{"id":5493,"date":"2023-04-10T09:00:56","date_gmt":"2023-04-10T09:00:56","guid":{"rendered":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=5493"},"modified":"2025-04-27T08:15:33","modified_gmt":"2025-04-27T08:15:33","slug":"con-el-debido-respeto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=5493","title":{"rendered":"CON EL DEBIDO RESPETO"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>B\u00e1lint F\u00e1bi\u00e1n Meets God<\/em> [<em>F\u00e1bi\u00e1n B\u00e1lint tal\u00e1lkoz\u00e1sa Istennel<\/em>] (Zolt\u00e1n F\u00e1bri, 1980)<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-1.png\" alt=\"Balin-F\u00e1bian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-(Zolt\u00e1n-F\u00e1bri,-1980)-1\" width=\"768\" height=\"576\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5500\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-1.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-1-300x225.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-1-440x330.png 440w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">Cada noche, entregarnos al visionado de un filme, esa es la ley que nos gustar\u00eda sostener de por vida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tenemos el filme preparado. Se acerca la hora. Temblamos. El deseo se lubrica y aguza. De nuevo, asoma la luna, llega el momento en que volvemos a querer trascender las particulares condiciones del paisaje socioecon\u00f3mico que nos han cercado durante el d\u00eda. Aquellos condicionantes que alientan la desaparici\u00f3n de lo que el paisaje, previamente ama\u00f1ado, tildar\u00eda como pel\u00edculas de fondo de cat\u00e1logo, proporcionando as\u00ed olvido, nulos puntos de referencia al observador habitual gustoso de merodear la urbe con la casi inconsciente perspectiva de hallar en su deriva un signo que le sit\u00fae, a unos cent\u00edmetros m\u00e1s ac\u00e1 de su entendimiento, el particular trazo que abarca la completa dimensi\u00f3n f\u00edsica y espiritual que el propio paseante arrastra consigo a cuestas. Tristemente, no nos extra\u00f1amos al cotejar que en el cine de hoy la consecuci\u00f3n est\u00e9tica del <em>logo<\/em> ha ganado la batalla a la responsabilidad de conquistar la <em>cr\u00f3nica<\/em>, estamos ya muy lejos de los esl\u00f3ganes rusos de 1918, a\u00f1o en el que da comienzo <em>F\u00e1bi\u00e1n B\u00e1lint tal\u00e1lkoz\u00e1sa Istennel<\/em>; otra noche juiciosa, merced un filme de Zolt\u00e1n F\u00e1bri, objetivamos las oportunidades de toparnos con algo m\u00e1s que ejemplares destinados a un corto tiempo de supervivencia en el mercado de la \u201ccultura\u201d. Sobreviene entonces una sensaci\u00f3n de malestar did\u00e1ctico si uno quiere ir al encuentro del mentado cronista \u2500apenas existe alg\u00fan estudio cr\u00edtico sobre su obra, una puesta en contexto de sus filmes (la informaci\u00f3n resulta escasa)\u2500, ahondar en la historia aneja que terminar\u00e1 concerniendo al futuro espectador y rebajar\u00e1 su impl\u00edcito chovinismo que no alcanza siquiera a rebasar una penosa invasi\u00f3n exacerbada del mal gusto yanqui o nip\u00f3n inundando las cuatro paredes del espacio dom\u00e9stico, cada vez m\u00e1s lleno de aparatos, suced\u00e1neos, juguetitos con los que matar un aburrimiento que quiz\u00e1 en otra \u00e9poca te habr\u00eda conducido a preguntarte qu\u00e9 narices estaba sucediendo en Hungr\u00eda al t\u00e9rmino de la I Guerra Mundial. Tal y como est\u00e1n las cosas, si uno quiere ir al encuentro, no le quedar\u00e1 m\u00e1s remedio que escarbar. Con este ejemplar de F\u00e1bri, nosotros lo hemos hecho, as\u00ed que tal vez podamos sugerir algunas indicaciones precarias al astuto espectador que se interese por su filmograf\u00eda, tan excelsa como poco estudiada:<\/p>\n<p align=\"justify\">Un soldado magiar terminaba su paso por la Gran Guerra a orillas del Isonzo, asesinando a un italiano, vali\u00e9ndose del cuchillo de caza prestado por su amigo J\u00f3zsef, sargento fiel, hombre mesurado y cabal. En un pantano verdoso, h\u00famedo, durante una emboscada que llega hasta la refriega con bayoneta, tiene lugar el asesinato, que retornar\u00e1 cada vez m\u00e1s