{"id":1220,"date":"2021-10-10T09:00:22","date_gmt":"2021-10-10T09:00:22","guid":{"rendered":"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1220"},"modified":"2022-04-20T15:27:44","modified_gmt":"2022-04-20T15:27:44","slug":"herencia-chamanica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1220","title":{"rendered":"HERENCIA CHAM\u00c1NICA"},"content":{"rendered":"<p><strong>ESPECIAL PETER THOMPSON<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1501\">Po\u00e9tica de los an\u00f3nimos; por Jean-Claude Biette<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1478\">Two Portraits (1982)<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=490\">Universal Hotel (1986), Universal Citizen (1987)<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1220\">El movimiento (2003)<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1206\">Lowlands (2009)<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1481\">Peter Thompson: Itinerario de ruta<\/a><\/p>\n<p><strong><em>El movimiento <\/em>(Peter Thompson, 2003)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-1.jpg\" alt=\"El movimiento (Peter Thompson, 2003) - 1\" width=\"624\" height=\"461\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1224\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-1.jpg 624w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-1-300x222.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 624px) 100vw, 624px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>\u00abDurante el viaje cuidaba lo mejor que pod\u00eda al gigante patag\u00f3n que estaba a bordo, pregunt\u00e1ndole por medio de una especie de pantomima el nombre de varios objetos en su idioma, de manera que llegu\u00e9 a formar un peque\u00f1o vocabulario: a lo que estaba tan acostumbrado que apenas me ve\u00eda tomar el papel y la pluma, cuando ven\u00eda a decirme el nombre de los objetos que ten\u00eda delante de m\u00ed y el de las maniobras que ve\u00eda hacer. Entre otras, nos ense\u00f1\u00f3 la manera con que se encend\u00eda fuego en su pa\u00eds, esto es, frotando un pedazo de palo puntiagudo contra otro, hasta que el fuego se produzca en una especie de corteza de \u00e1rbol que se coloca entre los dos pedazos de madera. Un d\u00eda que le mostraba la cruz y que yo la besaba, me dio a entender por se\u00f1as que <em>Setebos<\/em> me entrar\u00eda al cuerpo y me har\u00eda reventar. Cuando en su \u00faltima enfermedad se sinti\u00f3 a punto de morir, pidi\u00f3 la cruz y la bes\u00f3, rog\u00e1ndonos que le bautiz\u00e1ramos; lo que hicimos d\u00e1ndole el nombre de Pablo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"justify\"><em>Primo viaggio intorno al globo terracqueo<\/em> (1524), Antonio Pigafetta<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">A lo largo del tiempo, uno espera, mientras filma, que se produzca tambi\u00e9n una alteraci\u00f3n tangible en la contextura de su mundo. <em>El movimiento <\/em>consta como el filme m\u00e1s largo de <strong>Peter Thompson<\/strong> \u2500una hora, veinticuatro minutos, catorce segundos\u2500, as\u00ed como el que m\u00e1s plazo le llev\u00f3 finalizar \u2500el rodaje abarca, como m\u00ednimo, siete a\u00f1os de registros\u2500, pues el objeto de su atenci\u00f3n requer\u00eda de la sedimentaci\u00f3n consentida por los procesos naturales de erosi\u00f3n, de la gravedad que asienta el paso de los d\u00edas, semanas, meses, a\u00f1os, para que algo pudiese florecer en su esp\u00edritu, fructificar luego en la mesa de montaje, finalmente, tras la maduraci\u00f3n y ordenaci\u00f3n cinematogr\u00e1ficas, devenir una energ\u00eda apta para ser compartida con el resto. Si hay un filme del chicag\u00fcense que pone especial \u00e9nfasis en lo que puede legarse a trav\u00e9s del entendimiento rec\u00edproco, las concurrencias afortunadas, es este. Aqu\u00ed, lo oscilante del movimiento concierne a un estrecho v\u00ednculo precioso entre el aparato de filmaci\u00f3n, la indeleble huella f\u00edlmica que supone para el mundo inscripto y las relaciones familiares, confraternas o de maestro-aprendiz que, a la saz\u00f3n del tiempo, se solidifican y revelan como el sincretismo que puebla el mundo, cimentadas en el traspaso ritual de experiencias vitales, lecciones cultivadas y ensue\u00f1os compartidos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Para los involucrados en la experiencia de rodaje de Thompson \u2500caracterizada por m\u00e9todos poco invasivos, a comentar en breve\u2500, todo ello tiene lugar en las postrimer\u00edas del siglo XX, de 1990 a 1997. Sin embargo, estos siete a\u00f1os de visitas a Sudam\u00e9rica ser\u00e1n atravesados sin cesar por el pasado acaecido y el futuro proyectado del continente, cuando, a principios del siglo XVI, en concreto, en 1511, al sureste de la pen\u00ednsula mesoamericana comenzaron a extenderse las chispas producto del choque entre civilizaciones distintas: un roce perpetuo hasta todav\u00eda hoy por siempre, el mestizaje pedag\u00f3gico y social brotado de la acometida colonizadora. La voz en <em>off<\/em> dramatizada de Ernesto Escalante Ruiz tiene a buen recaudo situar el comienzo del filme justo en ese entonces, aunque la imagen nos muestre, por el contrario, a trav\u00e9s de un tr\u00edpode motorizado, la impresi\u00f3n de dos panor\u00e1micas que efect\u00faan sendas vueltas completas sobre un mercado detenido de Oxkutzcab en el que el cineasta har\u00e1 dos apariciones, la \u00faltima de ellas, al cierre del c\u00edrculo. Para no reincidir en los errores del pasado, evitaremos cualquier posible malentendido en la traducci\u00f3n, y remiti\u00e9ndonos al car\u00e1cter fundacional del texto, transcribiremos las palabras de la <em>Cr\u00f3nica de Chic Xulub <\/em>(1562) referidas por Thompson:<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>When the Spanish ship first arrived and the Spaniards set his feet and turned his eye on this land, Mayan merchants came where he had cast anchor, and they saw the white banners waving and were asked in Spanish if they were baptized.