{"id":5625,"date":"2023-04-30T09:00:58","date_gmt":"2023-04-30T09:00:58","guid":{"rendered":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=5625"},"modified":"2023-04-30T16:49:23","modified_gmt":"2023-04-30T16:49:23","slug":"abierto-a-interpretacion-notas-contra-el-camp","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=5625","title":{"rendered":"ABIERTO A INTERPRETACI\u00d3N: NOTAS CONTRA EL CAMP; por Andrew Britton"},"content":{"rendered":"<p><strong>For Interpretation: Notes Against Camp<\/strong> (1979)<br \/>\npor Andrew Britton<\/p>\n<p align=\"justify\"><\/strong>en\u00a0<em><strong>Britton on Film: The Complete Film Criticism of Andrew Britton<\/strong><\/em>. Editado por Barry Keith Grant. Con una introducci\u00f3n de Robin Wood. Wayne State University Press, Detroit, Michigan, 2009; p\u00e1gs. 388-393.<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8220;Genet no quiere cambiar nada en absoluto. No cuentes con \u00e9l para criticar a las instituciones. Las necesita, como Prometeo necesita su buitre&#8221;.<\/p>\n<p>\u2500Jean-Paul Sartre, <em>Saint Genet<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Uno<\/strong>. En ocasiones casi parece que se ha convertido en un asunto de aceptaci\u00f3n com\u00fan que el <em>camp <\/em>es radical, y la obra de teatro <em>Men <\/em>de Noel Greig y Don Milligan proporciona un ejemplo conveniente del proceso por el cual me imagino que eso sucede. <em>Men<\/em> se presenta a s\u00ed misma como una pol\u00e9mica contra la \u201cizquierda recta\u201d \u2500 una abstracci\u00f3n que encarna en uno o dos de sus personajes gay centrales, un enlace sindical en una factor\u00eda de las Midlands y, en secreto el amante de Gene, un macho gay masculino y <em>camp<\/em> para el cual la obra intenta solicitar una reverencia atontada y falta de sentido cr\u00edtico. Su relaci\u00f3n se ve como continuista con los patrones dominantes de las relaciones heterosexuales, y es presentada como sin\u00f3nimo de ellas, aunque no hay ning\u00fan intento de considerar, o incluso reconocer, las presiones sociales que han ido en producir la similitud. La obra concluye que la lucha pol\u00edtica con la que Richard, el enlace sindical, est\u00e1 comprometido en el trabajo, puede ser asimilada por los propulsores de poder \u201cf\u00e1licos\u201d (no se nos permite olvidar que \u00e9l es conocido por sus compa\u00f1eros de trabajo como Dick), y ofrece, en el quejumbroso gemido de Gene de \u201cSocialism is about me\u201d, lo que se necesita para ser el \u00e9nfasis correctivo. C\u00f3mo el \u201csocialismo\u201d debe definirse o en qu\u00e9 manera, exactamente, puede decirse acerca de Gene que no son asuntos que la obra encuentre adecuados para discutir, aunque queda claro que las actividades de Richard (de las que las mujeres trabajadoras son enf\u00e1ticamente excluidas excepto, en una instancia, como las \u201cv\u00edctimas\u201d de una acci\u00f3n huelguista) est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de lo burdo. En efecto, la relaci\u00f3n \u00edntima de Gene con el socialismo es en gran medida dada por sentada. Su ignorancia de, e indiferencia hacia, la pol\u00edtica, es repetidamente acentuada, a\u00fan as\u00ed est\u00e1 de alg\u00fan modo instintivamente en l\u00ednea con los medios adecuados de acci\u00f3n pol\u00edtica; en la escena final, Gene se convierte en el medio no solo para una serie de aforismos vagos y tendenciosos acerca del patriarcado (\u201cel Hombre como la Naturaleza aborrece un vac\u00edo\u201d) portentosamente pronunciados bajo el foco de atenci\u00f3n, sino tambi\u00e9n para los ejercicios de chivo expiatorio salvajes, crueles y santurrones de Richard, que est\u00e1 dotado con la responsabilidad