{"id":4203,"date":"2022-10-10T09:00:09","date_gmt":"2022-10-10T09:00:09","guid":{"rendered":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=4203"},"modified":"2023-01-28T23:11:31","modified_gmt":"2023-01-28T23:11:31","slug":"vietnam-out-now","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=4203","title":{"rendered":"VIETNAM &#8211; OUT NOW!"},"content":{"rendered":"<p><strong>ESPECIAL JOHN DUIGAN<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=3809\">Lawn Dogs (1997)<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=4203\">Winter of Our Dreams (1981)<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=4228\">John Duigan y Winter of Our Dreams \u2013 Entrevista<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=4356\">Romero: Dos visiones<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=4233\">Careless Love (2012)<\/a><\/p>\n<p><strong><em>Winter of Our Dreams<\/em> (John Duigan, 1981)<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Winter-of-Our-Dream-John-Duigan-1981-1.png\" alt=\"Winter-of-Our-Dream-John-Duigan-1981-1\" width=\"1021\" height=\"552\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4224\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Winter-of-Our-Dream-John-Duigan-1981-1.png 1021w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Winter-of-Our-Dream-John-Duigan-1981-1-300x162.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Winter-of-Our-Dream-John-Duigan-1981-1-768x415.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1021px) 100vw, 1021px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>I daresay it all comes down to a definition of happiness. And a definition of happiness I most certainly do not intend to attempt; but I can and will say this: to leave La Mis\u00e8re with the knowledge, and worse than that the feeling, that some of the finest people in the world are doomed to remain prisoners thereof for no one knows how long&#8211;are doomed to continue, possibly for years and tens of years and all the years which terribly are between them and their deaths, the grey and indivisible Non-existence which without apology you are quitting for Reality&#8211;cannot by any stretch of the imagination be conceived as constituting a Happy Ending to a great and personal adventure. That I write this chapter at all is due, purely and simply, to the, I daresay, unjustified hope on my part that&#8211;by recording certain events&#8211;it may hurl a little additional light into a very tremendous darkness&#8230;.<\/em><\/p>\n<p><em>The Enormous Room<\/em>, E. E. Cummings<\/p>\n<p align=\"justify\">Sabemos de bastantes filmes cuya fuerza motora, cuya ficci\u00f3n, provendr\u00edan de sucesos acaecidos en el pasado, fuera de campo, de hecho, y pens\u00e1ndolo mejor, c\u00f3mo no afirmar que en realidad son as\u00ed todos, que a un filme siempre se llega qui\u00e9rase o no malditamente tarde; es inevitable, no importar\u00e1 que el espectador se esmere delicado y cort\u00e9s por llamar flojito a la puerta, como pidiendo permiso, ante la ambigua invitaci\u00f3n a mirar: el toc-toc m\u00e1s minimal desmoronar\u00e1 la supuesta puerta, revelar\u00e1 que la entrada no era principio, sino ilusi\u00f3n de principio, las bisagras un mero artificio aparente, pues no hab\u00eda en realidad ninguna puerta, ni bienvenida, siquiera habr\u00e1 un rellano, debemos entender bien a Bazin cuando dec\u00eda que el rect\u00e1ngulo del cine era m\u00e1s bien una ventana \u2500el mundo estaba <em>ah\u00ed fuera<\/em> antes de que nosotros le arroj\u00e1semos la mirada. A <em>Winter of Our Dreams<\/em> nos asomamos as\u00ed, con diez a\u00f1os de retraso, rest\u00e1ndonos contemplar c\u00f3mo aquellos ni\u00f1os que nunca nos presentaron han crecido, son hombres y mujeres hoy, observamos sus semblantes, su moverse, su <em>actualidad<\/em>, y tocar\u00e1 a nosotros descifrar c\u00f3mo en su cuerpo han contendido materia y memoria hasta adquirir tal grado de malbaratada existencia. \u00bfCu\u00e1nto tiempo deber\u00edamos haber pasado acodados sobre este alf\u00e9izar para aprehender su vida \u00edntegramente, para lograr constelar los puntos privilegiados, determinantes, de su biograf\u00eda? La pregunta, es