{"id":3352,"date":"2022-06-10T09:00:27","date_gmt":"2022-06-10T09:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=3352"},"modified":"2025-05-06T03:30:25","modified_gmt":"2025-05-06T03:30:25","slug":"jean-omy-heart","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=3352","title":{"rendered":"JEAN O\u2019MY HEART"},"content":{"rendered":"<p><strong>ESPECIAL NOAH BUSCHEL<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=3215\">Glass Chin (2014)<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=3352\">The Man in the Woods (2020)<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=3354\">En el sendero, fuera de la ruta; por Gary Snyder<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=3324\">Interview \u2013 Noah Buschel<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=3343\">Entrevista \u2013 Noah Buschel<\/a><\/p>\n<p><strong><em>The Man in the Woods<\/em> (Noah Buschel, 2020)<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/The-Man-in-the-Woods-Noah-Buschel-1.png\" alt=\"The Man in the Woods Noah Buschel 1\" width=\"1920\" height=\"800\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3558\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/The-Man-in-the-Woods-Noah-Buschel-1.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/The-Man-in-the-Woods-Noah-Buschel-1-300x125.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/The-Man-in-the-Woods-Noah-Buschel-1-1024x427.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/The-Man-in-the-Woods-Noah-Buschel-1-768x320.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/The-Man-in-the-Woods-Noah-Buschel-1-1536x640.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p><em>On Clinton St. the bars explode<br \/>\nwith the salt smell of us like the sea, and the tide<br \/>\nof rock and roll music, live<br \/>\nhumans floating on it<br \/>\nout over the crimes of the night. How<br \/>\nunlike such outwardness the clenching back<br \/>\nof a man into himself is,<br \/>\nseveral of us are our own fists<br \/>\nThere! emphasizing on the tabletop.<\/em><\/p>\n<p><em>Winter<\/em>, Denis Johnson<\/p>\n<p align=\"justify\">El doctor Fancher camina engominado por los pasillos de un hospital de Pensilvania un 4 de diciembre de 1963, a la sombra de los acontecimientos acaecidos veinticuatro horas antes de sus pendoneos, cigarrillo en la boca, sin necesidad de agarre, al aire, gesticulando. No se le saca de las cuerdas vocales <em>Smoky Places<\/em> de The Corsairs, perfecta acompa\u00f1ante de este pateta acostumbrado a recetar Dianabol, terapias de <em>electroshock<\/em>, Mensajero del Alba, pintea la iconograf\u00eda americana con aquello que le viene dado desde hace casi tres siglos: el aura rosa-luna, fuegos escoria desprendidos de cuatro acordes que hicieron un mill\u00f3n de d\u00f3lares, todo Paul Robeson tiene su Tom Parker. Jean Fenny ha desaparecido en el bosque. Los padres est\u00e1n lejos. Un internado bien les vale a tres chavalas de oficina sabuesa a lo Samuel Spade. Comienzan la investigaci\u00f3n Suzie, Lenore y Paula. A la madrugada le salen gibas, y de ella asoman los vagabundos recelosos, de uno u otro lado del escritorio, plano-contraplano, ligeramente oblicuo, penetrando la profundidad de campo, delimitando el campo de juego\u2026 Este lienzo imaginario de dos caras enga\u00f1a, confunde, \u00bfqui\u00e9nes son los <em>fullbacks<\/em>? \u00bfcu\u00e1les los polic\u00edas? \u00bfese de all\u00e1 nos apunta con el rifle con alevos\u00eda o simplemente se defiende del hombre del bosque? \u00bfcu\u00e1ntos de ellos pertenecen a la Gran Logia de Pensilvania? <em>Te contar\u00e9 todos mis secretos, pero te mentir\u00e9 sobre mi pasado, as\u00ed que m\u00e1ndame a la cama para siempre<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo que propone Buschel, levanta, rastrea con ilusorio fulgor, mana de una disposici\u00f3n concreta del coraz\u00f3n, nos concierne y envuelve, ya forma parte de nuestro entendimiento. Sus personajes habitan un mundo edificado alrededor de viveros