<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>But the Mayan merchants did not understand Spanish and they said \u201cMatan c\u2019ubah than\u201d, which means \u201cWe do not understand your language\u201d. And the Spaniard asked: \u00abWhat is this place called?\u00bb<\/em> <em>and we answered \u201cMatan c\u2019ubah than\u201d. And the Spaniard said \u00ab\u201cYucatan\u201d, we should call this place \u201cYucatan\u201d\u00bb. And the Mayan merchants said <\/em>\u00ab<em>Yes, that\u2019s it: \u201cMatan c\u2019ubah than\u201d (We do not understand your language)\u00bb.<\/em><br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>And so this place here, our land, which we call the land of the pheasant and of the deer, the land of the ordered cycles, came to be called \u201cYucatan\u201d.<\/em> (1)<\/p>\n<p align=\"justify\">Transportando el foco de atenci\u00f3n cuatro siglos avante en la historia, retornamos a la cuesti\u00f3n del movimiento planteada en el arranque. Los principales ejes que hilvanar\u00e1n esta mecedura unen al cineasta Thompson con su amigo <strong>William F. Hanks<\/strong>, antrop\u00f3logo y ling\u00fcista de la universidad de Berkeley, aprendiz a su vez del cham\u00e1n <strong>Don Chabo<\/strong>, residente en Yucat\u00e1n. \u00bfQui\u00e9n es Don Chabo? William, desde hace trece a\u00f1os disc\u00edpulo del hechicero, nos lo intenta explicar mediante diferentes testimonios a c\u00e1mara condensados en unas superposiciones casi invisibles. Thompson, como su condisc\u00edpulo, se inicia en los ritos mist\u00e9ricos encarg\u00e1ndose de registrar la fundamental cuesti\u00f3n puesta en juego: c\u00f3mo inventariar la actividad diaria de Don Chabo consistente en diversos m\u00e9todos de curaci\u00f3n espiritual, ofrendando a todo aquel que presencie este metraje, necesariamente alguien viviendo sobre la tierra tras la muerte del cham\u00e1n, una serie de encuadres lo bastante circunspectos como para transmitir al espectador, cuanto menos, una ligera idea de la meticulosidad, minucias y sentimientos, fuerzas que se alzan a diario, en cada una de las sesiones o jornadas de curaci\u00f3n espiritual. Un diverso n\u00famero de pacientes, vecinos afligidos con nervios que no dan piedad, m\u00e1s all\u00e1 de toda cura, convocan diagn\u00f3sticos de enfermedades miasm\u00e1ticas de intrusi\u00f3n, posesiones sat\u00e1nicas ante las que el curador siente, al intentar contactar con el aura del cuerpo f\u00edsico, la descarga de una valla el\u00e9ctrica, est\u00f3magos inquietos ardiendo; la fisiolog\u00eda inclemente arrojando vidas por la borda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tomas \u2500cabe resaltar, supervisadas y acreditadas por el curandero, en absoluto legadas a nosotros sin su consentimiento\u2500 que horadan las pupilas con honradez pedestre, sin que para su consecuci\u00f3n haya sido necesaria la colocaci\u00f3n de los distintos aparatos de filmaci\u00f3n en un punto de la dimensi\u00f3n dom\u00e9stica alejado en demas\u00eda de las citas diarias de Don Chabo, conform\u00e1ndose, por el contrario, en elementos de la compa\u00f1\u00eda, rehuyendo la cautelosidad falsaria de quienes identifican el parapeto del tomavistas como un <em>m\u00e1s ac\u00e1 del l\u00edmite<\/em>, cobard\u00eda insistente en asumir con pesadumbre la imposibilidad de cualquier traspaso total, estrategia en visos de facilitar la contemplaci\u00f3n de lo ajeno con occidental desfachatez: el telescopio ex\u00f3tico tras el que busca atrincherarse el pusil\u00e1nime temeroso de mancharse los ojos. A petici\u00f3n de Thompson, el cineasta John \u201cJno\u201d Cook, tambi\u00e9n dise\u00f1ador de c\u00e1maras, le suministr\u00f3 una serie de aparatos y tr\u00edpodes ensamblados <em>ad hoc<\/em> para el registro del retorno e impulsi\u00f3n de tales energ\u00edas, temporalidades c\u00edclicas. La impresi\u00f3n en celuloide de las dos vueltas al mercado detenido de Oxkutzcab, antes comentadas, fueron realizadas con una c\u00e1mara motorizada capaz de tomar, por medio de la t\u00e9cnica <em>slit-scan<\/em>, una imagen horizontal continua en celuloide de 35 mm sin l\u00edneas entre fotogramas. En la mayor\u00eda de ocasiones, Thompson se sirve de una videoc\u00e1mara acoplada a un tr\u00edpode motorizado con capacidad de inclinarse 180\u00ba y rotar 360\u00ba, mientras que en el hogar de Don Chabo se desplegaron una serie de c\u00e1maras autom\u00e1ticas con temporizadores variables y lentes de campo plano. Los requerimientos artesanales de dichos aparatos de filmaci\u00f3n, as\u00ed como su necesaria adaptabilidad a las especificidades t\u00e9cnicas para el trabajo de campo <em>in situ<\/em> (bater\u00edas de bajo consumo, solidez de los aparatos, resistencia al calor, a la humedad, a los insectos, etc.), precipitan la calidad de imagen hacia cierta sequedad agreste, las \u00f3pticas, de poco recorrido y de una inflexibilidad f\u00e9rrea, tendentes a provocar aberraciones lum\u00ednicas, otorgan a las diferentes vivencias que se nos proponen un reposado deje perspectivista.