{"id":1691,"date":"2021-12-15T09:00:47","date_gmt":"2021-12-15T09:00:47","guid":{"rendered":"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1691"},"modified":"2023-12-30T22:35:25","modified_gmt":"2023-12-30T22:35:25","slug":"enajenada-libertad-moral-y-estetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1691","title":{"rendered":"ENAJENADA LIBERTAD MORAL Y EST\u00c9TICA"},"content":{"rendered":"<p><strong>ESPECIAL ALAN RUDOLPH<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2060\">Los filmes de Alan Rudolph; por Dan Sallitt<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1629\">Trouble in Mind (1985); por Dave Kehr<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1470\">Trixie (2000)<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=1691\">Investigating Sex [Intimate Affairs] (2001)<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2472\">Ray Meets Helen (2017)<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2529\">El productor como apostador; por Alan Rudolph<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2481\">Interview \u2013 Alan Rudolph<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2487\">Entrevista \u2013 Alan Rudolph<\/a><\/p>\n<p><strong><em>Investigating Sex<\/em> [<em>Intimate Affairs<\/em>] (Alan Rudolph, 2001)<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Querida imaginaci\u00f3n, lo que m\u00e1s quiero en ti es que no perdonas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"justify\"><em>Primer manifiesto del surrealismo<\/em>, Andr\u00e9 Breton<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfQu\u00e9 nos impulsa a escribir sobre un filme, a tratar de rememorar un sue\u00f1o? Entre nosotros tenemos un c\u00f3digo, un dicho entre cin\u00e9filos amigos, en secreto lo formulamos as\u00ed: \u201chab\u00e9rsenos pasado tal por debajo de la puerta\u201d. Impl\u00edcitamente, damos la raz\u00f3n a Kiarostami, pues afirmaba este que uno ama lo que no llega a entender jam\u00e1s del todo, aquello que, lejos de confirmar nuestros sesgos, nos problematiza con admoniciones de colapso y muerte. Como yendo ebrios, tanteando a oscuras, quiz\u00e1 ya metidos en la cama sumidos en alucinaciones hipnag\u00f3gicas, giran a nuestro alrededor m\u00f3viles de im\u00e1genes brillantes, fluctuantes, espesas, borrosas\u2026 Al d\u00eda siguiente resulta dif\u00edcil distinguir; criptomnesia. Lo que ayer era una quim\u00e9rica vigilia bombarde\u00e1ndose en presente, un cuerpo del cine abrumador e inasumible, se torna hoy relente mortificante, un despojo apenas reconstruible, un cad\u00e1ver exquisito tardo. \u00bfFue cosa del filme en s\u00ed o de nuestra disposici\u00f3n espectatorial de anoche?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Caemos en <em>Investigating Sex <\/em>de Alan Rudolph al igual que arriban <strong>Zoe<\/strong> y <strong>Alice<\/strong> a la mansi\u00f3n propiedad del mecenas <strong>Faldo<\/strong>. Dudosos, inseguros, cercando alg\u00fan tipo de trabajo inc\u00f3gnito. Por mucho que nos consideremos, como ellas, esten\u00f3grafos versados, har\u00edamos bien en atenernos al consejo de <strong>Edgar<\/strong>, director del experimento, sobre la necesidad de esforzarnos en retener cada uno de los nombres, que aqu\u00ed son muchos. La polifon\u00eda, redundancia y nocturnidad de <em>Investigating Sex <\/em>no encuentra parang\u00f3n en ning\u00fan otro filme de Rudolph, tampoco su coartada intelectualismo europeo afrancesado (que no francofilia). Inspirado en las <em>Recherches sur la sexualit\u00e9<\/em> (1928-1932) anotadas por Jos\u00e9 Pierre que tomaron lugar realmente en Par\u00eds pero ambientada en Massachusetts \u2500hist\u00f3ricamente, finales de 1929, reci\u00e9n estallado el crac y por venir la Gran Depresi\u00f3n\u2500, el centro neur\u00e1lgico toma habitaci\u00f3n con un grupo de surrealistas pirados. Su misi\u00f3n: inquirir el discursivizar autom\u00e1tico del sexo como si encerrara alg\u00fan misterio. Mientras, ataviadas por contrato faldita y medias para enardecer pero en teor\u00eda