{"id":1473,"date":"2021-11-10T09:00:00","date_gmt":"2021-11-10T09:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1473"},"modified":"2025-01-22T22:00:08","modified_gmt":"2025-01-22T22:00:08","slug":"jean-rollin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1473","title":{"rendered":"CITA E INTERROGANTE"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><em>\u00abNadie guarda su propio secreto\u00bb. Es el error de Narciso en el texto de Ovidio. No hay que conocerse a uno mismo. Todo lo que desposee de uno mismo es secreto. No podemos distinguir entre el secreto y el \u00e9xtasis.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"justify\"><em>El sexo y el espanto<\/em>, Pascal Quignard<\/p>\n<p><strong><em>PRETTY WOMAN<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Conformado por multitudes de pasados aprehendidos en el acto, uno se sigue paseando por las avenidas, intentando atrapar en el aire las variadas estrellas, admitiendo el posible fallo como alegre reca\u00edda en el exceso. Soy seleccionador, caprichoso, no me conformo con cualquier r\u00e9gimen, desde luego tampoco atisbo anhelos de falaz pureza ni descarto la corrupci\u00f3n de las presas futuramente mordisqueadas; esas aves son m\u00edas desde el momento en el que me atravesaron con su pico en los tempranos a\u00f1os de la infancia, me pertenecen. Persisto abierto a las futuras acusaciones, sigo desplaz\u00e1ndome, no obstante, con un deseo subrepticio innegable: llegar a la fuente, descubrir de d\u00f3nde surgi\u00f3 el primer impulso, terrorismo dulce y agradecido de la mirada. Desde ese contacto, de la mano de Vivian Ward, viv\u00ed asido, acariciado por las extremidades de las dobles (fragmentaci\u00f3n toqueteante del ansia), enso\u00f1\u00e1ndome las sucesivas noches con botas de tac\u00f3n y cuero negro, deseando repetir el trayecto de Hollywood Boulevard al Regent Beverly Wilshire Hotel cada crep\u00fasculo, antes de cerrar los ojos, terminando vencido por el sue\u00f1o al cruzar la puerta, pues lo de despu\u00e9s se me escapaba, me contentaba con un masoquista <em>in crescendo<\/em> desactivado por la somnolencia y el desconocimiento.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Pretty-Woman-Garry-Marshall-1.png\" alt=\"Pretty Woman Garry Marshall\" width=\"1008\" height=\"544\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2963\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Pretty-Woman-Garry-Marshall-1.png 1008w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Pretty-Woman-Garry-Marshall-1-300x162.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Pretty-Woman-Garry-Marshall-1-768x414.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1008px) 100vw, 1008px\" \/><\/p>\n<p><strong>EN CUALQUIER MEDIANOCHE DEL MUNDO \u2500 <em>Les paum\u00e9es du petit matin<\/em> (Jean Rollin, 1981)<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>De la ternura\u2026<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Michelle y Marie han huido y tullido el r\u00e9gimen diurno que las atrapaba bajo excusas de expedientes contaminados de traumas, autismos, inestabilidades. El manicomio campestre, sol abrasador calcinando la piel de las mozas, dejado atr\u00e1s. Llega el peligro y la excitaci\u00f3n contagiada entre las muchachas, de la hiperactiva a la t\u00edmida, a ambas las deseamos ver corriendo sobre el mar, cogiendo el primer barco rumbo a las Islas de Sotavento; les ponemos un nombre cuando Rollin, rollo tras rollo de celuloide, ha borrado el destino espec\u00edfico de nuestra lontananza romantizada en sue\u00f1os infantes. Cada ser en vigilia caminando por las sempiternas variaciones de ensenadas, cementerios, psiqui\u00e1tricos, subsuelos, se funde con su confraterno hermano, y se procede entonces a la jerarquizaci\u00f3n de un ej\u00e9rcito: el que persigue, la perseguida, la cazadora, el cazado. El itinerario fluctuante entre estos arquetipos, pasar de una entidad a la siguiente. \u00bfA qu\u00e9 viene tal insistencia en volver a estas fr\u00e1giles y medio derrotadas chiquillas? Comienzo a pensar, acompa\u00f1ado de amigos, lo pertinente de concretar hasta la m\u00e1s m\u00ednima arruga el rostro de una mujer, un capit\u00e1n, para llegar al encuadre que, juntos, nos haga trasladarnos a