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Despu\u00e9s de enfrentar, durante los dieciocho minutos iniciales, la percepci\u00f3n del espectador con un sumario de rituales pesados y secos \u2500a Dios gracias, eventos no dramatizados hasta la osad\u00eda, m\u00e1s bien optando por una v\u00eda paralela que corta, casual, a diversos detalles, no del paciente o su fisonom\u00eda, sino del escritorio de trabajo del cham\u00e1n, poblado de diversas medicinas alternativas, hojas, ramas, cristales, retratos de la Sagrada Trinidad, todo un universo constelado de peque\u00f1os objetos que sobrepasan la categor\u00eda de mementos, puesto que a partir de cada uno, como el filme tiene a buen recaudo mostrar, puede el cham\u00e1n pasarse horas relatando su procedencia, describiendo sus usos, transponiendo su metaf\u00edsica (de una simple planta empieza hablando de la ra\u00edz y termina recalando en lo que la relaciona con J\u00fapiter, etc.)\u2500, William nos legar\u00e1, en una conversaci\u00f3n tranquila, la vida de Don Chabo, intensamente marcada por la cronograf\u00eda de la geograf\u00eda que la acogi\u00f3; palabras que nos esclarecen tambi\u00e9n, tras diversas recapitulaciones, a medida que los minutos del filme transitan, qu\u00e9 empuja a un antrop\u00f3logo de Berkeley como \u00e9l a pasar tantos meses del a\u00f1o all\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Trescientos a\u00f1os despu\u00e9s de la llegada de los espa\u00f1oles, se cuentan en el territorio dieciocho hambrunas y diez epidemias, media docena m\u00e1s de las que ha podido experimentar cualquier individuo en la historia en el lapso de una vida est\u00e1ndar. La tarea franciscana de reconversi\u00f3n espiritual dif\u00edcilmente puede decirse que dio los frutos esperados, y el resultado fallido de este intento de cesi\u00f3n m\u00edstica lo podemos ver en Don Chabo: una suma de diversas ramas del paganismo mezcladas con el catolicismo. El hombre naci\u00f3 en Mani y, en efecto, fue entrenado por los franciscanos; con veintitr\u00e9s a\u00f1os se casa y tiene dos hijos, pero la desgracia pronto le azota en la forma de una plaga de langostas que deja a su familia en un estado \u00ednfimo de supervivencia: solo les queda, para comer, la corteza y ra\u00edces de los \u00e1rboles, s\u00edmbolos del hambre en las historias de nativos del periodo colonial. Dos o tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, sumido en la desesperaci\u00f3n, llega desde Mani a la devastaci\u00f3n de Oxkutzcab y termina en los bosques del sur de Quintana Roo, trabajando un campo de trigo perteneciente a alg\u00fan blanco rico de M\u00e9rida, con una alimentaci\u00f3n deficiente y rid\u00edcula a modo de compensaci\u00f3n por el trabajo diario. Momento de la revelaci\u00f3n: al salir del trigal y dirigirse hacia su casa, escala el \u00e1rbol cercano y, sujeto por las ramas, comienza a cantar con toda la fuerza posible. \u00bfPor qu\u00e9 cant\u00f3 Don Chabo? Estaba, no es poca cosa, feliz de estar vivo. Es de ah\u00ed, nos cuenta William, de esa hambruna sentida en sus huesos, est\u00f3mago y \u00e1nima, que nace su vocaci\u00f3n, el lugar al que regresa en cada una de las sesiones de curandero que efect\u00faa en su propio hogar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Metamorfose\u00e1ndose con el propio Thompson, este segundo autor dentro de la pel\u00edcula opta tambi\u00e9n, en un determinado punto del relato, por inscribir dentro de la sucesi\u00f3n de la historia una verdadera elipsis, iluminadora de un misterio que no hace m\u00e1s que acrecentar la mitolog\u00eda que \u00e9l mismo ha llegado a crear a trav\u00e9s de los abriles mediante su pr\u00e1ctica. Al contemplar c\u00f3mo se pone en escena ese relato que Don Chabo intenta representar junto con Thompson, podremos ver las uniones que lo atan con el n\u00facleo de <em>Universal Hotel <\/em>(1986), aquel en el que se suced\u00edan las series de im\u00e1genes de los experimentos nazis en Dachau, por una cuesti\u00f3n formal, de ritmo, pausas y retornos. El cham\u00e1n quiere que se filme el comienzo de su vida como hechicero, la epifan\u00eda ya mencionada, esa \u201cfelicidad de estar vivo\u201d. Y es que, durante esa d\u00e9cada de los noventa donde <em>El movimiento<\/em> tuvo lugar, en el segundo a\u00f1o de rodaje, Thompson compr\u00f3 papel y l\u00e1pices de colores para que Don Chabo pudiese esbozar algunas de aquellas visiones contadas a los norteamericanos durante el primer a\u00f1o de filmaci\u00f3n. Uno de los dibujos result\u00f3 ser especialmente bello, peculiar, y para el hombre de Mani describe la relaci\u00f3n del Hombre con el Mundo. Resumiendo, una serie de planos filmando el hogar de Don Chabo y los bosques cercanos, en los que \u00e9l desaparece, se disuelve, literalmente, a trav\u00e9s del montaje. A partir de ah\u00ed, un juego entre la escenificaci\u00f3n del cham\u00e1n, la inclusi\u00f3n de sus dibujos y siete intert\u00edtulos en blanco sobre fondo negro. La historia, el coraz\u00f3n de la pr\u00e1ctica, merece ser re-narrada: una ma\u00f1ana, como cualquier otra, el cham\u00e1n camina hacia casa a trav\u00e9s de los \u00e1rboles, despu\u00e9s de haber trabajado en el bosque todo el d\u00eda. El sendero est\u00e1 abierto de par en par. La noche asola de repente, y el brujo se pierde. Dios le lleva a llanuras forestales