{"id":5203,"date":"2023-02-20T09:00:19","date_gmt":"2023-02-20T09:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=5203"},"modified":"2023-03-30T18:32:42","modified_gmt":"2023-03-30T18:32:42","slug":"clamor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=5203","title":{"rendered":"CLAMOR"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Herzsprung<\/em> (Helke Misselwitz, 1992)<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-1.png\" alt=\"Herzsprung Helke Misselwitz 1\" width=\"1280\" height=\"720\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5206\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-1.png 1280w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-1-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-1-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-1-768x432.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Sin duda, a ti no te gustan los cuentos de hadas, \u00bfme equivoco? Un bosque encantado lleno de gente boba te resultar\u00eda intolerable. T\u00fa no eres el joven armado con una espada que va abri\u00e9ndose camino a grandes trancos. Pero, por desgracia, no hay duda de que en la vida tales cosas existen: todos estamos demasiado atados a lo que pasa.<\/em><\/p>\n<p><em>The House in Paris<\/em>, Elizabeth Bowen<\/p>\n<p align=\"justify\">Johanna Perleberg, protagonista de este filme, decide en el minuto 19 segundo 20 te\u00f1irse el pelo, pasar de rubia a pelirroja, imitando los cabellos de su amiga Lisa, peluquera, viuda, regente y trabajadora de Aida, <em>Friseur Salon<\/em>, <em>Damen und Herren<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Escribo. D\u00eda de fr\u00edo desagradable. Dentro de cinco a\u00f1os ni recordar\u00e9 que pertenec\u00eda al mes de febrero. S\u00e9 algo acerca de Brandeburgo. Por relaci\u00f3n inversa, debo aclarar que s\u00e9 algo m\u00e1s de Heiligengrabe: es un municipio. A Herzsprung lo llaman distrito. Ambos son partes menores de un todo que los engloba, ese todo es Brandeburgo y, despegando hasta ver un mapa en cenital, Alemania. Tampoco ser\u00eda incorrecto decir Alemania del Este, connotaciones pol\u00edticas aparte. Ah, pero ah\u00ed comienza la incerteza, y hacia donde este texto se dirige. Situ\u00e9monos, a\u00f1o 1992, muro de Berl\u00edn ca\u00eddo, al menos simb\u00f3licamente. Se hab\u00eda compuesto ya un cuantioso cancionero pseudocr\u00e1pula celebrando una idea de <em>reunificaci\u00f3n<\/em>. Algunos cantaron en 1989. Poco tiempo despu\u00e9s, viendo los inmisericordes avances del Oeste al Este, otros de la zona derecha dejaron de cantar, al menos bajaron el volumen. Y una parcela cada vez m\u00e1s numerosa se radicalizaba, primero causando un leve desasosiego, luego atemorizando. Analfabetas agrupaciones de extrema derecha, fanatizadas y consumidas por el teatro barato de la antihistoria, a falta de relato oficial, queda el cuento, y eso nos puede conducir al interior del bosque, ser objeto de rescate, o comprar par\u00e1bolas baratas de hero\u00edsmo sin un solo pelo fuera de lugar. Intolerancias para tiempos de crisis. Fetiches en venta, se disponen a traficar en el mercadillo algunas v\u00edctimas, levantado el tel\u00f3n, vitoreos de <em>reunificaci\u00f3n<\/em> aplacados, palpamos la electrizaci\u00f3n, y ya no es la emergencia del <em>krautrock<\/em> lo que les lleva a volverse subversivos, a gritar. No en Herzsprung, al menos. Aqu\u00ed se siente un clamor, y tengo un respeto consangu\u00edneo por los clamores. Ver\u00e1n, habito un mundo pleno de malentendidos que determinan a las personas, marca, sello, pronto silencio. Al pensar en la palabra <em>acci\u00f3n<\/em>, veo, detecto, recuerdo, hago