{"id":3267,"date":"2022-04-07T15:00:52","date_gmt":"2022-04-07T15:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=3267"},"modified":"2023-05-04T21:44:10","modified_gmt":"2023-05-04T21:44:10","slug":"07-04-2022-pandemica-y-celeste","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=3267","title":{"rendered":"07\/04\/2022 \u2013 PAND\u00c9MICA Y CELESTE"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><em>But there are cramps of an entirely other order, when even hardened doctors \u2500knowing it is not important, only temporary, just a matter of hours\u2500 reach for the Demerol and the needle. It must be so in each lonely degrading thing from which one comes back having learned nothing whatever. There are no conclusions to be drawn from it. Lonely people see double entendres everywhere.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"justify\"<\/em><em>Speedboat<\/em>, Renata Adler<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Buffy-the-Vampire-Slayer-Angel-Joss-Whedon.png\" alt=\"Buffy the Vampire Slayer Angel Joss Whedon\" width=\"768\" height=\"576\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3294\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Buffy-the-Vampire-Slayer-Angel-Joss-Whedon.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Buffy-the-Vampire-Slayer-Angel-Joss-Whedon-300x225.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Buffy-the-Vampire-Slayer-Angel-Joss-Whedon-440x330.png 440w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora que pensamos m\u00e1s con arena en los bolsillos y quedan pocas proyecciones de entrega provistas de bizarr\u00eda un poco naif taimada, los 90 podr\u00edan transparent\u00e1rsenos como algo que salvo en contados momentos no fueron. Todav\u00eda recuerdo las t\u00edmidas miradas hacia la secci\u00f3n X del videoclub, acompa\u00f1ado de un amigo o solo, pensando en la cercana y peligrosa expedici\u00f3n a la cara malvada, picaresca, del apetito sexual. Mark Hunter en <em>Pump Up the Volume<\/em> (Allan Moyle, 1990) predicaba por la llenura de las ondas, un virus cual pensamiento sucio invadiendo una mente ordenada, limpia, asediemos el aire. Y all\u00ed, salvo algunos arquetipos que hoy nos hacen m\u00e1s c\u00f3mplice gracia que otra cosa, hab\u00eda un pellizco de saliva y entrega, imposible no excitarse, querer practicar el nudismo indiscriminado y quiz\u00e1 gritar por la noche en el jard\u00edn reci\u00e9n podado alguna indelicadeza amena. S\u00e9 a ciencia cierta que no pocas veces habr\u00e1n sido estimulados por montajes epil\u00e9pticos donde, dir\u00eda Bill Hicks \u2500alrededor de los 90\u2500, casi que lo \u00fanico visionable es un plano detalle de genitales aporreando. Conc\u00e9danme al menos el privilegio de la duda, pues soy veleidoso hasta con las bacterias: la corrupci\u00f3n sin excepciones del mundo <em>twink<\/em>, mancillado por venas con demasiada sangre-pelusilla, el achatamiento por repetici\u00f3n incesante de cualquier tipo de <em>star system<\/em> alternativo, la trist\u00edsima falta de pasi\u00f3n en el &#8220;acto de procreaci\u00f3n&#8221; heterosexual. Si albergamos deseos de salvaguardar algo del anegamiento pornogr\u00e1fico lo hacemos con las mismas ideas embrujadas por a\u00f1os y a\u00f1os de ojos entrenados para lubricarse cuando las caras se descomponen de placer construido, cincelado, polivalente, rec\u00edproco, cincuenta maneras diferentes de expresar que uno est\u00e1 a punto de alcanzar la peque\u00f1a muerte de la que hablaban los franceses. Peque\u00f1a salida: uno mismo cogiendo la c\u00e1mara, filmando su intimidad, intransferible, para \u00e9l, con su pareja. Disfrute personal, juego interminable, oponi\u00e9ndose severo a la neutralidad cansina de las marcas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Pump-Up-the-Volume-Allan-Moyle-1990.png\" alt=\"Pump Up the Volume Allan Moyle 1990\" width=\"1920\" height=\"1024\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3269\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Pump-Up-the-Volume-Allan-Moyle-1990.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Pump-Up-the-Volume-Allan-Moyle-1990-300x160.