moral para su opresi\u00f3n. <em>Men<\/em> concluye que Richard deber\u00eda permitirse convertirse en nervioso, sensual y afeminado \u2500un conjunto tan dudoso de Conductas Morales Positivas como el que cualquiera podr\u00eda razonablemente demandar\u2500 y se permite un final a lo <em>Casa de mu\u00f1ecas <\/em>en el que se nos demanda que lo tomemos como un triunfo de inteligencia radical. La confusi\u00f3n, desesperaci\u00f3n y auto-opresi\u00f3n de Richard no est\u00e1n ni aqu\u00ed ni all\u00e1. Todo es \u201csu culpa\u201d, y podemos tomar debida satisfacci\u00f3n en su castigo: su secreto culpable ha sido descubierto por sus compa\u00f1eros de trabajo, y sus justos merecidos est\u00e1n al alcance de la mano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El argumento que estoy intentado elaborar es que el <em>camp<\/em> de Gene es tomado como una validaci\u00f3n autom\u00e1tica del personaje. No tiene nada por lo que se le pueda recomendar m\u00e1s all\u00e1 de un cierto carisma superficial y unos pocos epigramas astutos, con todo, su mon\u00f3logo telef\u00f3nico <em>tour de force<\/em> de cinco minutos al final del primer acto es considerado lo suficientemente imponente para \u201csituar\u201d el retrato, en los treinta minutos precedentes, de la participaci\u00f3n pol\u00edtica de Richard. <em>Men<\/em> arriba a su evaluaci\u00f3n del <em>camp<\/em> por un simple proceso de elisi\u00f3n. La relaci\u00f3n Richard-Gene es \u201ccomo\u201d una relaci\u00f3n hombre\/mujer. Por tanto, el <em>camp<\/em> de Gene es continuista con la identificaci\u00f3n-mujer: o sea, es \u201ccomo\u201d un discurso feminista contra el patriarcado. Consecuentemente, el <em>camp<\/em> son los medios por los que los hombres gay se pueden convertir en mujeres-identificados = radicales = socialistas, y podemos continuar a<em>camp<\/em>ando y \u201csiendo nosotros mismos\u201d con perfecta ecuanimidad (el <em>camp<\/em>, por supuesto, se trata siempre de \u201cser uno mismo\u201d) en la serena garant\u00eda de que estamos en la vanguardia de la marcha cara el futura socialista. La obra no busca en ning\u00fan momento demostrar la validez de su espurio conjunto de proposiciones. Son simplemente datos, y como tales, se relacionan de manera significativa con ciertas asunciones caracter\u00edsticas del feminismo burgu\u00e9s. Juliet Mitchell ha argumentado, por ejemplo, que las luchas \u201cpol\u00edticas\u201d e \u201cideol\u00f3gicas\u201d son conceptual y pr\u00e1cticamente distintas, una para ser luchada por la clase trabajadora y la otra por el movimiento de las mujeres. Incluso va tan lejos como para sugerir en <em>Woman\u2019s Estate <\/em>que la revoluci\u00f3n debe venir ahora desde dentro de la burgues\u00eda. Gene, supuestamente clase trabajadora, es en gran medida un vocero de aspiraciones burguesas,\u00a0 y <em>Men<\/em> agrava la falacia de Mitchell tanto en su asimilaci\u00f3n acr\u00edtica del <em>camp <\/em>al feminismo como en su aserci\u00f3n impl\u00edcita de que no hay forma concebible de actividad pol\u00edtica organizada que no reitere subrepticiamente las estructuras de poder patriarcales.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Dos<\/strong>. El<em> camp s<\/em>iempre connota \u201cafeminamiento\u201d, no \u201cfeminidad\u201d. El hombre gay <em>camp<\/em> declara, la \u201cMasculinidad es una convenci\u00f3n opresiva a la que rechazo conformarme\u201d, pero su inconformidad depende a cada instante de la preservaci\u00f3n de la convenci\u00f3n que supuestamente rechaza \u2500en este caso, una aceptaci\u00f3n general de lo que constituye \u201cun hombre\u201d. El comportamiento <em>camp<\/em> es solo reconocible como una desviaci\u00f3n de una norma t\u00e1cita, y