{"id":2072,"date":"2022-04-10T09:00:54","date_gmt":"2022-04-10T09:00:54","guid":{"rendered":"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2072"},"modified":"2023-12-26T05:34:32","modified_gmt":"2023-12-26T05:34:32","slug":"polvareda-sideral-pies-sucios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2072","title":{"rendered":"POLVAREDA SIDERAL: PIES SUCIOS"},"content":{"rendered":"<p><strong>ESPECIAL RUDOLF THOME<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2269\">Berlin Chamissoplatz (1980)<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2535\">System ohne Schatten (1983); por Dave Kehr<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2532\">System ohne Schatten (1983); por Serge Daney<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2072\">Der Philosoph (1989)<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=3038\">Rot und Blau (2003), Frau f\u00e4hrt, Mann schl\u00e4ft (2004) y Rauchzeichen (2006)<\/a><\/p>\n<p><strong><em>El fil\u00f3sofo<\/em> [<em>Der Philosoph<\/em>] (Rudolf Thome, 1989)<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Der-Philosoph-Rudolf-Thome-1989-1.png\" alt=\"Der Philosoph (Rudolf Thome, 1989) - 1\" width=\"1920\" height=\"1080\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2077\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Der-Philosoph-Rudolf-Thome-1989-1.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Der-Philosoph-Rudolf-Thome-1989-1-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Der-Philosoph-Rudolf-Thome-1989-1-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Der-Philosoph-Rudolf-Thome-1989-1-768x432.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Der-Philosoph-Rudolf-Thome-1989-1-1536x864.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p><em>Coronada de palmas<br \/>\ncomo una diosa reci\u00e9n llegada,<br \/>\nella trae la palabra in\u00e9dita,<br \/>\nel anca fuerte,<br \/>\nla voz, el diente, la ma\u00f1ana y el salto.<\/em><\/p>\n<p><em>Mujer nueva<\/em>, Nicol\u00e1s Guill\u00e9n<\/p>\n<p align=\"justify\">Conocemos a nuestro fil\u00f3sofo, Georg Hermes, volviendo del paseo matutino, habiendo comprado un bollo, el peri\u00f3dico, comprobando su buz\u00f3n (vac\u00edo) \u2500luego sabremos que espera las primeras ediciones de su libro\u2500, prepar\u00e1ndose el desayuno con asc\u00e9tica aquiescencia de soltero: apenas queda una onza de mermelada y \u00e9l se muestra muy tranquilo, quiz\u00e1 sereno. A continuaci\u00f3n, uno tras otro, se nos presentar\u00e1n tambi\u00e9n, sin aparente conexi\u00f3n, los desayunos de tres mujeres tras haber pasado la noche acompa\u00f1adas. Cada una viste a su manera un irrepetible encanto matinal. Despreocupadas, ostentan su desnudez, comparten una pizca de exuberancia con estos hombres desconocidos, los cuales, sinti\u00e9ndose recelosamente afortunados por tan gracioso regalo, parecen ellos mismos intuir que ya no volver\u00e1n a aparecer en el filme una vez cierren las escenas. As\u00ed, con modos t\u00e1citos, juguetones, comienzan a desplegarse a distancia las contraposiciones entre el decoroso Hermes y las tres chicas que le enredar\u00e1n. Nuestro fil\u00f3sofo las conocer\u00e1 en una tienda de ropa, pues \u00e9l cree necesitar un traje nuevo para su lectura y ellas despachan en el mismo establecimiento. Bienaventurada casualidad. Seg\u00fan lo miran al entrar pareciera que hay algo concertado, un designio, que estuvieran esperando su venida, miradas melosas, sonrisitas, como reconociendo en la envarada persona de Hermes, al instante, la emanaci\u00f3n de un aura necesitada, por lo tanto digna, de ser puesta a vibrar confront\u00e1ndola con una sensualidad pr\u00f3vida. Ellas desprenden una armon\u00eda equiparable a saberse poseedoras y alegremente responsables