire Bloom\u2500, el cin\u00e9filo orientar\u00e1 su atenci\u00f3n hacia los fant\u00e1sticos pormenores de Ian Bannen como un adulador oficial liberal en <em>The Hill<\/em> (Sidney Lumet, 1965); hacia la vigorosa amalgama de Michael Kane entre el silencio ladino y la astucia taimada de un suboficial como el \u201cEjecutivo\u201d, en <em>The Bedford Incident <\/em>(James B. Harris, 1965); hacia el vapuleo actoral de Eleanor Bron, apenas fingiendo interpretar y bordando la ternura enfermiza como una falsa muchacha hind\u00fa, en <em>Help!<\/em> (Richard Lester, 1965).<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Uno de los placeres cin\u00e9filos consiste en preguntarse sobre qu\u00e9 de lo atribuido a Hawks en realidad puede ser debido a Jules Furthman, que detr\u00e1s de un filme de Godard se cierne el acechante perfil de Raoul Coutard, y que, cuando la gente habla sobre el cinismo sofisticado de Bogart y su estigma como \u201cpeculiarmente americano\u201d, realmente est\u00e1 hablando de lo que Ida Lupino, Ward Bond, o incluso Stepin Fetchit proporcionaron en inconfundibles momentos en que robaron la escena.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Julio, 1966<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2988\" aria-describedby=\"caption-attachment-2988\" style=\"width: 720px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Routine-Pleasures-Jean-Pierre-Gorin.png\" alt=\"Routine Pleasures Jean-Pierre Gorin\" width=\"720\" height=\"540\" class=\"size-full wp-image-2988\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Routine-Pleasures-Jean-Pierre-Gorin.png 720w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Routine-Pleasures-Jean-Pierre-Gorin-300x225.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Routine-Pleasures-Jean-Pierre-Gorin-440x330.png 440w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2988\" class=\"wp-caption-text\"><em>Routine Pleasures<\/em> (Jean-Pierre Gorin, 1986)<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>The Subverters por Manny Farber en Farber on Film: The Complete Film Writings of Manny Farber. Ed: A Library of America Special Publication, 2009; p\u00e1gs. 573-576. LOS SUBVERSORES Un d\u00eda alguien va a hacer un<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[367,23],"tags":[129,282,325,330,315,329,320,319,324,127,321,117,323,316,318,327,93,314,328,322,326,317],"class_list":["post-1048","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-revista","category-traducciones","tag-129","tag-alfred-hitchcock","tag-david-lean","tag-help","tag-inside-daisy-clover","tag-james-b-harris","tag-joseph-losey","tag-king-and-country","tag-lawrence-of-arabia","tag-manny-farber","tag-paths-of-glory","tag-richard-lester","tag-robert-aldrich","tag-robert-mulligan","tag-russell-rouse","tag-sidney-lumet","tag-stanley-kubrick","tag-strangers-on-a-train","tag-the-bedford-incident","tag-the-flight-of-the-phoenix","tag-the-hill","tag-the-oscar"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1048"}],"collection":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1048"}],"version-history":[{"count":29,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1048\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5482,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1048\/revisions\/5482"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1048"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1048"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1048"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}