{"id":5550,"date":"2023-04-20T09:00:50","date_gmt":"2023-04-20T09:00:50","guid":{"rendered":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=5550"},"modified":"2023-08-20T14:56:12","modified_gmt":"2023-08-20T14:56:12","slug":"entre-brumas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=5550","title":{"rendered":"ENTRE BRUMAS"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Loneliness of the Couple<\/em> [<em>Samotno\u015b\u0107 we dwoje<\/em>] (Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz, 1969)<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-1.png\" alt=\"Samotno\u015b\u0107 we dwoje Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz 1\" width=\"1920\" height=\"1080\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5553\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-1.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-1-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-1-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-1-768x432.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-1-1536x864.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Samotno\u015b\u0107 we dwoje<\/em> resulta de una puesta en forma que blinda al filme por los cuatro costados. Parte de combinar un formato alargado Cinemascope con una fotograf\u00eda en blanco y negro sin ning\u00fan miedo a exponerse tanto bajo el techo del interior m\u00e1s oscuro como en la monta\u00f1a al aire libre, golpeando al personaje la luz frontal del sol. Pero es que dentro de la composici\u00f3n del propio plano, caben tambi\u00e9n distintas zonas, demarcaciones adyacentes, unas muy iluminadas hasta el blanco pur\u00edsimo y otras de parduzca sombra, mediando entre ellas por lo menos tres mil matices de grises vibrantes, sensibles y levemente mortecinos. Es de notar que esta iluminaci\u00f3n que otorga perspectiva a los planos tiene m\u00e1s que ver con c\u00f3mo y d\u00f3nde se plant\u00f3 el aparato que con la seguro sobrada pericia t\u00e9cnica del director de fotograf\u00eda, Stanis\u0142aw Loth: se opta por poblar los planos de curiosos relumbros reflectantes, la vajilla, unos globos, junto a otros t\u00e9rminos tupidos, las eternas ramas de \u00e1rboles arrojando su sombra, o unos focos nada t\u00edmidos perfilando el primer t\u00e9rmino y deslustrando el fondo, y asimismo, con similares caracter\u00edsticas, adivinamos, imagin\u00e1ndola como una jurisdicci\u00f3n tornasolada y tupida, la conciencia del pastor Hubina, quien pasea, sostiene, la precariedad existencial polaca pre-Segunda Guerra Mundial enguantado en su traje negro abismo, un atuendo que contribuye en demas\u00eda a resaltar el albar rigorismo de su cuello clerical. El quid de la cuesti\u00f3n en una escena: Hubina observa a su mujer, Edyta, tocar el piano, se conforma con ver en ella la pac\u00edfica, la beat\u00edfica, entrega de una esposa hacia la serena m\u00fasica conyugal, el pastor se embebe en sus propios pensamientos, ante tanta dicha, en confesi\u00f3n \u2500introduci\u00e9ndose subjetiva una voz en <em>off <\/em>discrecional\u2500, surgen los maduros frutos del miedo, su ideal familiar es el de vivir seguros, rogando a Dios, que ning\u00fan accidente nos suceda, pero con la mirada perdida en sus propios pensamientos el pastor se pierde una y otra vez la visi\u00f3n esencial de lo que con sus ojos y peque\u00f1as muecas intenta transmitirle Edyta, ella otea a su marido con una cargada mirada c\u00f3mplice, como diciendo, observa qu\u00e9 segura se siente tu esposa al piano, qu\u00e9 regia, mi cuerpo y mi rostro necesitan de ser destensados, observa, marido m\u00edo, lo capaz que soy de crear sensualidad con mis manos, mediante mis dedos, interpretando a Beethoven, <em>Para Elisa<\/em>, todav\u00eda me siento joven, y tu amor que solo me conduce a ser m\u00e1s tiesa. <em>Samotno\u015b\u0107 we dwoje <\/em>deriva su historia en unos celos que brotan primero en prefiguraci\u00f3n on\u00edrica para luego enraizarse, madurar, estimularse con malicia y deformarse, en secuencias-bisagra acumuladoras que cosa inusual en este tipo de historias sobre procesos mentales infernales no se adscriben de forma constante y brusca en trucajes claroscuros de la realidad de alg\u00fan convenido <em>cine psicol\u00f3gico<\/em>.