demacrado y enlentecido durante las cuatro estaciones de 1919 en las que B\u00e1lint F\u00e1bi\u00e1n, el soldado, ver\u00e1 derrumbarse su entorno y su entera concepci\u00f3n del mundo. Reconocemos al actor que lo encarna, G\u00e1bor Koncz, debido a que lo hab\u00edamos visto ya con similares composturas en <em>Magyarok<\/em> (Zolt\u00e1n F\u00e1bri, 1978). Ambos filmes adaptan obras literarias de J\u00f3zsef Bal\u00e1zs. Sin embargo, la intenci\u00f3n de F\u00e1bri siempre fue comenzar desde el principio, y no con la narraci\u00f3n de <em>Magyarok<\/em>, donde un grupo de h\u00fangaros durante la II Guerra Mundial son trasladados al norte de Alemania para ejercer diferentes trabajos cultivando la tierra mientras el conflicto mundial les pasa primero por al lado para luego sucederse enfrente de sus propias faces. Los estudios creyeron que la historia de este filme pose\u00eda connotaciones m\u00e1s universales, una aver\u00eda en los circuitos de la comunicaci\u00f3n y el pensamiento parad\u00f3jico se toma por ense\u00f1anza, ya que en <em>Magyarok<\/em> choca, sorprende, cabrea, el que no se llegue a producir una verdadera sedici\u00f3n entre los campesinos en ning\u00fan momento, lo que quiz\u00e1 nos conduzca a la asunci\u00f3n de un entendimiento sobre la gravedad de una situaci\u00f3n que no podr\u00eda parecer m\u00e1s ambigua. Al cineasta no pod\u00eda bastarle con esto. Con el \u00e9xito del filme, F\u00e1bri pudo retroceder en la historia y ascender en el linaje de la familia, pasando del hijo Andr\u00e1s que centralizaba <em>Magyarok <\/em>al padre B\u00e1lint, convirti\u00e9ndose <em>F\u00e1bi\u00e1n B\u00e1lint tal\u00e1lkoz\u00e1sa Istennel<\/em>, estrenado dos a\u00f1os despu\u00e9s, en una verdadera precuela. El eslab\u00f3n adicional en la cr\u00f3nica geneal\u00f3gica, pero tambi\u00e9n en la obra de un cineasta que no ha cesado de matizar, remachar, se\u00f1alizar, trifurcar, la mayor parte de conflictos individuales y colectivos que asolaron la historia de su propio pa\u00eds desde comienzos del siglo XX hasta la implantaci\u00f3n del comunismo <em>goulash<\/em>. Aun consider\u00e1ndose persona tendente a la seriedad y el drama, F\u00e1bri no descarta la inclusi\u00f3n de otros humores en su obra, y ciertamente observamos una tendencia, llegada la mitad de los a\u00f1os 60, a un deje sat\u00edrico que alcanza en ocasiones un refinamiento de noble crueldad asociada al deshonroso decoro de noblezas, raleas, o incluso sin excluir las dem\u00e1s, el fascismo de sal\u00f3n. Construido su particular paisaje mitol\u00f3gico enraizado en un clima aut\u00f3ctono que conoce de sobra por biograf\u00eda y experiencias, instala sus primeros filmes en diferentes periodos hist\u00f3ricos donde algo est\u00e1 a punto de mutar o ha cambiado el pelaje \u25001 de agosto de 1919 anunciando el final de la Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica H\u00fangara al mism\u00edsimo inicio de <em>\u00c9des Anna <\/em>(1958), situaci\u00f3n enfermiza de contrarrevoluci\u00f3n que comienza a excitar la sangre de los acaudalados cabrones que volver\u00e1n loca a la criada protagonista hom\u00f3nima en los minutos sucesivos; la aviaci\u00f3n rusa sobrevolando un campo de trabajos forzados en Ucrania, por ejemplo, al final de<em> K\u00e9t f\u00e9lid\u0151 a pokolban<\/em> (1961), obligando a parar un partido de f\u00fatbol organizado por los germanos, escondiendo la esv\u00e1stica y agachando cada cuerpo en estupor ante el ruido de los motores en el aire. Un intento de conseguir vislumbrar los vaporosos mecanismos que subyacen en el interior de una persona en esos instantes donde algo cambia, pero cambia madurando, golpes de estado que poco a poco dan la vuelta a las manecillas de la moral individual y confunden sentimientos, afectos y \u00e9tica. El cine de su compatriota Istv\u00e1n Szab\u00f3 tambi\u00e9n es uno de conciencia, pero en Szab\u00f3, al contrario, la conciencia se despierta usualmente de forma explosiva y catastr\u00f3fica, perplejizante, suele devenir como la conciencia vertiginosa sobre nuestro relevo colaboracionista en la opresi\u00f3n. Los filmes de F\u00e1bri en cambio son m\u00e1s encubiertos, ninguno