del ejercicio de un don que, generosas, disfrutan dispensando para transformar, sanando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por el poder que atesoran, las tres mujeres se profetizan en las bacantes responsables que ense\u00f1ar\u00e1n al fil\u00f3sofo lo polis\u00e9mico del Eros. Hermes grita necesitarlo cuando circunscribe su libro y la ponencia que imparte a una suerte de t\u00f3picos neoplat\u00f3nicos, por lo que podemos o\u00edr, en exceso escorados hacia la reciente muerte de su progenitora, su anatom\u00eda de melanc\u00f3lico rematado y la blanquecina funcionalidad sosa que domina su hogar. El placer del espectador se inicia pronto, pues las chicas se afanan por conducirlo r\u00e1pido hacia el brete, interpel\u00e1ndole de frente la pregunta por el <em>amor terrenal,<\/em> que si tiene chica\u2026 Insinuaciones al aire, oposiciones menos el\u00edpticas, donde uno puede acabar siendo engatusado a conciencia, cerco agridulce donde el cine de Rudolf Thome encuentra la felicidad y se hermana con el de \u00c9ric Rohmer. La seducci\u00f3n muestra la individualizaci\u00f3n de sus compuertas cuando las mujeres rompen por \u00e9l su generalidad tri\u00e1dica, primeros planos en la cena que le hacen prestar atenci\u00f3n a cada encantadora en particular: \u00abEsta es Franziska, yo soy Martha y ella es Beate\u00bb. Sin embargo, los sentimientos que asolan a r\u00e1fagas nuestro coraz\u00f3n con luminosa alegr\u00eda incierta son justo aquellos que alejan al alem\u00e1n del cineasta franc\u00e9s. Para nuestra perplejidad, reside en las mujeres una total ausencia de crueldad, desunida, extra\u00f1\u00edsima, a la proporci\u00f3n de su poder sobre el fil\u00f3sofo de frugal pedigr\u00ed. Lo invitar\u00e1n a convivir a su lado. No importar\u00e1 de qui\u00e9n se prende primero, acabar\u00e1 cediendo; someter\u00e1n a Hermes a una reeducaci\u00f3n sentimental. Los fundamentos de la sociabilidad amorosa son contemplados por Franziska, Martha y Beate nada m\u00e1s que para retozar con ellos, comprendiendo preclaramente el efecto desarmante de besar los buenos d\u00edas a Hermes cerquita de la comisura.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Si a Georg se le empiezan a tambalear los soportes de su nicho discreto le achacaremos el yerro al oscurantismo de una teor\u00eda del conocimiento que, por pusilanimidad o cobard\u00eda \u2500cuando lo que tocar\u00eda, en cambio, es enfrentarse a las cosas sencillas\u2500, ha elegido uno empezar a constru\u00edrsela por el tejado. Craso error cuando el hombre lidia, pensamiento a trav\u00e9s, con el arte de <em>durar <\/em>junto con las entidades vivas e inertes. Tal traspi\u00e9 echa abajo la celdilla moh\u00edna del personaje-eje por el trasl\u00facido motivo que se le hab\u00eda venido escapando: hay que comenzar por los cimientos, aclarando, aprender a oler el perfume de una mujer, estimar el j\u00fabilo de un desayuno amaneciendo con un extra de dulcer\u00eda\u2026 amontonen esos actos, piedra a piedra, y es posible, la naturaleza lo quiera, caer enamorado, por mero entendimiento amistoso, del pr\u00f3jimo y sus ofrendas. Como no podr\u00eda ser de otro modo, tambi\u00e9n S\u00f3crates, el supremo fil\u00f3sofo, debi\u00f3 ser aleccionado en el amor por un alma femenina oracular, Diotima de Mantinea, quien le advirti\u00f3 que para llegar a practicar el amor por la sabidur\u00eda, siendo este el m\u00e1s excelso, primero tendr\u00eda que aprender a apreciar la belleza er\u00f3tica de un cuerpo, luego, atisbar que la belleza de este es hermana de la que hay en el otro, y as\u00ed, aquietando el violento deseo de posesi\u00f3n de uno solo, erigirse, finalmente, en amante de todos, escalando el erotismo mediante cantidad de ellos hasta arribar al dominio