{"id":3261,"date":"2022-05-20T09:00:12","date_gmt":"2022-05-20T09:00:12","guid":{"rendered":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=3261"},"modified":"2022-07-20T12:33:44","modified_gmt":"2022-07-20T12:33:44","slug":"balance-vital-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=3261","title":{"rendered":"BALANCE VITAL II"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=627\">BALANCE VITAL I<\/a><\/p>\n<p><strong><em>High Art <\/em> (Lisa Cholodenko, 1998)<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/High-Art-1998-Lisa-Cholodenko-1.png\" alt=\"High Art (Lisa Cholodenko, 1988) - 1\" width=\"853\" height=\"460\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3316\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/High-Art-1998-Lisa-Cholodenko-1.png 853w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/High-Art-1998-Lisa-Cholodenko-1-300x162.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/High-Art-1998-Lisa-Cholodenko-1-768x414.png 768w\" sizes=\"(max-width: 853px) 100vw, 853px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">Nos encontramos ante un filme cuyo t\u00edtulo puede significar tanto \u201c<em>arte elevado<\/em>\u201d como \u201c<em>arte colocado<\/em>\u201d, dos pr\u00e1cticas que se alternan, se funden, colapsan, la vida y obra de la fot\u00f3grafa retirada Lucy Berliner. Pero primero empezamos con Syd, quien no la conoce, a pesar de ser vecinas (Lucy vive arriba), a pesar de haber comenzado a trabajar, reci\u00e9n salida de la universidad, para la revista FRAME como editora asistente (en realidad pone caf\u00e9s, hace recados). Por una tonter\u00eda sube Syd y se conocen, ve su ambiente, ve sus fotos, se atraen y ronda la idea de devolverla al mundo del arte, demostrando de paso algo a los del trabajo. Entre ellas, sus cuerpos parecen encontrarse en un perpetuo estado de semientrega, de semisensualidad. Esa sensualidad que no emerge para convertirse en erotismo, sino para conseguir que se arrastren las palabras, que las chicas se tomen un tiempo para enunciar sus respuestas, pausas de atracci\u00f3n, de <em>shock<\/em>, de alegr\u00eda y de verg\u00fcenza, inseguridades propias de cualquier ciclo vital. Un modo de estar en el mundo que no acaba de culminar en excitaci\u00f3n. Aunque a finales de los 90 ya flaqueaba, observar una conducta tan corporal de existir, en lo que algunos entienden por cine <em>indie <\/em>hoy, es un logro dif\u00edcil, pues parece que se prefiere identificar a los personajes del cine independiente como a personas que les puede la labia y la dicharacher\u00eda. Dos elementos ausentes en <em>High Art<\/em>, labia y dicharacher\u00eda, que no son por fuerza incompatibles con la sensualidad, con una inverosimilitud contagiosa que resulta fascinante \u2500siempre que los cuerpos y las bocas las acompa\u00f1en\u2500, como demostrar\u00eda otro filme estrenado en los EUA ese mismo d\u00eda: <em>The Last Days of Disco <\/em>(With Stillman, 1998). Parece existir la conciencia, en <em>High Art<\/em>, de que esos silencios se encontraban a un paso de pervertirse. Pesimismo relativo, cuestionado. La misma disponibilidad sensual que Lucy muestra hacia la joven Syd es la que le hace continuar su relaci\u00f3n con Greta, con la droga, abrir cada tarde la puerta a su conjura de amigos, desvelos y noches de domin\u00f3, m\u00fasica y hero\u00edna. Su piso se ha convertido en una suerte de asilo, o de castillo decadente arist\u00f3crata cuando tiempo hace se despidi\u00f3 al \u00faltimo criado. Los retratos de personas importantes para la familia cuelgan pero ni se les quita el polvo ni se les mira. Con la llegada de Syd, Lucy revisar\u00e1 sus fotograf\u00edas, donde el cu\u00e1nto-hemos-cambiado puede dar paso a un mini-balance-vital, rebasado el ecuador de los treinta a\u00f1os, si se elige interpretar esos pasados inconmovibles, enmarcados, como la capacidad de uno para abrir un corte en el tiempo, efectuar una decisi\u00f3n; presentimientos existencialistas. La cotidianidad morosa que Cholodenko acoge con su c\u00e1mara se vuelve, de repente, un territorio pleno de promesas dubitativas cuando Lucy y Syd se encuentran a solas. Ellas, sus planos-contraplanos \u2500que acarician con el ala, levemente, el cine de lo mental\u2500, guardan una complicidad que las distingue del resto.