{"id":1126,"date":"2021-05-10T09:00:48","date_gmt":"2021-05-10T09:00:48","guid":{"rendered":"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1126"},"modified":"2025-11-10T22:32:38","modified_gmt":"2025-11-10T22:32:38","slug":"el-requerimiento-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1126","title":{"rendered":"EL REQUERIMIENTO DEL MUNDO"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Housekeeping<\/em> (Bill Forsyth, 1987)<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">\u00ab(<em>Sociedad de consumo<\/em>) \u00a1Ese intenso y vicioso placer de embelesarme largamente con la frente apoyada en el cristal de los escaparates de las ferreter\u00edas, so\u00f1\u00e1ndome comprador de tantas, tantas fascinantes cosas: herramientas, masillas, accesorios, herrajes, aparatos, pegamentos, que ese cliente fingido para el caso forzosamente necesitar\u00eda\u2026 hasta que al cabo me aparto despertando a la tal vez melanc\u00f3lica evidencia de que siendo el que creo que soy cuando no sue\u00f1o no me hacen ni puta falta para nada!\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"justify\"><em>Pecios reunidos<\/em>, Rafael S\u00e1nchez Ferlosio<\/p>\n<p align=\"justify\">Como buen pedig\u00fce\u00f1o del cine que soy, uno se acostumbra tambi\u00e9n a que le pidan. A cambio de dar, recibir, un esfuerzo m\u00e1s por ver; convertido en un sabueso, prevenido ante lo in\u00e9dito de mis visionados escogidos sin apenas referencias, por olfato canino, afilo mis pezu\u00f1as dispuesto a cavar hondo (\u00bfhacia qu\u00e9 hueso?), achino los ojos instintivamente buscando (\u00bfpero qu\u00e9 presa?): en trueque bicondicional por mi concentraci\u00f3n, demando pavlovianamente mi comida. Sangrante por favor, a la de ya si puede ser. Conozco de otros chuchos que pueden quedarse dormidos mientras los acarician, yo no, yo hociqueo el filme desde el borde de la butaca, del sof\u00e1, a veces de pie, en posici\u00f3n de ataque a cuatro patas. Sin embargo, un perruno d\u00eda como cualquier otro, mi morro afilado y babeante, mi espalda de pelo tan escarpiado que duele, topetan con <em>Housekeeping <\/em>(1987), filme de un tal Bill Forsyth, director escoc\u00e9s, quien lejos de pretender corresponder mis ansias de agonismo amoroso, ladrador, me ofrece cari\u00f1o, todo el cuenco, sin pedirme nada. Imaginaos mi cara. Y, en fin \u00bfqu\u00e9 replicar?, si ciertamente de Philip Marlowe solo tengo la sarna, el desorden y cin\u00e9filamente vivo idealizando su planta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;As\u00ed, <em>Housekeeping<\/em> comienza ofreciendo a la vista una llanura anubarrada (mal d\u00eda para cazar); el viento h\u00famedo, que anuncia lluvia, templa la percepci\u00f3n con una profundidad de campo sin igual. La voz en <em>off<\/em> femenina inicia narrando c\u00f3mo su abuelo, de ni\u00f1o, despu\u00e9s de pensar durante alg\u00fan tiempo que el mundo era todo planicie, descubri\u00f3 las monta\u00f1as, y obsesion\u00e1ndose con ellas, persigui\u00e9ndolas hasta Fingerbone, las dibuj\u00f3 sin parar. En este lugar so\u00f1ado al noroeste de EUA, seguramente cerca de Idaho, probablemente en el condado de Bonner, lindando la frontera del Canad\u00e1, el abuelo encontr\u00f3 la muerte: un accidente ferroviario \u2500devenido luego famoso aunque nadie lo presenci\u00f3 ocurrir\u2500 hizo que el tren en que viajaba se precipitara por el puente que salva las dos orillas del gran lago congelado de Fingerbone, abriendo un gran boquete en el hielo. En el pueblo, hay gentes que dicen que la profundidad del lago es insondable, que el tren, con a bordo las doscientas almas de los pasajeros, estar\u00eda a\u00fan cayendo. A esta tragedia, sobre la que no se nos pide opini\u00f3n, viene a sumarse otra sobre la que tampoco: a\u00f1os despu\u00e9s, la hija del abuelo llevar\u00e1 a sus dos peque\u00f1as de vuelta a Fingerbone, y dej\u00e1ndolas solas en casa de la abuela, se arrojar\u00e1 con el coche al mismo lago, mat\u00e1ndose tambi\u00e9n. El tono de todo ello es inquietantemente quedo y sutilmente extra\u00f1o, y desde el inicio avisados estamos de