sin esa norma cesar\u00eda de existir; le faltar\u00eda definici\u00f3n. En ning\u00fan momento propone o puede proponer una cr\u00edtica radical de la norma misma. Siendo esencialmente un mero juego con signos convencionales dados, el <em>camp<\/em> simplemente reemplaza los signos de masculinidad con una parodia de los signos de feminidad y refuerza las definiciones sociales existentes de ambas categor\u00edas. El est\u00e1ndar de \u201clo masculino\u201d sigue siendo el punto fijo en relaci\u00f3n con el cual los hombres y mujeres gay emergen como \u201caquello que no es masculino\u201d.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Tres<\/strong>. El<em> camp<\/em> requiere del escalofr\u00edo de la transgresi\u00f3n, el sentido de la perversidad en relaci\u00f3n con las normas burguesas que caracterizan la degeneraci\u00f3n del impulso rom\u00e1ntico en la segunda mitad del siglo XIX y que culmina en Inglaterra con el esteticismo y en Francia con la <em>decadencia<\/em>. El <em>camp <\/em>es una versi\u00f3n domesticada de la \u00e9pica de transgresi\u00f3n aristocr\u00e1tica, anarquista, una brecha en el decoro que ya no conmociona y que ha servido para confirmar la existencia de una categor\u00eda especial de persona \u2500el macho homosexual. El propio t\u00e9rmino \u201cun homosexual\u201d (del cual, finalmente, el t\u00e9rmino \u201c una persona gay\u201d es solo la recuperaci\u00f3n, aunque una progresiva) define no un objeto de elecci\u00f3n del cual cada individuo es capaz, sino un tipo con modos de comportamiento y respuesta caracter\u00edsticos. Sartre ha analizado, en relaci\u00f3n con Genet, el proceso por el cual un determinado imperativo social (\u201cHe sido emplazado en tal-y-tal rol\u201d) puede ser transformado en una elecci\u00f3n existencial (\u201cPor lo tanto tomar\u00e9 la iniciativa de adoptarlo\u201d); ese proceso describe la complicidad fundamental\u00a0 de lo que puede semejar ser un acto de autodeterminaci\u00f3n. El <em>camp<\/em> es colaborativo en ese sentido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Cuatro<\/strong>. La \u201csubversi\u00f3n\u201d necesita ser evaluada no en t\u00e9rminos de una cualidad que es supuestamente apropiada para un fen\u00f3meno sino como una relaci\u00f3n entre un fen\u00f3meno y su contexto \u2500esto es, din\u00e1micamente. Ser Quentin Crisp en los a\u00f1os treinta es un asunto muy diferente al de ser Quentin Crisp en el a\u00f1o 1978. Lo que una vez fue una afrenta ahora se ha convertido en parte del rico espect\u00e1culo de la vida. La amenaza ha sido desactivada \u2500y desactivada porque siempre fue superficial. El <em>camp <\/em>es individualista y apol\u00edtico, e incluso en sus momentos m\u00e1s perturbadores, pide poco m\u00e1s que una sala de estar. La observaci\u00f3n de Susan Sontag de que \u201clos homosexuales han apuntalado su integraci\u00f3n en la sociedad promocionando\u201d la sensibilidad <em>camp<\/em> me parece exacta y, en su exactitud, bastante condenatoria. Es necesario, al hacer tal juicio, disociarse uno mismo de cualquier forma simple de moralismo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Claramente, hasta hace muy poco, las maneras de ser gay han estado tan extraordinariamente limitadas que la posibilidad de ser radicalmente gay simplemente no ha surgido en la mayor\u00eda de los casos. Pero en un contexto contempor\u00e1neo, el<em> camp<\/em> gay parece poco m\u00e1s que una especie de anest\u00e9sico, permitiendo a uno permanecer dentro de relaciones opresivas mientras disfruta de la ilusoria confianza de que las est\u00e1 desobedeciendo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Cinco<\/strong>. La creencia en alg\u00fan tipo de homosexualidad \u201cesencial\u201d produce, l\u00f3gicamente, el concepto de Jack Babuscio de \u201cla sensibilidad gay\u201d, del cual el<em> camp<\/em> es supuestamente la expresi\u00f3n. \u201cDefino la sensibilidad gay como una energ\u00eda creativa reflejando una conciencia que es diferente del <em>mainstream<\/em>; una conciencia elevada de ciertas complicaciones humanas del sentimiento que brota del hecho de la opresi\u00f3n social; en resumidas cuentas, una percepci\u00f3n del mundo que est\u00e1 coloreada, moldeada, dirigida y definida por el hecho de la homesexualidad de uno\u201d. Esta formulaci\u00f3n contiene dos proposiciones falsas: (a) Que existe alg\u00fan tipo de \u201cconciencia<em> mainstream<\/em>\u201d indiferenciada de la que los gays, por el mero hecho de ser gays, son absueltos; y (b) que una \u201cpercepci\u00f3n del mundo que es\u2026 definida por el hecho de la homesexualidad de uno\u201d necesariamente involucra una \u201cconciencia elevada\u201d de cualquier cosa (excepto, por supuesto, de la homosexualidad de uno). Ciertamente aceptar\u00eda que la opresi\u00f3n crea el potencial para una distancia cr\u00edtica de (y acci\u00f3n en contra) la sociedad opresora, pero uno solo tiene que considerar las varias formas de la \u201cconciencia negativa\u201d para percibir que la realizaci\u00f3n de ese potencial depende de otros elementos de la situaci\u00f3n espec\u00edfica de uno.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No es el caso claramente que el hecho de la opresi\u00f3n implique un entendimiento conceptual de la base de la opresi\u00f3n, o que el hecho de pertenecer a un grupo oprimido implique una conciencia ideol\u00f3gica. La \u201cconciencia\u201d (que es, en s\u00ed misma, un t\u00e9rmino poco \u00fatil) no est\u00e1 determinada por la orientaci\u00f3n sexual, ni hay una \u201csensibilidad gay\u201d. El lugar ideol\u00f3gico de cualquier individuo en cualquier momento es el sitio de la intersecci\u00f3n de cualquier n\u00famero de fuerzas determinantes, y el sentido de uno mismo como \u201cgay\u201d es un producto determinado de esa intersecci\u00f3n \u2500no un determinante del mismo. Parece extra\u00f1o, en cualquier caso, citar como ejemplar de una sensibilidad gay un fen\u00f3meno que es caracter\u00edsticamente masculino y con el que muchos hombres gay sienten poca simpat\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Seis<\/strong>. El fracaso para concebir una teor\u00eda de la ideolog\u00eda es continuista con una teor\u00eda insostenible de la elecci\u00f3n. Sontag, adoptando un modelo conductista resumidamente crudo, se\u00f1ala que \u201cel gusto gobierna toda respuesta humana libre \u2500en tanto opuesta a maquinal\u2500\u201d, y asocia \u201cgusto\u201d con una individualidad et\u00e9rea que transciende la \u201cprogramaci\u00f3n\u201d social. Babuscio desarrolla la misma l\u00ednea argumental: \u201cLas prendas y el decorado, por ejemplo, pueden ser medios para afirmar la identidad de uno, as\u00ed como una forma de justificaci\u00f3n en una sociedad que niega la validez esencial de uno\u2026 Por medios como estos uno intenta convertirse en lo que quiere, ejercitar alg\u00fan control sobre su entorno\u201d. Ning\u00fan escritor parece consciente que, tal y como est\u00e1n usadas aqu\u00ed, \u201cidentidad\u201d y \u201clibertad\u201d son t\u00e9rminos problem\u00e1ticos. Para explicar el hecho de que los hombres gay gravitan hacia ciertas profesiones uno tiene que aducir la \u201cidentidad social desacreditada\u201d de los gays como el factor determinante de la elecci\u00f3n en vez de sugerir que la elecci\u00f3n alivia la identidad social desacreditada. Las profesiones en las que la homosexualidad masculina ha sido