de la belleza que habita en las almas. Para el espectador, la satisfacci\u00f3n del filme se abreva en esa suma de reacciones escalonadas entre el gustillo y la culpabilidad. Georg duda de la utilidad de los z\u00f3calos, se retrotrae a la isla del Mar Egeo donde a\u00f1os atr\u00e1s pas\u00f3 seis meses feliz, satisfecho como un bobo, d\u00e1ndose de cabezazos contra los parad\u00f3jicos aforismos de Her\u00e1clito, El Oscuro de \u00c9feso, intentando creer en la imagen absorta que supon\u00eda como fil\u00f3sofo ten\u00eda el derecho a aspirar. Bendito alivio cuando las caranto\u00f1as de las tres mujeres se encaraman hacia su figur\u00edn rectangular y tieso, lo ablandan, miman, destensan, haciendo que se libre dentro de su fuero una guerra, y Thome, habiendo pasado la mayor parte de los a\u00f1os 80 filmando Alemania sin forzar el gesto, captura su <em>Volksgeist<\/em> con la airosa suavidad de una l\u00ednea futura que, din\u00e1mica, cascabelera, viene a insuflar una sensualidad ben\u00e9fica ajustada al naturismo germano (<em>Freik\u00f6rperkultur<\/em>), tan sobrada de turgencias como para derramarse sin distinci\u00f3n hacia ambos lados del tel\u00f3n de acero. Beate se las sabe bien a la hora de adornar el nuevo hogar con alchemillas o crisantemos, los corazones de coliflor de Martha aderezar\u00e1n con lozanos tintes la chata mantequilla matutina, tambi\u00e9n Franziska, con su Mouton Rothschild del 76 convenientemente decantado, desplegar\u00e1 los aromas propicios para construir, esta vez s\u00ed, los sostenes desde donde aprender a ser achuchado; y desde ah\u00ed los sabios dir\u00e1n ad\u00f3nde, quiz\u00e1 el amor nos propulse hacia regiones m\u00e1s all\u00e1 del mundo sublunar\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una peque\u00f1a barca servir\u00e1 de pasatiempo al fil\u00f3sofo y Franziska, el primero no sabe nadar y el equilibrio lo traiciona, diminuto inconveniente, menuda jodedera \u00bfno? Al agua entonces, y del temor pasamos en sinton\u00eda a la risa boba, prendas empapadas y soluci\u00f3n presurosa: por fortuna, Georg conjura un fuego con ramitas y madera. Desnudos ambos tras la reticencia inicial del hombre, suspiramos tranquilos al ver que hasta el camar\u00f3grafo se ha despojado de indicios pudendos y filma de pasada el badajo del anacoreta, al que le espera un pir\u00e9tico revolc\u00f3n \u2500dec\u00fabito supino\u2500 bajo la humedad de la tarde y la lumbre que lo celebra en espor\u00e1dicos avivamientos del fuego. De regreso a la casa comunal, sostiene a su Venus estrellada con dos brazos canijos. Al irse sucediendo los amores y las cucamonas desbord\u00e1ndose por no encallar en una sola emisora, Georg necesitar\u00e1 retirarse un rato. Poco consigue aparte de una fiebre pasajera. A deshora se halla el tipo para volver a su meticulosa existencia anterior, aunque se le atraviesen rememoranzas ocasionales de una madre difunta ocho oto\u00f1os atr\u00e1s y el resto de la banda nupcial quiera afinarse hasta el hartazgo. El tipo es as\u00ed, aletargado. La felicidad le abruma, se arredra instintivamente ante ella. Pero qu\u00e9 vamos a hacerle si de momento el pobre diablo no sabe disfrutar, tengamos paciencia e intentemos curarlo con caricias en vez de con capirotazos. Bondadoso Thome y bondadosa la tr\u00edada estelar, no pretendiendo que intercambiemos unas muecas de cruel merecido, enteco castigo, contra el pensador. La labor pasa por compilar un argumentario de sensaciones y no por la dial\u00e9ctica del reconocimiento. Que no haya amos ni esclavos en el amor, sino sugerencia tras sugerencia, una propositividad dispuesta sobre c\u00f3mo vivir mejor. Desde habituar al fil\u00f3sofo, medio refunfu\u00f1ador, a la nueva computadora en sustituci\u00f3n de una m\u00e1quina