{"id":4233,"date":"2022-10-31T09:00:00","date_gmt":"2022-10-31T09:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=4233"},"modified":"2023-05-04T21:08:52","modified_gmt":"2023-05-04T21:08:52","slug":"careless-love","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=4233","title":{"rendered":"ENCANTADO DE CONOCERTE AL FIN"},"content":{"rendered":"<p><strong>ESPECIAL JOHN DUIGAN<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=3809\">Lawn Dogs (1997)<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=4203\">Winter of Our Dreams (1981)<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=4228\">John Duigan y Winter of Our Dreams \u2013 Entrevista<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=4356\">Romero: Dos visiones<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=4233\">Careless Love (2012)<\/a><\/p>\n<p><strong><em>Careless Love<\/em> (John Duigan, 2012)<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_1.png\" alt=\"Careless_Love_John_Duigan_1\" width=\"1920\" height=\"813\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4483\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_1.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_1-300x127.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_1-1024x434.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_1-768x325.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_1-1536x650.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">\u00abOnly the great whore of Babylon rises rather splendid, sitting in her purple and scarlet upon her scarlet beast. She is the Magna Mater in malefic aspect, clothed in the colours of the angry sun, and throned upon the great red dragon of the angry cosmic power. Splendid she sits, and splendid is her Babylon. How the late apocalyptists love mouthing out all about the gold and silver and cinnamon of evil Babylon. How they <em>want<\/em> them all! How they <em>envy <\/em>Babylon her splendour, envy, envy! How they love destroying it all. The harlot sits magnificent with her golden cup of the wine of sensual pleasure in her hand. How the apocalyptists would have loved to drink out of her cup! And since they couldn&#8217;t, how they loved smashing it!\u00bb<\/p>\n<p><em>Apocalypse<\/em>, D. H. Lawrence<\/p>\n<p><u>UNA TENDENCIA HACIA LA REVOLUCI\u00d3N<\/u><\/p>\n<p align=\"justify\">En los \u00faltimos d\u00edas de invierno, a mitad de recorrido en la filmograf\u00eda de John Duigan, tras haber visto <em>Lawn Dogs<\/em> (1997), nos invadi\u00f3 una perspicacia: el pasado temprano del cineasta se adivinaba rellenado de problematizaciones pol\u00edticas exteriorizadas, adjuntadas a diferentes movimientos y anhelos, protot\u00edpicos e intransferibles, acompa\u00f1ando los tard\u00edos a\u00f1os sesenta, periodo de su formaci\u00f3n y confirmaci\u00f3n moral. Hubo un momento en el tiempo, pensamos, en el cual Duigan tuvo la oportunidad de casi ver trasplantada a su propio contexto una transvaloraci\u00f3n de calado sentimental, en actos tan sencillos como el vagar juntos, la mostraci\u00f3n y el juego con la piel propia y ajena, la redistribuci\u00f3n de los besos y tanteos, renegando de leyes, despreciando asimismo con tristeza la restauraci\u00f3n social subsiguiente, mediados de los a\u00f1os setenta, ochenta, cuyo desarrollismo acarrear\u00eda la hegemon\u00eda de una superestructura econ\u00f3mico-\u00e9tica basada en hedonismos y consumismos totalitarios \u2500tormento de \u00e9poca que acos\u00f3 tambi\u00e9n a Pier Paolo Pasolini hasta el d\u00eda de su asesinato, haci\u00e9ndole llegar a abjurar en 1975 de su <em>trilog\u00eda de la vida<\/em>\u2500, marcas estas lidiando, en el australiano, con un esp\u00edritu soterradamente punk, clandestino entre el cambio de la d\u00e9cada y el deceso temporal de variadas revoluciones contraculturales, pero no