escapa a esta tenue, ligera, subrepticia, p\u00e9rdida de valores calamitosa enfrentada al devenir hist\u00f3rico inaprehensible de un tiempo que acaba ejecutando sin demorarse derrotas lentas, implacables, silenciosas. Del otro platillo de la balanza, acompa\u00f1aremos con la mirada una ligera felicidad de pintor impresionista, la otra gran pasi\u00f3n de F\u00e1bri, que terminar\u00eda declinando una vez asentado firmemente su rumbo alrededor del cinemat\u00f3grafo, una felicidad que permea no pocas secuencias de sus primeros trece a\u00f1os de filmograf\u00eda. La acotaci\u00f3n espacial precisa, otorgando a la mirada un prendimiento fuerte de gentes y ambientes, deuda reconocida de Marcel Carn\u00e9, al que F\u00e1bri contrarresta con fervor subversivo, incluso alegr\u00eda e ilusi\u00f3n por el desarrollo del r\u00e9gimen que le era coyuntural, aun coment\u00e1ndolo bajo varias capas de subtexto problematizante excusado por las condiciones pret\u00e9ritas de un periodo semiolvidado, al menos <em>inofensivo<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Desde 1965, e increment\u00e1ndose su predilecci\u00f3n hacia 1971, F\u00e1bri empieza a tocar cada uno de los palos de eso tan difuso que denominamos modernidad, estableciendo una doble distancia con respecto a los temas y tersura del mundo, las velocidades, detenciones, que la m\u00e1quina-cine puede imprimir sobre la realidad, acompa\u00f1adas de adquisiciones que llevar\u00e1 adjuntadas ya hasta el final de su obra, emparentando filmes como <em>141 perc a befejezetlen mondatb\u00f3l <\/em>(1975) o <em>Requiem<\/em> (1982) con la vanguardia m\u00e1s puntera, no solo cinematogr\u00e1fica sino tambi\u00e9n literaria, permiti\u00e9ndose aparte una melancol\u00eda sat\u00edrica de cronista ganada a pulso tras insistir e insistir sobre periodos de entreguerras o contiendas finalizadas agridulcemente. Adaptando a Tibor D\u00e9ry en el susodicho filme de 1975, el v\u00ednculo se hace claro, notorio. De ah\u00ed, retrazar la cronolog\u00eda nos llevar\u00eda a meter demasiados nombres dentro del saco, y uno podr\u00e1 sentir concomitancias, afiliaciones, con apellidos tan dispares como Joyce, Cela, o el grupo OuLiPo, sin perder nunca de vista un cierto costumbrismo mitol\u00f3gico de crianza propia, volviendo a autores de notoria importancia nacional, como Ferenc S\u00e1nta o el que nos ocupa para el filme presente, J\u00f3zsef Bal\u00e1zs.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tras un punto de no retorno adaptando <em>La frase inacabada<\/em> de Tibor D\u00e9ry hac\u00eda cinco a\u00f1os, habiendo probado y llevado m\u00e1s lejos las posibilidades del cine moderno y la capacidad dial\u00e9ctica de este para representar la inacabable lucha de clases y adormecimiento de ricos, vesania singular y violenta de proletarios, F\u00e1bri retorna casi sin saltos en la cronolog\u00eda a un paisaje que ya se alejaba bastante de influencias francesas po\u00e9tico-realistas en <em>D\u00favad<\/em> (1961) \u2500un importante filme bisagra de distancias l\u00edmpidas y patetismo h\u00fangaro, en este caso manifestado bajo las figuras de una cooperativa relativamente amable en contraste con el irredimible ense\u00f1oreamiento de Ulveczki S\u00e1ndor, otrora granjero independiente\u2500. All\u00ed F\u00e1bri aunque no renunciaba a la fragmentaci\u00f3n, estilizaba su visi\u00f3n en una secuencia m\u00e1s continuada de acontecimientos, menoscabando algo la enorme especificidad de sus primeros filmes, la cual les daba un humor particularismo, en aras de una visi\u00f3n m\u00e1s contundente de las tierras labradas y gentes pate\u00e1ndolas sin demasiada escapatoria. El cineasta hab\u00eda pasado de los cuentos a la cr\u00f3nica, del retrato peculiar de una circunstancia melodram\u00e1tica o pseudoc\u00f3mica completa al consabido episodio nacional. Es esta particular inclinaci\u00f3n la que retoma y anexa todos los descubrimientos expandidos en sus filmes anteriores durante el metraje de <em>F\u00e1bi\u00e1n B\u00e1lint tal\u00e1lkoz\u00e1sa Istennel<\/em>.