que jam\u00e1s hab\u00eda pisado. All\u00ed, diferentes ej\u00e9rcitos luchan por su control, en la huida, se ve obligado a tomar una decisi\u00f3n, entre el Bien y el Mal. Primero ve a los cinco Esp\u00edritus hermanos del Jaguar, luego al mismo Dios Verdadero, y \u201clo sabe\u201d. Lo que tiene que hacer: ceder de rodillas, suplicar, porque est\u00e1 hecho de lodo y requiere del cuidado y piedad divinas. No cometer\u00e1 maldad alguna de aqu\u00ed en adelante. Siguiendo a la gran negrura, el despertar, los brazos contra un \u00c1rbol, como Jesucristo en la Cruz, y todo era Luz. El agradecimiento a Dios por su propio despertar se efect\u00faa. Sus propios perros aullando lo llevan de vuelta, el largo camino a casa. Al volver, Don Chabo se encuentra mareado, y la mujer enfadada. Ha estado fuera siete d\u00edas. Pero d\u00f3nde, el mago no lo dir\u00e1.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A partir de aqu\u00ed, comenz\u00f3 un periodo en su vida donde se desvelaba de forma habitual merced al sonido de voces llam\u00e1ndolo desde su tejado, pidi\u00e9ndole que se conectara. Es en este momento de la narraci\u00f3n, cuando la escenificaci\u00f3n de Don Chabo termina (\u00e9l ha sido el \u00fanico actor), que se recurre a cinco fotogramas, unidos mediante cuatro superposiciones mostradoras de un individuo dormido sobre una hamaca capturada en plano cenital. [Conviene rememorar los fotogramas superpuestos del final de <em>Universal Citizen <\/em>(1987), con esa Mary J. Dougherty, mujer del cineasta, aqu\u00ed asesora creativa, exaltada,<em> congelada<\/em> para nuestro particular <em>deshielo emocional<\/em>]. Lo que muta en ellos: ligeras variaciones de la posici\u00f3n del durmiente, la introducci\u00f3n de un perro acurrucado a su izquierda, el cambio de posici\u00f3n del chucho al otro lado del so\u00f1ador que, rematando, en la pen\u00faltima instant\u00e1nea, permanece sentado sobre el catre con un sombrero. El \u00faltimo fotograma registra la yacija vac\u00eda; detenci\u00f3n del movimiento para verificar los agujeros del hermeneuta humilde. En el reverso de estos fotogramas, existe la fabulaci\u00f3n y el gozo de dejarse llevar con la mente hacia lo incognoscible. El enc\u00e9falo trabaja, perviviendo <em>El movimiento<\/em> en la inmanencia. Las decisiones formales se escapan de una sola mano, y la escenificaci\u00f3n de los otros llega hasta tal punto que el propio Don Chabo ordena cortar a Thompson en una ocasi\u00f3n, y no es balad\u00ed que ese mandato sea incluido dentro de la di\u00e9gesis del filme: es necesario que entendamos la capacidad de <em>metteur en sc\u00e8ne<\/em> de la persona alrededor de la cual gira este movimiento.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bajo ninguna circunstancia puede enunciarse que el cham\u00e1n encierre alg\u00fan tipo de ejemplo paradigm\u00e1tico, al contrario, Don Chabo tratase de un caso l\u00edmite, como lo era Menocchio \u2500de nombre oficial Domenico Scandella, de profesi\u00f3n molinero, procesado por la Inquisici\u00f3n en el siglo XVI\u2500 para el historiador italiano Carlo Ginzburg en <em>Il formaggio e i vermi<\/em>. Para William, todo comenz\u00f3 en 1977, durante una estancia de tres meses con el prop\u00f3sito de efectuar un trabajo de campo universitario, no conociendo a\u00fan ni el castellano ni el maya, vi\u00e9ndose su curiosidad atra\u00edda, aumentada, por la asistencia a una ceremonia cuya solemnidad giraba en torno a la lluvia y ten\u00eda en el centro al cham\u00e1n cantando; un segundo retorno en 1979, habi\u00e9ndose imbuido de los elementos comunicativos esenciales constitutivos de aquella mezcolanza entre castellano y maya, crea el v\u00ednculo duradero. Lapso temporal. Telegrama de los hijos, de Yucat\u00e1n a Chicago (\u00bfel \u00fanico en la Historia?, se pregunta Hanks), pidiendo ayuda porque Don Chabo se encuentra en su lecho de muerte. El antrop\u00f3logo acude sin dudarlo y, encontr\u00e1ndose en una de las salas pobres del hospital, intenta hacer lo posible, mediante los m\u00e9todos aprendidos en los a\u00f1os anteriores, para sanar a Don Chabo. \u00bfCu\u00e1l es el ritual? <em>Santiguar<\/em>. Palabras correctas, seg\u00fan el moribundo cham\u00e1n, pero respiraci\u00f3n inadecuada. Hace falta cantar m\u00e1s. Por suerte, el cham\u00e1n se recupera y, poco tiempo despu\u00e9s, Will se convierte en padrino del nieto de Don Chabo, compadre para su hijo mayor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los intereses antropol\u00f3gicos de William versan, efectivamente, sobre el lenguaje. En concreto, sobre los procesos de <em>reducci\u00f3n<\/em> fon\u00e9tica del l\u00e9xico maya al castellano, fruto de la subyugaci\u00f3n reorganizativa del idioma nativo acometida por la intelectualidad de la Orden mendicante con fines religiosos. En 1746, Pedro Beltr\u00e1n deja constancia de ello con el <em>Arte de el idioma maya reducido a succintas reglas, y semilexicon yucateco<\/em>, pues, por la natural extensi\u00f3n burocr\u00e1tica, de aplicaci\u00f3n del poder, de la potencia encarnatoria que pon\u00eda en marcha esta reconversi\u00f3n idiom\u00e1tica, acab\u00f3 llam\u00e1ndose <em>indio reducido <\/em>a todo aquel nativo que, ci\u00f1endo con correcci\u00f3n su maya al paradigma ling\u00fc\u00edstico del espa\u00f1ol en ciertos t\u00e9rminos, conquistara una serie de usos b\u00e1sicos de civilidad social y religiosa. Una conmensuraci\u00f3n monodireccional propia del proceso de sometimiento