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/High-Art-1988-Lisa-Cholodenko-2.png\" alt=\"High Art (Lisa Cholodenko, 1988) - 2\" width=\"853\" height=\"460\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3317\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/High-Art-1988-Lisa-Cholodenko-2.png 853w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/High-Art-1988-Lisa-Cholodenko-2-300x162.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/High-Art-1988-Lisa-Cholodenko-2-768x414.png 768w\" sizes=\"(max-width: 853px) 100vw, 853px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/High-Art-1988-Lisa-Cholodenko-3.png\" alt=\"High Art (Lisa Cholodenko, 1988) - 3\" width=\"853\" height=\"460\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3318\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/High-Art-1988-Lisa-Cholodenko-3.png 853w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/High-Art-1988-Lisa-Cholodenko-3-300x162.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/High-Art-1988-Lisa-Cholodenko-3-768x414.png 768w\" sizes=\"(max-width: 853px) 100vw, 853px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">Frente a estas formas, de registrar, de empadronar la realidad sin masticarla, mis ojos hallan el modo de mirar que m\u00e1s me conmueve, una aproximaci\u00f3n deseosa, convencida, insurrecta, frugal, una emoci\u00f3n cuya naturaleza visiva puedo encontrar tambi\u00e9n en el registro de <em>Ruby in Paradise <\/em>(Victor Nunez, 1993). Parad\u00f3jicamente, esta mirada, que en <em>High Art <\/em>siento tan fuerte, que es, en modo especial, la m\u00e1s cercana a mi manera de entender los tiempos de la experiencia en el cine, parece ser la que m\u00e1s f\u00e1cilmente puede terminar pervirti\u00e9ndose, a nivel de tiempos, de proyecto formal, de drama. Participa de la misma espontaneidad fr\u00e1gil que las fotograf\u00edas de Lucy, y nos hace entrever que la pretensi\u00f3n de un encuadre no debe ser acabar en la pinacoteca del cine, sino capturar la experiencia en escorzo. Nos encontramos en <em>High Art<\/em> como unos avezados cin\u00e9filos que han sido presentados a su piso nuevo por un amable contratista. Lo reconocemos, est\u00e1n ah\u00ed las habitaciones, la cocina, el ba\u00f1o, ladrillo invasor, <em>he vivido aqu\u00ed antes<\/em>, y aun as\u00ed, vemos algo nuevo, un para\u00edso asomando, huele a juventud al borde del trasvase, transpiran las ganas de trastocar el deseo. Bueno, nos sirve durante un tiempo, nos valdr\u00e1 sin problemas, hemos tratado ya con estos chicos, y no est\u00e1n tan malditamente psicologizados como sus camaradas franceses, que de tanta introspecci\u00f3n pierden el relato, su historia, por el camino (no, imposible hallar una <em>biograf\u00eda vislumbrada<\/em> all\u00ed). Nos quedamos en Norte Am\u00e9rica, en los noventa y, como Syd, subimos al piso de la vecina, la comisura de los labios pareciendo enunciar sin soltar ni una sola palabra que est\u00e1 dispuesta a traspasar las leyes del desierto, nublado de cigarros y opioides, entablar lazos sentimentales, de complicidad, con los habitantes de la vivienda de arriba. La excusa para subir era: gotea tu ba\u00f1o en mi ba\u00f1o. \u00bfLo ven? A un paso de pervertirse. Respetamos con una candidez inenarrable la necesidad, el porte social que hace falta para mantener a un mismo tiempo una dosis recia de individualidad \u2500al fin y al cabo, Syd y no otro es el personaje m\u00e1s impenetrable