cierto, tiene mucho de tramposa. Porque en este <em>cine de experiencia<\/em> que nos propone Duigan los acontecimientos no son sino <em>efectos<\/em>, aprehensibles por los ojos solo como <em>impactos de superficie<\/em>, hechos dif\u00edcilmente aislables que dirimen entre ellos funciones ambiguas de cuasi-causas: la transici\u00f3n es continua. <em>Pero, precisamente porque cerramos los ojos sobre la incesante variaci\u00f3n de cada estado psicol\u00f3gico, estamos obligados, cuando la variaci\u00f3n ha devenido tan considerable que se impone a nuestra atenci\u00f3n, a hablar como si un nuevo estado se hubiera yuxtapuesto al precedente<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rob ha efectuado sobre s\u00ed un corte psicol\u00f3gico de esta naturaleza. Ahora con su propia librer\u00eda, los <em>veranos del amor <\/em>subsisten como fragmentos de recuerdos lejanos. El pasado no es reversible, pero sigue existiendo, se acumula. El antiguo <em>hippie<\/em> ha cedido ante la animal autoconservaci\u00f3n que en cada ser humano implora. Con su propia mujer, con su propia casa, el amor libre sesentero ha dado paso a eso que quiz\u00e1 hoy se llamar\u00eda \u201crelaci\u00f3n abierta\u201d o \u201cpoliamor\u201d, diferencia la cual radicar\u00eda en una insubordinaci\u00f3n en menor grado del amor al nomadismo, una aceptaci\u00f3n forzosa de cierta legislaci\u00f3n, toquecitos de respetuosa condescendencia d\u00e9bil, la escapatoria autorizada ante el estrechamiento numerario del espacio afectivo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Durante periodos colonialistas subterr\u00e1neos, acostumbra la vida tambi\u00e9n a adaptarse subterr\u00e1neamente; ante el peligro existencial, la vida se disimula, se minimiza, se encubre, finalmente para sobrevivir creer\u00e1 necesitar tambi\u00e9n de subterfugios, all\u00ed, aqu\u00ed, en esas tierras distribuidas por un invisible toque de queda, el silbato del sereno esparciendo tono, orden y volumen por el puerto, entablado desgastado del muelle, perfectas condiciones en las que practicar, para sobrevivir, una t\u00edmida vehemencia, los acomodados Rob y Gretel empatizan con nosotros contagi\u00e1ndonos su virus de tenistas apetecibles, las piernas de la f\u00e9mina, dobladas en la cama, calcetines blancos, la marca que deja sobre unos exagerados calzones el miembro imponente de Rob, sexualidad insepulta, hu\u00e9sped amable que nos aloja a la manera de un pa\u00eds, Australia, que ya perdi\u00f3 su cara esclavista, le sigue igualmente el r\u00edmel del aplacamiento, subsidiario de los sue\u00f1os de una noche de verano que acabaron record\u00e1ndose como an\u00e9cdotas, \u201cnos divertimos, pero, en fin, esos d\u00edas pasaron tocando las fibras menos sensibles de nuestro cuerpo\u201d, eso decimos a los vecinos, eso nos decimos a nosotros mismos, guapeados, as\u00ed de cobardes labramos el transcurso de las estaciones en esta d\u00e9cada que reci\u00e9n comienza. Desnicharnos, tarea que no concierne a nadie. Ver\u00e1n, son esos tiempos de sintetizador Moog los que se prestan aun no queri\u00e9ndolo a la r\u00e1pida reabsorci\u00f3n del mundo descolorido \u2500la voluntad ha sido nuestra\u2500, lleno de discursos, manifestaciones, teatro, iniciaciones con finalidades l\u00edcitas en el horizonte, alcanzado este con la intenci\u00f3n de destruir la puerta; cre\u00edamos ir vestidos bajo el traje del pr\u00f3ximo mes\u00edas, y predic\u00e1bamos sobre Saig\u00f3n, Camboya, alzando la voz, alz\u00e1ndonos, no hab\u00eda otra manera de llevar una vida digna, habr\u00eda que ser un aut\u00e9ntico mezquino, gusano malparido\u2026 As\u00ed explicamos la multiplicidad de compromisos, Lisa Blaine vivi\u00f3 esos tiempos, pero cada acontecimiento le hac\u00eda marca, y esta no desaparec\u00eda, acumulaba lesiones en el sistema nervioso, presto a transformar en dolor som\u00e1tico cualquier t\u00edmido grado de desasosiego. Lisa daba su amor sin intenci\u00f3n de que nadie se lo devolviera, Rob representaba al emp\u00e1tico guapet\u00f3n, sincero, s\u00ed, pero tambi\u00e9n de f\u00e1cil adaptaci\u00f3n sensorial una vez que el nuevo r\u00e9gimen sobreviniese.