no, Zoe y Alice toman notas. Adem\u00e1s de Edgar, el grupo surrealista lo integran: <strong>Monty<\/strong>, quien parece un novelista alem\u00e1n perverso; <strong>Peter<\/strong>, que simila ser un traumado repitiendo estar solo interesado en <strong>Chloe<\/strong>; <strong>Oscar<\/strong>, hipn\u00f3tico cineasta en ciernes dispuesto a prendar a Zoe; <strong>Lorenz<\/strong>, afroamericano siempre de paso que se onaniza con el aroma de Alice; y <strong>Sevy<\/strong>, un pintor con los dedos de blanduras org\u00e1nicas petriformes quien, como Rudolph con la c\u00e1mara, semeja y cree tener alas en las manos. Esta vez, el propio cineasta y su ayudante de guion Michael Henry Wilson \u2500durante largo tiempo cr\u00edtico de la revista <em>Positif<\/em>, tambi\u00e9n asesor de <em>The Moderns<\/em> (1988)\u2500 se coartan a sabiendas el bar, viejo conocido achacoso, haciendo imperar la \u00e9poca de ley seca. Lo m\u00e1s parecido a una cantina ser\u00e1 la lavander\u00eda-tapadera donde a solas Alice confiesa a Zoe ser virgen, y Zoe a Alice ser impudorosa\u2026 Fuera el humo, la cacofon\u00eda de fondo, bienvenido el gobierno del div\u00e1n y la confesi\u00f3n compartida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La primera tentativa al revisitar un tan fugitivo plantel de personajes pasa por hacerse un bloque de hielo fr\u00edo, un esquema mental severo, como el expuesto arriba, gan\u00e1ndose quien lo haga \u2500y con inveterada raz\u00f3n\u2500 el odio fatal de los surrealistas. Medito, por boca de ellos, sobre la ficci\u00f3n inherente a naturalizar la noche anterior al d\u00eda siguiente, rememor\u00e1ndola rica en detalles positivistas, por lo tanto, carente de humor: un descriptivismo aplacante y de guillotina. \u00abDentro de los l\u00edmites en que se desarrolla (o parece desarrollarse), el sue\u00f1o se nos presenta como continuo y poseyendo trazas de organizaci\u00f3n. Solo la memoria se arroga el derecho de efectuar cortes, de prescindir de las transiciones, ofreci\u00e9ndonos m\u00e1s bien una serie de sue\u00f1os que <em>el sue\u00f1o<\/em>\u00bb, escrib\u00eda Breton; y con \u00e9l nos preguntamos: <em>\u00bfcu\u00e1ndo diantres habr\u00e1 cr\u00edticos y cin\u00e9filos durmientes?<\/em> Raymond Bellour reflexionaba sobre la \u00fanica ocasi\u00f3n en que Freud se vali\u00f3 de un divulgativo s\u00edmil fotogr\u00e1fico para ilustrar las oscilaciones, entre reg\u00edmenes polares, de la energ\u00eda ps\u00edquica: la fotograf\u00eda a\u00fan latente ser\u00eda, en efecto, el inconsciente, y su operaci\u00f3n de revelado la perpetuamente movediza, delicada, agotadora e incierta concreci\u00f3n del primero en estructuras racionales de conciencia. Pero como dice Edgar, el tema de la capacidad on\u00edrica del sexo no puede dejarse solo a Freud y sus cohortes, seg\u00fan el clich\u00e9, afanosos de todo en primer plano, lavada ya la cara queriendo olvidarse de bostezar nada m\u00e1s despertarse. A Edgar le interesa la s\u00facubo \u2500a Faldo tambi\u00e9n, pero tamizada por la embriaguez del desenfreno cremat\u00edstico\u2500, una obsesi\u00f3n interminable que desbloquea, clausura y hace girar sin tercera posici\u00f3n el c\u00edrculo de la poluci\u00f3n nocturna.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<figure id=\"attachment_1700\" aria-describedby=\"caption-attachment-1700\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1700\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/La-musa-de-la-escritura-automatica.jpg\" alt=\"La-musa-de-la-escritura-autom\u00e1tica\" width=\"600\" height=\"846\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/La-musa-de-la-escritura-automatica.jpg 600w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/La-musa-de-la-escritura-automatica-213x300.jpg 213w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1700\" class=\"wp-caption-text\"><em>Musa de la escritura autom\u00e1tica<\/em><br \/>(Fotograf\u00eda de portada de <em>La R\u00e9volution surr\u00e9aliste<\/em>, n\u00fams. 9-10, octubre de 