colonial, tir\u00e1nica, pero realizada con franciscano tiento:<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00abLos misioneros ten\u00edan claro en sus escritos que las traducciones del lenguaje sagrado deb\u00edan ser bellas, resultando as\u00ed memorables y m\u00e1s conmovedoras para los indios. El an\u00e1lisis minucioso de las oraciones b\u00e1sicas en <em>maya reducido<\/em> revela un grado apreciable de paralelismo po\u00e9tico, regularidad m\u00e9trica y simetr\u00eda de enunciado. En una oraci\u00f3n como la de confesi\u00f3n, el afecto penetrante de la contrici\u00f3n, expresado como un coraz\u00f3n lloroso en <em>maya reducido<\/em>, ampl\u00eda todav\u00eda m\u00e1s la experiencia para cualquiera que busque el sacramento de la reconciliaci\u00f3n. Si tomamos los escritos de los misioneros al pie de la letra, la traducci\u00f3n doctrinal estaba trabajada est\u00e9ticamente y pretend\u00eda mover las emociones. Esto sugiere que deber\u00edamos a\u00f1adir un quinto principio a la conmensuraci\u00f3n [los cuatro anteriores eran <em>capacidad interpretativa<\/em>, <em>econom\u00eda<\/em>, <em>transparencia<\/em> y <em>base indexable<\/em>]: Belleza. Una traducci\u00f3n bella es mejor que una no bella. Esto tambi\u00e9n se hace eco de la preocupaci\u00f3n misionera por el orden y la belleza emotiva en los espacios sagrados de las iglesias misioneras. De este modo el lenguaje podr\u00e1 llegar a confluir con el espacio, los cuerpos y los sentimientos cuidadosamente orquestados\u00bb. (William F. Hanks, 2012)<\/p>\n<p align=\"justify\">La fundacional <em>Cr\u00f3nica de Chic Xulub <\/em>con la que se iniciaba <em>El movimiento<\/em> fue redactada por Nakuk Pech \u2500noble se\u00f1or de tierras quien con la llegada de los espa\u00f1oles devino el perfecto ejemplo de <em>indio reducido<\/em>\u2500 en su lenguaje maya nativo, fonetizado y constre\u00f1ido, empero, al auspicio de los frailes a partir de aquel castellano. Ernesto Escalante Ruiz (voz en <em>off <\/em>dramatizando el texto) lee en la <em>Cr\u00f3nica<\/em> inicial \u201cbaptized\u201d, mientras que el trabajo acad\u00e9mico de William tiene a bien subrayar c\u00f3mo la <em>polic\u00eda cat\u00f3lica<\/em> dobl\u00f3 al maya dicho ritual sacramental cristiano con la oraci\u00f3n \u201coc-s-ic ha tipol\u201d, traducci\u00f3n literal, \u201cocasionar la entrada de agua en la cabeza\u201d, tal como aparece formulado de modo original en la cr\u00f3nica. El filme, cosa viva, presente en acto, no puede permitirse enredarse, como s\u00ed puede hacerlo un escrito de investigaci\u00f3n o filos\u00f3fico, en p\u00e1ginas y p\u00e1ginas de grillas contenedoras de correspondencias sistem\u00e1ticas entre expresiones, pero s\u00ed licuar de dos giros certidumbres y fijezas, hacer emerger una vertiginosa sospecha may\u00fascula por medio de convocar el doloroso pragmatismo inherente al lenguaje; al respetuoso caso de la invasi\u00f3n colonial, sirven la par\u00e1bola de la etimolog\u00eda del territorio \u201cYucat\u00e1n\u201d y sendas panor\u00e1micas al mercado de Oxkutzcab detenido, cortes custodios de cinco siglos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hemos mencionado ya a parte de la familia del cham\u00e1n. Consideremos un breve instante este \u00e1rbol geneal\u00f3gico. Los nietos suelen visitar a su abuelo, viven en la capital y su lengua materna es el espa\u00f1ol, prefieren estar en la vivienda de su antepasado porque as\u00ed se saltan la escuela. Alrededor del altar, est\u00e1n las casas abandonadas de los hijos de Don Chabo, ahora pertenecientes a los nuevos vecinos. En la tierra de uno de ellos, moran las medicinas necesarias. Al brujo se le permite recolectar hierbas de los mismos lugares que durante d\u00e9cadas ha visitado. Tambi\u00e9n en las cercan\u00edas se topa una caba\u00f1a para cocinar, pero ya el hombre no adereza nada all\u00ed porque era su mujer la que sol\u00eda hacerlo, y ella abandon\u00f3 a\u00f1os atr\u00e1s estos parajes que describimos. Su nuera es la que cocina ahora, Margarita, con tres hijos, dos chavales (Gordi, Manuelito) y una muchacha. Su casa en M\u00e9rida est\u00e1 llena de hamacas. El trabajo con los hilos es filmado con cari\u00f1o por Thompson \u2500tambi\u00e9n el ocio (el baile de Gordi, uno de los nietos)\u2500, y presenciando esta heredada artesan\u00eda familiar hilaremos de d\u00f3nde sac\u00f3 Don Chabo los argumentos con que zanj\u00f3 sus desavenencias teol\u00f3gicas con el p\u00e1rroco local: un d\u00eda, el cura irrumpi\u00f3 en su choza, y se\u00f1al\u00e1ndole el crucifijo, le acus\u00f3 de tenencia de artefactos que contrar\u00edan a Dios, de ostentar el arma donde se asesin\u00f3 a su hijo, Don Chabo por su parte, mostr\u00e1ndosenos m\u00e1s sagaz de lo que nos hab\u00eda parecido hasta entonces, dio por terminada la discusi\u00f3n replic\u00e1ndole que la cruz fue la \u201chamaca\u201d sagrada donde sufri\u00f3 Cristo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La presencia del director es sutilmente cuestionada por el entorno de Oxkutzcab, mediante las preguntas de unas vecinas que visitan a Don Chabo, tambi\u00e9n dudando del mantenimiento de Will como aprendiz sin exigirle ning\u00fan tributo econ\u00f3mico, o a trav\u00e9s de algunas l\u00edneas de di\u00e1logo sueltas: Manuel Castillo Ewan, el hijo del cham\u00e1n, hace notar a su padre, mientras est\u00e1n siendo filmados, que esa c\u00e1mara lo est\u00e1 registrando todo. Tanto \u00e9l como su mujer, Margarita