{"id":2348,"date":"2022-01-20T09:00:21","date_gmt":"2022-01-20T09:00:21","guid":{"rendered":"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2348"},"modified":"2022-05-13T16:18:24","modified_gmt":"2022-05-13T16:18:24","slug":"leccion-de-cine","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2348","title":{"rendered":"LECCI\u00d3N DE CINE"},"content":{"rendered":"<p><strong>ESPECIAL CARLOS REICHENBACH<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2348\">Falsa loura (2007)<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2693\">Reichenbach filho o el porno tropical; por Louis Skorecki<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2736\">Dos testimonios de Carlos Reichenbach<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2590\">Garotas do ABC (2003)<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=2441\">Argumento cinematogr\u00e1fico de \u00abDois C\u00f3rregos &#8211; Verdades Submersas no Tempo\u00bb, comentado por Carlos Reichenbach<\/a><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Era algo difuso, se produc\u00eda una revuelta focalizada en una provincia X de Andaluc\u00eda que terminaba ocupando un grupo Y de anarquistas. Sonaba mi voz y dec\u00eda &#8220;en mis tiempos, los padres de mis padres de mis padres no ense\u00f1aban a sus hijos c\u00f3mo vivir en las c\u00e1rceles, les ense\u00f1aban a no morir&#8221;, y luego la tuya preguntaba &#8220;cu\u00e9ntame c\u00f3mo continuar esta revoluci\u00f3n, solamente s\u00e9 vaciar las arcas, que no es poco&#8221;. M\u00e1s tarde, inconexamente, est\u00e1bamos t\u00fa, un amigo tuyo y yo en El Corte Ingl\u00e9s. Me sent\u00eda rabioso porque iba comprando ropa muy barata y vosotros dos me mirabais mal. Te lo cuento nada m\u00e1s despertarme para no olvidarme. Como t\u00fa, no me psicoanalizo, pero lo de Andaluc\u00eda se ilustraba con im\u00e1genes de gente desnuda duch\u00e1ndose en unas cloacas y coches de pol\u00edticos intentando abandonar la frontera.<\/em><\/p>\n<p>Sue\u00f1o de A. el 16 de julio de 2020, dos d\u00edas despu\u00e9s de ver<em> Falsa loura<\/em>, retransmitido a N.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Falsa loura <\/em>(Carlos Reichenbach, 2007)<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Falsa-loura-Carlos-Reichenbach-1.png\" alt=\"Falsa loura Carlos Reichenbach-1\" width=\"1924\" height=\"1040\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2353\" \/><\/p>\n<p><strong>1.<\/strong> <u>LA M\u00daSICA DE LA FACTOR\u00cdA<\/u><\/p>\n<p align=\"justify\">Hemos vivido m\u00e1s de a\u00f1o y medio bajo la sombra de <em>Falsa loura<\/em>. Cada vez que vemos una nueva pel\u00edcula construimos un baremo imaginario donde el l\u00edmite lo constituye el filme de Reichenbach. El metraje de tan bella obra ha circulado m\u00e1s de 500 d\u00edas sobre la autopista de nuestras vidas uniendo reflexiones y sue\u00f1os, golpea insospechado en azarosas pausas de la rutina diaria, emocionan como el primer d\u00eda las alegr\u00edas gritadas en el comedero de la f\u00e1brica en la cual las protagonistas hacen el turno semanal. Han pasado varias estaciones, repetidose han los d\u00edas del calendario, y todav\u00eda no nos suelta este trozo de celuloide, tan grande pegada supuso que hasta las im\u00e1genes de duermevelas menos apacibles o m\u00e1s tormentosas han cambiado su tonalidad. Si <em>The Last Days of Disco<\/em> (Whit Stillman, 1998) acapara nuestra novelesca memoria como el filme esencial sobre los <em>yuppies<\/em> en el cambio de siglo, el de Reichenbach supone lo mismo para la clase obrera brasile\u00f1a a principios del milenio. No aceptaremos oprobio alguno hacia esas supervivencias, estos filmes cimentan la moral extraviada con arraigados tajos. Un mundo roto, S\u00e3o Paulo trist\u00f3n, de gente medio enga\u00f1ada consigo misma, encarado por el cineasta porto-alegrense luch\u00e1ndose sudoroso al cabo de la acera el respeto que merecen tanto la camisa cara del pijo como las u\u00f1as astilladas de una trabajadora de la factor\u00eda. No nos extra\u00f1a la inclusi\u00f3n de revueltas en sue\u00f1os convulsos al echarnos al colch\u00f3n y cerrar los ojos tras pasar dieciocho horas revisitando el filme a coraz\u00f3n abierto sobre suelos insolentes, perdiendo amigos, triunfando inconstancias. Son filmes as\u00ed los educadores reales de la \u00e9tica, ilusionantes, haciendo in\u00fatiles las divisiones entre alta y baja cultura escindidas por flancos oportunistas. <em>Falsa loura<\/em>, cine popular, sociedad encantada y sufriente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La protagonista de este filme, como su t\u00edtulo indica, es una rubia te\u00f1ida. Su nombre aparecer\u00e1 al principio del