sepultado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aquello trasladado a las profundidades del cuerpo o de la tierra saldr\u00e1 de nuevo a la luz si la ocasi\u00f3n propicia un rebajamiento del lujo, lo llamado con asiduidad \u201cvuelta a las ra\u00edces\u201d. Eso lo sentimos incluso antes de pasar por nuestras retinas <em>Winter of Our Dreams<\/em> (1981) o <em>Mouth to Mouth <\/em>(1978) \u2500en su periplo por la prostituci\u00f3n australiana de barrios marginales, Jeanie se permit\u00eda un margen de tiempo para pintar las u\u00f1as de un cliente dormido, color escarlata, gentileza provincial, peque\u00f1o jugueteo de rebelde tamiz en pleno infierno urbano\u2500. Ahora con <em>Careless Love<\/em>, nos dec\u00edamos, la ocasi\u00f3n era propicia, ocho a\u00f1os hab\u00edan pasado desde su \u00faltimo filme, y de la ambici\u00f3n esc\u00e9nica manifestada en el presupuesto inflado de <em>Head in the Clouds<\/em> (2004) \u2500Charlize Theron, Pen\u00e9lope Cruz, etc.\u2500, volvemos a la Australia natal, treinta d\u00edas de rodaje, equipo m\u00ednimo, billetes contados en menos tiempo del habitual. Hora de replantearse sin tanta cortapisa los t\u00e9rminos de esa \u00e9tica secular en la que el cineasta ven\u00eda trabajando durante d\u00e9cadas, eterna promesa de manifestarse en forma literaria. <em>Careless Love<\/em>, \u00faltima instancia hasta el momento de la trayectoria del cineasta, segunda d\u00e9cada del milenio abri\u00e9ndose en plena crisis econ\u00f3mica, a\u00f1o 29 repiti\u00e9ndose indigesto, dir\u00e1 un cliente, mejor tener cuidado con los fondos burs\u00e1tiles.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reina noche intempesta en el car\u00e1cter sidney\u00e9s, bancos centrales alumbrando sus marcas en la madrugada, <em>Emirates<\/em>, sobre rascacielos cuyo influjo ya sobrepasa cualquier mirada; no constituyen una rejilla acristalada cercando el mar, a estas alturas han pasado a penetrar la urbe como una especie barb\u00e1rica de inmensidad acu\u00e1tica, miremos a donde miremos, domina el hormig\u00f3n, acero, luminarias de alto voltaje traspasando los veh\u00edculos, que salvan los obst\u00e1culos de aguaceros casuales, en taxi o con ch\u00f3fer. A esta \u00faltima opci\u00f3n se acoge Linh Nguy\u00ean, australiana de ascendencia vietnamita, la acompa\u00f1a Mint, tailandesa, y conduce Dion, ir\u00f3nico conductor cuyas bromas a costa de la profesi\u00f3n de sus compa\u00f1eras denotan complicidad pas\u00e1ndose de la raya, cayendo manchadas justo al lado del afecto. Resulta f\u00e1cil introducir frases hechas, risotadas soberbias, retah\u00edla de condescendencias, al tratar con Mint y Linh, <em>escorts<\/em>, <em>call girls<\/em>, prostitutas, en sentido lato, trabajando para la agencia online <em>Orient Express<\/em>, a las \u00f3rdenes de Martina, particular madama cuya presencia resulta capaz de sobrevolar tres vidas sin mostrar cuerpo alguno m\u00e1s que en unos pocos segundos. Manifiesta voz y \u00f3rdenes mediante tel\u00e9fono m\u00f3vil. No semeja severa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Linh personifica a la hero\u00edna duiganiana llevada hasta consecuencias de translucidez racional con respecto a su propia conciencia, falsas elecciones bien delimitadas en su mente, precavida, sabia a la hora de manejar sentimientos y sexualidad de cara a los dem\u00e1s, en la urbe, ella corta el tr\u00e1fico de apetencias comi\u00e9ndosela con los ojos, desconcierta su charla coloquial no por explicitud de lenguaje, sino por la relativa poca importancia que infunde a los t\u00e9rminos del parloteo alrededor de las transacciones sexuales. Capaz de simular cari\u00f1o manteniendo una coraza que ning\u00fan cliente ser\u00e1 capaz de traspasar quebr\u00e1ndola, no arruina el orgasmo de nadie, se presta a juguetes er\u00f3ticos, tampoco acepta grupos, poco importa esta intimidad