Hoil Kanche, tienen su doble introducci\u00f3n en el filme a trav\u00e9s de una duplicada l\u00ednea de subtitulado, en su idioma nativo y en ingl\u00e9s, con unas breves palabras de presentaci\u00f3n, mirando a c\u00e1mara, del todo austeras y contingentes. Thompson reaparece dentro del encuadre en ocasiones dispersas, cuando el aparato est\u00e1 en autom\u00e1tico (as\u00ed nos lo hacen notar unas l\u00edneas de texto sobreimpresionadas en el plano) para cargar un tr\u00edpode que saca de la choza de Don Chabo, o mismamente para apagar la c\u00e1mara dentro de la caba\u00f1a. No obstante, hay una aparici\u00f3n del cineasta que resulta significativa, teniendo lugar en la casa de los hijos del cham\u00e1n: uno de los nietos sostiene una c\u00e1mara y apunta hacia el objetivo, con la intenci\u00f3n de fotografiar al portador del aparato que lo filma. Lo siguiente que contemplamos es, majo inserto, la foto del cineasta filmador siendo capturado por uno de sus sujetos, mientras \u00e9l mismo sigue con la c\u00e1mara al hombro que le tapa la cabeza. Con este<em> apoderarse<\/em> del objeto para capturar al cazador, recordamos a Mary, haciendo aparecer el rostro de su marido en el encuadre en <em>Universal Citizen<\/em> durante un trayecto automovil\u00edstico. Acto de humildad por parte de Thompson, que no duda en darse a conocer furtivo, m\u00e1s que en ning\u00fan otro filme suyo. La \u00faltima foto de familia tambi\u00e9n lo ve dentro del encuadre, o en una sesi\u00f3n de nataci\u00f3n con Will, en un hotel de turistas, tras despertarse en camas con s\u00e1banas, que sirve, de nuevo voz en <em>off<\/em> mediante, para observar otro de los v\u00ednculos que une a los dos amigos, sincronizados en las brazadas, circulando en delicada sinton\u00eda. Ambos se conocieron por primera vez a trav\u00e9s de vueltas de nataci\u00f3n en Chicago.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Traspasando estas vetas temporales, como es habitual en el cineasta chicag\u00fcense, se encuentran los sue\u00f1os propios y los de los otros. Lo que caracteriza el aspecto on\u00edrico de este filme es un car\u00e1cter m\u00e1s estanco que en<em> Universal Hotel<\/em> y <em>Universal Citizen<\/em>, reservados los ensue\u00f1os para los fragmentos de la obra sucedidos en Chicago, ciudad a la que se vuelve, descontando el viaje final de regreso, para fantasear. Aun as\u00ed, el sue\u00f1o no es ilustrado, sino que se atiende a un ejercicio de analog\u00eda libre entre el pasar del tiempo en el parque Grant de la ciudad natal de Thompson y la descripci\u00f3n de lo que ha acontecido en la mente adormecida de los relatantes. Mientras los sue\u00f1os se narran, experimentamos el paso del tiempo en Chicago mediante fotograf\u00edas del parque Grant tomadas con una c\u00e1mara fija de \u00e1ngulo elevado, haciendo una exposici\u00f3n por d\u00eda. Thompson insiste en que aqu\u00ed, a diferencia de lo que sucede en sus otros filmes, la modorra es un puerto seguro para la subjetividad. El primero tiene lugar en 1990, Chicago, Illinois, EUA, y es del propio Peter; el segundo, misma zona, un a\u00f1o despu\u00e9s, de Will. En ambos se intuye, vali\u00e9ndose de la figuraci\u00f3n, el miedo de lo que la herencia pone en juego, la transmisi\u00f3n de aprendizaje entre el cham\u00e1n, hijo, cineasta y aprendiz. Tambi\u00e9n Manuel, el primog\u00e9nito de Don Chabo, m\u00e1s que so\u00f1ar, sufre una pesadilla en la que \u00e9l es un cham\u00e1n, como su padre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cerca del final del metraje, 1994, Margotte se derrumba, su hija la espera a la entrada de la cl\u00ednica. Tres a\u00f1os despu\u00e9s, retorno de los dos amigos americanos al hogar de Don Chabo, ya muerto; el sitio est\u00e1 descuidado y abandonado, la tierra y lo que la rodea ha sido vendido, pero el nuevo propietario tiene miedo de poner pie all\u00ed debido a todos los esp\u00edritus. La puerta est\u00e1 abierta, el altar permanece enmara\u00f1ado de telas de ara\u00f1a, intacto desde 1995, el d\u00eda en el que el cham\u00e1n fue llevado al hospital. Thompson envuelve a los santos para llevarlos a Manuel, el hijo mayor del cham\u00e1n, en M\u00e9rida. Pero el v\u00e1stago le dice al cineasta que \u00e9l, Thompson, es <em>el heredero de pap\u00e1<\/em>, as\u00ed que los objetos proceden a ser envueltos en tela blanca para el largo viaje a casa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Casi 500 anualidades de historia continuamente interrelacionadas; el relato oral persistente, como vemos, es uno de los instrumentos inefables mediante el cual la cr\u00f3nica circula. Flujos de tiempo puestos en forma a trav\u00e9s del montaje y de la circulaci\u00f3n propuesta entre la pista de sonido y el registro prof\u00edlmico. Desde el a\u00f1o en que Yucat\u00e1n comienza a ser, pisada tras pisada, colonizada, hasta la concluyente vuelta a Chicago, donde Will nos muestra, despu\u00e9s de la defunci\u00f3n de su maestro, mediante los objetos legados por Don Chabo o recuperados de Oxkutzcab, aquello que, por el momento, resiste al vendaval del tiempo.