siguiente p\u00e1rrafo (confiamos en que el lector lo retenga) porque preferimos terminar este con una peque\u00f1a reflexi\u00f3n primeriza, para nosotros esencial. Aqu\u00ed va: cuando la zalamer\u00eda del obrero para con sus fantas\u00edas se esfuma transform\u00e1ndose en pura devoci\u00f3n hacia \u00eddolos de barro, concordaremos en intuir que el cineasta capaz de captar esa variaci\u00f3n ha entendido al menos una idea sobre los sentimientos que residen en la existencia de un asalariado, sentires dulces, presos de una variaci\u00f3n incesante, tan ambiciosos como los de cualquier otra clase social. Las disoluciones han hecho de nuestra rubia una mujer suave, cari\u00f1osa, atenta, alentadora\u2026 y no por ello han eliminado lo infausto de rendir el esp\u00edritu hacia una canci\u00f3n afectada o de no poder evitar el subyugo por los fantasmas de una mala noche; al menos conocemos bien el sentimiento del mundo pasando por delante de la luna del coche, o la embriaguez de un gui\u00f1o cuchicheando de madrugada <em>arr\u00edmate a m\u00ed<\/em>. S\u00ed, es la otra vida, donde no cuentan las horas, pero luego viene la sirena, la maldita sirena de la f\u00e1brica.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Silmara, muchacha de sonrisa amplia, pasa los d\u00edas de la semana crey\u00e9ndose reina de los confines limitados del trabajo \u2500all\u00ed, ella es la fuente a la que acudir en busca de consejo, an\u00e9cdotas, templanza de humores\u2500, la entra\u00f1able o irritante sabionda de clase, seg\u00fan se la vea; adoptar una postura altiva ante los dem\u00e1s es en ocasiones signo de abatimientos demasiado hirientes, urge esconderlos, ser la m\u00e1s chula de la calle, rutilante estrella de su propia pel\u00edcula privada. Si nos emocionamos al volver a <em>Falsa loura<\/em>, algo de esta exaltaci\u00f3n triste nos la convoca el orgullo de la chica te\u00f1ida: Silmara extiende sus dones por doquier, un instante p\u00edcara, otro pasional, de d\u00eda diligente y animadora, de noche la que une al grupo, se preocupa porque todas consigan pareja. No olvida rencores con facilidad. Es la obrera por excelencia de los \u00faltimos veinti\u00fan a\u00f1os revueltos de cine, la gloriosa mundana, procacidad invitando a la asonada enclaustrada en tres acordes de balada melosa. Melodrama aligerado, hip\u00e9rbole cl\u00e1sica sustituida por desenfreno verbal vulgar, una vulgaridad con musicalidad que encandila, hasta el punto de sonar inventivos los di\u00e1logos m\u00e1s soeces en el comedor a la hora del descanso. El habla ociosa reemprende su vuelo ligero, plagado de timbres a los que nos gustar\u00eda abrazarnos, las voces resultan c\u00e1lidas, la noria sigue girando, tambi\u00e9n las cintas mec\u00e1nicas. Cre\u00edamos conocer esos sonidos fabriles por multitud de filmes empe\u00f1ados en que nos atronen los ruidos con su feroz insistencia, pero la aproximaci\u00f3n era err\u00f3nea, infiel a la armon\u00eda de voces que se les superponen en cualquier situaci\u00f3n con algo de humanidad. Las chicas no escuchan las cintas maquinales, se ponen cascos y piensan en Lu\u00eds Ronaldo \u2500un Julio Iglesias paulista\u2500, sue\u00f1an con aquellas princesas lejanas, reemplazando su rostro por el suyo, trabajan desplazando el desplazamiento mec\u00e1nico a un lado, imponen indirectamente su comedia a la terca insistencia de la m\u00e1quina que no cesa de funcionar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00a1Cu\u00e1ntos a\u00f1os llev\u00e1bamos esperando escuchar estas voces guasonas! Navegando imaginariamente entre algodones de az\u00facar, a la par del curro, una resistencia como cualquier otra: si dejamos la mente quieta mientras pasamos la compra ajena por el c\u00f3digo de barras, habremos perdido una batalla crucial. El vagabundeo mental de los deseos desairados acaso consista en el primer paso para un futuro incendio, ese que mandar\u00e1 al quinto infierno la f\u00e1brica. Sano consejo aplicado con celeridad por Silmara, aqu\u00ed no cesa el carnaval, a contracorriente, su d\u00eda a d\u00eda bien valdr\u00eda cien canciones de Caetano Veloso, y nos quedamos cortos. Silmara va a donde le conduzca el destino, y aunque el v\u00ednculo que la esclaviza por jornadas no afloje, ella destensiona plet\u00f3rica lo que se le ponga por delante, de un beso a un empuj\u00f3n, en zigzag, en fantas\u00edas breves con las que desnuda y encamada imagina karaokes con lona falsa simulando el mar. Ave de paso, no hay monarqu\u00eda que corresponda m\u00e1s a las clases subalternas que la aristocracia bravucona y tierna de la Silmara. Por defender su moral, romperemos el m\u00e1s robusto armisticio de compromiso. Le regalaremos una entrada para seis conciertos, ni asistir\u00edamos siquiera, pero a ella la queremos ver risue\u00f1a, sonr\u00ede por nosotros, Juana la Loca, escupe a las Malinches de extrarradio con la dicha de los tocados por el pasado, tantas heridas intuidas en la mitad quemada de la cara paterna, antiguo pir\u00f3mano, condenado a vivir encerrado, una verg\u00fcenza social, otro desarraigado; Antero es su nombre, no lo degraden, ella se enfadar\u00e1.