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-2.png\" alt=\"Samotno\u015b\u0107 we dwoje Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz 2\" width=\"1920\" height=\"1080\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5554\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-2.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-2-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-2-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-2-768x432.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-2-1536x864.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-3.png\" alt=\"Samotno\u015b\u0107 we dwoje Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz 3\" width=\"1920\" height=\"1080\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5555\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-3.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-3-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-3-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-3-768x432.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-3-1536x864.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">La luz en Europa Central cae templada, difusa. Ni el m\u00e1s h\u00e1bil cineasta podr\u00eda convertirla en candente o incluso en pincelada muy acusada sin traicionarla, imposible obviar su naturaleza, uniformemente blanda, sin caer en el truco de aplicar un filtro a las im\u00e1genes, en posproducci\u00f3n, o gelatinas de colores a los focos, durante el rodaje. Por su parte, R\u00f3\u017cewicz demuestra que a finales de los sesenta, como cineasta, ya hab\u00eda objetivado, hecho completamente suya, una estrategia al respecto de esta luz tan particular que inunda calmosa su patria, eligiendo tiros de plano en ligeras diagonales, el tr\u00edpode bien clavado al suelo, a\u00f1adiendo planos de profundidad dentro del plano, ligeros desenfoques, parapetos, mara\u00f1as; cabiendo en su falsamente sosegada puesta en forma la consecuci\u00f3n de planos-contraplanos conversacionales resueltos con una extrema pulcritud y seguridad. Caben adem\u00e1s reminiscencias a la sucesi\u00f3n fatal de poses imaginarias en <em>De man die zijn haar kort liet knippen <\/em>(Andr\u00e9 Delvaux, 1965), reminiscencias a la materialidad humeante, dom\u00e9stica, torrencial \u2500la m\u00e1s cierta\u2500, de un cineasta tan en contacto con lo terrenal como lo fue Carl Theodor Dreyer. Tambi\u00e9n llegamos a pensar en Hitchcock, en virtud de c\u00f3mo R\u00f3\u017cewicz invoca la fragmentaci\u00f3n, y no solo en el preclaro ejemplo de los retorcimientos de las extremidades recortadas cuando Edyta resbala secuencialmente hacia la ba\u00f1era hirviendo. Son los espacios, la casa, la que mediante pivotamientos y recortes sucesivos podremos reconstruir di\u00e1fanamente: en el piso de abajo el despacho, un gran comedor alargado, arriba, el dormitorio, el cuarto de los cr\u00edos, el de invitados y la salita del piano, no hay necesidad de esforzarnos, nos hacemos f\u00e1cilmente a la contig\u00fcidad de las estancias, y m\u00e1s arriba, en las alturas, la buhardilla sirve para despejar el prejuicio adulto contra el cuento de hadas, donde los hijos se entretendr\u00e1n con las palomas, los disfraces y mostr\u00e1ndose ingeniosamente crueles entre ellos. En el mundo de los mayores, los peri\u00f3dicos polacos ilustran: columnas del NSDAP marchan junto a pilas de libros ardiendo. Europa entera se alarma. En Alemania se est\u00e1 quemando a Heine. Sonrisa p\u00edcara, desafiante, de un profesor de piano nazificado con una voluntad de poder desmedida que como colof\u00f3n aciago se inmiscuir\u00e1, por interesada recomendaci\u00f3n de su mujer, en la casa del pastor, patentizando todav\u00eda m\u00e1s si cabe la impotencia del hombre. A pesar de la gravedad al borde del infarto de la situaci\u00f3n espiritual de Hubina, el filme nunca nos introduce violentamente y sin permiso en su subjetividad, transformando en indecencia los poli\u00e9dricos avatares del mundo sensible. Hay mucho de discreto, de ladino, de misterioso, en los gestos de los personaje de este filme, pero lo que el filme no se permitir\u00e1 ser\u00e1 saltar hacia ese gesto en plano detalle indic\u00e1ndonos tramposamente que quiz\u00e1 el pastor tuviera raz\u00f3n en cavilar sobre los infinitos disfraces que puede adoptar el diablo, o que toda su desgracia quiz\u00e1 pertenezca al plan de un castigo, o de una prueba para \u00e9l, dejada caer entre las nubes por Dios mismo. El sacrificio de Isaac. No. Para desgracia del pastor, las escotadas ubres de la tabernera del pueblo no est\u00e1n registradas en grado alguno como algo diab\u00f3lico, sino sumamente apetecible. Siguen acumul\u00e1ndose ta\u00f1idos de distinta \u00edndole haciendo dudar a Hubina sobre si acercarse a la tabernera o alejarse.