de escribir Adler cualquiera, a descubrirle que en los distintos sorbos de una copita de vino se esconde la ense\u00f1anza del <em>panta rei<\/em>; una r\u00e1faga dionis\u00edaca, caritativa y bonancible de tres mujeres que turn\u00e1ndose y volviendo a integrarse en el grupo marcan un comp\u00e1s para seguir construyendo, entre ellas, con \u00e9l, desde las teas, la humareda del afecto hacia el orbe en su inaprehensible rebuscamiento sensitivo, es m\u00e1s, el trabajo de ir desconchando los h\u00e1bitos para aprestarse a ser rociado por un oleaje de nuevos sentimientos, ocultos hasta ahora en el estrato inobservado de las capas que conforman la corteza terrestre. Con filmes como <em>Der Philosoph<\/em> o <em>Tigerstreifenbaby wartet auf Tarzan<\/em> (1998), el cineasta se acerca al sue\u00f1o sesentayochista de Jean-Luc Godard cuando afirmaba que al proponerse uno hacer un filme deber\u00eda hacerlo acerca de todo, concerniente a todas las cosas y a todos los sentimientos del mundo, pues Thome logra alumbrar en nosotros unas afecciones extraterrestres, no obstante pr\u00f3ximas y capaces, de insinuarnos que est\u00e1 cercano el calor de la forja, all\u00ed donde Vulcano podr\u00eda fraguarnos, con facilidad divina, un nitescente plano de existencia in\u00e9dito. Clementes Franziska, Martha y Beate, diosas del olimpo, criaturas de ciencia ficci\u00f3n, provenientes del cielo, del futuro o de otra dimensi\u00f3n: hacia vosotras entonamos los himnos, ofrecemos libaciones, porque consegu\u00eds anegar nuestros ojos haci\u00e9ndonos creer que el mejor de los mundos posibles puede existir realmente. Cuando seres parecidos a ellas vayan saliendo de la penumbra y nos embarguen con su arte, ese ideal llamado libertad estar\u00e1 m\u00e1s cerca de nuestro tejado, ahora s\u00ed, cimentado con besos, conservado con el civismo que merece.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Der-Philosoph-Rudolf-Thome-1989-2.png\" alt=\"Der Philosoph (Rudolf Thome, 1989) - 2\" width=\"1920\" height=\"1080\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2078\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Der-Philosoph-Rudolf-Thome-1989-2.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Der-Philosoph-Rudolf-Thome-1989-2-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Der-Philosoph-Rudolf-Thome-1989-2-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Der-Philosoph-Rudolf-Thome-1989-2-768x432.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Der-Philosoph-Rudolf-Thome-1989-2-1536x864.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESPECIAL RUDOLF THOME Berlin Chamissoplatz (1980) System ohne Schatten (1983); por Dave Kehr System ohne Schatten (1983); por Serge Daney Der Philosoph (1989) Rot und Blau (2003), Frau f\u00e4hrt, Mann schl\u00e4ft (2004) y Rauchzeichen (2006)<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26,367],"tags":[210,211,200,47,854,209,212],"class_list":["post-2072","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criticas","category-revista","tag-210","tag-der-philosoph","tag-eric-rohmer","tag-jean-luc-godard","tag-republica-federal-alemana","tag-rudolf-thome","tag-tigerstreifenbaby-wartet-auf-tarzan"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2072"}],"collection":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2072"}],"version-history":[{"count":23,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2072\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6201,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2072\/revisions\/6201"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2072"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2072"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2072"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}