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La <em>rubia<\/em> conoce perfectamente la realidad que le ha tocado vivir, pero qu\u00e9 estupendo ver la contracara ofrecida a cambio, no se puede resumir la cuesti\u00f3n capitulando que este es un filme de sue\u00f1os estrellados, ni siquiera uno que ratifique o condene el ambiguo valor del autoenga\u00f1o. Preferimos pensar en \u00e9l como una <em>suite<\/em> que pasa del <em>rock<\/em> a la lambada, y luego a los ruidos chirriantes de las puertas mal cerradas del hogar. Silmara no se anda con chiquitas: de las del grupo es la que m\u00e1s se preocupa por Briducha, mujer joven con poca confianza, algo desarreglada, a nuestra hero\u00edna no se la ve tranquila hasta que esta no regresa al trabajo \u2500el plano rapid\u00edsimo de la mu\u00f1eca de Briducha cortada nos hace padecer en un segundo los terrores de mil noches derrochadas malamente al ofrecer pasi\u00f3n y recibir desd\u00e9n\u2500, y mucho so\u00f1ar con Bruno, el \u00eddolo del momento en su barrio, pero a la primera que se pone malencarado de verdad le manda a tomar por saco, para luego, en la f\u00e1brica, narrar su noche con \u00e9l como si hubiese sido leyenda \u2500al igual que la historia universal, Silmara concede por verg\u00fcenza o vanidad al pueblo explotado los hechos fabulados que \u00e9l mismo pide, al estilo del editor del peri\u00f3dico en la conclusi\u00f3n de <em>The Man Who Shot Liberty Valance<\/em> (John Ford, 1962)\u2500, mientras que en privado le confiesa a Luiza que el tipo fue un desgraciado cabr\u00f3n. Ninguna debilidad, flaqueza o estupidez en la que pueda incurrir Silmara logra tergiversar la clarividencia que se\u00f1ala que la redenci\u00f3n del proletariado se encuentra ah\u00ed, entre las trabajadoras de la f\u00e1brica, por ejemplo, a la hora de comer haciendo chanzas, confluyendo, por muy escoltadas que est\u00e9n de bandejas plasticosas, un <em>catering<\/em> con pinta horrible y pl\u00e1tanos siendo pelados con tirillas que molestan. Los <em>travellings <\/em>de \u00e1gil, sol\u00edcita atenci\u00f3n a la mujer que habla nos comunican que dichas charlas no son adventicias, sino el tu\u00e9tano del hueso. Constante ir y venir de sentimientos, pueriles o estimables, vivo reflejo de la existencia diaria que nos ata\u00f1e. Quiz\u00e1 de los momentos m\u00e1s bonitos del filme: ella le dice al padre c\u00f3mo me ves con este vestido nuevo, y luego de regalarle \u00e9l un fajo de billetes, Silmara le devuelve algo pal cofrecillo a escondidas, repartiendo el resto en hacer a sus amigas felices en el <em>pub<\/em> sin remordimientos. El anhelo de Natalia Ginzburg, al dinero no hay que tenerle respeto, debe gastarlo uno sin reparar en ahorros vanos; el filme de Reichenbach nos emociona con la misma facilidad que la prosa de la palermitana, una lecci\u00f3n de cine donde las <em>grandes virtudes <\/em>dejan en calzones a aquellos directores preocupados por rellenar el cupo satisfaciendo un sinf\u00edn de <em>peque\u00f1as virtudes <\/em>derivadas. Di\u00e1fano en su descripci\u00f3n de un d\u00eda a d\u00eda que se nos hab\u00eda venido escapando, el aparato calienta con sus latidos la indiferencia concurrente.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Falsa-loura-Carlos-Reichenbach-2.png\" alt=\"Falsa loura Carlos Reichenbach-2\" width=\"1924\" height=\"1040\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2354\" \/><\/p>\n<p><strong>2.<\/strong> <u>ENTRETIERRAS, CON DEVOCI\u00d3N<\/u><\/p>\n<p align=\"justify\">Silmara atraviesa la verja de la f\u00e1brica y la sirena la recorre como una r\u00e1faga cruda de viento venido del polo, los dedos de Dios sin clemencia desplegando su pelo te\u00f1ido en rizos soltados al aire, da pena mirar hacia adelante, Silmara, da pena ver en lo que ha quedado Brasil tras el derrumbe de un r\u00e9gimen dictatorial variable que lo mantuvo preso dividido <em>de facto<\/em> en una lindera mentirosa, estableciendo una regi\u00f3n tercermundista desde donde filmar en plano secuencia el alboroto sin prop\u00f3sito, en n\u00fameros rojos, de la errancia mareante desesperada de aqu\u00ed hasta el infierno, los filmes de Rog\u00e9rio Sganzerla, la guitarra destrozada contra el otro lado de la l\u00ednea chiva. Ahora las dobleces