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-2.png\" alt=\"Balin-F\u00e1bian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-(Zolt\u00e1n-F\u00e1bri,-1980)-2\" width=\"768\" height=\"576\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5502\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-2.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-2-300x225.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-2-440x330.png 440w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-3.png\" alt=\"Balin-F\u00e1bian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-(Zolt\u00e1n-F\u00e1bri,-1980)-3\" width=\"768\" height=\"576\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5503\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-3.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-3-300x225.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-3-440x330.png 440w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-4.png\" alt=\"Balin-F\u00e1bian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-(Zolt\u00e1n-F\u00e1bri,-1980)-4\" width=\"768\" height=\"576\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5510\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-4.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-4-300x225.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-4-440x330.png 440w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-5.png\" alt=\"Balin-F\u00e1bian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-(Zolt\u00e1n-F\u00e1bri,-1980)-5\" width=\"768\" height=\"576\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5513\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-5.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-5-300x225.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-5-440x330.png 440w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">Vuelta a casa, el soldado B\u00e1lint F\u00e1bi\u00e1n ha matado en la guerra, a sangre fr\u00eda, a un italiano que muri\u00f3 mir\u00e1ndole fijamente a los ojos mientras se descompon\u00eda en las aguas del pantano, lo \u00faltimo que pas\u00f3 por sus pupilas, ni su familia, ni su mujer, ni una flor demacrada, sino el rostro del embrutecido soldado B\u00e1lint F\u00e1bi\u00e1n, su asesino. Qu\u00e9 rid\u00edculo de refriega, preparaci\u00f3n solemne, en el presente se nos escamotea con el terror de un enlentecimiento precedente a la carga del contingente enemigo, luego volveremos a ella a modo de diafon\u00eda, el recurso predilecto, bien mimado por F\u00e1bri, llevado a sus m\u00e1ximas consecuencias de disrupci\u00f3n narrativa en <em>141 perc<\/em>, aqu\u00ed delimitado sobriamente llegando a violentar casi con pobreza estil\u00edstica, in\u00fatil condecorar con boato una acometida tan idiota, dos pobres hombres jugando a la muerte, victoria de absolutamente nadie. En este pueblo al que el soldado B\u00e1lint F\u00e1bi\u00e1n retorna se huelen las tumbas en el ambiente, balas en el es\u00f3fago, cementerio de magiares, les robaron a todos los corazones, sobreimpresionando el camposanto unos versos de Attila J\u00f3zsef, de la misma manera que hac\u00edan acto de presencia en <em>Magyarok<\/em> o mientras un <em>travelling<\/em> acompa\u00f1aba a los prisioneros dormidos bajo la supervisi\u00f3n nazi en <em>K\u00e9t f\u00e9lid\u0151 a pokolban<\/em>. Pueblo fantasma donde F\u00e1bri reencuentra el amor por la estabilidad del aparato y las posibilidades de la panor\u00e1mica o el <em>zoom<\/em> no necesariamente apresurado, pero s\u00ed demarcando la fuerza de un objeto o enfilando para el visionador poco a poco una conversaci\u00f3n que va centr\u00e1ndose en plano medio. La cr\u00f3nica necesita en este particular episodio una sosegada calma, la sensaci\u00f3n de que a la vuelta nos encontraremos con algunos seres humanos que poco a poco consumen la escasa vitalidad que les queda, caso de Anna, mujer del soldado B\u00e1lint F\u00e1bi\u00e1n, a quien sus dos hijos han tenido a buen favor no pedido por nadie asesinar al p\u00e1rroco con el que hab\u00eda mantenido relaciones tres a\u00f1os. Lo ahogaron en el r\u00edo. Poco m\u00e1s que un cerdo insolente sin amor sincero, una afrenta al padre, cuando este vuelva la esposa no dejar\u00e1 de borrar las huellas sobre la tierra del rellano, huellas de