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Pump-Up-the-Volume-Allan-Moyle-1990-1024x546.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Pump-Up-the-Volume-Allan-Moyle-1990-768x410.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Pump-Up-the-Volume-Allan-Moyle-1990-1536x819.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">En fin, Ken Sherry, el indeseable pez con branquias de <em>Love Serenade<\/em> (Shirley Barrett, 1996), ha ganado la partida al siglo. Barry White ya ha pasado a un fugaz recuerdo, y donde antes lo escuch\u00e1bamos con empacho, antojando ansiosos el cambio a Charlie Rich, ahora lo echamos de menos. S\u00ed, hasta la vista, hermano. Otra concepci\u00f3n equ\u00edvoca, aquella de, otra vez, esos maravillosos a\u00f1os no pienso repetir el n\u00famero, como una d\u00e9cada en la que el cine independiente americano estallaba de creatividad, talento, oportunidades por doquier. Ustedes entender\u00e1n que les llamemos ignorantes y nost\u00e1lgicos de videoclub <em>Blockbuster<\/em> \u2500el mismo que ahora usan los peores filmes para llenar de l\u00e1grimas las caras de los <em>nerds<\/em> adultos\u2500 si tienen la valent\u00eda de proclamar semejante afirmaci\u00f3n. Aquel decenio, como el que le precedi\u00f3, tuvo luces y sombras, y las segundas pesan demasiado, nos faltan los dedos de cuatro manos para enumerar sobradas trayectorias lanzadas al traste tras uno o dos filmes prometedores, cuando no maestros, destinadas con la llegada del nuevo milenio a quedar relegadas a subproductos televisivos o a series con pedigr\u00ed de canales de cable, decida c\u00f3mo quiere volarse las sienes. Sherry acechaba, s\u00ed, y con su maldito &#8220;acto de procreaci\u00f3n&#8221; a la manera de un gerente del porno abogando por el amor libre, su estela se cern\u00eda sobre aproximaciones femeniles fr\u00e1giles, durando poco m\u00e1s que un suspiro prolongado, pero lo suficientemente distintas como para dilucidar en ellas varias opciones, lupas o prism\u00e1ticos con los que contemplar el nacimiento y deceso de un edificio de placer y orgullo personal en medio de la marabunta de unos a\u00f1os donde, m\u00e1s que nunca, reinaba el chico de la motocicleta, el sentimiento <em>angst<\/em> que mand\u00f3 al garete tant\u00edsimas adolescencias. Si el <em>beat <\/em>resucit\u00f3 moment\u00e1neamente, opt\u00f3 por Cassady y no\u00a0Kerouac como <em>alter ego.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Love-Serenade-Shirley-Barrett-1996.png\" alt=\"Love Serenade Shirley Barrett 1996\" width=\"1916\" height=\"816\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3270\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Love-Serenade-Shirley-Barrett-1996.png 1916w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Love-Serenade-Shirley-Barrett-1996-300x128.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Love-Serenade-Shirley-Barrett-1996-1024x436.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Love-Serenade-Shirley-Barrett-1996-768x327.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Love-Serenade-Shirley-Barrett-1996-1536x654.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1916px) 100vw, 1916px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\"><\/em>Recaemos en Canad\u00e1.<em> When Night Is Falling<\/em> (Patricia Rozema, 1995) presenta su drama despojado de tridimensionalidad-cargada-de-pasado-profundidad-aparente etece etece. Entramos al filme y ya aprendida bien la lecci\u00f3n \u2500a base de amontonar metrajes por encima de otros porque no podemos esconder la pervertida voracidad que nos subyuga a la hora de enfrentarnos al cine\u2500, a los diez minutos entendemos que el entendimiento habr\u00e1 que volcarlo en la nieve que acecha el paisaje, en una atm\u00f3sfera a la que el filme de Rozema no apuesta todas sus cartas sin pudor entregando el visionado del metraje a una suerte de cl\u00edmax est\u00e9tico e identitario, esto no lo hace, pero dicha atm\u00f3sfera empapa los segundos con una franqueza y calor tan intensos que mejor no cargar las tintas en insinuar las vidas pasadas de santas