recuento, y termino cargado de corrientes vehementes. <em>Acci\u00f3n<\/em> como opuesto de <em>pensamiento<\/em>, de <em>teor\u00eda<\/em>. Condena al que clama porque no<em> act\u00faa<\/em>. Condena al que bailando arde porque no <em>est\u00e1 haciendo cosas<\/em>. Labrar un sepelio de fuego ni siquiera calma estas acusaciones. Una falsa conciencia que bien podr\u00eda arreglarse con un poco de didactismo temprano, agresividad cero, todav\u00eda no pretendemos asustar. Hemos sumido a Europa en una confusi\u00f3n tal que nadie sabe ya qu\u00e9 conlleva <em>actuar<\/em> y qu\u00e9 <em>pensar<\/em>. A\u00f1adimos en el debe de nuestra existencia una cantidad ingente de <em>actos<\/em> para que nos abran las puertas nacaradas, quiz\u00e1 incluso las de la junta municipal, mientras tanto, la autopista no detiene su incontinente marcha de veh\u00edculos rumbo a perdiciones insalvables. Johanna clama, grita, lleva el santo al cielo y siente espanto al divisar el arc\u00e1ngel que la recibe. Ante un clamor de esta magnitud, vista la verdadera condena inquisidora de acechanzas e indiferencias que impiden alzar la voz sin que esta se sienta desesperada \u2500el desespero constituye la \u00fanica raz\u00f3n pol\u00edtica, legitimaci\u00f3n insoslayable, de un grito; al desaparecer este, el grito quedar\u00e1 en mera diversi\u00f3n, y aqu\u00ed estoy escribiendo intentando brincar alrededor de esta angustia, mi diversi\u00f3n comienza al pitarme los o\u00eddos\u2500, solo cabe unirse en comunidad mental con Johanna, por ende, no<em> actuar<\/em>, sino emerger de un exiguo anonimato, y creer que si juntamos los rastros de carm\u00edn, armaremos un sentido donde antes moraba la amnesia. Con eso basta. Breves iluminaciones, peque\u00f1o imperio. No somos demasiado j\u00f3venes para enamorarnos.<\/p>\n<p><u>L\u00cdNEA DIVISORIA: BREVE HISTORIA DE LA DESOLACI\u00d3N<\/u><\/p>\n<p align=\"justify\">Dialogar con este filme me retrotrae a mi propia historia, fortifica una serie de recorridos consumidos por tiranteces que he aprendido a considerar como parte de mi mapa sentimental. Primero tenemos el distrito, centro nervioso, si miramos al interior del di\u00e1metro, encontraremos chatarra, mataderos a los que la gente entra a suicidarse, polvo restante, carretera en l\u00ednea recta, en ella se han subido moteros, roqueros, punkis, corredores de fondo, melanc\u00f3licos, revolucionarios, necios, ilusos, un mundo queriendo escapar. \u00bfHacia d\u00f3nde? Poco importa, los a\u00f1os no dan matado el romanticismo de acelerar, el motor, las patas, manos arrastradas, el que corre o camina resuelto hacia cualquier otro lugar mira hacia fuera del plano, y nosotros congraciamos, aunque parezca ficticio remendar su coraz\u00f3n. A un lado, la peluquer\u00eda, enfrente, el hogar paterno (la madre falleci\u00f3 en el parto), cerca, la cafeter\u00eda, no muy lejos, el <em>pub<\/em> o discoteca local. Pocas cosas, dir\u00eda yo, sentimos que no podemos <em>actuar<\/em> ah\u00ed, en esa pu\u00f1etera circunferencia letal, el reinicio del d\u00eda resulta insoportable a estas alturas, decae hasta la tierra que pisamos, las miradas derrotadas, la tonter\u00eda del que vende porque no sabe hacer otra cosa con su tiempo que poner precios a hojas de \u00e1rboles, chocolatinas, su propio sexo verrugoso. \u00bfQu\u00e9 quieren entonces que hagan los protagonistas de semejantes filmes? No se me ocurre otra cosa que recorrer esa l\u00ednea recta y simular una y otra vez que ahora s\u00ed, nos vamos. <em>Angela<\/em> (Rebecca Miller, 1995), <em>Love Serenade<\/em> (Shirley Barrett, 1996), Hal Hartley, Aki Kaurism\u00e4ki, <em>Estrellita<\/em> (Metod