que la narraci\u00f3n parte de los recuerdos reimaginados, infantiles, remedados de las chicas, Ruth y Lucille. Muerta la abuela, heredan, las cuidan sus t\u00eda-abuelas, hasta que llega para hacerse cargo de ellas su t\u00eda Sylvie. A partir de aqu\u00ed, las piezas de la novela est\u00e1n lo suficientemente munidas, espesadas de atr\u00e1s hacia delante, de delante hacia atr\u00e1s, como para sospechar de proyecciones m\u00faltiples: Sylvie en la madre, la madre en Sylvie, la muerte del abuelo sobre las dos anteriores\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero aqu\u00ed viene lo m\u00e1s extra\u00f1ante: una luz c\u00f3modamente densa y dispersa, un benigno anamorfismo merced una lente blanda, sostienen los planos muy cerca de nuestras condiciones perceptivas que dir\u00edamos normales, evolutivas \u2500deformantes seg\u00fan nuestra usual idea de la <em>no-deformaci\u00f3n<\/em>\u2500, de fuera del cine en jornada tranquila, enriquecidas eso s\u00ed por una naturaleza atacada a la mejor hora del d\u00eda, con un balance de blancos fr\u00edo, azulado, verde o amarillo \u2500c\u00e1lido cuando debe serlo (mudan las estaciones del a\u00f1o)\u2500, un <em>principio de realidad<\/em> ennoblecido que sirviendo de contrapeso a las tragedias propiamente humanas resulta exterior e independiente, beneficioso para el esp\u00edritu. Sylvie es una mujer rara, posee una sensibilidad medio inconsciente, e itinerantemente se entrega a estos placeres an\u00f3micos del mundo exterior: pasar la noche al raso, tomar prestada una barcaza agujereada, navegar por las aguas donde cad\u00e1veres familiares hundidos testifican convocando la amenaza, etc. Su idiosincrasia preocupa y atrae a las ni\u00f1as, luego a las autoridades del pueblo (alcahuetas, sheriff, servicios sociales). Digamos que la casa se le viene encima. No sabe controlar la econom\u00eda del hogar, la original, la m\u00e1s b\u00e1sica; lleva los bolsillos llenos de monedas peque\u00f1as, caramelos pegajosos, papelujos y dem\u00e1s mierda. Duerme en los bancos, vagabundea, se ausenta. Mira los escaparates, contempla las aspiradoras en fila, y como un S\u00f3crates o un Di\u00f3genes de leyenda paseando molestando por el mercado matutino, se sonr\u00ede meditando todo aquello que no necesita. El nitescente registro de la naturaleza, servido por Forsyth, la legitiman. Ruth, la narradora en <em>off<\/em>, va vi\u00e9ndose seducida por la personalidad de Sylvie, tutora que dispone poco y nada pide, mientras que Lucille acaba desconfiando de la ventura pante\u00edsta de faltar a clase guareci\u00e9ndose en el bosque.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tras abrumarme el requerimiento del mundo exterior que inunda <em>Housekeeping<\/em>, retroced\u00ed en la filmograf\u00eda de Forsyth hasta <em>Local Hero<\/em> (1983), encontrando el mismo amor por el panorama, esta vez, en el \u00e1lgido norte escoc\u00e9s. Sorprende constatar que Forsyth, en sendos filmes, trabajara con directores de fotograf\u00eda distintos \u2500en <em>Local Hero<\/em> con Chris Menges, en <em>Housekeeping<\/em> con Michael Coulter\u2500 consiguiendo similares afectos de incandescencia. Sorprender\u00e1 menos si nos atenemos a que gran parte de la producci\u00f3n de ambas corri\u00f3 a cargo de David Puttnam, quien despu\u00e9s del \u00e9xito de<em> Local Hero<\/em> en Escocia, otorg\u00f3 a Forysth la confianza financiera necesaria como para que el cineasta, en su primer filme producido en Estados Unidos, impusiera y diera a conocer su visi\u00f3n. Existe una perseverancia, pero hay relaciones que se desarrollan, se invierten, var\u00edan; en mi opini\u00f3n, se hacen m\u00e1s inteligentes, la inquietud se torna m\u00e1s interior e \u00edntima. En dicho filme escoc\u00e9s, las oposiciones del paisaje al resto son de una \u00edndole elevada a lo macroecon\u00f3mico: se opone la melanc\u00f3lica luz de playa, el proyecto del instituto oceanogr\u00e1fico, las estrellas, a la plataforma petrol\u00edfera y el jet supers\u00f3nico. En <em>Housekeeping<\/em>, en cambio, el horizonte consensual del sistema mundo aldea <em>Coca-Cola <\/em>se establece casi como un l\u00edmite t\u00f3pico, y lo exterior a \u00e9l, como lo nunca visto. Y aqu\u00ed, lo nunca visto, es capaz de operar una perturbaci\u00f3n econ\u00f3mica primigenia, de base, comenzando por carcomer lo micro. No est\u00e1 de m\u00e1s recordarse un poco cada d\u00eda que la etimolog\u00eda de la palabra \u201ceconom\u00eda\u201d procede de la sementera de reflexiones sobre las normas \u2500<em>nomos<\/em>\u2500 que deben regir el hogar \u2500<em>oikos<\/em>\u2500, aquellas que virtuosamente destinar\u00edan su supervivencia. El temperamento absorbido de Sylvie, despu\u00e9s tambi\u00e9n el de Ruth, las hace in\u00fatiles para estos b\u00e1sicos menesteres tituladores del filme. Ah\u00ed fuera algo las requiere.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los peri\u00f3dicos, eventualmente forros para combatir fr\u00edo, se amontonan, tambi\u00e9n las latas. Aparecen los gatos en casa, y me parece comprender un poco m\u00e1s la ronroneante operaci\u00f3n del aparato consistente en retozar fijo contra el paisaje. En efecto, no estaba preparado para un filme de alma felina que pusiera en juego estrategias del todo opuestas a las grimosidades de Jacques Rivette, logrando sin embargo semejante zozobra; en efecto, el cine como errancia, como aparcamiento de las tecnolog\u00edas dom\u00e9sticas que nos permitir\u00edan construirnos un pl\u00e1cido nicho, porque antes de caer en eso, de sucumbir en vida tal que as\u00ed, mejor que prenda en fuego la jodiente casa, y entonces, con algo de peligro a\u00f1adido, como verdaderos rateros, perseguidos, tal vez podamos explicarnos con ellas el difuso objeto por el cual nos fugamos a recorrer las v\u00edas hacia perdernos en la negra noche.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1132\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Housekeeping-Bill-Forsyth-1987-1.png\" alt=\"Housekeeping (Bill Forsyth, 1987)-1\" width=\"1280\" height=\"696\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Housekeeping-Bill-Forsyth-1987-1.png 1280w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Housekeeping-Bill-Forsyth-1987-1-300x163.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Housekeeping-Bill-Forsyth-1987-1-1024x557.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Housekeeping-Bill-Forsyth-1987-1-768x418.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1133\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Housekeeping-Bill-Forsyth-1987-2.png\" alt=\"Housekeeping (Bill Forsyth, 1987)-2\" width=\"1280\" height=\"696\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Housekeeping-Bill-Forsyth-1987-2.png 1280w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Housekeeping-Bill-Forsyth-1987-2-300x163.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Housekeeping-Bill-Forsyth-1987-2-1024x557.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Housekeeping-Bill-Forsyth-1987-2-768x418.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Housekeeping (Bill Forsyth, 1987) \u00ab(Sociedad de consumo) \u00a1Ese intenso y vicioso placer de embelesarme largamente con la frente apoyada en el cristal de los escaparates de las ferreter\u00edas, so\u00f1\u00e1ndome comprador de tantas, tantas fascinantes cosas:<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26,367],"tags":[59,139,5,138,55],"class_list":["post-1126","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criticas","category-revista","tag-59","tag-bill-forsyth","tag-estados-unidos","tag-housekeeping","tag-jacques-rivette"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1126"}],"collection":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1126"}],"version-history":[{"count":20,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1126\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6815,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1126\/revisions\/6815"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1126"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1126"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1126"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}