cualquier medianoche del mundo. La concisi\u00f3n tozuda del cineasta por retornar a una puerta, tinaja de agua derram\u00e1ndose sobre cabellos ajados o, caso presente, plano medio de dos compa\u00f1eras cuyo v\u00ednculo no hace otra cosa que crecer, mezclada con ese encuadre tan fijo y seguro cual mirada de rapaza curioseando ensimismada el tiovivo de la mano de mam\u00e1, en las circunstancias receptivas adecuadas, da lugar a eso tan confuso que conocemos como <em>universal<\/em>. Marie patina a trav\u00e9s de una pista de hielo durante plena preparaci\u00f3n portuaria hacia la emancipaci\u00f3n, y el reencuadre donde, al fin, la sentimos desenganchada de las malas hierbas, podr\u00eda estar siendo filmado aqu\u00ed, all\u00e1, 1981, a comienzos de siglo, antes de que el lenguaje cuajara en significado alguno. La lecci\u00f3n, por supuesto, no es pedag\u00f3gica, no existen reglas para desplazarnos, ilusos, cara este y otro lugar. Con todo, uno sospecha que la ubicuidad de un gesto callejeando por la l\u00ednea del tiempo requiere de noches tranquilas. Y quiz\u00e1, al filmar Francia a altas horas previas a la alborada, un deslizamiento sobre la escarcha, un edificio, un acuario, fuente en <em>L\u00e8vres de sang<\/em> (1975)\u2026 ah\u00ed recordamos <em>Duelle<\/em> (Jacques Rivette, 1976): la levedad de la noche tampoco radiografiaba una estaci\u00f3n de enajenados y aburridos, al contrario, sumaba una multitud de puertas, posibilidades de entender mejor lo atemporal de una piedra atisbada a las tres de la madrugada. Esta pel\u00edcula comentada no es capital, ning\u00fan filme de Rollin se gana ese injusto apelativo, importa ir sum\u00e1ndolos.<\/p>\n<p><strong><em>\u2026al descoco<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>L\u00e8vres de sang<\/em>, filme con un componente rom\u00e1ntico exacerbado, controlado sin arrebato remilgado, ya nos deja ver dispares variantes. Comenzamos casi con un tipo en una fiesta, y all\u00ed dirige su desorientaci\u00f3n a la foto de un castillo en el que hab\u00eda tenido una vivencia muy intensa de ni\u00f1o con una vampiresa, pero est\u00e1 la escena, el instante, en un interrogante\u2026 una necesidad inmediata de dirigirse all\u00ed lo consume ahora. Y en esa misma fiesta o banquete o ll\u00e1melo como quiera, bajo el comedor, una fot\u00f3grafa de inquietante parecido a PJ Harvey, con pintas de haber pasado por el 68 habi\u00e9ndose metido la mayor variedad de drogas posible \u2500salida bien parada del asunto\u2500, haciendo una sesi\u00f3n a una tipa rubia, pelo casta\u00f1o. Mientras la fotograf\u00eda, la excitaci\u00f3n adiciona fogosidad al posado hasta el punto de querer masturbarse, tocarse de m\u00e1s para ojos pudorosos, pero entra el protagonista en escena. La sesi\u00f3n de fotos no aporta ning\u00fan detalle a la narraci\u00f3n de la pel\u00edcula; a este espectador no se le antoja gratuita. La chica no puede satisfacerse del todo porque la interrumpe el actor, y luego, hablando con la fot\u00f3grafa, posible informadora del castillo inc\u00f3gnito, ella le dice de esperar un segundo. Al volver, sus prendas han desaparecido. Lo burdo y obsceno se confina de este acto. En el universo de Rollin, los personajes pueden aparecer desnudos, vestidos, da lo mismo. Es una forma de vivir inventada, liviandad atractiva deseando verse traspasada al d\u00eda a d\u00eda. Que pudiese aparecer alguien desnudo porque s\u00ed y diese igual, ten\u00eda calor y hace falta quitarse la ropa de tanto en tanto.<\/p>\n<p><strong><em>Marie no juega<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Dicho esto, la moral de Rollin es puesta a prueba, demostrada ante el jurado, cuando uno de sus personajes se niega a participar en el desfase general. Retomando <em>Les paum\u00e9es du petit matin<\/em>, ese ser mostrando rechazo, asco, por la invitaci\u00f3n a la perversi\u00f3n, es Marie. <em>Acompa\u00f1ada <\/em>de pudientes decadentes la noche antes de partir con Michelle hacia mares m\u00e1s calmos, permanece sola ya que su compa\u00f1era medio disfruta la demostraci\u00f3n de risible poder de un excombatiente en la Guerra de Argelia, armas colgadas en triste museo personal. Seducida a formar parte de un posible tr\u00edo con dos f\u00e9minas, Marie explota de rabia, esta no es su fiesta, el pasaje se le pierde con retraso balad\u00ed. La hoja cortante de una daga actuar\u00e1 de respuesta en la carne de las libidinosas asedi\u00e1ndola. El arranque del r\u00edo de sangre, c\u00f3digo deontol\u00f3gico del cineasta: una criatura no puede ser tocada como las otras. El descaro de atemorizarla retorcer\u00e1 el tercer acto en carnicer\u00eda funesta.