ingrata a la hora de la mostraci\u00f3n <em>directa<\/em>, y menos a\u00fan en la mostraci\u00f3n<em> indirecta<\/em>, plaga del cine en los \u00faltimos 20 a\u00f1os, fueras de campo a cada cual m\u00e1s despiadado, o insinuaciones de una crueldad omnipotente cuya grandiosidad subrayada en la sombra disminuye el centro del asunto: el chico, la chica, prostituida, cuya conciencia y preocupaciones bien locales deben jugarse, o as\u00ed lo hace el australiano, en un campo algo m\u00e1s abstracto de aventajamientos a las continuas supuraciones de libido desafectado, aburridas inquisiciones en vidas ajenas, sintetizando, aquello que Duigan jam\u00e1s ha buscado a la hora de infundir calor a un mundo en v\u00edas de congelamiento pol\u00edtico, carnal, espiritual. Acogi\u00e9ndonos a los hechos, Linh necesita dinero, punto, y de ah\u00ed surge su agudeza incrementada por las vacas flacas, un adue\u00f1amiento de las capacidades perceptivas y conversacionales, en pos de ayudar a sus padres y hermano, a kil\u00f3metros de la gran urbe, inmigrantes de existencia precaria, sin trabajo la figura paterna, desligada esta<em> primera generaci\u00f3n,<\/em> fugitiva del pa\u00eds que la vio nacer, en el que el progenitor asisti\u00f3 a la decapitaci\u00f3n de su propio padre a manos del Vietcong. <em>Boat People<\/em> los llaman, registr\u00e1ndolos, apart\u00e1ndolos en una vida de ultratumba terrena, experiencia de exiliado desfasado con el nuevo lenguaje, abocando despojado de maldad a la<em> segunda generaci\u00f3n<\/em> a retomar, lucidez en cuerpo y exuberancia en mente, algo de la dignidad perdida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La protagonista cohabita una soledad intelectualmente compartida con el aula universitaria, su tutor \u2500el propio cineasta actuando, gustoso con retranca c\u00e1ndida y burlona al escuchar <em>sire <\/em>seguido de su nombre\u2500, compa\u00f1eros, y Luke, cliente de trato reciente, un marchante de arte cuyo pasado pol\u00edtico lo convierte en el tercer exiliado del filme, junto a las dos<em> escorts<\/em>. Aun hoy, el trabajo acecha a Luke como una sombra dispositivizada en teleobjetivos, binoculares, desenfoques provenientes de un afuera cuya conciencia adquiere la categor\u00eda de \u201cvetada\u201d en una apariencia superficial. A trav\u00e9s de este c\u00edrculo social, Linh recibir\u00e1 cancha y enunciar\u00e1 variados discursos preclaros, faltos de enrevesamientos acad\u00e9micos, alrededor de fanatismos religiosos, peque\u00f1os imperios del mundo contempor\u00e1neo con ra\u00edces at\u00e1vicas, normas matrimoniales fundando la piedra angular de toda sociedad que marcha, persevera, que de uno u otro modo consigue volver a reproducir en su seno las condiciones esenciales de producci\u00f3n, reproducci\u00f3n, etc. La prostituci\u00f3n coyuntural, una especie de subversi\u00f3n no admitida en las conciencias, a pesar de contar incluso con legitimaci\u00f3n jur\u00eddica, policial, sigue siendo estigma, huida terrible, cabe afrontarlo cara a cara frente al tribunal y exponer el propio caso, biograf\u00eda inalienable, ver de qu\u00e9 manera choca este desorden particular con las existencias reglamentarias de los arquetipos multigeneracionales que Linh ha tenido la contingencia de tocar, besar, tratar, trabajar, cerrar la medianoche.