1927)<\/figcaption><\/figure>\n<p align=\"justify\">A quien escribe, el revisionado a la segunda de<em> Investigating Sex <\/em>le pareci\u00f3, prevenido entonces, de una limpidez insultante: la primera vez fue semejante a sufrir una vigilia cuarteada por somnolencias. Por un lado, demasiado despierto como para entregarme al delirio, por el otro, demasiado dormido como para tratar de inserirlo en mi vida. Lo comprendido <em>a posteriori<\/em> fue una lecci\u00f3n surrealista: en el cine de Rudolph, como en el sexo en\u00e9rgico, la expresi\u00f3n del lenguaje precede al pensamiento, con sinceridad exacta \u2500Francine mientras hace el amor con Dwayne en <em>Breakfast of Champions<\/em> (1999): \u00ab\u2026when I go to heaven on Judgment Day and they ask me what bad things I did down here, I&#8217;m gonna have to tell them\u2026\u00bb\u2500, y exacerbada su maestr\u00eda como cineasta aqu\u00ed, afinada su visi\u00f3n tras veintinueve a\u00f1os tras el aparato, Rudolph ha ido perdiendo el pudor a prescindir de escribir protag\u00f3nicamente con la c\u00e1mara movimientos controlados, preclaramente expansivos, respecto a tres o cuatro principales. En casa del mecenas Faldo, donde los seis hombres y las dos mujeres se re\u00fanen, domina la aposentada llenez cargada del enmara\u00f1ado di\u00e1logo circulante, miradas que avanzan sobreentendidos, una continuidad pespunteada por la ch\u00e1chara resguardados los participantes por tupideces de cuadros desconcertantes y <em>assemblages<\/em> antojadizos, taza peluda de Meret Oppenheim, pues la trascendencia art\u00edstica (como Rudolph por experiencia sabe) siempre ser\u00e1 dudosa. Pervive, sin embargo, la pulcritud del <em>d\u00e9coupage<\/em> que privilegia y jerarquiza el inserto elegante \u2500los trastabilleos de Alice respecto al placer, las peque\u00f1as entregas de Zoe\u2500, tambi\u00e9n su caracter\u00edstico rasgueo de las equidistancias. Nunca se subrayar\u00e1 lo suficiente c\u00f3mo ha venido consiguiendo Rudolph adue\u00f1arse, marcar indeleble contra la m\u00e1quina, cualquier producci\u00f3n en la que su figura est\u00e1 presente, pudiendo afirmarse, hasta de un filme m\u00e1s abiertamente comercial como es <em>Mortal Thoughts<\/em> (1991), que tambi\u00e9n all\u00ed consigui\u00f3 tallar los suficientes elementos para considerarla una genuina turbadora estancia digna de visitar en su personal casa museo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A prop\u00f3sito de <em>Trouble in Mind<\/em> (1985), con palabras llanas, Dave Kehr situaba la puesta en forma de los filmes de Rudolph en un cimbreante compromiso entre <em>realismo<\/em> y <em>expresionismo<\/em>. Creo, no obstante, haber encontrado dos ep\u00edtomes, deudores ambos del vocabulario surreal, que por descomedidos y estrafalarios se adecuar\u00edan mejor: <em>superrealismo <\/em>o <em>supernaturalismo <\/em>(el primero, en su acepci\u00f3n castellana, el segundo, su transliteraci\u00f3n francesa). Esto en relaci\u00f3n a la conexi\u00f3n con los distinguidos arquetipos del clasicismo glorioso que Rudolph actualiza; mientras que por otra parte, su vanguardia dad\u00e1 provendr\u00eda de coreografiar un baile gran mezcla de tipograf\u00edas. Encontramos en <em>Trouble in Mind<\/em> un tiroteo que toma carrera en un museo como toman el espacio los cuerpos, durante el atraco, en <em>Pr\u00e9nom Carmen <\/em>(Jean Luc-Godard, 1983), y a la vez, una planificaci\u00f3n que sienta a debatir los destinos de hombre y mujer en contraplanos cl\u00e1sicos. Aunque los personajes del cineasta, a causa de su entrampado sentimental, parezcan en ocasiones presos de paisajes de colores Yves Tanguy, del gran vidrio de Duchamp, siempre comprenderemos (a menos que no so\u00f1emos) sus afecciones, siendo la m\u00e1s obsesa la mezcla de pasiones, la confusi\u00f3n sentimental.