{"id":1259,"date":"2021-08-31T09:00:56","date_gmt":"2021-08-31T09:00:56","guid":{"rendered":"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1259"},"modified":"2022-01-05T13:38:39","modified_gmt":"2022-01-05T13:38:39","slug":"granny-square","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1259","title":{"rendered":"GRANNY SQUARE"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>The Whales of August<\/em> (Lindsay Anderson, 1987)<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Al inicio del filme, en el trastero de los ojos, se acumula el sepia. En los muebles, polvo. Escudri\u00f1amos el recuerdo, las fotograf\u00edas, y voces parecen arribar al presente como dobladas. Sin embargo, por <em>experiencia<\/em>, porque podemos contar una historia, confiamos en la certidumbre de algunos ribetes materiales en virtud de los cuales hemos sido a r\u00e1fagas dichosos, los que hacen que todo esto siga permaneciendo unido, y como cada a\u00f1o, que llegue puntual el agosto. Antes de poder el espectador acomodarse en una suerte de repliegue a\u00f1ejo o retrotra\u00edda nost\u00e1lgica \u2500y, en un mismo movimiento, ahuyentado del encuadre la primac\u00eda esc\u00f3pica\u2500, el ribete que en pocos minutos devela \u2500dando sensaci\u00f3n de tiempo, como quien descorre pausado una cortina\u2500 el idealizado sepia en suave color ser\u00e1 sonoro: la campana de una boya en Cliff Island, r\u00edtmico tol\u00f3n que acompa\u00f1ar\u00e1 tol\u00f3n la vida de dos hermanas. Tan vetustas como el cine o el nacimiento de una naci\u00f3n, Bette Davis (Libby) y Lillian Gish (Sarah) balbucean an\u00e9cdotas, se exculpan viejas instant\u00e1neas, encarnan una oraci\u00f3n moral sobre las ventajas y las desventajas de mantener, durante la senectud, la pr\u00e1ctica de la estereoscop\u00eda. Porque, \u00bfqu\u00e9 amarillea antes, el recuerdo o las fotograf\u00edas? Libby, ciega y consciente de que pasar\u00e1 lo que le resta en oscuridad, cree que las segundas, mientras que Sarah \u2500y eventualmente Maranov\u2500 todav\u00eda tiene aplomo para tratar de protegerse de la ictericia inherente al primero. Si Libby pudiera ver la luna llena, la puesta de sol, la belleza agreste que prolifera en la costa del Golfo de Maine\u2026 lo doloroso es que a\u00fan recuerda. Drama epocal repicando en el interior de un cuerpo (Libby basculando, <em>perpetuum immobile<\/em>, en su mecedora), martirologio de quien no puede evitar deleitarse en la trampa mnemot\u00e9cnica. De fr\u00eda y rebosante delicadeza, el espectador sensible comprender\u00e1 a la abuela: tampoco \u00e9l podr\u00e1 olvidar f\u00e1cilmente la luz de Portland.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuerpos ancianos, mimbrados, literalmente, sedimentos \u00f3seos donde se apila el pasado (la vista, el o\u00eddo y la vitalidad desfallecen, sumergirse en la veta y reencontrar el camino de vuelta es cada d\u00eda m\u00e1s penoso). Nunca cementerios andantes, tampoco se trata necesariamente de mecanismos desajustados, o de otra \u00e9poca. La palabra ser\u00eda <em>atestados<\/em>, como de objetos lo est\u00e1 su hogar; el esp\u00edritu como estanter\u00eda. En la repisa azabache de Libby, todo son mixturas: apreta la estaci\u00f3n c\u00e1lida, pero sus huesos susurran \u201cnoviembre\u201d (el mes en que muri\u00f3 Matthew), y solo vicariamente puede imaginar su pelo cano (a condici\u00f3n de reminiscencear el de mam\u00e1). La materialidad de ciertos detalles tambi\u00e9n ejerce de traviesa para Sarah, pero ella es ordenada, hacendosa, la apreciable decadencia de su hermana la predispone contra el <em>kipple<\/em>. La segunda y \u00faltima vez donde el sepia, brevemente, invade el cuadro, se da cuando esta revisa fotograf\u00edas familiares, describi\u00e9ndoselas a Libby. Una vez vistas en pantalla