{"id":5815,"date":"2023-06-30T05:45:19","date_gmt":"2023-06-30T05:45:19","guid":{"rendered":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=5815"},"modified":"2023-06-30T07:06:22","modified_gmt":"2023-06-30T07:06:22","slug":"la-republica-de-los-suenos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=5815","title":{"rendered":"LA REP\u00daBLICA DE LOS SUE\u00d1OS"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Schwestern oder Die Balance des Gl\u00fccks<\/em> (Margarethe von Trotta, 1979)<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Schwestern-oder-Die-Balance-des-Glucks-Margarethe-von-Trotta-1.png\" alt=\"Schwestern oder Die Balance des Gl\u00fccks Margarethe von Trotta 1\" width=\"960\" height=\"576\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5819\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Schwestern-oder-Die-Balance-des-Glucks-Margarethe-von-Trotta-1.png 960w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Schwestern-oder-Die-Balance-des-Glucks-Margarethe-von-Trotta-1-300x180.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Schwestern-oder-Die-Balance-des-Glucks-Margarethe-von-Trotta-1-768x461.png 768w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">Estamos pasando una \u00e9poca de enmiendas vitales. Nuestra propia historia acorrala las decisiones que debemos tomar sin demora para ajustar, de cualquier manera, la cotidianeidad circundante a los ideales que tanto ansiamos proteger, alcanzar. A\u00f1os de grandes \u00e9picas privadas, ideas bati\u00e9ndose en el terreno inmenso que separa a varios amigos \u2500manchegos, catalanes, gallegos\u2500, intentando atenerse, ser fieles, a una palabra que ellos creen de posibilidades metam\u00f3rficas inagotables: el tiempo, m\u00e1s bien el verbo, emitir\u00e1 el \u00faltimo juicio sobre las contradicciones que nos cercan. Drogadictos de un diletantismo suicida, sabedores de los l\u00edmites de humanismos cada vez m\u00e1s idealistas, perdiendo contacto la puesta en juego de valores est\u00e9ticos con la trampeada<em> realidad<\/em> inmediata, manifiestos insobornables que no logran traspasarse a la construcci\u00f3n escaparatista del yo, de cara a los transe\u00fantes, tirados en la calle, caminando por la acera, una voluntad de poder que finalmente no tendr\u00eda otro remedio que pregonar a la indiferente ciencia, estamparse contra el vencimiento de una sociedad cuyas depresiones ni siquiera guardan el encanto rom\u00e1ntico del malditismo, tan rodeadas como est\u00e1n ahora de electrodom\u00e9sticos en miniatura con los que matarse la vista mientras se cosecha un enorme desamparo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Anna vive as\u00ed, sumida en Hamburgo, ciudad id\u00f3nea para encallar, revivir eternamente el libro de cuentos de la infancia, volver una y otra vez en <em>travelling<\/em> de avance incesante hacia el espesor del bosque mientras el diafragma se cierra, vertiendo las prosecuciones del pasado en rechazos convulsivos que enclaustran la violencia mental en p\u00e1ginas de diario. Uno quiere estar donde las cosas pasan. Al verse acorralada entre un innombrable deseo no cumplido, un sue\u00f1o inn\u00famero de noche extranjera, se corre el riesgo de tan solo conseguir ver belleza en tiznes de aquello que no sucedi\u00f3, en las fotograf\u00edas que conservamos en las cuales observamos aquellos primeros meses de feliz ignorancia, mirada de miedo dulce, sin pa\u00f1ales, cerrando los p\u00e1rpados ante el agua que nos echan sobre la cabeza, temerosos, curiosos ante el giro de la historia que no conocemos. En este Hamburgo surge un paisaje eminentemente nocturno, tendente hacia las horas plenas de la madrugada, aquellas que disfruta Klausen, portero de la empresa, bajo un trozo de cielo germano que divisar\u00e1 desde su retaguardia, ante \u00e9l pasa Anna, mas solo en contadas ocasiones, pues es su hermana, Maria, la que horada el horario de oficina, secretaria constante, espl\u00e9ndida con la l\u00ednea jer\u00e1rquica, sobrepasando sus m\u00e1s inmediatas obligaciones. El drama comienza al colisionar los climas consangu\u00edneos, la que obedece de d\u00eda y la que se rebela de noche, la que intenta escapar a las cinco de la ma\u00f1ana en un suicida noctambulismo, haciendo caso omiso de consejos resabiados, fr\u00edos, los de la hermana intachable. El sacerdocio del trabajo, las monjas del serm\u00f3n laboral, conscientes de que en un mundo de hombres no todas tendr\u00e1n la misma predisposici\u00f3n, una vez acabada la tirana educaci\u00f3n, a salir a la sociedad haciendo valer, desde cero, sus principios. \u00bfY si con ello debemos olvidarlo todo? \u00bfNo resulta insoportable recomenzar el andamiaje de veinti\u00fan a\u00f1os ut\u00f3picos encauzados desde la segunda edad de la vida a desbaratar lo que m\u00e1s en secreto vel\u00e1bamos?