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El vestuario de Linh muda con ella seg\u00fan la hora asignada y el eventual contacto con clientes, trabajo, amigos, tutor\u00edas, universidad. A veces los vestuarios se inmiscuyen, en su cuerpo combina el entallado que pide no tocarse y a la vez que me desnuden porque aprisiona con la ropa deportiva m\u00e1s funcional. Su pintalabios brillante color <em>nude<\/em> para cualquier situaci\u00f3n contribuye a propagar una confusi\u00f3n dulce, propicia que podamos entrever en varios contextos la fascinaci\u00f3n que Linh, con su porte de natural atractivo autosuficiente, provoca en derredor a quien la observa. Sus armas no son tan vers\u00e1tiles como su armario, aun as\u00ed su personalidad, que es m\u00faltiple a la vez que recta, goza de una adaptabilidad al momento guiada por la raz\u00f3n m\u00e1s severa. Linh es capaz de desatar para s\u00ed, y sobre los dem\u00e1s, procesos personales de escisi\u00f3n selectiva que refuerzan \u00e1reas de atomizaciones estrat\u00e9gicas, y es aqu\u00ed, en el <em>t\u00eate \u00e0 t\u00eate<\/em>, c\u00f3digo de profesi\u00f3n, contienda irremediablemente frontal, donde la psique puede calcular variables futuribles, un sinn\u00famero de modos de personificarse, estableciendo un tiempo de retardo consciente para contestar a la situaci\u00f3n <em>adecuadamente <\/em>\u2500salvo cuando se trata de mentir, cosa que nuestra protagonista, experta en elusiones, evita en la medida de lo posible, aunque, cuando se vea forzada a hacerlo, lo har\u00e1 de carrerilla, tendr\u00e1 su argumentario bien estudiado, chiquilla extranjera aplicada, lo soltar\u00e1 sonriente, puede hacerlo incluso mientras nos aguanta la mirada o dejando caer una risita; sin conocer el trazado de su biograf\u00eda completa, imposible saber si estar\u00e1 diciendo la verdad (siempre lo parece)\u2500, avanzando por la cuerda haciendo equilibrios, uno debe intentar sostenerse aunque la posibilidad de medrar siquiera encuentre horizonte. Esa universidad como instituci\u00f3n propagadora del pensamiento de vanguardia que durante la segunda mitad del siglo XX propici\u00f3 algunos incendios, espacios de reuni\u00f3n, ingredientes para el caldo de cultivo intelectual en algunas luchas, hoy, \u00bfd\u00f3nde se encuentra? Parad\u00f3jicamente, los estudios de antropolog\u00eda social que cursa Linh le sirven a <em>t\u00edtulo<\/em> <em>individual<\/em> de puesta a distancia. Mediante ellos, escala en la adquisici\u00f3n de una comprensibilidad tr\u00e1gica sobre el ser humano en general, se imbuye de la clemente serenidad que otorga el amor por el conocimiento, por el crearse marcos conceptuales en cierta medida justificadores \u2500la potencia pensante como redentora de la realidad provisional\u2500, es decir, la mayor f\u00e1brica espiritual de ciudadanos estoicos, asc\u00e9ticos, cuando los tiempos hist\u00f3ricos se presentan convulsos, decadentes e individualistas. Linh sobrelleva con serenidad los acontecimientos contrarios a las exigencias de la regla de su utilidad inmediata porque se ha hecho consciente de haber cumplido, al menos hasta donde le ha sido posible, con su deber, tras asumir que su potencia no ha sido lo bastante fuerte como para evitarlos todos, y que ella misma es solo una parte de la colectiva naturaleza total, cuyo orden seguimos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Como buena practicante estoica, sin embargo, parece abrigar una esperanza y superioridad contraintuitivas, principalmente sobre aquellos que pasan sus d\u00edas cursando grados de<em> Business<\/em> o\u00a0<em>E-Commerce<\/em>, lo que quiz\u00e1 les reporte tener el dinero suficiente como para contratar a chicas como ella, poco m\u00e1s; se nos hace adivinar que Linh busca otro tipo de triunfo sobre el resto: el moral, y creemos que llegar\u00eda a sentirse colmada si consiguiera que sus argumentos encontraran un hueco en la historia de la academia, que alguien con amor por la lectura como ella misma, a su vez, la leyera. Sentimos una insoslayable piedad por la chica \u2500piedad que Linh en ning\u00fan momento pide\u2500 cuando la vemos racionalizar, escribir, los pensamientos sobre su situaci\u00f3n en ordenador port\u00e1til al final del d\u00eda, o contempl\u00e1ndola leer un libro de Michael Foucault, bien en la clasista biblioteca de la universidad, bien dentro del coche esperando