sus propios pies, del soldado y c\u00f3nyuge B\u00e1lint F\u00e1bi\u00e1n, huellas de cualquiera, borrar huellas compulsivamente, o\u00edr las campanas pensando que tocan por el amante. Pero no ta\u00f1en bajo este pretexto, sino por la muerte de la madre del bar\u00f3n Ughy. Un breve periodo de tiempo alienta a los pueblerinos a llevar flores en la solapa, repartirlas incluso, algo se respira en el aire aparte de la putridez de los cuerpos bajo tierra, un cambio, otro de esos intervalos de rid\u00edcula duraci\u00f3n donde otra idea de lo com\u00fan comenzar\u00e1 a dominar los campos de cultivo, quiz\u00e1 de esta algunos aprovechen y saqueen harina, vino, vinaza, de la reserva privada del noble. El soldado B\u00e1lint F\u00e1bi\u00e1n ahora ha pasado a ser cochero del bar\u00f3n, y la revuelta de la brev\u00edsima Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica H\u00fangara le aventaja por los ojos y el resto del cuerpo sin saber muy bien qu\u00e9 hacer con ella, <em>con el debido respeto<\/em>, no parar\u00e1 de proclamar en voz demasiado alta. \u00bfSer sumiso? Parece un adecuado precio a pagar con el pretexto de que no se apilen m\u00e1s cad\u00e1veres. Sabemos lo \u00faltimo que vieron los ojos del soldado italiano asesinado: el rostro de B\u00e1lint F\u00e1bi\u00e1n. \u00bfPero qu\u00e9 vi\u00f3 exactamente B\u00e1lint F\u00e1bi\u00e1n en el expirante rostro del soldado italiano? Una visi\u00f3n torturante que en \u00faltima instancia le proporcionar\u00e1 algunas preguntas que seg\u00fan afirma solo puede responderle Dios. F\u00e1bri construye as\u00ed un car\u00e1cter fluctuante, apesadumbrado, y retoma desde la modernidad una est\u00e9tica consumida a mano de peores cineastas por la sobrecarga de ambientaci\u00f3n de \u00e9poca, el peso muerto del dise\u00f1o de producci\u00f3n, o la taca\u00f1er\u00eda desagradecida que deja todo el trabajo a la imaginaci\u00f3n del espectador. Los remanentes est\u00e9ticos de un difunto imperio austroh\u00fangaro y la mezcolanza de ideolog\u00edas en conflicto permanente dan lugar al dise\u00f1o exacto del <em>ethos<\/em> y el <em>pathos<\/em> h\u00fangaro en el que no podemos evitar ser seducidos por la variedad de banderas, esl\u00f3ganes, de un pueblo excitado, paralizado o borracho por infringir alevosamente la propiedad de los toneles del terrateniente recientemente fermentados. Vuelta al bar\u00f3n y a su hermana menor, cuya condescendencia de compadecida una vez que irrumpa el Terror Blanco para cobrarse la venganza sobre el pueblo recuerda a los dejes de idiosincr\u00e1tica exageraci\u00f3n y noble afectaci\u00f3n burguesa de <em>141 perc<\/em>. Terminada la \u00e9poca del realismo m\u00e1s lato, F\u00e1bri proporciona un triple fondo a los elementos del mundo, insertando una capa opaca de hermetismo <em>no cambiar\u00e1s este trozo de historia <\/em>en cada habit\u00e1culo y tierra yerma o f\u00e9rtil, la cr\u00f3nica requiere un paisaje ligeramente imperturbable a revisionismos hist\u00f3ricos. El estatuto de los cuerpos y objetos nos recordar\u00e1 al mejor cine de Manoel de Oliveira. Ya sabemos, el espacio reclama su independencia, impone su propia narraci\u00f3n, y con una ligera estilizaci\u00f3n puntuada, en verdad pura sensualidad sentimental, como luego comprobar\u00edamos en <em>Requiem<\/em>, F\u00e1bri remata embrujando desde el presente unas tierras que no hab\u00edamos tenido ocasi\u00f3n de vislumbrar, rodeados de tantos esl\u00f3ganes y tapaderas-subterfugio del poder renovando representantes. Estallan en llamas estos contrastes que han venido a definir la primera mitad de siglo en Hungr\u00eda, y bajo una s\u00edntesis de elementos encomiable, llegamos a un refinamiento de un purismo nada dogm\u00e1tico, sintiendo m\u00e1s fuerte incluso la distancia insalvable del teatro que en los filmes hist\u00f3ricos de Bresson que tanto amamos, donde llegamos a escuchar al autor m\u00e1s que la Historia, el peso cargante del <em>estilo <\/em>sobre la pura y simple cr\u00f3nica \u2500<em>Lancelot du Lac<\/em> (1974)\u2500.