tradicionalmente tolerada (el teatro, la moda, decoraci\u00f3n de interiores, entre otras) son tambi\u00e9n aquellas en las que las mujeres han sido capaces de comandar un grado de autonom\u00eda personal sin amenazar la supremacia masculina en lo m\u00e1s m\u00ednimo, desde que los \u201chombres reales\u201d, por definici\u00f3n, menospreciar\u00edan estar involucrados en ellas. Es escasamente permisible explicar la asociaci\u00f3n del hombre gay con las profesiones de \u201clujo\u201d en t\u00e9rminos de una colecci\u00f3n de individuos que descubren, por alguna coincidencia milagrosa, que la aserci\u00f3n de su identidad les conduce a una personalidad singular.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Siete<\/strong>. Cualesquiera que sean las diferencias en sus argumentos, los tres discursos sobre el<em> camp<\/em> m\u00e1s elaborados hasta la fecha (Sontag, Babuscio, Richard Dyer) est\u00e1n de acuerdo en que el gusto<em> camp<\/em> es una cuesti\u00f3n de \u201cestilo\u201d y \u201ccontenido\u201d, ignorando el hecho de que el estilo describe un proceso de significado. La actitud <em>camp<\/em> es un modo de percepci\u00f3n por el cual los artefactos se convierten en el objeto de un escrutinio detenido, o fetichista. No lo \u201cve todo entrecomillado\u201d, sino entre par\u00e9ntesis; es un solvente del contexto. Lejos de ser un medio para la desmitificaci\u00f3n de los artefactos, como afirma Dyer, el <em>camp<\/em> es un medio por el que ese an\u00e1lisis es pospuesto perpetuamente. (\u201cBeing\u201d) El pasaje del \u201cobjeto determinado\u201d al \u201cfetiche\u201d preserva al objeto a salvo y tranquilizadoramente en un vac\u00edo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Ocho<\/strong>. Todos los analistas del<em> camp <\/em>llegan eventualmente al mismo dilema. Por un lado, el <em>camp<\/em> \u201cdescribe aquellos elementos en una persona, situaci\u00f3n o actividad que expresan, o son creados, por una sensibilidad gay\u201d (esto es, el <em>camp<\/em> es un atributo de algo). Por el otro, \u201cel <em>camp<\/em> reside en gran medida en el ojo del que mira\u201d (esto es, el <em>camp<\/em> es atribuido a alguien). (Babuscio). Esto \u00faltimo me parece correcto en la mayor\u00eda de los casos y la tendencia generalizadora indica muy claramente la facilidad esencial del <em>camp<\/em>. El <em>camp<\/em> intenta asimilar todo como su objeto y luego reduce todos los objetos a un conjunto de t\u00e9rminos. Es un lenguaje de empobrecimiento: es a la vez reductivo y no anal\u00edtico, los dos yendo de la mano y determinando el uno al otro. Como un fen\u00f3meno gay, el <em>camp<\/em> es un medio de traer al mundo al alcance de uno, de acomodarlo \u2500no de cambiarlo o conceptualizar sus relaciones. Los objetos, im\u00e1genes, valores, relaciones de opresi\u00f3n pueden ser recuperados adoptando el simple expediente de redescribirlos; el lenguaje del <em>camp <\/em>casi sugiere, a veces, una forma de censura en el sentido freudiano. Hay, por supuesto, un cierto modo de esteticismo contempor\u00e1neo que es consciente del concepto de<em> camp<\/em> y cuyos objetos son construidos desde dentro de esa competencia; como regla, no obstante, la concepci\u00f3n del <em>camp <\/em>como una propiedad o plantea la pregunta o produce esas peri\u00f3dicas enajenaciones mentales del ensayo de Sontag, en las cuales Alexander Pope y Mozart pueden ser reclamados para el patrimonio<em> camp<\/em> como maestros del formalismo rococ\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Nueve<\/strong>. De acuerdo con Dyer, John Wayne y Richard Wagner pueden ser <em>camp<\/em>. Percibir a Wayne como<em> camp <\/em>es, en un nivel, simplemente demasiado f\u00e1cil, y no