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bajo distintas facetas, temores y atracciones, el grup\u00fasculo bajo las \u00f3rdenes de Edgar experimenta procesos autoinducidos de angustiosa heteronom\u00eda: premeditado-autom\u00e1tico, femenino-masculino, polvo-esp\u00edritu, bestia-hombre, libertinaje-castidad\u2026 y c\u00f3mo no, el amor en pareja asimilado tr\u00f3pico l\u00edmite. Relaciones <em>abstractas<\/em> que linean el mundo expresando una trabaz\u00f3n original por dualidad de posici\u00f3n, los cuadros de Piet Mondrian, para quien en la relaci\u00f3n ecu\u00e1nime de estos extremos opuestos se manifestar\u00eda la armon\u00eda total, pues dicha convergencia en la Nueva Imagen \u00abcontiene todas las dem\u00e1s relaciones\u00bb. El elemento masculino expres\u00e1ndose en lo universal, lo interior, el femenino en lo individual, lo exterior, ligados en devoluci\u00f3n como lo est\u00e1n la edad de oro y la decadencia. Dualidades que coexisten en <em>Investigating Sex<\/em> a condici\u00f3n de propulsarse hacia horizontes m\u00e1s perversos, buscando, en realidad, una especie de indulto pacificador postrero (el equilibrio). El \u00faltimo conf\u00edn, la amalgama de la huida (<em>huida<\/em> verdadera, falsa o con probabilidad ninguna de las dos, sino aceptando que no somos tan buenos detectives como para esperar encontrar otra), suele vestir importancia en el disfraz imaginario del amor final, o sea, de la s\u00edntesis del idealismo y el romanticismo as\u00ed entendidos. Mito sin un suelo mitol\u00f3gico soslayable, pero s\u00ed complicad\u00edsimo \u2500Edgar: \u00abIt isn\u2019t easy, Alice, trying to reshape this corrupt world of ours\u00bb, Alice: \u00abI don\u2019t know that you can reshape something thas has no shape\u2026\u00bb\u2500, laber\u00edntico, copado de fundidos, fantasmagor\u00edas y afanes futuros, presentes y pasados que se materializan en fusi\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Prolongando las inquietudes de Alice \u2500musa ideal de la escritura autom\u00e1tica, protot\u00edpica<em> femme-enfant<\/em>\u2500 vi\u00e9ndose ella y Zoe recompensadas con dinero al finalizar la primera sesi\u00f3n de transcripci\u00f3n, se corta casi flotando hacia la tiniebla de la proyecci\u00f3n del filme er\u00f3tico, con aroma marinero sternbergiano, realizado por Oscar, donde, tras el j\u00fabilo y la estasis, se seccionan en movimiento cruzado de sal\u00f3n las impedimentas sexuales que cada miembro porta: Edgar, hipnotizado de pie por <em>the<\/em> <em>art of flesh <\/em>y contra el masturbador Lorenz, se devana inquiriendo qu\u00e9 parte del amor pertenece a la sexualidad, mientras atalaya, con aristocr\u00e1tico morbo, los deseos a\u00fan imprecisos de los dem\u00e1s; Faldo se arroja sobre su mujer cual fauno; Chloe se resiste a los apetitos de fidelidad de Peter; Sevy se propone arrancar con malicia inocente unos recatados bisbiseos a su prometida respecto a cu\u00e1nto le ha removido la pornograf\u00eda sutil; Zoe esp\u00eda a Oscar, taladrador de im\u00e1genes, penumbra a trav\u00e9s \u00bfacaso \u00e9l la mira tambi\u00e9n a ella? La segunda proyecci\u00f3n, dotada de varios grados de onirismo creciente, impacta sobre todo en Alice, quien funge sobre la tela blanca sus propias alucinaciones respecto a la sexualidad <em>sentenced to afterlife<\/em> de Edgar. La dispersi\u00f3n recolocante de la escena, su dicharacher\u00eda que avanza y atranca por verborrea, no competer\u00e1n, quiz\u00e1, al espectador poltr\u00f3n, el cual no podr\u00e1 llegar a identificar y encadenar de forma fehaciente, durante el visionado inaugural, los numerosos afluentes encarnados de sentimientos que hacia la consumaci\u00f3n se desatan, pero este tampoco podr\u00e1 negar, al acabar, que todos y cada uno estaban ah\u00ed presentes, espesos, profusos, transpirables en cada encuadre, removidos a cada corte.