completa, completamente agotadas, de nuevo se desactiva, verbalmente, el formalismo melanc\u00f3lico, mesmerizante, del pasado: sin pena, Sarah dice planear venderlas en la subasta, junto al estereoscopio. No quiere dos ventanas con tabique en medio, sino una panor\u00e1mica. De esto no se desprende, sin embargo, una desesperada huida hacia delante, ni orgullo, ni querer situarse fuera del alcance de la muerte, pues somos testigos de c\u00f3mo ritualmente \u2500con un amor desmayado, pero apacible\u2500, con una rosa blanca (\u00abfor truth\u00bb), una roja (\u00abfor passion\u00bb) y el retrato de su amante enmarcado en plata, no ha dejado de celebrar anualmente \u2500lleva 46\u2500 su aniversario con Philip (ausencia irremplazable, funesta Gran Guerra). Finalizado el homenaje, la mesa se recoge y la foto vuelve al anaquel. Al placer de rememorar se le a\u00f1ade la ventajosidad de ocupar cada cosa su sitio. En dos ocasiones se nos mostrar\u00e1 similar plano de las flores enjarronadas sobre la cajonera: la primera, despu\u00e9s de una forzosa reconciliaci\u00f3n de Sarah y Libby, la segunda, despu\u00e9s del avenimiento sincero. Entre uno y otro, pocas horas en t\u00e9rminos de tiempo interno al filme (en tiempo externo menos de diez minutos), solo ocurre la aquiescencia de Libby a la propuesta-ruego del carpintero \u2500\u00abcan&#8217;t imagine what I&#8217;d do if I retired&#8230;\u00bb\u2500 sobre la ventana panor\u00e1mica, precedida por un sentido apret\u00f3n de huesudas manos hermanas en plano detalle. Si las rosas son las mismas, y en la segunda mostraci\u00f3n apenas existe un sutil aumento de luminancia (concordante con la claridad del mediod\u00eda), \u00bfporque en el primero parecen tan irremediablemente marchitas, mientras que en el segundo florecen? \u00a1Ay, c\u00f3mo afecta a la percepci\u00f3n la disposici\u00f3n del esp\u00edritu!<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/The-Whales-of-August-Lindsay-Anderson-1987-1.png\" alt=\"The Whales of August (Lindsay Anderson, 1987) - 1\" width=\"1916\" height=\"1040\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1270\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/The-Whales-of-August-Lindsay-Anderson-1987-1.png 1916w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/The-Whales-of-August-Lindsay-Anderson-1987-1-300x163.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/The-Whales-of-August-Lindsay-Anderson-1987-1-1024x556.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/The-Whales-of-August-Lindsay-Anderson-1987-1-768x417.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/The-Whales-of-August-Lindsay-Anderson-1987-1-1536x834.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1916px) 100vw, 1916px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/The-Whales-of-August-Lindsay-Anderson-1987-2.png\" alt=\"The Whales of August (Lindsay Anderson, 1987) - 2\" width=\"1916\" height=\"1040\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1272\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/The-Whales-of-August-Lindsay-Anderson-1987-2.png 1916w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/The-Whales-of-August-Lindsay-Anderson-1987-2-300x163.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/The-Whales-of-August-Lindsay-Anderson-1987-2-1024x556.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/The-Whales-of-August-Lindsay-Anderson-1987-2-768x417.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/The-Whales-of-August-Lindsay-Anderson-1987-2-1536x834.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1916px) 100vw, 1916px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>The Whales of August (Lindsay Anderson, 1987) Al inicio del filme, en el trastero de los ojos, se acumula el sepia. 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