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Las \u00fanicas cosas que Don Chabo llev\u00f3 con \u00e9l al hospital fueron su propia cruz y los cristales. Margotte, Manuel y el resto de la familia hab\u00edan cuidado de \u00e9l lo mejor que pudieron, pero no hab\u00eda cura para su cuerpo gastado. No m\u00e1s hombres viejos incurables vendr\u00edan a su altar, o mujeres buscando brujer\u00eda, o v\u00edctimas de brujer\u00eda en necesidad de exorcismo. No m\u00e1s beb\u00e9s que calmar o gente que bendecir antes de que se dirijan al norte como trabajadores migratorios en los Estados Unidos. Sosteniendo sus cristales y su crucifijo, y todos los a\u00f1os de oraci\u00f3n grabados all\u00ed, Don Chabo hizo su traves\u00eda. Antes de morir, cosi\u00f3 la cruz al chal y at\u00f3 una nota al mismo: &#8220;Will, t\u2019inkaatik tech le cruz yetel le sastuun. Tech t\u2019in curazon. Ten t\u2019a curazon&#8221;. \u201cWill, quiero que te quedes con los cristales y la cruz. Est\u00e1s en mi coraz\u00f3n. Estoy en tu coraz\u00f3n\u201d. La mano estaba temblorosa pero las palabras eran claras. Esa era la cruz en la derecha, la que Don Chabo cort\u00f3 de un \u00e1rbol veinte a\u00f1os atr\u00e1s. Margotte hizo el pa\u00f1o de altar para envolverla. Los cristales llegaron a Don Chabo uno a uno durante su vida. Esa fue su vocaci\u00f3n, y la vivi\u00f3 en Oxkutzcab. Ahora su cruz y la m\u00eda est\u00e1n una al lado de la otra en Chicago, y mis manos sostienen los cristales. No s\u00e9 si alg\u00fan d\u00eda entender\u00e9 sus signos, o si se\u00f1alaban el camino que pod\u00eda seguir. A lo mejor Don Chabo ten\u00eda raz\u00f3n cuando dijo que no tenemos un camino, simplemente unos breves claros en el bosque. El resto del tiempo estamos perdidos y buscando cosas que no pueden ser vistas. A lo mejor eso es lo que ha sido tan dif\u00edcil para Peter de filmar, tambi\u00e9n, y para m\u00ed traducirlo. Tan dif\u00edcil que nos llev\u00f3 diez a\u00f1os y tension\u00f3 nuestra amistad. Pero la voluntad es fuerte. La familia sigue viviendo en M\u00e9rida. Los ni\u00f1os son hombres j\u00f3venes. Su hermana es una madre. Margotte y Manuel luchan para llegar a fin de mes. Habr\u00e1 viajes al norte para trabajadores migratorios y viajes al sur para reuniones. Visitaremos la tumba donde enterramos a su padre. Portaremos su canci\u00f3n, y la vida dentro de ella.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-2.jpg\" alt=\"El movimiento (Peter Thompson, 2003) - 2\" width=\"624\" height=\"461\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1225\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-2.jpg 624w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-2-300x222.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 624px) 100vw, 624px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-3.jpg\" alt=\"El movimiento (Peter Thompson, 2003) - 3\" width=\"624\" height=\"461\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1226\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-3.jpg 624w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-3-300x222.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 624px) 100vw, 624px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vimeo.com\/ondemand\/peterthompson\">Los filmes de Peter Thompson, en Vimeo<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.chicagomediaworks.com\/\">Chicago Media Works<\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">HANKS, F. William. <em>BIRTH OF A LENGUAGE, The Formation and Spread of Colonial Yucatec Maya<\/em>. Journal of Anthropological Research. Vol. 68, p\u00e1gs. 449-471.<\/p>\n<p align=\"justify\">PECH, Ah Nakuk. <em>Historia y cr\u00f3nica de Chac-Xulub-Chen<\/em>. Trad: H\u00e9ctor P\u00e9rez Mart\u00ednez. Ed: Talleres graficos de la nacion; M\u00e9xico, 1936.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/em><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\">(1) <strong><em>CR\u00d3NICA DE CHIC XULUB<\/em> (1562)\u00a0REFERIDA POR THOMPSON<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Cuando el nav\u00edo espa\u00f1ol lleg\u00f3 por primera vez y los espa\u00f1oles posaron sus ojos en esta tierra, los mercaderes mayas fueron a donde hab\u00edan echado anclas, y vieron las banderas blancas ondeando y fueron preguntados en espa\u00f1ol si hab\u00edan sido bautizados.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero los mercaderes mayas no entend\u00edan el espa\u00f1ol y dijeron \u201cMatan c\u2019ubah than\u201d, que significa \u201cno entendemos vuestro idioma\u201d. Y los espa\u00f1oles preguntaron: \u00ab\u00bfc\u00f3mo se llama este lugar?\u00bb y respondimos \u201cMatan c\u2019ubah than\u201d. Y los espa\u00f1oles dijeron \u00ab\u201cYucat\u00e1n\u201d, deber\u00edamos llamar a este lugar \u201cYucat\u00e1n\u201d\u00bb. Y los comerciantes mayas dijeron \u00abs\u00ed, eso es: \u201cMatan c\u2019ubah than\u201d (no entendemos vuestro idioma)\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;As\u00ed que este lugar aqu\u00ed, nuestra tierra, que llamamos la tierra del ciervo y del fais\u00e1n, la tierra de los ciclos ordenados, pas\u00f3 a llamarse \u201cYucat\u00e1n\u201d.