{"id":4920,"date":"2023-03-10T09:00:07","date_gmt":"2023-03-10T09:00:07","guid":{"rendered":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=4920"},"modified":"2024-03-19T16:39:26","modified_gmt":"2024-03-19T16:39:26","slug":"hudson-valley-the-big-nothing-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=4920","title":{"rendered":"HUDSON VALLEY, THE BIG NOTHING"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Angela<\/em> (Rebecca Miller, 1995)<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Angela-Rebecca-Miller-1.png\" alt=\"Angela Rebecca Miller 1\" width=\"1920\" height=\"1024\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5294\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Angela-Rebecca-Miller-1.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Angela-Rebecca-Miller-1-300x160.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Angela-Rebecca-Miller-1-1024x546.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Angela-Rebecca-Miller-1-768x410.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Angela-Rebecca-Miller-1-1536x819.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>\u2500 I mean, no play is finished; plays are abandoned. And they&#8217;re abandoned because you can only get so close, and then it doesn&#8217;t allow you to come any closer.<br \/>\n\u2500 Close to&#8230;?<br \/>\n\u2500 To the hidden narrative, hidden truth of what&#8217;s goin&#8217; on.<br \/>\n\u2500 It reminds me a little bit of the idea of Kabbalah, even.<br \/>\n\u2500 Yeah. I think that&#8217;s a&#8211; there is a resemblance. It&#8217;s almost as though the human being is a work of the imagination, of somebody&#8217;s imagination, maybe God&#8217;s imagination.<br \/>\n\u2500 So do you think that a play is a great play because it reflects something deeply about human nature, or that it has some little bit of what you would call, in this case, &#8220;God&#8221; in it?<br \/>\n\u2500 I&#8217;m not sure what it&#8217;s saying about human nature, I think it&#8217;s the process of approaching the unwritten and the unspoken and the unspeakable.<\/em><\/p>\n<p>Conversaci\u00f3n entre Arthur y Rebecca Miller, extra\u00edda de <em>Arthur Miller: Writer <\/em>(2017)<\/p>\n<p align=\"justify\">Persiste una particular cala\u00f1a solariega al criarse apartado del mundo urbano, habituado a escuchar paredes crujir, suelo manchando de corp\u00fasculos las plantas de los pies, una inclinaci\u00f3n, eso es, estar <em>aclimatado<\/em> a pr\u00e1cticamente todo lo que pueda ven\u00edrsenos encima. Algunos hacen de la situaci\u00f3n la desventura de su biograf\u00eda, suelen venir de otros horarios, y desbravan el orden de la tierra intentando acordarlo a sus pat\u00e9ticos mareos mundanos. Lo primero que sorprende de <em>Angela<\/em> lo hallamos en la capacidad adaptativa de la protagonista hom\u00f3nima, no solo es cuesti\u00f3n de poseer diez a\u00f1os de vida y, en consecuencia, cierto dominio inconsciente del fr\u00e1gil reinado que le incumbe, achacar dicho avezamiento a la infancia no har\u00eda m\u00e1s que infravalorarlo: su hermana, Ellie, cuatro a\u00f1os menor, desea en mayor grado que domina, en especial cuando se trata del anhelo de volar sin alas. La estirpe de Rebecca Miller domina este filme desde los mism\u00edsimos saltos de bobina, imprimiendo c\u00edrculos avisando de su remate en la parte superior derecha del encuadre, y no representar\u00eda nada particular si no fuese porque los empalmes aqu\u00ed suponen una derivaci\u00f3n rupestre connatural a la supervivencia de las cr\u00edas, apreciamos unas dotes innatas para el reparo temporal de enseres caseros, la r\u00e1pida domesticaci\u00f3n de animales monteses, lo repentino con que el conjunto de nuestras guaridas de madera puede desplomarse si un arrebato nos conmina a asestar un pu\u00f1etazo a la puerta corredera, rejilla por la cual observar a los padres, ventanas, incluso el finiquito del insecto, tenues manivelas sobre las que giramos el destino de las fabulaciones en las que incrustamos un segundo sentido al marchar cavernario de los d\u00edas. <em>Angela<\/em> supura un encanto de <em>buena <\/em>muerte, como bien observ\u00f3 C.S. Lewis al comentar la obra de George MacDonald, su maestro, rebajando en este caso el optimismo, pero sin descompensar la dulzura que supone encontrar lo que de dormido, paralizado, marm\u00f3reo, nublado, posee el atav\u00edo de la zona noreste de los Estados Unidos de Am\u00e9rica, Valle Hudson, para las hermanas limen, espejo de entrada, a esa zona papel carb\u00f3n en la que <em>nada est\u00e1 ah\u00ed<\/em>. Deber\u00e1n testear la experiencia inici\u00e1tica aquellos que indirectamente intenten juntar palitos de madera esperando que de su roce salgan algo m\u00e1s que chispas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6097\" aria-describedby=\"caption-attachment-6097\" style=\"width: 1920px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Arthur-Miller-Writer-Rebecca-Miller-2017-Angela.png\" alt=\"Arthur Miller Writer (Rebecca Miller, 2017) - Angela\" width=\"1920\" height=\"1080\" class=\"size-full wp-image-6097\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Arthur-Miller-Writer-Rebecca-Miller-2017-Angela.