produce ning\u00fan argumento acerca de la masculinidad que no ganar\u00eda instant\u00e1neamente la concurrencia de cualquier lector con amor propio de <em>Daily Telegraph<\/em>. Por supuesto, la \u201cmanera de ser un hombre\u201d de Wayne es un constructo social, como lo son todas las \u201cmaneras de ser un hombre\u201d \u2500incluyendo la manera<em> camp<\/em>\u2500 e indicar eso no parecer particularmente significativo. En otro nivel, \u00bfqu\u00e9 \u201cJohn Wayne\u201d? \u00bfEl Wayne que aboga, dentro y fuera de la pantalla, por la pol\u00edtica de Lyndon Johnson en Vietnam\u00a0 y el macartismo, o el Wayne de los w\u00e9sterns de John Ford? Wayne \u201csignifica\u201d cosas muy diferentes en los dos casos, y aunque esos significados est\u00e1n \u00edntimamente relacionados no pueden ser reducidos el uno al otro. Percibir a Wayne meramente como un icono de \u201cvirilidad\u201d, de la que puede ser desacreditado desde, aparentemente, una posici\u00f3n de neutralidad ideol\u00f3gica es o complaciente o filisteo. Similarmente, considerar a Wagner como<em> camp<\/em> es, en un nivel, solo tonto, y no se puede tolerar m\u00e1s que otros tipos de tonter\u00edas porque se enmascare como an\u00e1lisis cr\u00edtico. En otro nivel, previene la discusi\u00f3n de problemas reales levantados por la m\u00fasica de Wagner y el culto de Bayreuth (la discusi\u00f3n iniciada por Friedrich Nietzsche) y culmina corroborando la vulgar cr\u00edtica burguesa del \u201cromanticismo exagerado\u201d de Wagner. La \u201cperspicacia <em>camp<\/em>\u201d, en este y otros muchos casos, es poco m\u00e1s que el otro lado de una variante del peor tipo de liberalismo derechista.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Diez<\/strong>. En su ensayo, Babuscio intenta construir una relaci\u00f3n entre el <em>camp <\/em>y la iron\u00eda que, transpira, se convierte en la misma contradicci\u00f3n sin resolver como aquella que aflige la definici\u00f3n del <em>camp<\/em> mismo. \u201cLa iron\u00eda es la materia del <em>camp<\/em>, y se refiere aqu\u00ed a cualquier contraste altamente incongruente entre un individuo o cosa y su contexto o asociaci\u00f3n\u201d. Al final del p\u00e1rrafo, la iron\u00eda se ha convertido en un asunto de la \u201cpercepci\u00f3n de la incongruencia\u201d. Se debe observar, primero, que la iron\u00eda es malamente definida: no involucra la incongruencia, y no es, y no puede ser, \u201csujeto de estudio\u201d. La iron\u00eda es una operaci\u00f3n del discurso que establece un complejo de tensiones entre lo que es dicho y varias calificaciones o contradicciones generadas por el proceso del decir. Adem\u00e1s, es dif\u00edcil ver en qu\u00e9 manera cualquiera de los \u201ccontrastes incongruentes\u201d ofrecidos como ejemplares de la iron\u00eda<em> camp<\/em> se relacionan ya sea con el <em>camp<\/em>, con la iron\u00eda, o con \u201cla sensibilidad gay\u201d. \u00bfDebemos asumir que, porque \u201csagrado\/profano\u201d es una pareja incongruente, una gran cantidad de literatura medieval es<em> camp<\/em>? M\u00e1s importante, Babuscio ignora la distinci\u00f3n crucial entre el tipo de escrutinio que disuelve las fronteras para demostrar su insustancialidad \u2500o los sistemas de valores que las refuerzan\u2500 y el tipo de escrutinio que meramente busca confirmar que est\u00e1n all\u00ed. Como una l\u00f3gica de la \u201ctransgresi\u00f3n\u201d, el <em>camp <\/em>pertenece a la segunda clase. Si la transgresi\u00f3n de las fronteras alguna vez ha amenazado con producir la redefinici\u00f3n de las mismas, el estremecimiento se perder\u00eda, la excitaci\u00f3n del \u201calgo equivocado\u201d desaparecer\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Once<\/strong>. Babuscio