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-4.png\" alt=\"Samotno\u015b\u0107 we dwoje Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz 4\" width=\"1920\" height=\"1080\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5556\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-4.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-4-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-4-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-4-768x432.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-4-1536x864.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-5.png\" alt=\"Samotno\u015b\u0107 we dwoje Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz 5\" width=\"1920\" height=\"1080\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5557\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-5.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-5-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-5-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-5-768x432.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-5-1536x864.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-6.png\" alt=\"Samotno\u015b\u0107 we dwoje Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz 6\" width=\"1920\" height=\"1080\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5558\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-6.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-6-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-6-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-6-768x432.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-6-1536x864.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">Introducirse en la filmograf\u00eda de Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz supone estar abierto a confrontar rec\u00f3nditos ecos y concomitancias maltrechas. Hubina se quedar\u00e1 pasmado ante la reproducci\u00f3n del grabado <em>El caballero, la muerte y el diablo <\/em>de Alberto Durero, una obra que junto <em>Para Elisa <\/em>volver\u00e1 para exponer una conyugalidad delirante por otros medios en <em>Aniol w szafie<\/em> (1987). Tambi\u00e9n el reverendo Konrad, en <em>Rys <\/em>(1982), quedaba prendado en algunos momentos capitales de <em>San Agust\u00edn y el Diablo<\/em> de Michael Pacher, una composici\u00f3n de tentaci\u00f3n horror\u00edfica que contribuye a su desider\u00e1tum de asesinar escud\u00e1ndose en ideas de martirio, en la defensa del partisanado, sotana horadando cabeza gacha entre los hombros las cuatro calles de un pa\u00eds en el que reina un clima de ocupaci\u00f3n tan brutal que termina por sugestionar maremotos de enloquecimiento. Concurrencias secretas, rimas clandestinas, que nos acercan a R\u00f3\u017cewicz a la concepci\u00f3n que guardamos del cineasta ideal, aquel al que viene anejada una intrincada mundolog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<figure id=\"attachment_5574\" aria-describedby=\"caption-attachment-5574\" style=\"width: 1920px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Loneliness-of-the-Couple-Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-1969.png\" alt=\"Loneliness of the Couple [Samotno\u015b\u0107 we dwoje] (Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz, 1969)\" width=\"1920\" height=\"1080\" class=\"size-full wp-image-5574\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Loneliness-of-the-Couple-Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-1969.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Loneliness-of-the-Couple-Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-1969-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Loneliness-of-the-Couple-Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-1969-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Loneliness-of-the-Couple-Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-1969-768x432.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Loneliness-of-the-Couple-Samotnosc-we-dwoje-Stanislaw-Rozewicz-1969-1536x864.