vitrificados. Orbitan en torno al gran evento-detonador de sus vidas, fuerza centr\u00edfuga dieg\u00e9tica, del que solamente somos part\u00edcipes a trav\u00e9s de los restos de metralla: la infecci\u00f3n de una \u00faltima llamada (<em>The Missing Person<\/em>), una puerta impenetrable (<em>Sparrows Dance<\/em>), una ca\u00edda impuesta (<em>Glass Chin<\/em>) o la orfandad del nuevo v\u00e1stago americano (<em>The Phenom<\/em>). John Rosow y Eddie Soler ocupan sendos espacios de la c\u00e1mara Gesell: el primero, ejerciendo la mirada furtiva del investigador privado; el segundo, recibiendo la arremetida esc\u00f3pica de la celebridad. La bola de cristal encapsula el paisaje tripof\u00f3bico de <em>The Man in the Woods<\/em>. En ese ejercicio de revisi\u00f3n desmitificadora acabamos chocando con el desierto. \u00bfDerruimos estatuas para erigir otras nuevas o hemos de aprender a convivir con ese espacio \u00e1rido, vac\u00edo? A modo de respuesta, manteniendo el equilibrio de una postura Zen, Buschel deambula por los escombros pisoteando los tebeos de Ger\u00f3nimo \u2500el apache m\u00e1s temido del <em>Far West<\/em>\u2500 que moquetan el suelo de la caravana<em> redneck<\/em>; convierte en comunes nombres propios que justificar\u00edan la tradici\u00f3n cin\u00e9filo-cultural de un filme como este. <em>But they are not real<\/em>. Los c\u00f3mics del Oeste, comenta Sal a Buster en su <em>roulotte<\/em>, te inoculan en la cabeza el sue\u00f1o de que t\u00fa solo puedes enfrentarte al sombr\u00edo paisaje americano. Obsesi\u00f3n insana del espectador con los espejos, los busca, intenta hacer de ellos met\u00e1fora, imposible aqu\u00ed, la persona que est\u00e1 enfrente nos devuelve la tez en sus \u00f3rbitas, miremos a donde miremos, no hallamos otra cosa que nuestro coraz\u00f3n, sospechas, ilusiones, p\u00e9rdidas, electricidades dispuestas a derretirse con fals\u00edsimos neones. <em>El espejo es una guerra civil<\/em>. Nos adormimos en los contrastes de la noche, ciframos la conciencia en cada personalidad, imposible escapar de ellas, de uno mismo, poner zanjas separatorias. Examen de conciencia. La hora es propicia. Eliminada la otredad, los ensalmos, permanecen a nuestro lado los<em> cantares neurast\u00e9nicos de paria<\/em>, tratemos con ellos. Am\u00e9rica, mal sue\u00f1o, ilusi\u00f3n y frontera. Buick a\u00f1os sesenta, listas de control, r\u00e9cords de yardas en carrera enterrados en la vil historia nacional \u2500ahora pretenden superarlos directores de escuela mas\u00f3nicos, aprendices escayolados con rencor hacia estudiantes demasiado aromados de marihuana, la que les hace desde\u00f1ar la competici\u00f3n\u2500, f\u00fatbol americano. Jean Fenny ha desaparecido en el bosque.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Estamos ante un filme que exige atenci\u00f3n, que conf\u00eda en la capacidad deductiva del espectador o, mejor, en la capacidad del espectador para atender mientras aguarda las revelaciones, aquellas que le conceder\u00e1n hilar escenas paralelas en dos d\u00edas de intriga \u2500martes y mi\u00e9rcoles, 3 y 4 de diciembre de 1963\u2500, durante una noche interminable que se alarga. Alumbran las pocas luces m\u00e1s all\u00e1 de las doce, el fr\u00edo apremia, el retrato de Laurette Taylor emerge de la casa de Louise Roethke, profesora con predilecci\u00f3n por desbaratar convicciones de inocentes chiquillos, cargada de amor por aleccionarles, mediante la poes\u00eda, sobre que 1+1 no siempre es igual a 2, que el todo es m\u00e1s que la suma de las partes, la futura<em> hippie<\/em>, sabe escuchar, quiz\u00e1 tambi\u00e9n sabe algo m\u00e1s que los dem\u00e1s: una luz entrecortada pasando por la luneta la desgaja en enigma. Pasajera consejera de las tres socias en el crimen, su extrarradio es cohabitado por otros pedazos de caracteres pensilvanos confinados medio voluntariamente a las proximidades del bosque: Sal Mancuso, Vivien Waldorf en sus cortas escapadas, Buster Heath, que por jugar con n\u00fameros ha quemado su expediente policial (escasas horas persisten de libertad). Marineros a la deriva en b\u00fasqueda involuntaria de curaci\u00f3n, esp\u00edritu <em>beat<\/em>, el paquete sagrado, ritos mesoamericanos, salen a la foresta agarrados por la prisa y el temor de los rezagados, erigidos en guardianes fatuos de sus heredades. La oscuridad at\u00e1vica despierta, quebrantado su silencio por las demencias de Ixachitlan, <em>L&#8217;America<\/em>, cantaba Jim Morrison, el tablero de Buschel esta vez lo componen una sucesi\u00f3n imparable de enroques y, claro, la barah\u00fanda tiene pista libre. Ante el desbarajuste mental de los habitantes de Pensilvania, el cineasta, m\u00e1s claro que en ning\u00fan otro filme, nos ofrece los intercambios como inalterables<em> t\u00eate \u00e0 t\u00eate<\/em> de monologuistas pasados de rosca, no conversan, enuncian sin ser marionetas pero tampoco entidades completas. Particular l\u00edo cerebral. Recuerden, ellos son ustedes, nosotros; no obstante, se permiten arrumacos aun en alarmante estado paranoico. Y bien, tambi\u00e9n los \u00e1rboles son espacio para amantes, recordar\u00e1 la reci\u00e9n despedida maestra. Presteza, apuro, apremio, caen alusiones, hilan pistas, sospechan circunspectos, la caldera hierve por los bordes. Esto ocurre, carnestolendas anticipadas, la Nochebuena se prev\u00e9 pol\u00e9mica, qui\u00e9n alzar\u00e1 la voz cantante, la pr\u00f3xima v\u00edctima de la silla el\u00e9ctrica, el nuevo paciente del doctor Fancher, el destino del equipo de f\u00fatbol, el anexo r\u00e9cord. En paralelo, sones retumban sigilosos en las zonas rebeldes de la espesura, una llamada, un volver atr\u00e1s, al silencio, a la desaparici\u00f3n, bajar al suelo nevado, Jean Fenny podr\u00eda tener un futuro como diestra dramaturga, poca atenci\u00f3n presta a la natividad de rigor, y nosotros continuamos desviando la mirada, a censuras pret\u00e9ritas \u2500D.H. Lawrence y su <em>Lady Chatterley&#8217;s Lover<\/em>\u2500, guerrillas, pol\u00e9micas, no superadas \u2500<em>Tropic of Cancer<\/em>, Lee Harvey Oswald, comunistas, el cuerpo civil\u2500. Las <em>visiones de Johanna<\/em> escapan y con ellas el mercurio conjurado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Recientemente, Noah Buschel tuvo la amabilidad de enviarnos algunos de los \u201cstoryboards\u201d que realiz\u00f3 para <em>The Man in the Woods<\/em>. Nos sorprendieron. En sus dibujos y esbozos, de t\u00e9cnicas mixtas, puede apreciarse un proceso creativo que estar\u00eda <em>m\u00e1s ac\u00e1 <\/em>de imaginar la concepci\u00f3n de un filme sobre el papel como una parrilla, o un cat\u00e1logo, donde prever el despliegue de un <em>d\u00e9coupage<\/em>. Recuerdan, en cambio, a las pinturas preparatorias que Akira Kurosawa se hac\u00eda para imaginar una escena de batalla, a los bocetos maestros a l\u00e1piz de Sergu\u00e9i Eisenstein para <em>Ivan Groznyy I<\/em> (1944). A golpe de vista, podr\u00eda decirse que los dibujos de Buschel recuerdan a ciertos expresionismos de Edvard Munch. En el tiempo que tarda en exponerse un daguerrotipo, la mente del artista bosquejando por medio de su mano una composici\u00f3n enfatizante, en ligero temblor de movimiento. Velas parpadeantes, la luz asediando en ondas. La perspectiva es dudable, todo se presenta en primer plano como formando parte de una misma convulsi\u00f3n. Estas composiciones sugieren un diletantismo pol\u00edmata en Buschel, que se expresa de puro contento, como Alan Rudolph lo hace con la pintura, o un pelda\u00f1o m\u00e1s arriba, por ser terreno m\u00e1s cultivado o cotizado, podr\u00edan ser ejemplo las obras multidisciplinares de David Lynch. Cineastas dotados de una visi\u00f3n que precede y rebasa el medio expresivo, hasta el punto que incluso podr\u00edamos hablar de c\u00f3mo cada uno de ellos logra domesticar hacia sus pareceres, en variedad de estrategias, al aparato-cine. Deber\u00edamos habernos imaginado un proceso mental creativo amplio, de esta \u00edndole, para lograr trasponer <em>The Man in the Woods<\/em>, un filme, por fin, del que en verdad puede hablarse de <em>atm\u00f3sfera<\/em>. Y es que la <em>atm\u00f3sfera <\/em>ser\u00e1 <em>sine exceptione<\/em> un asunto mental, sea el caso de la mente impregnando el mundo exterior, sea el caso de un exterior que por su lugubridad o alegr\u00eda de vivir impregne la mente.