cita a Oscar Wilde \u2500\u201dEs a trav\u00e9s del Arte, y a trav\u00e9s del Arte solo, que nos podemos escudar de los s\u00f3rdidos peligros de la existencia real\u201d\u2500 y a\u00f1ade, con aprobaci\u00f3n, \u201cEl epigrama de Wilde apunta a un aspecto crucial de la est\u00e9tica <em>camp<\/em>: su oposici\u00f3n a la moral puritana\u201d. Al contrario, el epigrama es una expresi\u00f3n suprema de la moral puritana, que puede ser casi definida por su revulsi\u00f3n del peligro y miseria de lo real. El puritanismo encuentra su cl\u00e1usula de escape en la aspiraci\u00f3n del alma individual hacia Dios, en una relaci\u00f3n con la que el mundo es como mucho irrelevante y, en el peor de los casos, hostil, y Wilde simplemente redefine la salida de emergencia en t\u00e9rminos est\u00e9ticos. Sartre observa de Genet que \u201cLa Belleza del esteta es maldad disfrazada de virtud\u201d. Lo reformular\u00eda para que se lea: \u201cEl aislamiento del estilo es el truco sucio del esteta sobre el concepto de valor, y la necesidad constante de analizar y reconstruir conceptos de valor\u201d.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Doce<\/strong>. E<em>l camp<\/em> es cr\u00f3nicamente reacio a los juicios de valor, en parte por elecci\u00f3n (la evaluaci\u00f3n se siente que involucra la discriminaci\u00f3n entre varios contenidos, y as\u00ed pertenecer al reino de la \u201cAlta Cultura\u201d, \u201cSeriedad Moral\u201d, etc.), y en parte por defecto: la obsesi\u00f3n con el \u201cestilo\u201d entra\u00f1a tanto una asombrosa irresponsabilidad con el tono como un rechazo a reconocer que los estilos son necesariamente los portadores de actitudes, juicios, valores y asunciones de las cuales es necesario ser consciente, y entre las cuales es necesario discriminar. \u201cEl g\u00e9nero de terror, en particular, es susceptible a la interpretaci\u00f3n <em>camp<\/em>. No todos los filmes de terror son <em>camp<\/em>, por supuesto; solo aquellos que aprovechan al m\u00e1ximo las convenciones estil\u00edsticas para expresar sensaciones instant\u00e1neas, entusiasmos, personalidades definidas agudamente, escandalosos e \u201cinaceptables\u201d sentimientos, y as\u00ed sucesivamente\u201d. (Babuscio)<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfQu\u00e9 es la \u201csensaci\u00f3n instant\u00e1nea\u201d? O, por ende, \u00bfla sensaci\u00f3n que no es instante? \u00bfY qu\u00e9 son las \u201cconvenciones estil\u00edsticas\u201d? Las convenciones de una pel\u00edcula de terror son complejas y significativas, y no pueden ser discutidas en t\u00e9rminos de un ap\u00e9ndice chic a un contenido que es de alg\u00fan modo separable de ellas. Ciertamente, los filmes de terror expresan \u201csentimientos inaceptables\u201c \u2500en efecto, existen para hacer eso\u2500 pero leerlos como \u201cescandalosos\u201d en el sentido <em>camp<\/em> es protegerse a uno mismo de su extravagancia real, recuperarlos como objetos de \u201cbuen-mal gusto\u201d (que es lo que los cr\u00edticos burgueses hacen de todos modos). Una vez que uno ha efectuado la distinci\u00f3n imposible e insignificante entre las \u201cconsideraciones morales y est\u00e9ticas\u201d (Babuscio), se convierte en perfectamente factible asociar la inteligencia cr\u00edtica de las pel\u00edculas de Josef von Sternberg con lo coqueto, vulgar, fantas\u00edas sexistas de los musicales de Busby Berkeley, o confundir la complicidad grotesca de la personalidad de Mae West con el \u201cexceso\u201d de la interpretaci\u00f3n de Jennifer Jones en <em>Duel in the Sun<\/em> (King Vidor, 1946) o de Bette Davis en <em>Beyond the Forest<\/em> (Vidor, 1949), donde el exceso es una funci\u00f3n de una cr\u00edtica activa de los roles de g\u00e9nero opresivos. Aunque aparentemente demande nuevos criterios de juicio, el <em>camp<\/em> est\u00e1 mientras tanto consintiendo silenciosamente los antiguos. Meramente se apodera de est\u00e1ndares existentes de \u201cmal gusto\u201d e insiste en que gusten.