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/vlcsnap-2021-07-19-05h50m23s629.png\" alt=\"Les paum\u00e9es du petit matin Jean Rollin\" width=\"1280\" height=\"720\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1574\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/vlcsnap-2021-07-19-05h50m23s629.png 1280w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/vlcsnap-2021-07-19-05h50m23s629-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/vlcsnap-2021-07-19-05h50m23s629-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/vlcsnap-2021-07-19-05h50m23s629-768x432.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/p>\n<p><strong>ANGIE<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">He aqu\u00ed una superposici\u00f3n de comillas, tras tantas im\u00e1genes retornando en trance. Dentro de esas coordenadas persevero distanciado de la evocaci\u00f3n en pos de buscar, en cada retorno, un resquicio en el itinerario, una doblez singular en la chaqueta atada a la cadera, de lo contrario, tales maniobras de seducci\u00f3n no merecer\u00edan de mi parte m\u00e1s que simple desprecio. Y es que la edad va madurando en uno la perversi\u00f3n que lo habita, y esta se refina, se endurece, vive combatiendo la finura de los casticistas, enunciadores de moral desde el otro lado de la c\u00f3moda, intentando convencerme de las bondades de sus edredones, ning\u00fan inter\u00e9s, eliminaci\u00f3n del juego. Por eso hago el camino de retorno e intento recorrer marcha atr\u00e1s, dada la vuelta, un filme como <em>The Rapture<\/em> (Michael Tolkin, 1991). All\u00ed Sharon peregrinaba el trecho del vac\u00edo moral hacia la duda religiosa, y honestamente cre\u00ed ver un error al divisar semejante espiral de incertidumbres acumuladas. Quer\u00eda llegar hasta las puertas del purgatorio postrero para decirle a la no-desvanecida protagonista del filme lo errado de su odisea, en tanto intent\u00f3 aislarse de la forma del tatuaje encontrado en la espalda de Angie, pose\u00edda por la lujuria, y en vez de perderse en el interrogante de sus l\u00edneas, procur\u00f3 encajarlo en una conspiraci\u00f3n falsaria merecedora de poca atenci\u00f3n. No, lo tensante, religioso, acechante, desazonado, era el supuesto nihilismo de Vic, verdadero conductor de pasados, encarnado en las pieles de un Patrick Bauchau experto en esos terrenos, curtido en disfraces bajo los cuales se esconden miradas que se pierden pero no miran (\u00c9ric Rohmer, Alan Rudolph), y al alejarse de \u00e9l tan vilmente, dej\u00e1ndolo como mera nota a pie de p\u00e1gina, la pel\u00edcula y el personaje se condenan a la coyuntura, pero al comienzo, entre sombras, bajo la sutil inquisici\u00f3n de los extra\u00f1os, yace un gobierno de im\u00e1genes, y en los minutos precedentes al \u00e9xtasis medio o mal filmado, se encuentran las escaladas de tensi\u00f3n de siempre, tambi\u00e9n renovadas, actualizadas, la patrulla de la noche, la honestidad de las ojeadas suspendidas, el punto justo de obscenidad elegante.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/The-Rapture-Michael-Tolkin.png\" alt=\"The Rapture Michael Tolkin\" width=\"1280\" height=\"720\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2991\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/The-Rapture-Michael-Tolkin.png 1280w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/The-Rapture-Michael-Tolkin-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/The-Rapture-Michael-Tolkin-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/The-Rapture-Michael-Tolkin-768x432.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>A Laura, por sonre\u00edr ante las virtudes de la desverg\u00fcenza y enfurecerse cuando esta cerca su libertad<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abNadie guarda su propio secreto\u00bb. 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