sindicales, la ciudad ruina, la prostituci\u00f3n consentida hasta por familiares cercanos si se tercia, los deseos banales, lejos de cualquier utop\u00eda, caprichosos, pero con sa\u00f1a, provocan que la pobre Briducha se corte la mu\u00f1eca izquierda. Hija m\u00eda, ning\u00fan hombre merece eso, igualmente, si quieres hacerlo bien, r\u00e1jala completa, contestar\u00e1 Silmara. La <em>falsa loura<\/em> visti\u00f3 a Bruxi\u00f1a para hacerla reina, una <em>pretty woman <\/em>del arrabal, cubierto de arraclanes y grillos que no calman. La quiso ver deslumbrar en el Alvorada, ella es capaz de eso y m\u00e1s, deleite en transformar al camarada y acto seguido ver c\u00f3mo admira los esfuerzos el cerco local, conformado por hombres cochinos y mujeres abnegadas. Felicidad sin envidia, superposiciones uniendo el paseo ante escaparates que van hilvanando telares por los lapsus de cualquier experiencia, un paso de segundos donde nos tornamos de jubilosos a enfurru\u00f1ados en un chasquido de dedos. Se puede ser libre incluso en estos tiempos, reclamar nuestra boca diciendo m\u00edo, con los pies bailando, y desconcertar a la c\u00e1mara de vigilancia; si la vida obrera es ya producto de un escenario vil, actuemos en el traje de los peores actores del mundo, al final, son los que m\u00e1s se divierten con la refriega entre bambalinas. Vamos a darles el <em>show <\/em>de su vida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La mirada fugaz hacia el objetivo por parte de Luiza, efectuada cuando un corte enlaza dos movimientos de c\u00e1mara a trav\u00e9s del tronco de un \u00e1rbol plantado en pleno asfalto, ilumina en muy pocos segundos el secreto de la pel\u00edcula, sella la divisi\u00f3n transparente que divide el metraje, el paso del tr\u00edo a la pareja. El tr\u00edo estalla en la \u00fanica noche registrada en el club, y se ha filmado constatando los tanteos que en un mismo plano se pueden dar entre tres mujeres: una seduce, otra impone, la \u00faltima escucha, cambio de roles. V\u00ednculo inescapable con la historia (Hawks, Cukor, Stillman). El dos, por su parte, explota al acabar el filme, con el \u00faltimo d\u00fao propuesto, entre Silmara y S\u00e3o Paulo; ella es la ciudad y nosotros ciudadanos \u2500volveremos al t\u00e9rmino del texto a esta cuesti\u00f3n\u2500. Seguimos escribiendo y es tentador recurrir al t\u00e9rmino \u201cseducci\u00f3n\u201d, el filme lo hace a gusto y lanza un tropel de recursos, los quiera coger o no el receptor, vuelan la pantalla y flechan la univocidad en las caracterizaciones de los personajes\u2026 \u00a1La de filmes que se contentar\u00edan ya con eso! La seducci\u00f3n de <em>Falsa loura<\/em> es cuestionable, va acompa\u00f1ada de una insinuaci\u00f3n malvada hacia el espectador \u2500Regina mirando a c\u00e1mara mientras baila con Silmara, al comienzo del filme, el plano se superpone con una panor\u00e1mica entrando y saliendo de la ciudad desmantelada\u2500. \u00abTe estamos seduciendo, amable asistente, s\u00ed, pero la seducci\u00f3n forma parte nuestra, no te incumbe a ti en exclusiva\u00bb. Seducci\u00f3n relativa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por eso avivan la templanza del humor esas horas en el <em>pub<\/em> Alvorada, quiz\u00e1 la secuencia m\u00e1s polis\u00e9mica del siglo XXI, desmonopolizando la dictadura de los sentimientos suced\u00e1neos en insania gozosa, lengua de gata latina, meneo ajustado a los cambios de ritmo de Sylvester, el DJ pirado, sabroso, nuestro buen patr\u00f3n, tan generoso que hasta nos podr\u00e1 besar la boca mientras meneamos el culo. Caben desde esnifamientos disimulados lo suficiente, rencores de vengo y me voy, hasta la formaci\u00f3n del grupo a \u00faltima hora porque se merece una buena mesa para supervisar el espect\u00e1culo de lo social en directo, en medio, brindis a la desventura ya que emborrach\u00e1ndonos no queremos hablar de amor ni perder el tiempo con devaneos insulsos, tambi\u00e9n habr\u00e1 caranto\u00f1as para todas. Lo palpitante por debajo de los vestidos y corbatas iguala la necesidad de montar la propia dramaturgia de la vida personal, concerniendo a nuestro entorno m\u00e1s inmediato, reclamar para nosotros los tres actos, probar a enga\u00f1arnos pensando que ma\u00f1ana no sonar\u00e1 la sirena. Qui\u00e9n sabe, quiz\u00e1 nos instalemos en Dois C\u00f3rregos con el chico de nuestras fantas\u00edas, delirios fruto de placeres individuales, p\u00f3sters cutres, balanceos destinados a romperse pues solo en la antesala de la culminaci\u00f3n el obrero puede ser libre mientras el yugo se mantenga flexible. De dif\u00edcil disimulo, inmiscuidas en sus indudables encantos, relucen tambi\u00e9n las intransigencias