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Duigan, entonces, entiende la paradoja de los tiempos, ha sobrevivido, el registro lo confirma, su <em>cine de experiencia <\/em>cumple la penitencia de saldar cuentas con una legi\u00f3n de cuerpos perdidos en la trinchera, rendirles tributo, colocar la flor inmarcesible en el cortejo funeral. Los pocos lineamientos cr\u00edticos que se han ido trazando sobre el cine de Duigan suelen epitomizar su figura como un cineasta independiente, sin embargo, en <em>Winter of Our Dreams<\/em> sentimos que lo correcto ser\u00eda hablar de estar m\u00e1s bien asistiendo a la confirmaci\u00f3n de un verdadero<em> cine<\/em> <em>underground<\/em>, recargado: recordemos <em>Mouth to Mouth <\/em>(1978), pensemos en sus filmes subsiguientes, en c\u00f3mo en <em>The Year My Voice Broke <\/em>(1987) registr\u00f3 las estepas de Australia demostrando ser un cineasta sobrecapacitado para negociar, en cada plano, una l\u00ednea de horizonte (John Ford), la realidad aquietada en una capa, c\u00f3mo asfixia poder existir solo en esa capa, pensemos en <em>Romero <\/em>(1989), un filme con un nivel de compromiso pol\u00edtico inexpugnable, arrasador, donde veremos a los cuerpos gubernamentales de la seguridad p\u00fablica salvadore\u00f1a empu\u00f1ar los M16 contra un pueblo a quien se le quiere obligar a vivir perpetuamente en un estrato, s\u00ed, esas armas, esos mismos fusiles que vimos ataviados en los hombros y manos de tantos hijos soldado norteamericanos all\u00ed lejos en Vietnam, donde combat\u00edan desde el aire a un pueblo condenado a vivir bajo tierra\u2026 Pero hechas vistas de dicha frontera, Duigan, de nuevo, retornar\u00e1 a ejercer y a transmitirnos omnicomprensi\u00f3n, ya que un poquito legitimar\u00e1, nos har\u00e1 concebir, el honesto displacer que subyace debajo del desinter\u00e9s de Rob, apetito sexual comedido y de mecha controlada, \u00e9l elige qui\u00e9n y c\u00f3mo le har\u00e1 un masaje para exaltar lo er\u00f3geno de su cuerpo mastodonte, guardi\u00e1n de una ef\u00edmera Casablanca ocupada por los nazis, el hogar poliamoroso de su culpa no sentida, haber da\u00f1ado a una <em>virgen<\/em>, alejada la desesperaci\u00f3n ajena de su complexi\u00f3n deseable. El diario de la damnificada as\u00ed lo atestigua:<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00ab16 de septiembre, 1970. La noche pasada, Robby finalmente vino. Como precauci\u00f3n, puse un viejo globo que no funciona en la l\u00e1mpara de cabecera para que no pensase que era remilgada por querer apagarla. Nos sentamos en la cama, y estaba tan nerviosa que temblaba. Se debi\u00f3 dar cuenta, as\u00ed que dije que ten\u00eda fr\u00edo y nos metimos debajo de las s\u00e1banas. Fue muy dulce y ocurri\u00f3. Pero deb\u00ed decir algo desesperanzador, o haber sido realmente boba y juvenil, porque se port\u00f3 muy extra\u00f1o despu\u00e9s. Dijo, \u201cAqu\u00ed est\u00e1s. Al final no es para tanto, \u00bfo no?\u201d Estaba muy tenso. Hablamos un rato, principalmente acerca de su discurso sobre Camboya. Luego se fue. Nunca me hab\u00eda sentido m\u00e1s sola\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">En 1981, esta angustia retorna en tr\u00e1nsito, la reci\u00e9n escindida del reino de los mortales Lisa enciende su mecha imperecedera en Louise, tierna, cansada, desesperada, impulsiva. Del verano, a\u00fan conserva unas pocas flores, y su olor, fragancia, color, llegar\u00e1n a encender la pasividad amable de Rob, hasta el punto de crearle exasperaci\u00f3n ante su desmemoriado y veleidoso vecindario. Llega una hora en que incluso el m\u00e1s d\u00factil de los seres humanos se harta de tanta frivolidad, tanta palabra seria lanzada al aire entre carcajadas. Lou encuentra su lineamiento de plata en las canciones de Lisa, reconcilia intempestivamente la interrupci\u00f3n de la fabulaci\u00f3n, y al t\u00e9rmino de la transfiguraci\u00f3n permanece picando piedra con los ojos, sum\u00e1ndose al conjunto de miradas cuya p\u00e9rdida amontonada, sin futuro aunque los carteles enuncien lo contrario, constituye el paisaje, m\u00e1s bien la brecha, que divide Balmain, Sidney, Australia y, por extensi\u00f3n, el resto del mundo civilizado en la dualidad m\u00e1s