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sobrevivir\u00e1 un halo de romanticismo, en Rudolph siempre lo hace, herencia fundada en atraerse hacia la modernidad un sexo de raigambre <em>pre-code<\/em>: arrebatado, circunspecto, p\u00e9rfido\u2026 sibilino bastidor del mundo con su correspondiente conmutaci\u00f3n marital. Ahora bien, el sexo rom\u00e1ntico, el que toma la mente como una tendencia de ensue\u00f1o \u2500celestial o pesadillesca\u2500, se borra cuando entra en escena lo soez sin dique. Aunque no har\u00eda falta tanto. Bastar\u00eda incluso que entrara en escena, para hacer que todo el idealismo romantico se desvaneciese, la visi\u00f3n misma del acto sexual desde un punto de vista exorbitante por razones de craso realismo superficial. Un margen de representaci\u00f3n en realidad anch\u00edsimo, flexible, pero que Rudolph no tienta ni con la punta, sino en visiones preambulares, atrayentes y fisuradas (las involuntarias fantas\u00edas de Hurst en <em>The Secret Lives of Dentists<\/em>, 2002). La \u00faltima noche, como en un cuento g\u00f3tico, las quimeras desbocadas coinciden con la lluvia, truenos, desaguando en la claudicaci\u00f3n del grupo: Sevy entrega a su mujer a Monty, y siguiendo am\u00e1ndola, toma el sombrero para marcharse sin m\u00e1s pecado que el de haber ejercido, por una vez, de perverso mir\u00f3n; Zoe y Oscar pasan de la mascarada hacer manitas a la fuga; Faldo y su querida, del div\u00e1n a la alcoba, escaleras arriba, para practicarlo de maduros como la primera vez; finalmente, Peter y Chloe, renegando ambos por despecho de Edgar, su tutor diamantino muescado que pretende trastocar la interioridad de los dem\u00e1s en joyero, escogen, entre ellos, el apasionamiento tangible del rostro reconocido, antes pospuesto, ahora emergido palpable a fuerza de doler.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfExistir\u00e1 en realidad gente ah\u00ed fuera, como afirma Faldo, dando y recibiendo amor, sexo, ajenos al retorno de la <em>punching ball<\/em>? Por lo que se nos cuenta, no Alice ni Edgar, no tanto protagonistas como figuras patrimoniales de extremos ejemplificantes. Son sus desazones entre permanecer en vigilia o fundirse en un mismo sue\u00f1o las que circuitan devaneando el filme, invocando la experimental traves\u00eda de experiencias. Ella, movida por impericia, aletargada de vigilia, agita la confusi\u00f3n on\u00edrica por probar, \u00e9l, invidente por exceso de fantas\u00eda, necesitado de circunscripci\u00f3n, sostiene a duras penas la compostura cuando asimila el sentimental limitarse de los dem\u00e1s a una ilusi\u00f3n vana, cobarde en \u00faltima instancia. En la vida, en el cine, las adyacencias negociadas entre amor y sexo que consiguen sustraerse en felices ratos a esta loca circularidad ser\u00e1n, usualmente \u2500por su concreci\u00f3n hist\u00f3rica, estrat\u00e9gica, por un amor preciso\u2500, de menos calado general para el com\u00fan de los mortales a trav\u00e9s de los cuales avanza el tiempo. En cambio, lo que con seguridad no dejar\u00e1 de titilar en el fuero humano, en el espectador mundial imaginario, son cosas como la lluvia, el glorioso blanco y negro donde el gris ejerce en la memoria un papel de t\u00edmido intermediario, las estereotipias tendenciales duales que toman cuerpo en Edgar y Alice. Con denuedo retornante, provengan o no de la infancia, ellas lograr\u00e1n invocar, una vez ah\u00ed fuera, en la pantalla interior, fragmentos escindidos de un aguacero primordial inconcreto. Alice, tras un dudable momento final de compromiso con Edgar, bajo el chaparr\u00f3n, rememorando la uni\u00f3n hurtada anteriormente al espectador, se desintegra en una sonrisa desamparada, alza la barbilla, gotas por su cara. Como escrib\u00eda Jean-Louis Schefer, la \u00fanica climatolog\u00eda afectiva que permitir\u00eda a nuestra percepci\u00f3n retener, escasos algunos segundos, el <em>crimen<\/em> puesto en marcha por el filme una vez terminado: \u00abAfuera, el mundo sigue su curso (el espect\u00e1culo no lo atrapa, no lo encierra ni lo refleja). Cuando salimos a la luz del d\u00eda, nos sorprende infinitamente que los autobuses circulen, que los movimientos prosigan; solo la lluvia prolonga en alguna medida la pel\u00edcula \u2500prolonga o perpet\u00faa la misma especie de achurado continuo a trav\u00e9s del cual los objetos llegan a tocarnos\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1694\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-1.png\" alt=\"Investigating-Sex-(Alan-Rudolph-2001)-1\" width=\"1280\" height=\"536\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-1.png 1280w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-1-300x126.