retra\u00eddas de la clase obrera, camarillas venenosas, arrebatos de ira mal dirigidos, injustificados, homofobia discrecional, racismos intestinos entre individuos de la misma especie pero pertenecientes a distinta camada: la obrera <em>industrial<\/em> guarda inquina a la del<em> textil<\/em>, la fr\u00edgida a la <em>vagabunda<\/em>, la blanca desconsidera al <em>crioulo <\/em>como si el lugar de este correspondiera un pelda\u00f1o por debajo, el pobre desmereciendo al m\u00e1s pobre a\u00fan. Sin embargo, si Brasil va a seguir presa de la zafia <em>democracia<\/em> y la fragmentaci\u00f3n, entended que nos emocione la necesidad de un peque\u00f1o revolucionario dando fe de aquellos fuegos en pugna durante un instante en el tiempo quebradizo del pasado presente.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Falsa-loura-Carlos-Reichenbach-3.png\" alt=\"Falsa loura Carlos Reichenbach-3\" width=\"1924\" height=\"1040\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2355\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">Reichenbach parece ya tan desligado de cualquier m\u00e9todo de producci\u00f3n t\u00edpico brasile\u00f1o \u2500Globo Filmes no le ayuda desde<em> Garotas do ABC<\/em> (2003)\u2500, como si hubiese hecho su pel\u00edcula muy libre pero los recordase todos, y est\u00e1n ah\u00ed los melodramas, pesares, esparcimientos, un susurro baj\u00edsimo pero importante haciendo que la realidad cobre una fuerza el triple de vasta. En <em>Garotas do ABC<\/em>, primera entrega de los seis filmes que Reichenbach planeaba sobre el motivo de la f\u00e1brica, emocionaba ver c\u00f3mo su magnitud se manten\u00eda m\u00e1s cerca de lo terrenal, lo paisaj\u00edstico, lo plural. Satisfaciendo los requerimientos de calma y pulsaci\u00f3n, el cineasta congratulaba, a distintas velocidades, todos los niveles de la cajonera, atendiendo por igual muchos destinos protag\u00f3nicos, consiguiendo afectarnos como lo hace un instructor que desvela generoso y paciente la simplicidad de un orden geogr\u00e1fico cualquiera. La segunda, <em>Falsa Loura<\/em>, elige dar un paso decidido, descollar, sin por ello dar al traste con dos caracter\u00edsticas que engrandec\u00edan la anterior: eficacia y elegancia, dos atributos reanimados por Reichenbach que cre\u00edamos patrimonio sepultado del cine cl\u00e1sico estadounidense. Cuando la ficci\u00f3n se aviene a consentir sin miedo que se perciba el registro, cuando se hermana exactamente a \u00e9l, como la esfera inscrita de un reloj (ficci\u00f3n) trabajando a perpetuidad para dar sentido al movimiento mec\u00e1nico de las manecillas (registro), sentimos que nos encontramos ante los filmes m\u00e1s escasos y excelsos, aquellos donde se nos expone de cara hacia una falsa construcci\u00f3n, casi invisible, trasl\u00facida, la ilusi\u00f3n perge\u00f1ada sin ambages, ganada tan a pulso que no podemos negar que lo que era originariamente dos ha devenido en uno. Nos preguntamos c\u00f3mo habr\u00eda sido la tercera entrega si el cineasta no hubiera fallecido en 2012, \u00bfacaso quedaba alguna instancia por restituir? Avanzan los minutos, persiste la narraci\u00f3n calmadita, cuchicheada, mientras detr\u00e1s de ella alucinamos los restos anegados y traicioneros, querientes, en fin, de afiliaciones a las que la mala coincidencia de un pa\u00eds deshilachado arrebat\u00f3 su cataviento. Sueltos, salvajes incluso bajo dominio, los besos y empujones existen en su turbulenta celebridad confusa. Un cuento le\u00eddo a medianoche por la nana, con su excedente de realidad cadenciada, variando pasos, corriendo, arrastr\u00e1ndose, muta su caminar y as\u00ed no extermina nuestras quimeras, ni las asedia o conquista, al contrario, las suelta, las deja volar, el drama de la vida moderna proyectado al charco de la vacilaci\u00f3n, aquel en el que pasamos de h\u00e9roes a villanos con el canto del gallo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El \u00faltimo filme de Reichenbach supone la muerte de la codificaci\u00f3n, el desligamiento de estructuras visibles en donde encasillar la experiencia con sus estraperlos y acatamientos. El Alvorada parece tener vida propia. La pel\u00edcula ha derrotado por completo a su guion e inventado un espacio social, cumplidor de una labor significante: redime a gente como nosotros, y a otras tantas personas m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras, de sus pecados y faltas.