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-5574\" class=\"wp-caption-text\"><em>Loneliness of the Couple<\/em> [<em>Samotno\u015b\u0107 we dwoje<\/em>] (Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz, 1969)<\/figcaption><\/figure>\n<figure id=\"attachment_5560\" aria-describedby=\"caption-attachment-5560\" style=\"width: 785px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Aniol-w-szafie-Stanislaw-Rozewicz-1.png\" alt=\"Aniol w szafie Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz 1\" width=\"785\" height=\"488\" class=\"size-full wp-image-5560\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Aniol-w-szafie-Stanislaw-Rozewicz-1.png 785w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Aniol-w-szafie-Stanislaw-Rozewicz-1-300x186.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Aniol-w-szafie-Stanislaw-Rozewicz-1-768x477.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Aniol-w-szafie-Stanislaw-Rozewicz-1-200x125.png 200w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Aniol-w-szafie-Stanislaw-Rozewicz-1-440x275.png 440w\" sizes=\"(max-width: 785px) 100vw, 785px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-5560\" class=\"wp-caption-text\"><em>Angel in the Wardrobe<\/em>  [<em>Aniol w szafie<\/em>] (R\u00f3\u017cewicz, 1987)<\/figcaption><\/figure>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Rys-Stanislaw-Rozewicz-1.png\" alt=\"Rys Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz 1\" width=\"1248\" height=\"720\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5561\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Rys-Stanislaw-Rozewicz-1.png 1248w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Rys-Stanislaw-Rozewicz-1-300x173.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Rys-Stanislaw-Rozewicz-1-1024x591.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Rys-Stanislaw-Rozewicz-1-768x443.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1248px) 100vw, 1248px\" \/><\/p>\n<figure id=\"attachment_5562\" aria-describedby=\"caption-attachment-5562\" style=\"width: 1248px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Rys-Stanislaw-Rozewicz-2.png\" alt=\"Rys Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz 2\" width=\"1248\" height=\"720\" class=\"size-full wp-image-5562\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Rys-Stanislaw-Rozewicz-2.png 1248w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Rys-Stanislaw-Rozewicz-2-300x173.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Rys-Stanislaw-Rozewicz-2-1024x591.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Rys-Stanislaw-Rozewicz-2-768x443.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1248px) 100vw, 1248px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-5562\" class=\"wp-caption-text\"><em>The Lynx <\/em>[<em>Rys<\/em>] (R\u00f3\u017cewicz, 1982)<\/figcaption><\/figure>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-1.png\" alt=\"Drzwi w murze Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz 1\" width=\"785\" height=\"486\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5563\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-1.png 785w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-1-300x186.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-1-768x475.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-1-200x125.png 200w\" sizes=\"(max-width: 785px) 100vw, 785px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-2.png\" alt=\"Drzwi w murze Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz 2\" width=\"785\" height=\"486\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5564\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-2.png 785w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-2-300x186.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-2-768x475.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-2-200x125.png 200w\" sizes=\"(max-width: 785px) 100vw, 785px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-Tercera.png\" alt=\"Drzwi w murze Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz Tercera\" width=\"785\" height=\"486\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5580\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-Tercera.png 785w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-Tercera-300x186.