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Trece<\/strong>. El <em>camp<\/em> tiene un cierto valor m\u00ednimo, en contextos restringidos, como una forma de <em>\u00e9pater le bourgeois<\/em>, pero el placer (en s\u00ed mismo genuino y suficientemente v\u00e1lido) de escandalizar a ciudadanos firmes no deber\u00eda ser confundido con el radicalismo. Todav\u00eda menos deber\u00eda \u201cla muy ajustada convivencia que hace tan bueno ser una de las reinas\u201d, en la frase de Dyer, ser ofrecido como un modelo constructivo de \u201ccomunidad en opresi\u00f3n\u201d. (Dyer, \u201cBeing\u201d). Las connotaciones positivas \u2500una insistencia en la otredad de uno, un rechazo de pasar como <em>straight<\/em>\u2500 est\u00e1n tan irremediablemente comprometidas por la complicidad en las formulaciones tradicionales, opresivas, de esa otredad, que \u201c<em>camping around<\/em>\u201d es a menudo poco m\u00e1s que ser \u201cuno de los chicos\u201d en la marquesina rosa. No deber\u00edamos, <em>al rebufo<\/em> de Dyer, sentirlo incumbente en nosotros defender el<em> camp <\/em>bajo los cargos de \u201cdefraudar al flanco\u201d o querer ser John Wayne. El <em>camp<\/em> es simplemente una manera en la que los hombres gays han recuperado su opresi\u00f3n, y necesita ser criticado como tal.<\/p>\n<figure id=\"attachment_5633\" aria-describedby=\"caption-attachment-5633\" style=\"width: 1200px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Frantz-Fanon-Black-Skin-White-Mask-Isaac-Julien-1995.png\" alt=\"Frantz Fanon Black Skin White Mask Isaac Julien 1995\" width=\"1200\" height=\"720\" class=\"size-full wp-image-5633\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Frantz-Fanon-Black-Skin-White-Mask-Isaac-Julien-1995.png 1200w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Frantz-Fanon-Black-Skin-White-Mask-Isaac-Julien-1995-300x180.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Frantz-Fanon-Black-Skin-White-Mask-Isaac-Julien-1995-1024x614.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Frantz-Fanon-Black-Skin-White-Mask-Isaac-Julien-1995-768x461.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-5633\" class=\"wp-caption-text\"><em>Frantz Fanon: Black Skin, White Mask<\/em> (Isaac Julien, 1995)<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>For Interpretation: Notes Against Camp (1979) por Andrew Britton en\u00a0Britton on Film: The Complete Film Criticism of Andrew Britton. Editado por Barry Keith Grant. Con una introducci\u00f3n de Robin Wood. Wayne State University Press, Detroit,<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[367,23],"tags":[159,817,405,818,816,305,406],"class_list":["post-5625","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-revista","category-traducciones","tag-159","tag-andrew-britton","tag-beyond-the-forest","tag-busby-berkeley","tag-duel-in-the-sun","tag-josef-von-sternberg","tag-king-vidor"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5625"}],"collection":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5625"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5625\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5638,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5625\/revisions\/5638"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5625"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5625"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5625"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}