su pr\u00f3xima cita. Duigan es capaz de captar la tristeza, cualidad de c\u00e1rcel urbana, y al mismo tiempo, si nos acercamos a la costa o el cielo se deja entrever un relieve adyacente de majestuosa fuga. Entre madrugadas indistintas, revueltas, se toleran subsistir peque\u00f1os arcos con los clientes, los cuales sirven tanto como prolongaci\u00f3n de la contextualizaci\u00f3n econ\u00f3mica como de mostraci\u00f3n de los distintos tipos de gratitud o desprecio personalizados. Al lidiar con temas de esta \u00edndole, imposible evitar la necesidad de airear un poco las perennes, simples, deplorables torpezas que pueblan las fantas\u00edas masculinas, como lo juzg\u00f3 necesario mostrar Lizzie Borden en <em>Working Girls <\/em>(1986). \u00bfC\u00f3mo no iba a escap\u00e1rsele la risa a nuestra hero\u00edna cuando un cliente la hace vestirse de colegiala? Iron\u00eda de universitaria m\u00e1s consciente que cualquiera en lo referente a los procesos antropol\u00f3gicos y de poder que conlleva la<em> inscripci\u00f3n<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Anejado su f\u00edsico a estos golpes sordos en los intercambios voluptuosos, deberemos empezar a meternos en la cabeza que una ecuanimidad farisaica no ha lugar en tales lides. El tiempo de pintar a los soldados de ambos frentes con un tinte intransferible ya pas\u00f3. De tantas gradaciones crom\u00e1ticas, acabamos perdiendo de vista el coraz\u00f3n de la conflagraci\u00f3n y ya no recordamos por qu\u00e9 estamos luchando. Contrarrestar la problem\u00e1tica conlleva tener claras las asunciones fantasm\u00e1ticas que el grueso de la poblaci\u00f3n asume para con el otro cuando este no le concierne en demas\u00eda, una com\u00fan <em>inecuanimidad<\/em> que Duigan lleva acogiendo a contramano, hablemos de los acomodados amigos de Rob en <em>Winter of Our Dreams<\/em>, los habitantes presuntuosos de <em>Camelot Gardens<\/em> en <em>Lawn Dogs<\/em> o todos los personajes masculinos de <em>Careless Love<\/em> salvo Dion y Luke. Ninguno adquiere una verdadera tridimensionalidad tan poderosa como la que pueden poseer otros caracteres principales en las ficciones del australiano, algunos se pasan de <em>naif<\/em>, caso de Jack \u201cDoolan\u201d, otros de rid\u00edculos. Hay un grado de groser\u00eda en ocasiones, no lo dudamos: gracias a ello a\u00fan contemplamos una tenue l\u00ednea divisoria, algunos cuantos manifiestos resistiendo los repliegues y humedades de las d\u00e9cadas, escritos cuya cualidad de eslogan proven\u00eda no de una manipulaci\u00f3n pacata y resistente al arrojo en formas, sino de una voluntad por plantear una contienda abierta a los gritos peque\u00f1os que ans\u00edan borbotar, reventando los pechos de los habitantes del pueblo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Llamados a re\u00edrse en la cara del contraplano que amenaza con desposeer de vivienda al padre de Linh, un director bancario cuyo cinismo resulta inescapable, en apariencia. Tras ello, Duigan pintarrajea un grafiti sobre su pasado, el estado presente de la celos\u00eda ante la que rinde cuentas, presentando en plano detalle una<em> bola de cristal <\/em>con ara\u00f1a dentro, para luego devolverle la iron\u00eda al profesional cuando este proclame que ni los de su empleo poseen ninguno de esos objetos tan \u00fatiles para contemplar el futuro. Linh ojea la bola. <em>Primera pulverizaci\u00f3n<\/em>. Ya habituados al rostro del director bancario, despu\u00e9s de introduc\u00edrnoslo con un plano detalle de su boca, ahora conocemos su escritorio y enseres, Linh, en medio de las palabras m\u00e1s amablemente crueles, echar\u00e1 un vistazo a los diversos objetos que rodean al directivo captando nuestra atenci\u00f3n, desviando las palabras, el tono impuesto a los vocablos, la necesaria disposici\u00f3n<em> inecu\u00e1nime<\/em> que un conformista