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-1-1024x429.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-1-768x322.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1696\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-2.png\" alt=\"Investigating-Sex-(Alan-Rudolph-2001)-2\" width=\"1280\" height=\"536\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-2.png 1280w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-2-300x126.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-2-1024x429.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-2-768x322.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1697\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-3.png\" alt=\"Investigating-Sex-(Alan-Rudolph-2001)-3\" width=\"1280\" height=\"536\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-3.png 1280w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-3-300x126.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-3-1024x429.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-3-768x322.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1698\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-4.png\" alt=\"Investigating-Sex-(Alan-Rudolph-2001)-4\" width=\"1280\" height=\"536\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-4.png 1280w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-4-300x126.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-4-1024x429.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-4-768x322.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1699\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-5.png\" alt=\"Investigating-Sex-(Alan-Rudolph-2001)-5\" width=\"1280\" height=\"536\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-5.png 1280w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-5-300x126.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-5-1024x429.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Investigating-Sex-Alan-Rudolph-2001-5-768x322.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">BRETON, Andr\u00e9. <em>Primer manifiesto del surrealismo<\/em> (1924). En castellano en Manifiestos del surrealismo; Ed: Argonauta; Buenos Aires, 2001.\t <\/p>\n<p>MONDRIAN, Piet. <em>La nueva imagen en la pintura<\/em> (1917-1918). Ed: Colecci\u00f3n de arquitectura\u00b8 Murcia, 1983. <\/p>\n<p>SCHEFER, Jean-Louis. <em>El hombre ordinario del cine<\/em> (1980). Ed: Cat\u00e1logo Libros: Mirador, Vi\u00f1a del Mar, 2020. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESPECIAL ALAN RUDOLPH Los filmes de Alan Rudolph; por Dan Sallitt Trouble in Mind (1985); por Dave Kehr Trixie (2000) Investigating Sex [Intimate Affairs] (2001) Ray Meets Helen (2017) El productor como apostador; por Alan<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26,367],"tags":[195,175,247,28,5,272,47,276,312,259,192],"class_list":["post-1691","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criticas","category-revista","tag-195","tag-alan-rudolph","tag-breakfast-of-champions","tag-dave-kehr","tag-estados-unidos","tag-investigating-sex-intimate-affairs","tag-jean-luc-godard","tag-mortal-thoughts","tag-prenom-carmen","tag-the-moderns","tag-trouble-in-mind"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1691"}],"collection":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1691"}],"version-history":[{"count":23,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1691\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2600,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1691\/revisions\/2600"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1691"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1691"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1691"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}