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Storyboard-The-Man-in-the-Woods-1.jpg\" alt=\"Storyboard-The-Man-in-the-Woods-1\" width=\"1280\" height=\"852\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3413\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Storyboard-The-Man-in-the-Woods-1.jpg 1280w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Storyboard-The-Man-in-the-Woods-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Storyboard-The-Man-in-the-Woods-1-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Storyboard-The-Man-in-the-Woods-1-768x511.jpg 768w\" 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https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Storyboard-The-Man-in-the-Woods-12-300x193.jpg 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Storyboard-The-Man-in-the-Woods-12-768x495.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 918px) 100vw, 918px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3424\" class=\"wp-caption-text\">\u00abI didn\u2019t end up shooting a lot of <em>The Man in the Woods<\/em>, for budget reasons. So some of those storyboards were never shot. The original script was 120 pages. The shooting script was 85 pages. Which is fairly typical. At least for me\u00bb<\/figcaption><\/figure>\n<p align=\"justify\">Jean Fenny ha desaparecido; quiz\u00e1 podr\u00edamos servirnos, de nuevo, del hombre del bosque como perfecto cabeza de turco. Utilizar el \u00abese no somos nosotros\u00bb, utilizar lo indio, lo precolombino que hay en \u00e9l. De forma oficial, sin embargo, deben borrarse las huellas, favorecer escolarmente al <em>quarterback <\/em>m\u00e1s veloz de la clase con el objetivo de lograr batir as\u00ed sus r\u00e9cords (con alevos\u00eda, previamente menguados); por todos los medios hacer desaparecer su nombre del registro. Formalmente, el sentido del chivo expiatorio es bidireccional: apunta hacia lo se\u00f1alado como al dedo por igual.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En nuestra constelaci\u00f3n mental de filmes, intuimos que <em>The Man in the Woods <\/em>se nos acabar\u00e1 posando en la misma estanter\u00eda espiritual donde, tras meses, a\u00fan se nos remueven \u2500como insolentes libros encantados\u2500 dos obras de Robert Kramer, <em>Milestones <\/em>(codirigida con John Douglas, 1975) y <em>Route One USA <\/em>(1989). Pel\u00edculas donde pol\u00edtica y moral avanzan de la mano, pel\u00edculas afligidas, anegadas de dolor por los procesos de diglosia, por las hegemon\u00edas que hostilizan nuestro<em> modus vivendi<\/em>, conciencia, la nuestra, que se siente constantemente sitiada, por el pasado, por el presente, por el futuro\u2026 \u00bftomar las instituciones? no sabr\u00edamos qu\u00e9 hacer con ellas: queda ser testigo de reparaciones hist\u00f3ricas a deshora, tragar la piedra de la conciencia sobre las injusticias hasta que pese el alma.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Formato apaisado (2.35 : 1), retomando la elecci\u00f3n est\u00e9tica de su anterior filme \u2500<em>The Phenom <\/em>(2014)\u2500, pero sensitivamente mucho m\u00e1s instituyente, sobrecargado. Cuanto m\u00e1s amplia es la lente macrosc\u00f3pica con la que Buschel elige mirar el derredor, los detalles adquirir\u00e1n en consecuencia una cualidad sucinta extrema, recuerdos dolorosos, remanentes del imaginario en detalle, objetos alumbr\u00e1ndose negando la oscuridad, una grabadora, tambi\u00e9n la Taylor surgida del mutismo hollywoodense yendo a habitar el talism\u00e1n hogare\u00f1o. Paradoja inherente que retorna desde los tiempos en que Hollywood espectoraba Cinemascope como balazos inclementes en la Ruta Ho Chi Minh, desde ese rect\u00e1ngulo nos era m\u00e1s