Pevec, 2007)&#8230; hasta que llegamos a <em>Herzsprung<\/em>. Despu\u00e9s del distrito, encontramos una ligera estilizaci\u00f3n, tambi\u00e9n mueca de sucinto fraseo, acotado <em>gestus<\/em>, no por ello menos desbocada o pasional, en la cual estos personajes conviven. Misselwitz ha convertido una especie de <em>nada<\/em> en rituales que s\u00fabitamente cobran sentido, adquieren la repetitiva m\u00fasica del que va y vuelve, se para, recuerda, y en el conjunto de su devenir estiliza un porte comunicativo que confiere magia al d\u00eda, ofusca el desespero mediante la mera alteraci\u00f3n mental, luego traspasada al <em>estar levantado<\/em>, mirar, suspirar, descartar, una ralea de subversi\u00f3n que no importa a nadie ni <em>act\u00faa<\/em>, pero sin duda permanece y reclama su derecho a existir en la dimensi\u00f3n completa de su inutilidad. S\u00ed, hay algo rematadamente in\u00fatil aqu\u00ed, ocurrir\u00eda lo mismo al escuchar un concierto con los altavoces confiscados, la belleza est\u00fapida del desafinante que no ha tirado la toalla en asuntos de estilizaci\u00f3n personal, sigue un <em>sendero luminoso<\/em>, espera mientras su grito de bell\u00edsima reinona ha pasado a ser un susurro para los dem\u00e1s. \u00bfC\u00f3mo hemos llegado a este punto? Siendo expulsados de alguna parte. El desapego tiene nombres. A Johanna la han despedido de la f\u00e1brica, toca racionalizar, <em>gestionar<\/em>. La guerra, poco m\u00e1s que una consecuencia. Luego no se pregunten por qu\u00e9 comenzaron a aterrizar los obuses. Al reducir la ficci\u00f3n a unos t\u00e9rminos esenciales, los encuadres pueden permitirse el lujo de poseer una rigidez que se rompe en panor\u00e1micas,<em> travellings<\/em>, o temblores acompa\u00f1ando un veh\u00edculo, varios bailes. Una claridad nerviosa proclive a adjuntar acompa\u00f1antes, descolg\u00e1ndose de los climas diurnos hasta la muerte por insolaci\u00f3n de la DEFA, en la cual <em>Herzsprung<\/em> se enmarca como una de sus \u00faltimas producciones, abriendo una puerta hacia el resto de cinematograf\u00edas, estableciendo filiaciones con inmediatez, espontaneidad y mano firme. Las estatuas tambi\u00e9n lloran. En estos filmes de superficies planas y sentimientos flechados movi\u00e9ndose en el curso de un per\u00edmetro marcado, el placer concomita con la segunda vuelta de 78 RPM, revisitar las homog\u00e9neas superficies all\u00e1 en p\u00e1ramos sin aliento cobrar\u00e1 sentido a ojos de un obrero que haya dejado de <em>actuar<\/em> moment\u00e1neamente, pues necesita escuchar un clamor que comienza a surgir, con \u00e9l dar inicio espiritual a un sentimiento que quebrar\u00e1 la paralizaci\u00f3n secular de su curiosidad. Pero no todos llegan a ese punto. Resulta tentador, sencillo, quedarse atr\u00e1s, separarse del suelo bajo los pies de Johanna, Jakob \u2500padre, natural de Polonia, superviviente\u2500, Elsa \u2500se\u00f1ora pasando por innumerables juventudes aun con seis d\u00e9cadas dejadas atr\u00e1s, compa\u00f1era sentimental en la tercera y \u00faltima edad del progenitor polaco\u2500. Los que ceden rezagados, aquellos que, en consecuencia, no oir\u00e1n el clamor que clausura el metraje, seguir\u00e1n <em>actuando<\/em> d\u00eda tras d\u00eda, y siendo inconscientemente la causa de que los dem\u00e1s gritadores no cesen de caminar hacia la l\u00ednea divisoria. La desolaci\u00f3n engrandece sus garras al ser entendida y aceptada por una persona m\u00e1s la cruel banalidad y pesantez social, estructural, arquitect\u00f3nica, del presente. As\u00ed surgen los s\u00edmbolos funestos, grafitis amenazando con deportaciones dementes, mu\u00f1ecos ahorcados, la