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-Tercera-768x475.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-Tercera-200x125.png 200w\" sizes=\"(max-width: 785px) 100vw, 785px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-4.png\" alt=\"Drzwi w murze Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz 4\" width=\"785\" height=\"486\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5566\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-4.png 785w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-4-300x186.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-4-768x475.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-4-200x125.png 200w\" sizes=\"(max-width: 785px) 100vw, 785px\" \/><\/p>\n<figure id=\"attachment_5567\" aria-describedby=\"caption-attachment-5567\" style=\"width: 785px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-5.png\" alt=\"Drzwi w murze Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz 5\" width=\"785\" height=\"486\" class=\"size-full wp-image-5567\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-5.png 785w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-5-300x186.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-5-768x475.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Drzwi-w-murze-Stanislaw-Rozewicz-5-200x125.png 200w\" sizes=\"(max-width: 785px) 100vw, 785px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-5567\" class=\"wp-caption-text\"><em>The Wicket Gate<\/em> [<em>Drzwi w murze<\/em>] (R\u00f3\u017cewicz, 1974)<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p align=\"justify\">De repente, se nos viene a la cabeza el recuerdo de Jacques Rivette viendo por segunda vez <em>Les dames du Bois de Boulogne<\/em> (Robert Bresson, 1945) en la Cineteca del Barrio Latino parisiense, a\u00f1adiendo suspenso al filme las continuas interrupciones que una tormenta hab\u00eda provocado en aquella proyecci\u00f3n. Decimos que se nos viene a la cabeza, al arc\u00f3n cin\u00e9filo de la memoria, porque nos disponemos al visionado de <em>Rys<\/em> una noche donde un apag\u00f3n el\u00e9ctrico sin visos de reparaci\u00f3n inminente subsume a nuestra urbanizaci\u00f3n en una oscuridad total de noche sin bombillas ni voltaje, a r\u00e1fagas el filme vuelve, temerosos esperamos el siguiente corte el\u00e9ctrico, ansiosos en la penumbra imaginamos la vuelta de Polonia, la ocupaci\u00f3n y el destino del reverendo. En esta oscuridad impalpable vamos labrando un destino ideal de partisanos serenos, pacientes; ni vitoreados ni gloriosos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Habituados a unas tendencias f\u00edlmicas de idiosincrasia polaca donde el p\u00fablico rara vez sol\u00eda ser confrontado <em>plano a plano<\/em>, sino echado a un lado, apartado, expulsado de la sucesi\u00f3n de encuadres debido a una extenuante ret\u00f3rica cineasta-gobierno, leyes invisibles de censura que el espectador deb\u00eda suponerle, aceptarle, descifrarle al r\u00e9gimen, y su particular menoscabo del ser individual, era dif\u00edcil para nosotros defender con raz\u00f3n y coraz\u00f3n una obra por otro lado tan arrojada desde la tripa como <em>Jak daleko st\u0105d, jak blisko<\/em> (1972), de Tadeusz Konwicki: donde otros alud\u00edan a esa vista de p\u00e1jaro zumbado dando interminables vueltas medio ciego pero con conciencia de ar\u00faspice sobre la fat\u00eddica historia del pa\u00eds, nosotros solo ve\u00edamos ideas que no hab\u00edan encontrado el sost\u00e9n temporal necesario para establecerse firmes sobre un suelo al que llamar propio, de ah\u00ed que los animales sacrificados, las matanzas, bailes eternos de sal\u00f3n con decadencia art\u00edstica enunciando subrepticiamente que el pa\u00eds no conoce otro destino que la condena, terminaran indigest\u00e1ndosenos, apelaci\u00f3n a una est\u00e9tica del impresionamiento fatalista en la que es dif\u00edcil quedar impresionado cuando no hay ni una m\u00ednima tentativa por establecer coordenadas alrededor de nuestras b\u00e1sicas nociones de aprehensi\u00f3n cardinal e hist\u00f3rica. Preferimos encontrar, remover archivos, y leer a Konwicki, sobre Konwicki, que ver su filme.