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>ANEXOS<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\"><strong>SUE\u00d1O DE PETER (CHICAGO, ILLINOIS, EUA, 1990)<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_1242\" aria-describedby=\"caption-attachment-1242\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-4.1.jpg\" alt=\"El movimiento (Peter Thompson, 2003) - 4.1\" width=\"640\" height=\"480\" class=\"size-full wp-image-1242\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-4.1.jpg 640w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-4.1-300x225.jpg 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-4.1-440x330.jpg 440w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1242\" class=\"wp-caption-text\"><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Mis hijos preguntan por el cham\u00e1n: \u00bfera capaz de variar la meteorolog\u00eda? \u00bfhac\u00eda cirug\u00eda sin anest\u00e9sicos? No, rezaba en un altar en una habitaci\u00f3n peque\u00f1a. A veces en el invierno tengo este sue\u00f1o: alguien me llama. Voy al altar de Don Chabo y apilo sillas encima suyo. Trepo y me balanceo en lo alto, y luego, porque las voces viniendo de arriba talan un agujero a trav\u00e9s de su tejado, un hombre deforme y diminuto baja la mirada hacia m\u00ed. Me dice: \u201cMira\u201d. Miro hacia abajo y observo a cuatro personas de pie enfrente del altar. El hombre diminuto dice: \u201cCada uno de ellos quiere tus ojos\u201d. Cuando despierto, creo entender qui\u00e9nes son las cuatro personas. El cham\u00e1n, que quiere un aprendiz para heredar su altar, el hijo del cham\u00e1n, que quiere heredar la tierra familiar, el aprendiz del cham\u00e1n, que no est\u00e1 seguro de que sea digno de heredar el altar, y el cineasta del cham\u00e1n, que hered\u00f3 m\u00e1s de lo que esperaba.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\"><strong>SUE\u00d1O QUE WILL CUENTA A PETER EN UNA HAMACA (OXKUTZCAB, 1991)<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_1229\" aria-describedby=\"caption-attachment-1229\" style=\"width: 624px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-6.jpg\" alt=\"El movimiento (Peter Thompson, 2003) - 6\" width=\"624\" height=\"461\" class=\"size-full wp-image-1229\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-6.jpg 624w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-6-300x222.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 624px) 100vw, 624px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1229\" class=\"wp-caption-text\"><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Ese escorpi\u00f3n que mataste hace poco me record\u00f3 a un sue\u00f1o que tuve la otra noche. Y era una gran, gran ara\u00f1a y de alguna manera la pis\u00e9. Estaba muriendo porque se hab\u00eda salido de su red. Y recuerdo que mi reacci\u00f3n fue coger una estaca y simplemente clav\u00e1rsela en la cabeza. En otras palabras, iba a matarla. La otra gente estaba alterada de que hubiese sido herida y los recuerdo dici\u00e9ndote, Peter, que la \u00fanica manera de curarla era que hicieses que durmiese al lado tuyo. Lo espeluznante, lo m\u00e1s espeluznante para m\u00ed, era que ten\u00eda la cara de Don Chabo.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\"><strong>SUE\u00d1O DE WILL (CHICAGO, ILLINOIS, EUA, 1991)<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_1228\" aria-describedby=\"caption-attachment-1228\" style=\"width: 624px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-5.jpg\" alt=\"El movimiento (Peter Thompson, 2003) - 5\" width=\"624\" height=\"461\" class=\"size-full wp-image-1228\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-5.jpg 624w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-movimiento-Peter-Thompson-2003-5-300x222.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 624px) 100vw, 624px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1228\" class=\"wp-caption-text\"><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Cuando llego a casa, tengo este sue\u00f1o: al principio, estoy en lo alto de una pir\u00e1mide con Don Chabo, pero no rezo en alto y me siento mal por eso. Luego abandono y desciendo hacia una multitud de mayas; algunos de ellos est\u00e1n peinando un camino hacia la pir\u00e1mide, me invitan para que me una pero la escoba que me dan est\u00e1 llena de espinas y mi mano se corta. Abandono en la oscuridad caminando por una carretera que contiene algunos \u00e1rboles. Hay murci\u00e9lagos ahumados empalados en las ramas y apesta. Algunos tipos llaman por m\u00ed: \u00a1Will! Pero me alejo hacia la noche solo. S\u00e9 que estoy caminando cara el agua aunque no sepa d\u00f3nde est\u00e9. Ahora me hallo en Lake Michigan y aferr\u00e1ndome a las rocas, el agua est\u00e1 subiendo y me encuentro atemorizado, una ola me traga, y me sorprendo de que pueda respirar bajo el agua. Me despierto en Chicago sintiendo la presencia de Don Chabo pero inseguro de a d\u00f3nde hemos llegado.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESPECIAL PETER THOMPSON Po\u00e9tica de los an\u00f3nimos; por Jean-Claude Biette Two Portraits (1982) Universal Hotel (1986), Universal Citizen (1987) El movimiento (2003) Lowlands (2009) Peter Thompson: Itinerario de ruta El movimiento (Peter Thompson, 2003) &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26,367],"tags":[158,208,5,61,65,64],"class_list":["post-1220","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criticas","category-revista","tag-158","tag-el-movimiento","tag-estados-unidos","tag-peter-thompson","tag-universal-citizen","tag-universal-hotel"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1220"}],"collection":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1220"}],"version-history":[{"count":45,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1220\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3397,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1220\/revisions\/3397"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1220"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1220"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1220"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}