cayendo del trapecio, estrell\u00e1ndose con la flecha del<em> amour fou <\/em>lanzada por Petra en una especie de sesi\u00f3n ma\u00f1anera haci\u00e9ndonos recordar los patines atados al atuendo monotono Feuillade de <em>C\u00e9line et Julie vont en bateau <\/em>(Jacques Rivette, 1974). Dir\u00edamos que el fr\u00edo canadiense no ha lugar a las divagaciones o monoman\u00edas de un filme como <em>High Art <\/em>(Lisa Cholodenko, 1998), al que no le falta inteligencia, c\u00e1lculo, al fin piller\u00eda y honestidad, pero, de nuevo, no venimos a por lo que com\u00fanmente apelamos <em>relaciones complicadas<\/em>, exigimos el cuento, y el cuento ya nos lo sabemos, d\u00e9melo pues rodeado de la apreciada carga de presente, d\u00e9jeme hacerme una idea de la geograf\u00eda, e inst\u00e1leme en su territorio. El filme de Rozema destaca por su descarada falta de cinismo, su sinceridad desmedida en un discurso transparente que se vuelve inc\u00f3gnito en similar medida con la que posamos la mirada en la le\u00f1a al empezar a surgir el fuego y crepitar la hojarasca: conocemos las leyes de la selva, a\u00fan conservamos los conocimientos para avivar las llamas; nada de eso ocasiona que el hecho de mirar el acto vaya en direcci\u00f3n contraria a un patente sigilo ancestral, el fugaz interrogante de un proceso cuya consumici\u00f3n es hermosa, calmante, hogar, dulce hogar. <em>When Night Is Falling <\/em>nos da otro espejismo Camel, un acto natural noble desenred\u00e1ndose de las fauces de la tierra en busca de migraci\u00f3n. La historia de Petra y Camille engalga sus ra\u00edces en el viejo carnaval llegando al Pasaje de la Desolaci\u00f3n, portando cuero, pieles, malabaristas, sombras alveoladas, problemas el\u00e9ctricos, ya saben, Ezra Pound y T.S. Eliot se pelean en el puente de mando. Qu\u00e9 m\u00e1s desean preguntar. Los calvinistas no pueden hacer el amor de pie, eso quiz\u00e1 les conduzca a bailar. El ansia de Rozema se insin\u00faa sin mayores rodeos, su cine acaece entre dos estaciones, en rastreo de un nuevo hogar, diferentes fuegos, en el momento en que los p\u00e1jaros se reagrupan con la celeridad funcional de un arbolado, es hora de recoger los restos, sonre\u00edr con el recuerdo del calor, y seguir viviendo dejando que cale todav\u00eda m\u00e1s el ambiente canadiense que nos ha hecho asistir a uno de esos amor\u00edos tempranos en los que no hab\u00eda que hacerse demasiadas preguntas sino permitir cerrar la incerteza de la mente y dejar traspasar el m\u00e1s llano cari\u00f1o. En el norte, afirmamos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/When-Night-Is-Falling-Patricia-Rozema-1995.png\" alt=\"When Night Is Falling Patricia Rozema 1995\" width=\"852\" height=\"480\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3271\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/When-Night-Is-Falling-Patricia-Rozema-1995.png 852w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/When-Night-Is-Falling-Patricia-Rozema-1995-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/When-Night-Is-Falling-Patricia-Rozema-1995-768x433.png 768w\" sizes=\"(max-width: 852px) 100vw, 852px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">Hora de aplanar este cine de atm\u00f3sfera dram\u00e1ticamente bidimensional, sentimentalmente expedito, noble, y fondear en aguas pur\u00edsimas, esas de una vez cada diez a\u00f1os, etiqueta beso de chef. <em>Kissed<\/em> (Lynne Stopkewich, 1996) supone una de las mayores destilaciones 90s que el cine ha encomendado al clero. Se\u00f1alo a multitud de farsantes con pocos miramientos, habi\u00e9ndose pasado la mitad de su vida observando por encima del hombro la rareza, en pleno 2022 afirman vivir en un idilio continuo con esa rareza, la misma que hab\u00eda sido objeto de orgullo grupal, al hacerla de menos, durante aquellos a\u00f1os en los que leer un relato de Flannery O&#8217;Connor pod\u00eda cambiar la campi\u00f1a sensitiva de una chavala. Esa moza, demasiado polif\u00f3nica para que la llamasen g\u00f3tica, extra\u00f1a, bailarina, entregada a las sensaciones pidiendo pocas cuentas, regresa hoy bajo el nombre de