del filme, su derrotada victoria al final es un abstruso perogrullo al periplo que la precede\u2500 y caritas de \u00e1ngel que se conocen la jerga algo pija, sabedora, de la que te enuncia a Roland Barthes y Julia Kristeva en vez de a Richard Gere y Julia Roberts. Greta, como una actriz acabada del Nuevo Cine Alem\u00e1n, habiendo hecho carrera decente, a cada recuerdo m\u00e1s mancillada por las ocurrencias<em> junkheads <\/em>inconstantes, hasta que se le muri\u00f3 Fassbinder. La delicadeza<em> indie<\/em> que un poco de maldad malencarada podr\u00eda corromper si se elige repetir alevosamente la tirada de dados. Estos personajes no acaban de ser lindos, y el espacio, compacidad, que les ofrece Cholodenko niega su f\u00e1cil catalogaci\u00f3n en el \u00e1lbum de cromos de las chicas del valle. Saben lo que quieren, pero quieren mucho m\u00e1s de lo que saben, y en ese apetito que recodifica sin cesar los sustantivos reside la intriga del filme. La densificaci\u00f3n espaciotemporal nos hace encontrarnos, como espectadores, con el tiempo moroso, que sigue estando del lado de la s\u00edntesis; as\u00ed que, a poco que nos aclimatemos a esta luz filtrada entre el forraje para atraerte y que luego se marcha, los devenires de los personajes acompasar\u00e1n nuestras ansias.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La procrastinaci\u00f3n art\u00edstica de Lucy, la dejadez laboral de Syd, parecen amenazar sus l\u00edmites asumibles con la huida en coche, cartel avisando peligro, acompa\u00f1ando a la persona amada hasta el conf\u00edn, oposici\u00f3n al odioso horizonte que dibujan los plazos de entrega. Para Lucy, el arte, el amor, fotografiar y drogarse van de la mano, tanto que no acaba de ser capaz de aflojar su pu\u00f1o para dejar que la droga caiga por la ventanilla. Pero Syd, ahora mismo, necesita estar con ella <em>de otro modo<\/em>. Casi lo consiguen.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo fulgurante en las fotograf\u00edas de Lucy era la ausencia de representaci\u00f3n, los ronroneos a punto de producirse o evanescerse.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/High-Art-1988-Lisa-Cholodenko-4.png\" alt=\"High Art (Lisa Cholodenko, 1988) - 4\" width=\"853\" height=\"460\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3319\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/High-Art-1988-Lisa-Cholodenko-4.png 853w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/High-Art-1988-Lisa-Cholodenko-4-300x162.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/High-Art-1988-Lisa-Cholodenko-4-768x414.png 768w\" sizes=\"(max-width: 853px) 100vw, 853px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BALANCE VITAL I High Art (Lisa Cholodenko, 1998) Nos encontramos ante un filme cuyo t\u00edtulo puede significar tanto \u201carte elevado\u201d como \u201carte colocado\u201d, dos pr\u00e1cticas que se alternan, se funden, colapsan, la vida y obra<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26,367],"tags":[163,5,529,530,371,533,165,559,164],"class_list":["post-3261","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criticas","category-revista","tag-163","tag-estados-unidos","tag-high-art","tag-lisa-cholodenko","tag-rainer-werner-fassbinder","tag-ruby-in-paradise","tag-the-last-days-of-disco","tag-victor-nunez","tag-whit-stillman"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3261"}],"collection":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3261"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3261\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3991,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3261\/revisions\/3991"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3261"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3261"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3261"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}