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No conviene infravalorar el peso de las cosas retornando. <em>Magyarok<\/em> (historia del hijo) y <em>F\u00e1bi\u00e1n B\u00e1lint tal\u00e1lkoz\u00e1sa Istennel<\/em> (historia del padre) son dos historias de retornos, ambos filmes, letan\u00edas circulares. El aparato completando el recorrido de una siniestra panor\u00e1mica. Retorno al memento, a la fotograf\u00eda funeral, el tren vuelve a cargarse con otra generaci\u00f3n hacia la guerra. Del formato 1.85 : 1 se regresa al 1.37 : 1 tras trece a\u00f1os, con la excepci\u00f3n de <em>Plusz-m\u00ednusz egy nap<\/em> (1973) y <em>Az \u00f6t\u00f6dik pecs\u00e9t<\/em> (1976). Los h\u00fangaros como pueblo semivivo son retornados a su condici\u00f3n de perdedores. Desde su formaci\u00f3n como pa\u00eds, la historia se repite. Un campesino magiar, cuando escuch\u00f3 que Hungr\u00eda hab\u00eda entrado en la guerra del lado del Reich, asegur\u00f3 saber inmediatamente que los alemanes iban a sucumbir ante los Aliados. Quien ose acompa\u00f1ar a Hungr\u00eda en su historia, tambi\u00e9n \u00e9l perder\u00e1. Finalmente, un actor retornando sobre su rol, rebajando su importancia en ligaz\u00f3n a ese idealizado <em>modelo<\/em>, el rostro y cuerpo de G\u00e1bor Koncz, prolijo bigote siendo empapado de vinaza, la relaci\u00f3n ambigua pero en \u00faltima instancia de entendimiento amargo que mantiene con aquellos que lo gobiernan y sustentan subyugado\u2026 Un cuerpo que retorna al pasado tras <em>Magyarok<\/em> y adquiere de repente un car\u00e1cter de <em>comediante<\/em>, en el sentido m\u00e1s cl\u00e1sico del t\u00e9rmino, de arquetipo reform\u00e1ndose y matiz\u00e1ndose ante los ojos de un espectador familiarizado, sensaci\u00f3n tetralog\u00eda Tolst\u00f3i (2000-2012) de Bernard Rose, en la que era posible dar la vuelta una y otra vez sobre Danny Huston encarnando una ligera variaci\u00f3n de su particular y soberbio arlequ\u00edn. Complejo hilo de memoria apilada en la mente del auditorio, al que azota sin r\u00e9mora la tragedia de las muecas en ritornelo, aplazamientos y salidas de tono que como la situaci\u00f3n de Hungr\u00eda al t\u00e9rmino de la I Guerra Mundial nos resultan ya algo m\u00e1s que cercanas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-6.png\" alt=\"Balin-F\u00e1bian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-(Zolt\u00e1n-F\u00e1bri,-1980)-6\" width=\"768\" height=\"576\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5504\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-6.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Balin-Fabian-Meets-God-Fabian-Balint-talalkoza-a-Istennelem-Zoltan-Fabri-1980-6-300x225.png 300w, 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B\u00e1lint tal\u00e1lkoz\u00e1sa Istennel] (Zolt\u00e1n F\u00e1bri, 1980) Cada noche, entregarnos al visionado de un filme, esa es la ley que nos gustar\u00eda sostener de por vida. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tenemos el filme preparado. Se<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26,367],"tags":[768,91,777,750,778,681,780,781,786,779,42,782,784,785,783,767],"class_list":["post-5493","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criticas","category-revista","tag-141-minutes-from-the-unfinished-sentence-141-perc-a-befejezetlen-mondatbol","tag-91","tag-balint-fabian-meets-god-fabian-balint-talalkozasa-istennel","tag-bernard-rose","tag-hungarians-magyarok","tag-hungria","tag-istvan-szabo","tag-lancelot-du-lac","tag-one-day-more-or-less-plusz-minusz-egy-nap","tag-requiem","tag-robert-bresson","tag-sweet-anna-edes-anna","tag-the-brute-duvad","tag-the-fifth-seal-az-otodik-pecset","tag-two-half-times-in-hell-ket-felido-a-pokolban","tag-zoltan-fabri"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5493"}],"collection":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5493"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5493\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6778,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5493\/revisions\/6778"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5493"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5493"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5493"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}