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Arthur-Miller-Writer-Rebecca-Miller-2017-Angela-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Arthur-Miller-Writer-Rebecca-Miller-2017-Angela-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Arthur-Miller-Writer-Rebecca-Miller-2017-Angela-768x432.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Arthur-Miller-Writer-Rebecca-Miller-2017-Angela-1536x864.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6097\" class=\"wp-caption-text\">Rebecca Miller filmando a su padre trabajando en el taller en <em>Arthur Miller: Writer<\/em> (2017)<\/figcaption><\/figure>\n<p align=\"justify\">Acostumbrada Rebecca a ver las cosas repararse bajo la mano humana, a cohabitar un respiro de apartadero donde aquellos que tocaron hasta quemarse el inconsciente colectivo \u2500Arthur Miller, padre\u2500 escriben obras que los cr\u00edticos tachan de \u201cirrelevantes\u201d, no mina tal circunstancia su vitalidad tranquila, el pasado, la historia, han quedado atr\u00e1s, no acosan como demonio, pero tampoco se han fugado a un Ed\u00e9n ficticio. Cuando la hija recibe cuentos e historias de esa antig\u00fcedad m\u00edtica, su ojo futuro captar\u00e1, retendr\u00e1, las almad\u00edas en las que viajar a salvo, sin perder de vista faros, costas, rutina de navegante con sus horas marcadas, pol\u00edtica de escritora, virtud de cineasta \u2500tres de sus siete filmes est\u00e1n basados en libros propios, los dem\u00e1s tambi\u00e9n guionizados por ella. <em>El desarrollo de viviendas es un cuento de hadas<\/em>. Desde peque\u00f1a, Rebecca Miller percibi\u00f3 la poes\u00eda adaptativa de aquellos momentos que por sugerentes y sobrenaturales no pierden ni un \u00e1pice de severidad natural. Dos caras de la moneda: nos dejamos llevar en <em>Angela<\/em> sin demasiado esfuerzo de plano en plano, ninguno nos tonsura hasta hacernos escarbar en detritos, condensando, viajar aqu\u00ed implica car\u00e1cter l\u00fadico, curioso, abanicar posibilidades. Cara. Colgados en lomos ajenos, no podemos dejar de sentir irritaci\u00f3n ante la negativa de mutar proferida por las criaturas m\u00e1s heridas del bosque: la madre, fantasma de Marilyn Monroe, obsesi\u00f3n agonista lidiando con la sombra del abuso multidireccional, liposucci\u00f3n sentimental, falta de amor, llenura de pasi\u00f3n, al chocar, cae de costado, cuesta, molesta, dura, se engorra; estupidez arquet\u00edpica de variados an\u00f3nimos encontrados en el trayecto, su trazo marcado agobia, pesa, papel de lija, obst\u00e1culo, predicadores citando vers\u00edculos del Apocalipsis. Cruz. Cuesti\u00f3n de coste, lo que debemos pagar, legar, a cambio de atravesar el desleal paganismo hosco, no podr\u00e1 evitarse; en la propia historia, la fot\u00f3grafa, esposa de Arthur Miller \u2500Inge Morath, madre\u2500 vino<em> despu\u00e9s de<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El luto termina enredando las eras, introduce mitolog\u00edas, repeticiones, dualidades jud\u00edas, lo notamos en apariciones fugaces, prestas a desaparecer con un corte, de Lucifer y la Virgen Mar\u00eda, \u00bfqui\u00e9n sangra cuando se desea hacer feliz a una madre?, \u00bfcu\u00e1ntos pecados purgar si queremos volver a encarnar el recuerdo de un ba\u00f1o en tinaja?, maestra y aprendiz, Angela y Ellie, un verdadero marcaje de reglas aprendidas sin dilaci\u00f3n, velocidad de carrusel, se intuyen separadas de Dios, el camino de vuelta lo reconstruir\u00e1 la buena marqueter\u00eda de los afanes, el juego bien jugado, la trampa ingeniosa. Si encontramos levedad en estos ritos de paso, pensamos en la montadora \u2500Melody London, \u00fanico trabajo con Rebecca\u2500, tambi\u00e9n en la directora de fotograf\u00eda \u2500Ellen Kuras, compa\u00f1era leal\u2500, ambas, junto a la autora y un nada desde\u00f1able equipo \u2500tres asistentes de direcci\u00f3n, tres asistentes de c\u00e1mara, dos asistentes de edici\u00f3n\u2500, como responsables de imprimir esta <em>aclimataci\u00f3n <\/em>desde las lentes en la que los personajes llegan a tener una relaci\u00f3n con el fondo desenfocado retornante, y no solo con el resabiado fuera de campo, alejarse o acercarse, tanteo que nos relaja e incomoda sin trascendencia fastuosa, lejos del derroche de recursos, sin por ello no