adquisici\u00f3n de un imaginario muerto en pos de reafirmar la <em>nada<\/em> hacia la que ya todos iban de sobra encaminados. Despojados de munici\u00f3n, los restantes habitantes de Herzsprung convocan ligeras rememoraciones incr\u00e9dulas, imposible compartir pasado con alguien as\u00ed, c\u00f3mo se han podido olvidar con un chasquido tantos genocidios, una melancol\u00eda que esta vez s\u00ed reconozco m\u00eda, contrastes fuertes \u2500el DP Thomas Plenert reavivar\u00e1 estas noches falleras en <em>Nuit de chien<\/em> (Werner Schroeter, 2008)\u2500, composiciones cuya decibilidad se juega en una mirada llena de conmoci\u00f3n dispuesta a asumir que no tiene m\u00e1s que cinco cosas a la vista, sin embargo llegar a detectarlas quiz\u00e1 le cueste un ligero salto de fe, de cualquier modo, el filme entrega un arsenal de se\u00f1ales claras y artesanales, movimientos trazables, arrebatos latientes, esperanza en dos luces que accidentadas en la autopista nos comunican cual estrella fugaz un sino de los tiempos. La decoraci\u00f3n ti\u00f1e recuerdos inescapables de un orgullo y calor que incluso llega a atravesar tierras bald\u00edas: retratos familiares, tomos enciclop\u00e9dicos cuidadosamente ordenados, papel floreado en las paredes, cestas donde apoyar los rostros y quiz\u00e1 sonre\u00edr, condimentos en la cocina, jab\u00f3n, relumbrante bola del mundo, aquellos objetos que reclamamos en esta interminable b\u00fasqueda de una se\u00f1al\u00e9tica a t\u00edtulo propio que imponga y devuelva aquellos agujeros donde la historia pareci\u00f3 perderse.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-2.png\" alt=\"Herzsprung Helke Misselwitz 2\" width=\"1280\" height=\"720\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5207\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-2.png 1280w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-2-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-2-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-2-768x432.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-3.png\" alt=\"Herzsprung Helke Misselwitz 3\" width=\"1280\" height=\"720\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5208\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-3.png 1280w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-3-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-3-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-3-768x432.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/p>\n<p><u>POEMAS PARA LAILA<\/u><\/p>\n<p align=\"justify\">Lisa terminar\u00e1 vendiendo la casa, el negocio, y emigrando a tierras m\u00e1s c\u00e1lidas. Al lado de Signor Manuel, habita una peluquer\u00eda acompa\u00f1ada de Sergio. Johanna se podr\u00e1 adue\u00f1ar de sus enseres: ropas, discos, mobiliario. <em>Cos\u00ec \u00e8 la vita<\/em>. Las nuevas llegan a los compatriotas alemanes en una cinta de v\u00eddeo casera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Faltan unas cuantas palabras m\u00e1s por escribir. A Johanna le queda poco tiempo para arder. Permanezco rebosando de tormentas e \u00edmpetus hostilizados. No sirvo a nadie. Estas palabras, un simple intento de llenar la <em>nada<\/em>. 