f\u00e1cil obtener una vista m\u00e1s distorsionada del mundo y su decorado, si uno se sentaba en las primeras filas, era probable que su mente distorsionase por completo su estado duermevelado, enga\u00f1osa claridad espacial, <em>lo puedo abarcar todo con la palma de mi mano<\/em>, la condensaci\u00f3n y densidad narrativa la perd\u00edamos m\u00e1s f\u00e1cilmente al extender los ojos, intentando abrir el campo visual hasta achinarnos las pupilas. Eso ocurre con<em> The Man in the Woods<\/em>, el paisaje es transparente, aun oscur\u00edsimo: tratamos de lidiar con el bendito fastidio de tener la sensaci\u00f3n de verlo todo y no saber nada. El derroche de informaci\u00f3n nos ataca cual humo t\u00f3xico desde una casa en llamas. Intentamos recopilar las pistas con el porte de un Fuckhead en los peque\u00f1os cuentos de<em> Jesus&#8217; Son <\/em>(1992), epifan\u00edas moment\u00e1neas surgiendo del sucio enfangado de la noche. Nos sentimos tan subyugados por los ramajes del filme de Buschel como en los de <em>Frank Borzage&#8217;s Moonrise<\/em> (1948), un territorio <em>donde se encierra la grandeza humana con todos sus achaques y certezas, con la infinita vanidad insana de todas las antorchas de nobleza<\/em>. El contorno en blanco y negro suspira por virar en azafranado, incluso grana, los guantes de Jenny tocando la nieve del bel\u00e9n, su insistencia empecinada arrebata nuestros candelabros y as\u00ed se quedan, negros de m\u00e1s; si queremos ver algo, habr\u00e1 que prestar especial atenci\u00f3n, oreja, al piano que pasa de extradieg\u00e9tico a dieg\u00e9tico, a las tres versiones que suenan de <em>Smoke Gets in Your Eyes<\/em>, transport\u00e1ndonos de la nostalgia desgarrada a la emancipaci\u00f3n atacante de Thelonious Monk \u2500Philip Larkin sonr\u00ede\u2500, mediando entre ambas el Charlie Parker Quintet. De fondo, desconcertando, un letrero luminoso de Coca-Cola, sirviendo de sinton\u00eda obtusa al bloque evasivo que reina a mediados de metraje. Esto que se nos muestra ahora, esto que se nos hace o\u00edr, \u00bfen qu\u00e9 medida y a qu\u00e9 nivel es relevante? <em>But the biggest Parker legend is his place in jazz itself. To the younger generation, jazz began in the Forties with Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Thelonious Monk and the rest: before that there was nothing but a desert of sentimentality and syncopation peopled with archaic figures such as Jelly Roll Morton and Benny Goodman<\/em>. La sucesi\u00f3n de an\u00e9cdotas que conforman este segmento de bar en The Mercy Lounge pasa por una prima andr\u00f3gina, redadas canceladas a \u00faltimas horas y bromas sirvi\u00e9ndose de filmes tan variopintos como <em>Captain January <\/em>(David Butler, 1936) o <em>The Naked City<\/em> (Jules Dassin, 1948). Las referencias en este filme no est\u00e1n consignadas a modo de emolumentos, de citas culturales puestas a distancia, sino que funcionan como una peque\u00f1a muestra de los atravesamientos innumerables a los que nos exponemos por el mero hecho de existir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sean ustedes bienvenidos a este <em>mashup<\/em> de ocho millones de historias trasnochadoras: aqu\u00ed tienen unas cuantas decenas de ellas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/The-Man-in-the-Woods-Noah-Buschel-2.png\" alt=\"The Man in the Woods Noah Buschel 2\" width=\"1920\" height=\"800\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3559\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/The-Man-in-the-Woods-Noah-Buschel-2.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/The-Man-in-the-Woods-Noah-Buschel-2-300x125.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/The-Man-in-the-Woods-Noah-Buschel-2-1024x427.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/The-Man-in-the-Woods-Noah-Buschel-2-768x320.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/The-Man-in-the-Woods-Noah-Buschel-2-1536x640.