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al revisitar ciertas corrientes, periodos del cine polaco, nos encontramos inmersos en el mismo poso de desencanto e indiferencia que duele cuando Daney asist\u00eda al dar comienzos los a\u00f1os 80 a las Jornadas de Gda\u0144sk. Esperaba una mejor cosecha para el 81. En la <em>Gazeta Festiwalowa<\/em> se coc\u00edan unos <em>d\u00e9coupages<\/em> y unos debates m\u00e1s estudiados que en las propias pel\u00edculas que d\u00eda tras d\u00eda le eran echadas a los ojos, una dial\u00e9ctica falsaria entre cineastas, astilleros y gobierno (con el factor Wa\u0142\u0119sa y la ley marcial a la vuelta de la esquina). Reconoc\u00eda, eso s\u00ed, la existencia de documentales muy buenos, lejos de la ficci\u00f3n m\u00e1s aparente, reaccionaria o insurgente, templada o centrista, encontrando algunos ejemplos ilustres como <em>Zegarek<\/em> (Bohdan Kosi\u0144ski, 1977).<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por todo esto quedamos sorprendidos al descubrir una historia paralela en la cinematograf\u00eda polaca del clan R\u00f3\u017cewicz, al que acompa\u00f1an hist\u00f3ricamente dos hermanos partisanos y poetas, ambos habiendo batallado en el frente de la II Guerra Mundial, sin embargo solo uno, Tadeusz, sali\u00f3 con vida, ya que el otro, Janusz, sufri\u00f3 un triste destino bajo la ejecuci\u00f3n de una Gestapo adosando \u201cactividades ilegales\u201d a cualquier persona que permaneciera el tiempo suficiente frente a sus detestables narices. Esa ordal\u00eda partisana podr\u00eda dar a los R\u00f3\u017cewicz el derecho e incluso el arrojo a filmar un cine basado en el rencor, descalabrado, confuso, sin embargo retornan a la experiencia traum\u00e1tica de su pasado, Stanis\u0142aw como director y Tadeusz como coguionista en m\u00faltiples ocasiones \u2500en pareja con Kornel Filipowicz o su propio hermano, como en el filme que ocupa esta cr\u00edtica\u2500, bajo un prisma de intelectuales con las ideas claras sobre su emparentaci\u00f3n y afinidad extrema con el proletariado y las fuerzas de represi\u00f3n sobreponiendo todo tipo de<em> ecos<\/em> coercitivos. La guerra no solo se libra en el frente, tambi\u00e9n el recuerdo de una delaci\u00f3n piadosa que \u00fanicamente salv\u00f3 vidas puede ser objeto de desesperaci\u00f3n veinte a\u00f1os despu\u00e9s del conflicto. Clima de enseres filmados en planos detalle cuyo aislamiento por su extrema val\u00eda y singularidad observamos en multitud de cartas, fotograf\u00edas, objetos dom\u00e9sticos, cualquier tipo de marco o memento que acompa\u00f1e el recuerdo de un instante pasado en compa\u00f1\u00eda de los nuestros o el pacato acuerdo donde firmar una alianza temporal. Pensamos en esta experiencia de estudiantes interrumpiendo su ciclo educacional para unirse al frente partisano dentro del bosque, pasando por una serie de silenciosas refriegas y asesinatos mudos, clima pantanoso, visi\u00f3n tan limpia que se dir\u00eda nos han rociado los ojos con un l\u00edquido antidilatador de pupilas, eso es lo que experimentamos al ver<em> Opad\u0142y li\u015bcie z drzew <\/em>(1975). Luego de la mon\u00f3tona, nunca morosa, estancia con los combatientes, volvemos sin soluci\u00f3n de continuidad a la universidad, en pr\u00f3ximas lecturas nos aguarda Bergson, <em>L&#8217;\u00c9volution cr\u00e9atrice<\/em>, indistinguible frontera en lo que respecta a formarse una mundolog\u00eda desde la que clarificar espacial e hist\u00f3ricamente nuestro propio pa\u00eds, el pasado que no podremos anular pero al que retornar incesantemente dando cuenta, sin saldarla a destiempo. Entrelazado de guerriller\u00eda <em>in situ <\/em>e inter\u00e9s intelectual y art\u00edstico, el teatro, el ente al que regresamos en <em>Drzwi w murze<\/em> (1974) o <em>Kobieta w kapeluszu <\/em>(1985). Reseguir estas huellas polacas supone reconstruir un periplo hist\u00f3rico que se remonta hasta los intentos de independencia radical de un Edward Dembowski hasta las peque\u00f1as heridas familiares de una hu\u00e9rfana de padre intentando ser algo m\u00e1s que una marioneta de la vanguardia, encarnando por fin a la Cordelia shakesperiana que equidistancia su presente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Diferentes \u00f3pticas no reconciliadas pero desde luego acompasadas en las que hacemos las paces con la regla de los 180 grados, con el maldito eje, que despu\u00e9s de tantos rodeos alucin\u00f3genos necesitaban algo de calma y aprehensi\u00f3n de astrolabio para