<\/p>\n<p>Ana Cristina Cesar colorear\u00e1 esta pausa, como la mujer ataviada con unas bragas entretanto lee <em>S\u00f3crates <\/em>de J.C. Ismael, aligerando en el filme de Reichenbach la resaca ma\u00f1anera:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Falsa-loura-Carlos-Reichenbach-4.png\" alt=\"Falsa loura Carlos Reichenbach-4\" width=\"1924\" height=\"1040\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2356\" \/><\/p>\n<p><strong>bar central<\/strong><\/p>\n<p>Na falta do leite que me deixa \u00e0 m\u00edngua<br \/>\nnem a cerveja do Raul,<br \/>\nmaterno.<br \/>\nEscrevo at\u00e9 arder a boca, depois<br \/>\nsaio, espio os cachorros distra\u00eddos no passeio,<br \/>\nsinto horrores variados.<br \/>\n\u00c0 noite escapo pelas letras dos<br \/>\nan\u00fancios, fa\u00e7o propagandas de calcinhas,<br \/>\nme deito com o funcion\u00e1rio<br \/>\ndos correios.<br \/>\nDe madrugada vem o \u00faltimo gar\u00e7om<br \/>\ncom a raz\u00e3o da sede nos m\u00fasculos;<br \/>\nestranho o ritmo dos versos,<br \/>\nminha pan\u00e7a chora, chora,<br \/>\nainda n\u00e3o sa\u00ed.<br \/>\nO gar\u00e7om n\u00e3o serve mais pra minha fome; me<br \/>\ndeito \u00e9 fora, enroscada nos tr\u00eas gargalos da esquina.<\/p>\n<p>De vuelta, pisando con los pies la alfombrilla rellanera, encendemos el altavoz para Gilberto Gil.<\/p>\n<p><strong>3.<\/strong> <u>FERVIENTE Y AFANOSA INGRATITUD<\/u><\/p>\n<p><em>Trava com o destino uma batalha cega<br \/>\nPega da navalha e retalha a barriga<br \/>\nFofa, t\u00e3o inchada e cheia de lombriga<br \/>\nDa monstra mis\u00e9ria da Bahia<\/em><\/p>\n<p><em>Jubiab\u00e1<\/em>, Gilberto Gil<\/p>\n<p align=\"justify\">Al contrario que la deshonesta moraleja impuesta en montaje, desde los despachos, a las chicas de Jonathan Demme en <em>Swing Shift <\/em>(1984) \u2500obligadas a reternerse junto a los maridos vueltos de la II Guerra Mundial, dos veces robada su libertad\u2500, esta historia de la f\u00e1brica no es mon\u00f3gama, y si con el paso de los minutos uno termina trastocado por la maldita sirena, el agradecimiento convendr\u00eda otorgarlo al escurrimiento que Reichenbach, portador de la mayor d\u00e1diva, ha conseguido impresionar; franqueado el mayor error, el que supone una distancia cero entre la cadena de montaje y el obrero, intuimos ya mejor lo del medio, a la vez oposici\u00f3n y complemento de la pesantez de los minutos: es un peque\u00f1o deseo el que desplaza la pala, la tortura de unos a\u00f1os no dispuestos a abandonar, como el de Antero pidiendo a su hija que tome un poco de champ\u00e1n por \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La f\u00e1brica merece ser filmada como otro emplazamiento cualquiera, aprisiona, claro, pero no lo suficiente como para impedir que los semidesnudos iniciales en los vestuarios resulten tan connaturales a la vista, no destacan, no molestan, los aceptamos como parte integral de la l\u00f3gica belleza que el ser humano inconsciente arrulla a lo cargante de las estructuras m\u00e1s r\u00edgidas y recargadas de pesadumbre. Los desnudos de <em>Falsa loura<\/em> aparecen vertidos sobre el metraje, cada uno con su propia luz, un deseo, un momento pasajero, iluminaci\u00f3n, remiendo a la serenidad diaria, en donde \u2500no vamos a mentir\u2500 a las cinco de la tarde nos quedamos ligeros de ropa a causa del sol t\u00f3rrido, nos dormimos y ni pensamos en nuestro cuerpo, luego, a las dos de la madrugada, con suerte, y si hay ganas, somos conscientes del poder que este irradia, y jugamos con el desprendimiento de las prendas con alevos\u00eda, se\u00f1or juez, y declararemos que nos gusta. Somos las putas orgullosas del fin de siglo. Disfuncionales, ardorosos y aburridos. Haga la mezcla, el resultado, no podr\u00eda sorprendernos a d\u00eda de hoy, posee la diversidad de un paisaje pampero visto desde las alturas de un avi\u00f3n aterrizando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Prostituci\u00f3n fr\u00e1gil. Ha estado en Reichenbach desde <em>Lilian M.: Relat\u00f3rio Confidencial <\/em>(1975). All\u00ed era Maria la que sal\u00eda de casa e inventaba el amor, una explotaci\u00f3n a la que se somet\u00eda bien diferente de la traves\u00eda falsalouriana. En un paisaje tercermundista, tropical, chut\u00e1ndonos la cara con tan poca galanter\u00eda est\u00fapida que uno podr\u00eda pensar tambi\u00e9n en los interminables planos de<em> Sem Essa, Aranha <\/em>(Rog\u00e9rio Sganzerla, 1970), filme libre de cualquier gobierno de im\u00e1genes, sin m\u00e1s rumbo ni objetivo que errar hasta vomitar, ah\u00ed les dejo el caos, descifren ustedes el orden dentro suyo (Saramago). Aqu\u00ed los proxenetas, chulos, sombras detr\u00e1s del vestido nuevo de Silmara, dan m\u00e1s miedo, acarician a primera vista con palabras cuales cortejos de pana y seda. Rodeada y sitiada por el espect\u00e1culo de sus ensue\u00f1os, Silmara recorrer\u00e1 el sendero hacia el torre\u00f3n del pr\u00edncipe azul y no habr\u00e1 excepci\u00f3n, cuando pise la \u00faltima escalera, tornar\u00e1 en gris el objeto de su antojo. Bruno y su banda, maleducados, cocain\u00f3manos. Poco ostenta el musculado cantante terminado el repertorio, veinticuatro horas de sexo, ofrecidos sus proleg\u00f3menos por Reichenbach mediante caminares por el litoral, superposiciones mare\u00e1ndonos ola a ola extasiados de contentos, el arreglo romantic\u00f3n previo al contacto con la est\u00fapida verga sin prepucio del guarro <em>frontman<\/em>. Se presenta en su casa para recogerla con menos tacto que un adolescente reaccionando a un chup\u00f3n, pero el doble de engre\u00eddo, ech\u00e1ndose unas risas gorileras con la banda a costa del castigado Antero, con lo descompuesto del hogar familiar. Luego, terminadas las horas de lujuria, el rid\u00edculo metrosexual piensa que puede aliviar el desasosiego de Silmara con algo de dinero, se lo restregar\u00edamos por la cara hasta hac\u00e9rsela sangrar. Silmara tiene ya la mente en otra parte, pues una emisi\u00f3n televisiva anuncia reciente incendio en S\u00e3o Paulo. Pap\u00e1, \u00bfhas vuelto a hacer de las tuyas? \u00bfEse trabajo nuevo en qu\u00e9 consist\u00eda? Un gesto de suave respeto nos niega las causas del incendio, cortes\u00eda hacia el trabajador, insinuaci\u00f3n turbulenta para con la vida l\u00edcita.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Redes cuya identidad final se nos escapa van estrech\u00e1ndose y envolviendo a Silmara. Maniobras de fuerzas latentes, personajes como el doctor Vargas o la <em>madame<\/em> Cassandra, gentes que sabemos con certeza se negar\u00edan a trabar contacto con los humildes de no ser por el r\u00e9dito que sacan; pero aun as\u00ed\u2026 \u00bfno tendr\u00e1n algo para nosotros? \u00bfdinero f\u00e1cil, quiz\u00e1 un trabajo? Espera, \u00bfc\u00f3mo llegaron a contactarnos? \u00bfqui\u00e9n me malvendi\u00f3 pensando en mi supuesto bien?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El desenga\u00f1o de Silmara con Bruno ten\u00eda la ganga de la noche loca, plena de inconsecuencias. Una ventaja de salida al inscribirse en su biograf\u00eda con escasa severidad. Catalogable como aventura traviesa, era el pastelito de la juventud derriti\u00e9ndose en vivo, manchando, aunque al menos un d\u00eda pudimos decir que nos chupamos los dedos, que fue comprensible ese enamorarse del m\u00e1s fard\u00f3n: sus abdominales, ay Dios, eran para nosotros chocolate. Sin embargo, conducida a su \u00faltima cita sorpresa como <em>escort<\/em> secreta de Lu\u00eds Ronaldo, el maduro gal\u00e1n, los velos telenovelescos que arrobaron a Silmara ten\u00edan que caer entonces, despu\u00e9s de abrazarla, arrullarla, hacerle un bis, arder con todo el conjunto de la pasamaner\u00eda. Sublimados, los encantos susurrados de Leonardo Ronaldo \u2500que no Lu\u00eds (Lu\u00eds es su nombre de artista)\u2500 mientras se la come entera a besos acaban por convencerla, tras tres intentos, de perpetrar lo que ella nunca hubiera hecho si una imagen, en su mente, desalojara a la subsiguiente de modo consecuente con la limpidez quir\u00fargica de un corte empalmador. Pero el cuerpo de Silmara est\u00e1 copado de fundidos gozosos, extasiantes, que desconciertan y dan placer. Con Ronaldo vuelve al mar. Del recorrido de la ola, ella es la espuma. Afanoso por introducirse, por metaforizar una suerte de subjetividad intensa y maleable, Reichenbach filma el sexo buscando encontrar la puesta en forma que d\u00e9 cuenta de la experiencia personal. No un supuesto sexo en s\u00ed, tampoco el sexo exteriorizado, pues eso ya no ser\u00eda dar con el sexo, ni siquiera con lo sexual, sino meramente con una pareja teniendo sexo siendo observados por un tercero. La c\u00e1mara sujetada por el chaval proporciona a Silmara el aliciente de estrellato casero, acompa\u00f1a, legitimando, la experiencia aterciopelada de acariciar caballos y brindar comida cara, mansiones de experiencia que la alejan del comedor fabril\u2026<\/p>\n<p><strong>4.<\/strong> <u>SALIDA DE SILMARA DE LA F\u00c1BRICA<\/u><\/p>\n<p align=\"justify\">&#8230;pero luego, sin perd\u00f3n, vuelve la sirena, la maldita sirena de la f\u00e1brica\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al final, nuestra rubia no est\u00e1 derrotada, sino moment\u00e1neamente confiscada, a la vuelta otra vez con el viento en contra. El sucinto interludio entre su cita con Ronaldo y la postrera entrada a la f\u00e1brica, donde aparecen, como malignos fuegos de San Telmo, el doctor Vargas fumando puro, Cassandra con una chica nueva, certifican que aqu\u00ed no hay necesidad de pintar el cuadro geosocial de la \u00e9poca, solo de acuarelarlo en sus pinceladas m\u00e1s hirientes o libertarias. Rememoramos el tema