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p>A modo de ep\u00edlogo:<\/p>\n<p align=\"justify\">Sigue dando vueltas por el hospital el doctor Fancher, ha amanecido, el porvenir funesto nubla los entendimientos; vislumbramos una peque\u00f1a luz asomarse a trav\u00e9s de las rejillas de la persiana donde Jean, la de nuestro coraz\u00f3n, dormita. Se aproxima el prodigio, las cortinas se mecen. Al lado de la convaleciente, Lenore, Suzie y Hobey en formaci\u00f3n militar, protegiendo a la rescatada, a punto de abrir los ojos, rodeada de luci\u00e9rnagas. <em>No necesito vuestra organizaci\u00f3n, he lustrado vuestros zapatos, he movido vuestras monta\u00f1as y marcado vuestras cartas. Pero el Ed\u00e9n est\u00e1 ardiendo, o est\u00e1n dispuestos a la aniquilaci\u00f3n o sus corazones habr\u00e1n de tener coraje para el cambio de guardia<\/em>. Jean por fin despliega los p\u00e1rpados, nos mira, retorna el color que un maltrecho<em> quarterback<\/em> le hab\u00eda arrebatado. Corte a negro. Formen filas. Repli\u00e9guense. Es hora de replantearse los t\u00e9rminos de la batalla.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Storyboard-The-Man-in-the-Woods-13.jpg\" alt=\"Storyboard-The-Man-in-the-Woods-13\" width=\"1000\" height=\"592\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3425\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Storyboard-The-Man-in-the-Woods-13.jpg 1000w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Storyboard-The-Man-in-the-Woods-13-300x178.jpg 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Storyboard-The-Man-in-the-Woods-13-768x455.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00abMientras estudiaba las pinturas chinas sobre pergamino del museo de Seattle, [Gary] Snyder adopt\u00f3 una continuidad narrativa lineal, donde todo pasaba a la vez: el peregrino con su cayado en la monta\u00f1a, el puente sobre el arroyo, el bosque y el oc\u00e9ano. Los fragmentos de sus diarios, las personas que nombraba, las conversaciones en los caf\u00e9s de carretera, en los bares y las paradas de camiones, las oraciones y los c\u00e1nticos, la sabidur\u00eda cham\u00e1nica de los nativos y los mitos del lugar: todo disfrutaba del mismo \u00e9nfasis y estatus. Su enunciaci\u00f3n estaba dise\u00f1ada para parecerse al habla natural, pero con un toque de humor de resoluci\u00f3n lenta. Era un poeta experto en el campo, hermosamente situado a medio camino entre el trascendentalismo de frontera y la larga mirada de Asia\u00bb.<\/p>\n<p><em>American Smoke: Journeys to the End of the Light<\/em>, Iain Sinclair<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESPECIAL NOAH BUSCHEL Glass Chin (2014) The Man in the Woods (2020) En el sendero, fuera de la ruta; por Gary Snyder Interview \u2013 Noah Buschel Entrevista \u2013 Noah Buschel The Man in the Woods<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26,367],"tags":[569,570,574,575,579,5,573,585,497,796,113,577,97,572,504,98,571,349,578,503,502,576,501],"class_list":["post-3352","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criticas","category-revista","tag-569","tag-akira-kurosawa","tag-captain-january","tag-david-butler","tag-david-lynch","tag-estados-unidos","tag-frank-borzage","tag-gary-snyder","tag-glass-chin","tag-ivan-el-terrible-ivan-groznyy","tag-john-douglas","tag-jules-dassin","tag-milestones","tag-moonrise","tag-noah-buschel","tag-robert-kramer","tag-route-one-usa","tag-serguei-eisenstein","tag-sparrows-dance","tag-the-man-in-the-woods","tag-the-missing-person","tag-the-naked-city","tag-the-phenom"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3352"}],"collection":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3352"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3352\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6782,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3352\/revisions\/6782"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3352"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3352"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3352"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}