Sandra. El asesinato m\u00e1s dulce de una ardilla listada lo provocaron sus g\u00e9lidas manos, pronto propuestas por el destino a encontrar calor en los rincones m\u00e1s pompafunebrescos. Cada espacio capturado con ligera frontalidad-pocos rodeos en <em>Kissed<\/em> rezuma el olor de<em> justo una estancia <\/em>que retorna ahora sin ofrecernos morri\u00f1a, record\u00e1ndonos las otras espesuras \u2500m\u00e1s personales que en el filme de Rozema\u2500 en las que nos ca\u00edmos sin posibilidad de rescate con ocho a\u00f1os, aludiendo a aquellos bares an\u00f3nimos, habitaciones maderadas, descampados quiz\u00e1 sospechosos. Las zonas negativas que vieron nuestros cuerpos crecer y corromperse con gracia an\u00f3nima de marginados de segunda fila, antes de las reuniones masivas, horrorosas, de inadaptados con camisetas de marca, tiempo atr\u00e1s, en un mundo con agujeros de gusano colocados en medio de un campus. Esto es lo que busc\u00e1bamos. Un ejemplo en bruto de un imaginario, punto negro de los 90 \u2500hemos vuelto a nombrarlos\u2500, que se ha ido para siempre del tiempo. Recordamos <em>Buffy the Vampire Slayer<\/em> (Joss Whedon, 1997-2003) en sus primeras temporadas, aquellas que s\u00ed o s\u00ed tuvimos que ver en televisores cuadrados de tubo, el Bronze, los bailes con Angel, el cementerio, sensaci\u00f3n de vivir, sin duda, Am\u00e9rica sin filtros ni escondrijos para ocultar el cart\u00f3n. [<em>Hotel<\/em> (Jessica Hausner, 2004) lo intentaba con respecto a su nueva d\u00e9cada y pa\u00eds, pero vaya, ah\u00ed la cosa se codificaba, ya entr\u00e1bamos en estilemas de distanciamiento y dem\u00e1s peroratas, bastante honorable hasta el final en su negativa a ir m\u00e1s all\u00e1 de tres patrones, pero, maldita sea, hab\u00eda estilemas demasiado fuertes que paraban en seco el brillo del diamante]. Contagia apetencia de derribar nuestra condici\u00f3n masculina, sentirnos ap\u00e1tridas en celo a punto de fenecer viendo <em>Kissed<\/em>, canciones radiof\u00f3nicas, el novio, Matt, la pasi\u00f3n por los animales muertos, un pr\u00f3logo destilado, sin rellenos florales, de una infancia tocada por la varita m\u00e1gica de Jezabel. Aqu\u00ed vemos pertinente retomar la palabra<em> imagen<\/em>. Este filme pisa la tierra que <em>The Rapture<\/em> (Michael Tolkin, 1991) no se atrev\u00eda a hollar. Donde la cicatriz de Angie era el punto l\u00edmite en el que <em>The Rapture<\/em> se replegaba en su segundo y tercer acto moralistas, predecibles, esta insiste en esos escenarios de vida paralela canadienses incrustad\u00edsimos en el imaginario noventero, persevera en la existencia de una condenada pulsi\u00f3n, el filme ir\u00e1 de eso y poco m\u00e1s, procurar sacar algo fe\u00e9rico y g\u00f3tico en un sentido directo, no en el de maquillajes coyunturales\u00a0 ni superficialidades departamento de maquillaje <em>camp<\/em>, no departimos sobre un filme pop, tratamos una manera en mostraci\u00f3n de entregarse al mundo y a las emociones tab\u00fa que escudri\u00f1a arrebato, \u00e9xtasis, acabar bailando abrazados a nuestra perversi\u00f3n con una canci\u00f3n fechada y dar gracias a Dios de que podamos sentir placer a la vez naif, subversivo, te\u00f1ido de malditismo sugestivo. En verdad nos parece un filme bello. Estos son nuestros a\u00f1os 90, con su franqueza bidimensional, sin espejismos ni trileros. Terminamos con ganas de cerrar la puerta e idear un nuevo pecado venial.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Kissed-Lynne-Stopkewich-1996.png\" alt=\"Kissed Lynne Stopkewich 1996\" width=\"704\" height=\"432\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3272\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Kissed-Lynne-Stopkewich-1996.png 704w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Kissed-Lynne-Stopkewich-1996-300x184.png 300w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>But there are cramps of an entirely other order, when even hardened doctors \u2500knowing it is not important, only temporary, just a matter of hours\u2500 reach for the Demerol and the needle. 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