adopta para seguir el curso del d\u00eda, en su mesa se apoyan fotograf\u00edas de sus hijos, pasado, folletines bancarios, y una postal infantil que reza \u00abI wish I weren&#8217;t an old man&#8230;\u00bb. <em>Segunda pulverizaci\u00f3n<\/em>. Aqu\u00ed es donde se da la vuelta a esa manipulaci\u00f3n tan estropeada para te\u00f1ir de imparcialidad a una obra, bien, la imparcialidad absoluta acarrea derrota, colores perdi\u00e9ndose en la distancia de una memoria decr\u00e9pita, la tarea del cineasta no conlleva <em>ser justo<\/em>, <em>au contraire<\/em>, Duigan habla a un estadio repleto aunque quiz\u00e1 permanezca vac\u00edo, da igual, \u00e9l se lo imagina a rebosar, y mediante guitarrazos, saltos, gritos, susurros, intentar\u00e1 transmitir a la platea aquello que tiene de cargante, insoportable, maligna, la cara de la realidad que nos coarta, pero esperanzado, casi en retirada, ofrecer\u00e1 al p\u00fablico algo m\u00e1s, una sinfon\u00eda en donde estas<em> puestas en presente<\/em> de la rejilla social, la simpleza de la gente, la charlataner\u00eda de los peores hombres, acaecer\u00e1n unidas casi con infantil gracia a lo que las vio crecer, mantenerse, permanecer en la cresta de la ola. Un beso de mam\u00e1, tripas sonando cuando era hora de salir a la pizarra, ojos inorg\u00e1nicos que contrainfluyen en el estado an\u00edmico de la sobriedad enlutada, cabello poco a poco construyendo impenetrables entradas, una risa ya no compasiva, generosa dir\u00edamos, de esp\u00edritu enorme, un \u201cpermanece precioso\u201d, al enemigo no hay que redimirlo, nos llega con poner delante de sus ojos el plantel de acciones que poco a poco, en un futuro no lejano, terminar\u00e1 desactivando su opresi\u00f3n. Actuando en diagonal, este influjo no podr\u00eda ser m\u00e1s letal. Quiz\u00e1 encontremos dentro de treinta fastidiosos a\u00f1os a uno de estos profesionales convertido en partisano despu\u00e9s de renunciar al t\u00edtulo \u00abOficial de la Orden del Imperio Brit\u00e1nico\u00bb. Duigan ha sido uno de los cineastas anglosajones m\u00e1s combativos del cine moderno debido a su vista de calado longevo. Observa siempre la tendencia donde la curva podr\u00eda sufrir una bendita reversi\u00f3n.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_2.png\" alt=\"Careless_Love_John_Duigan_2\" width=\"1920\" height=\"813\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4484\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_2.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_2-300x127.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_2-1024x434.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_2-768x325.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_2-1536x650.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" 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alt=\"Careless_Love_John_Duigan_4\" width=\"1920\" height=\"813\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4486\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_4.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_4-300x127.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_4-1024x434.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_4-768x325.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_4-1536x650.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Careless_Love_John_Duigan_5.png\" alt=\"Careless_Love_John_Duigan_5\" width=\"1920\" height=\"813\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4487\" 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Moore<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESPECIAL JOHN DUIGAN Lawn Dogs (1997) Winter of Our Dreams (1981) John Duigan y Winter of Our Dreams \u2013 Entrevista Romero: Dos visiones Careless Love (2012) Careless Love (John Duigan, 2012) \u00abOnly the great 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