que un conjunto de vidas regionales de Europa Oriental calasen en nosotros como algo m\u00e1s que almas en deriva por un cielo negro, firmemente enclavados en un tiempo conquistado a riesgo de violar un t\u00edmido <em>raccord <\/em>de miradas o gestos \u2500rudeza de obrero que menoscabar\u00e1 sin verg\u00fcenza esa continuidad perfecta en pos de la ya mencionada capacidad de situarnos<em> plano a plano<\/em>\u2500. As\u00ed, tenemos un axis formado por los remanentes insistentes del fascismo, anecdotado en relevo proletario o s\u00edntesis de peque\u00f1o, t\u00edmido acontecimiento, cuyas consecuencias podr\u00edan semejar t\u00edmidas a nivel nacional, mas al alejarnos kil\u00f3metros y kil\u00f3metros, no con la c\u00e1mara hasta el cielo, sino con la mente al terminar el filme, no hacen otra cosa que aumentar, aumentar, y presentimos, cuando llega la noche, aquella en la que un apag\u00f3n subsume a nuestra urbanizaci\u00f3n en oscuridad total, que en el futuro no solo tendremos como v\u00eda de liberaci\u00f3n el recitar unos <em>versos<\/em> violentos sobre una tumba vac\u00eda, sino que podremos, de una vez y para siempre, empezar nosotros mismos a limpiar de cualquier ego\u00edsmo nuestras conciencias para ejercer de balines, inseparables de nuestro maquis, una vez que colmemos la pr\u00f3xima entrega incondicional al mundo que aguarda fuego. Las brumas deber\u00e1n ser iluminadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00abEn este punto, no obstante, terminaba la civilizaci\u00f3n. Hasta aquel momento hab\u00edamos estado seguros de d\u00f3nde nos encontr\u00e1bamos. M\u00e1s all\u00e1 de la bater\u00eda hab\u00eda un peque\u00f1o tramo de una nada llena de hoyos producidos por las bombas: hab\u00edamos entrado en un vac\u00edo \u00e1rido y devastador; en ese paisaje lunar descrito en las novelas de guerra y representado tan a menudo por docenas de pintores y dibujantes, yo incluido, con esa cualidad particular tan dif\u00edcil de expresar. Esqueletos con muecas burlonas en el terreno gris, cr\u00e1neos a\u00fan protegidos por los cascos met\u00e1licos; festones de alambre cubiertos de barro seco, cordilleras en miniatura de tierra color azafr\u00e1n y \u00e1rboles como pat\u00edbulos: este era el<em> attrezzo<\/em> del tit\u00e1nico reparto de actores moribundos y electrocutados, que cargaban el escenario de una electricidad rom\u00e1ntica\u00bb.<\/p>\n<p><em>Blasting and Bombardiering<\/em>, Wyndham Lewis<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p><em>Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz (1924-2008); Tadeusz R\u00f3\u017cewicz (1921-2014); Janusz R\u00f3\u017cewicz (1918-1944)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Loneliness of the Couple [Samotno\u015b\u0107 we dwoje] (Stanis\u0142aw R\u00f3\u017cewicz, 1969) Samotno\u015b\u0107 we dwoje resulta de una puesta en forma que blinda al filme por los cuatro costados. Parte de combinar un formato alargado Cinemascope con<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26,367],"tags":[86,282,805,814,812,815,55,811,802,800,42,198,801,897,807,803,804,806,813],"class_list":["post-5550","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criticas","category-revista","tag-86","tag-alfred-hitchcock","tag-angel-in-the-wardrobe-aniol-w-szafie","tag-bohdan-kosinski","tag-carl-theodor-dreyer","tag-how-far-how-near-jak-daleko-stad-jak-blisko","tag-jacques-rivette","tag-les-dames-du-bois-de-boulogne","tag-loneliness-of-the-couple-samotnosc-we-dwoje","tag-polonia","tag-robert-bresson","tag-serge-daney","tag-stanislaw-rozewicz","tag-tadeusz-konwicki","tag-the-leaves-have-fallen-opadly-liscie-z-drzew","tag-the-lynx-rys","tag-the-wicket-gate-drzwi-w-murze","tag-woman-in-a-hat-kobieta-w-kapeluszu","tag-zegarek"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5550"}],"collection":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5550"}],"version-history":[{"count":22,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5550\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5665,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5550\/revisions\/5665"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5550"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5550"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5550"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}