poder permitirse giros de trescientos sesenta grados, un cambio a lente deformante ojo de pez, grandes planos generales donde el horizonte ejerce un papel de sost\u00e9n del sol, techo de gusanos, peque\u00f1os movimientos que traspasan la mera correcci\u00f3n del encuadre, escenifican las buenas intenciones, amor y respeto por un set construido con las manos, d\u00eda tras d\u00eda, en el que se coexiste tanto como se rueda, fijarlo constituir\u00eda tremenda descortes\u00eda al relojero, que nos ha dado las manecillas, saciado el tiempo, desenrollado nuestros resortes, al tiempo hay que plantarle cara, esto lo sabe bien la Miller, que rechaza cerrar la puerta al incesante ba\u00f1o, perfusi\u00f3n de signos que abalanzados o en fila india derraman sus virtudes y pecados ante los d\u00e9biles seres de la Tierra que una vez fue Santa, la c\u00e1mara captar\u00e1 al danzar algo m\u00e1s que paneos correctivos de artesano americano al servicio de la gran y \u00fanica industria moral del entretenimiento que ya no es ni moral ni industria, y que encima apenas entretiene, algo menos que un cambio sustantivo en la latitud espacial. Cualquier lector con juiciosas fuller\u00edas sabr\u00e1 que en los cuentos de hadas al pararse la m\u00fasica resta la exigua variaci\u00f3n de una flor que ha perdido su dr\u00edade, unos p\u00e9talos de menos, pr\u00edmula triste. <em>Condici\u00f3n inestable, s\u00edntoma de vida<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Un filme cimentado en torno a estas interferencias cerebrales, provenientes del cielo o infierno, tanto da, construye su propia capacidad perceptiva, ese cine que nosotros acordamos en llamar <em>mental <\/em>\u2500semilla Daney\u2500 incrusta una irrealidad coherente en la forma de mirar y prensar las dimensiones, los afectos. De tan carnales que aparecen las propuestas de mudanza, juegos de manos, c\u00edrculos de peluches, cables, pa\u00f1uelos, piso inferior destartalado, comienzan a confundirnos, el ritmo que las conforma lo conjuran mentes inestables, escapan a la luz del d\u00eda, se contentan con asociaciones ego\u00edstas, rasguean la tela y no aterrorizan a la platea formando coro griego, sazonan triqui\u00f1uelas subterr\u00e1neas que comienzan a embrujar y fragmentar el otrora espacio teatral, fuera del drama, espantados los asistentes al verse en el espejo tirando a viragos, deber\u00e1n volver a casa, apagar la luz y dejar interrelacionar caprichos e imperecederos pudores, culpas paganas, con la poco sagrada mirada de Anna Thomson que dice <em>hola, mi amor<\/em> al ser sacudida como una <em>jodida ramera<\/em> por un marido poco paciente, harto de cosas que ni llegamos a comprender en plenitud. As\u00ed, los cuerpos infantiles crecer\u00e1n desvariando, fermentando en confusiones. Sensaci\u00f3n de desgobierno adherido a la piel. Se les infligen toques de queda, acecha un ancestral miedo cavernoso, los ni\u00f1os aprenden a base de zonas de exclusi\u00f3n, piso de arriba desde donde espiar a los progenitores por la rendija, les hemos hecho madurar ejercitando el don de la reserva, en constante ayuno cerebral, s\u00ed, percibiendo las dubitaciones de los adultos el ni\u00f1o se construye luego su mundo interior de respuestas, los particulares disimulos o resistencias que ejercita el que se sabe ya crecido, el que sabe fingirse enfermo, simular desentendidos, sin embargo el adulto no puede captar en l\u00ednea recta c\u00f3mo mediante nuestros secretismos, rencillas, sucesos familiares y sociales que tampoco supimos transmitir en grata herencia, se ha logrado injerir en la conciencia del ni\u00f1o una remota idea de culpa, de pecado, incluso de insana perversidad. Perciben nuestra dubitaci\u00f3n y nuestra impotencia ante la objeci\u00f3n atenazante que nos plantean: <em>\u00bfpor qu\u00e9 estamos siendo a cada momento castigados? <\/em>Con los balbuceos que obtengan por r\u00e9plica es l\u00edcito que se hagan sus c\u00e1balas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Angela-Rebecca-Miller-2.png\" alt=\"Angela Rebecca Miller 2\" width=\"1920\" height=\"1024\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5298\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Angela-Rebecca-Miller-2.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Angela-Rebecca-Miller-2-300x160.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Angela-Rebecca-Miller-2-1024x546.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Angela-Rebecca-Miller-2-768x410.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Angela-Rebecca-Miller-2-1536x819.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Angela (Rebecca Miller, 1995) \u2500 I mean, no play is finished; plays are abandoned. 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