certera, la que jam\u00e1s negaremos que exista: los que siguen <em>viviendo<\/em> y aquellos tocados indefectiblemente por el tr\u00e1gico acaecer donde las sonrisas dejaron de ser genuinas. Esto les sume en un invierno implacable, noches de t\u00e9trica escapatoria, recuas de brutos, excrecencias de todo aquello que la maldad engendra para acrecentar el cansancio y rebajar la ternura de los pocos resistentes, debajo de la presa nuclear, polic\u00eda supervis\u00e1ndolos, no reconciliados. Las escenas se expanden, pero hacia adentro, sentimiento de habitar una colonia presidiaria insular, los cambios de cuadro se sienten como pellizcos, se acompa\u00f1a la subjetividad de los personajes desde<em> al lado<\/em>, en ocasiones insert\u00e1ndose un agolpamiento de tristezas cifrado en un plano de cualquier cosa que les caiga frente a los ojos (el cemento de la presa nuclear, el desidioso callej\u00f3n trasero, la pared llena de tot\u00e9micos dibujos heroin\u00f3manos\u2026). Antes, la adici\u00f3n de una persona m\u00e1s al grupo supon\u00eda un aumento de posibilidades, de probabilidades, misi\u00f3n de derroque, hoy ya rebajamos las ilusiones, dudando como Lou al final, entre decidirse, actuar, o simplemente olvidarse de s\u00ed misma. <em>Winter of Our Dreams<\/em> termina haci\u00e9ndonos llorar cada vez que volvemos a ella porque le subyace una ligera y sincera templanza, sobre que todav\u00eda es posible reconstruir la brecha en breves libraciones, aunque la coextensividad permanezca distanciada en un futuro, de momento, intocable. Despedimos la declaraci\u00f3n de trastocamiento mundial y nos conformamos ya con el ligero desnervamiento de un r\u00e9gimen gestual desagradable, la acogida personal en contraposici\u00f3n a la formal, nota escrita a mano dejada porque no nos quedamos tranquilos faltando a la cita. Puentes que buscan recuperarse del incendio.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Winter-of-Our-Dream-John-Duigan-1981-2.png\" alt=\"Winter-of-Our-Dream-John-Duigan-1981-2\" width=\"1021\" height=\"552\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4225\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Winter-of-Our-Dream-John-Duigan-1981-2.png 1021w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Winter-of-Our-Dream-John-Duigan-1981-2-300x162.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Winter-of-Our-Dream-John-Duigan-1981-2-768x415.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1021px) 100vw, 1021px\" \/><\/p>\n<p>***<\/p>\n<p><em>My windblown grass<br \/>\nIn fields of time<br \/>\nMy love for you<br \/>\nIt turns my life around<br \/>\nThrough clouds of circumstance<br \/>\nLike morning leaves<br \/>\nThat dim the trees<br \/>\nI hear your voice<br \/>\nWithout a sound<\/em><\/p>\n<p><em>So, we share<br \/>\nI&#8217;ve come and gone<br \/>\nAnd face the turmoil that surrounds<br \/>\nTill time brings change<\/em><\/p>\n<p><em>Till Time Brings Change<\/em>, Jeannie Lewis (composici\u00f3n y arreglos de Graham Lowndes)<\/p>\n<p>***<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESPECIAL JOHN DUIGAN Lawn Dogs (1997) Winter of Our Dreams (1981) John Duigan y Winter of Our Dreams \u2013 Entrevista Romero: Dos visiones Careless Love (2012) Winter of Our Dreams (John Duigan, 1981) I daresay<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26,367],"tags":[183,651,650,601,665,667,666,649],"class_list":["post-4203","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criticas","category-revista","tag-183","tag-andre-bazin","tag-australia","tag-john-duigan","tag-mouth-to-mouth","tag-romero","tag-the-year-my-voice-broke","tag-winter-of-our-dreams"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4203"}],"collection":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4203"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4203\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5002,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4203\/revisions\/5002"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4203"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4203"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4203"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}