19 de febrero y un tercio de ciclos lunares traspasados, posici\u00f3n inc\u00f3moda, ci\u00e1tica inflexible, un sue\u00f1o m\u00e1s y terminar\u00e9 ah\u00edto, colapsado. Desde la ventana puedo ver la cama y el reloj. Ya no me quedan <em>acciones<\/em>, fraude inexcusable, harto de predicar, entierro las p\u00e1ginas pasadas y decido unirme con mayor empat\u00eda a los minutos finales de <em>Herzsprung<\/em>. Ventajas de haber perdido autoenga\u00f1os y ansias de sabotear la opini\u00f3n p\u00fablica, no creo en ning\u00fan tipo de <em>conquista<\/em>, intento guarnecer a flote los fragmentos que me componen, detesto la charla, solo tolero a los que ya no creen en el d\u00eda a d\u00eda, a los mundanos que han acabado detestando la mundanidad aun siendo parte primordial de la misma. Aborrezco el hedonismo y no perdono regalos de fiesteros que no han visto jam\u00e1s una madrugada sin relamerse los labios ante lo bien que les sab\u00eda el caf\u00e9. Matar\u00eda sin l\u00e1stima el conjunto de mis sonambulismos si con ello pudiese ser excluido del club de la fiesta. La fiesta de los blandos, de los que lloran, de los que no cesan componiendo canciones de amor, <em>reunificaci\u00f3n<\/em>. Las fiestas que acaban fanatizando a los generosos de esp\u00edritu. Farsantes. Ante el amor, las palabras ensordecen. Los \u00faltimos segundos de <em>Herzsprung<\/em> no permiten pareja, suced\u00e1neos del sexo, tierras arrodilladas, rechazan la amnesia aun presintiendo que terminar\u00e1 corrompi\u00e9ndolo todo. Anuncios provenientes del Oeste inundan las televisiones, nos incitan a comprar sujetadores adaptables, los cr\u00edos miran embelesados estas maniobras; al pie de la cama, Elsa friega el suelo a cuatro patas. Los <em>actos<\/em> cubren con una ilusi\u00f3n de memoria lapsos yermos. En campos est\u00e9riles, desgraciadamente, no nos salvar\u00e1n aquellos que se han resistido al reinicio de los d\u00edas y abren los ojos vi\u00e9ndose por primera vez desnudos. Curiosos, ajenos a nosotros, comienzan a dar pisadas hacia un posible eternalismo. Vuelta al rubio, ah\u00ed llega Johanna, cuando el fin de la RDA empez\u00f3 a crear monstruos, y as\u00ed mismo arde. Mon\u00f3xido de carbono provocando estupor en rid\u00edculos <em>actuantes<\/em>, viendo que superar el aburrimiento de su conciencia no conlleva ning\u00fan tipo de altruismo ni <em>conquista<\/em>, marchan huyendo, no por carretera en l\u00ednea recta, sino a un idiota e insignificante carajo.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-4.png\" alt=\"Herzsprung Helke Misselwitz 4\" width=\"1280\" height=\"720\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5209\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-4.png 1280w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-4-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-4-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-4-768x432.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-5.png\" alt=\"Herzsprung Helke Misselwitz 5\" width=\"1280\" height=\"720\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5210\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-5.png 1280w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-5-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-5-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Herzsprung-Helke-Misselwitz-5-768x432.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p><em>Half life is over now,<br \/>\nAnd I meet full face on dark mornings<br \/>\nThe bestial visor, bent in<br \/>\nBy the blows of what happened to happen.<br \/>\nWhat does it prove? Sod all.<br \/>\nIn this way I spent youth,<br \/>\nTracing the trite untransferable<br \/>\nTruss-advertisement, truth.<\/em><\/p>\n<p><em>Send No Money<\/em>, Philip Larkin<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p><em>A Richey James Edwards<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Herzsprung (Helke Misselwitz, 1992) Sin duda, a ti no te gustan los cuentos de hadas, \u00bfme equivoco? Un bosque encantado lleno de gente boba te resultar\u00eda intolerable. 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