sonando extradi\u00e9getico, una relectura de la tonada tocada por la banda de Bruno en el Alvorada, all\u00e1 dentro pegajosa y digna de <em>after<\/em> sudoroso radioformulero, ac\u00e1 con un nuevo arreglo de Marcos Levy y solo de guitarra de Webster Santos, &#8220;leitura b\u00e1rbara e nossa&#8221; del estilo The Who. Antes los acordes llamaban al embebecimiento churrallero, ahora aturden cuales campanas repicando por la sedici\u00f3n. Silmara deja atr\u00e1s al ch\u00f3fer, vestido ya de civil ordinario, hechizo roto, vuelta al colegio, la rubia camina bajo cirros y c\u00famulos, aviso de futura tromba en el paisanaje, ella no se detiene, una superposici\u00f3n enlentece el segundo plano de la escena, los metros van muriendo al son de las pisadas mudas de la chica, su pelo lo machaca el aire hacia el este, dan ganas de llorar, casi podemos ver una l\u00e1grima asomar, el mal resfriado tras la resacosa andanza por los abismos del delirio, una segunda superposici\u00f3n encaja el tercer plano poquito a poco, tranquilo, resoluto, S\u00e3o Paulo, ciudad derruida, vuelta al comienzo, panor\u00e1mica inmovilizadora, en ella se disuelve el rostro dorado de Silmara, los cielos paulistanos la enmarcan ingr\u00e1vida, emancipada de su prisi\u00f3n temporal. Algo dilapida la sirena, creemos, y lo topamos al divisar de cerca pero desapareciendo la faz de la rubia en la b\u00f3veda celeste, ya no semeja a punto de pla\u00f1ir, la insurrecta esboza rabia, secreciones escupiendo fuego interno, la f\u00e1brica est\u00e1 en peligro, el instante donde el obrero entremezcla la desesperaci\u00f3n con la sublevaci\u00f3n, final de p\u00e1rrafo, nuevo cap\u00edtulo, la explotaci\u00f3n quiz\u00e1 arda en mil pedazos. Termina la panor\u00e1mica pos\u00e1ndose la c\u00e1mara en una arbolada, ramaje tapando los techos desmantelados, sumergidos en la mala historia del cincuentenio. Intuici\u00f3n: ese \u00e1rbol seguir\u00e1 all\u00ed cuando la f\u00e1brica caiga abandonada, presa de las llamas, de las turbulencias econ\u00f3micas o de la deslocalizaci\u00f3n, la manufactura podr\u00e1 irse al carajo, pero los vencejos no cesar\u00e1n su vuelo alrededor del tronco, bordeando las hojas, anid\u00e1ndolo. Lecci\u00f3n aprendida a base de reducir la velocidad y fusionar dos im\u00e1genes. Hace un tiempo, el cine era capaz de hacer esto, hermanar las miserias y ratificar la paradoja, sugerir el ma\u00f1ana con aparente sencillez. Ahora, tras recuperar ese chico adem\u00e1n, sabemos con certeza que Brasil no pertenece a nadie. Los mechones rubios de Silmara, tampoco. Boa viagem, Carl\u00e3o.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Falsa-loura-Carlos-Reichenbach-5.png\" alt=\"Falsa loura Carlos Reichenbach-5\" width=\"1924\" height=\"1040\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2357\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Falsa-loura-Carlos-Reichenbach-6.png\" alt=\"Falsa loura Carlos Reichenbach-6\" width=\"1924\" height=\"1040\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2358\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Falsa-loura-Carlos-Reichenbach-7.png\" alt=\"Falsa loura Carlos Reichenbach-7\" width=\"1924\" height=\"1040\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2359\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESPECIAL CARLOS REICHENBACH Falsa loura (2007) Reichenbach filho o el porno tropical; por Louis Skorecki Dos testimonios de Carlos Reichenbach Garotas do ABC (2003) Argumento cinematogr\u00e1fico de \u00abDois C\u00f3rregos &#8211; Verdades Submersas no Tempo\u00bb, comentado<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26,367],"tags":[248,251,202,249,351,191,126,369,430,433,431,165,432,164],"class_list":["post-2348","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criticas","category-revista","tag-248","tag-brasil","tag-carlos-reichenbach","tag-falsa-loura","tag-garotas-do-abc","tag-john-ford","tag-jonathan-demme","tag-lilian-m-relatorio-confidencial","tag-rogerio-sganzerla","tag-sem-essa-aranha","tag-swing-shift","tag-the-last-days-of-disco","tag-the-man-who-shot-liberty-valance","tag-whit-stillman"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2348"}],"collection":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2348"}],"version-history":[{"count":21,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2348\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3480,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2348\/revisions\/3480"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2348"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2348"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2348"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}