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Despu\u00e9s de tantos filmes polacos y h\u00fangaros vistos en invierno y primavera coet\u00e1neos al que nos concierne, esta encrucijada de car\u00e1cter europeo la sentimos m\u00e1s que nunca desde las posibilidades mediadoras del 1.66 : 1, cuesta apartar de uno la condici\u00f3n de espectador, de distancia insalvable ante una frontalidad quebrada, una relaci\u00f3n de aspecto ideal en la que el cine de Europa Occidental ha intentado saldar su cuenta con el teatro, lejana la posibilidad de extender el curso de una experiencia sin corrosi\u00f3n de registro, sin temor a embellecer el mundo y ser fiel a sus vaivenes mentales, tambi\u00e9n leales a esa confianza en el cuello movedizo como \u00fanico posible movimiento del cuerpo humano, manifestado en panor\u00e1micas r\u00fasticas, engarzados los planos unos a otros con empalmes donde casi logramos ver las junturas. La autarqu\u00eda tan cultivada en los a\u00f1os 70, intentando reclamar para el cine el pedazo de realidad insobornable y terca, que supuestamente sus or\u00edgenes y estatuto merec\u00edan; hoy en d\u00eda esos fueros de rigor por omisi\u00f3n, estatuas petrificadas viendo un plano desarrollarse de silencio a espasmo espont\u00e1neo, ya no guardan relaci\u00f3n con el mundo recobrando significantes perdidos, ni con la instauraci\u00f3n de una contrapol\u00edtica, m\u00e1s bien son ejercicios de ajados cin\u00e9filos que han olvidado, tan seguros como est\u00e1n en su c\u00edrculo de Cineclub Europeo, que una autarqu\u00eda no es para siempre, que los t\u00e9rminos de la batalla hay que reconsiderarlos, jugar a tricotar como Duras, a corrosionar como Pasolini, a dilatar como Akerman, pasados cuarenta oto\u00f1os, ya semeja una adherencia a tiempos tan precocinados como los de cualquier gran cadena televisiva, una connivencia desagradable, cines vac\u00edos donde esperar la pr\u00f3xima panor\u00e1mica de 360 grados que rompa el insoportable sometimiento a una duraci\u00f3n inexplicable, de un ego\u00edsmo tal que incapaces son de establecer un m\u00ednimo juego con los tama\u00f1os del plano, aunque sea para volver a concedernos, tan derrotados que estamos, la posibilidad de ver un rostro hermoso gesticular a algo m\u00e1s que apat\u00eda en profundidad de campo chata. S\u00ed, \u201ccontra la ciencia\u201d, dir\u00e1n ellos, \u201cal suicidio\u201d, corregiremos nosotros, al <em>seppuku<\/em>, de un lado, la imposici\u00f3n, del otro, la autoimposici\u00f3n, en el medio, Von Trotta, a dos mundos, Anna.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Volvemos a esta relaci\u00f3n de aspecto, 1.66 : 1, porque es sencillo observar lo que de mediatizante puede alcanzar en potencia, manteniendo un proscenio desde el que nos situamos como espectadores, por lo tanto no abandonando una frontalidad que nos hace conscientes de la imposibilidad de escabullirnos por completo <em>dentro<\/em> de la escena, las posibilidades limitadas de los cuatro lados del rect\u00e1ngulo, del encuadre, ventana de luz, la tensi\u00f3n surge al comprobar la habilidad, querencia, de Von Trotta al mover el aparato, a trav\u00e9s del entorno, entre los cuerpos, estableciendo relaciones que rebasan el sustantivo cambio unilateral, inclinaci\u00f3n de cuello, una m\u00e1quina introduci\u00e9ndose en la representaci\u00f3n, tirando de ella, alcanzando un punto intermedio de volubilidad de formas que lleva un paso m\u00e1s adelante lo que luego Raymonde Carasco no consigui\u00f3 apuntalar en <em>Rupture<\/em> (1989), filme de mimbres dram\u00e1ticos afines, de sonambulismos agrupables, que terminaba haci\u00e9ndose peque\u00f1o en sus limitaciones, un facs\u00edmil de tiempos mejores, herencias sadianas puestas en escena quejumbrosamente, opacidades a medio cocer, y bastaba con desarrollar algo m\u00e1s la escena, deseo sincero de Pialat, convencido de la tozudez francesa en mantener \u00e1ngulo, frontalidad, sin variaciones, no tomando el riesgo de recorrer el espacio, aun con la conciencia de la hosquedad muy presente. Von Trotta y Franz Rath \u2500director de fotograf\u00eda\u2500 acompa\u00f1an, relacionan, avanzan, retroceden, var\u00edan la relaci\u00f3n de los personajes con el objetivo en una misma toma, y a la vez su posici\u00f3n con respecto al fondo desenfocado o no, toman a los cuerpos de los pies a la cabeza tanto como de la testa a la cadera, y de una posici\u00f3n a otra viajamos en el transcurso de una escena, no necesariamente desde fuera, pero s\u00ed con esa peque\u00f1\u00edsima conciencia de una frontalidad no desechada, un registro que sigue a flote, tanto es as\u00ed que al ausentarse del apartamento, la oficina, <em>pub<\/em>, el exterior parece provenir del sue\u00f1o m\u00e1s v\u00edvido, los colores adquieren una vibraci\u00f3n evidente, y el contraste beneficia, connota el acuario precedente, herman\u00e1ndose con la materia negra de otros filmes bien amados: cuando irrumpe el mar, la arboleda, el mal sue\u00f1o, la pesadilla, huimos del teatro problematizado, del registro contravenido, entramos ya con ambages en la mente de un cine que nos subyuga y propulsa hacia un nuevo tiempo aun por ocupar, el tiempo que en los noventa hollaron Patricia Rozema, Rebecca Miller, Elaine Proctor, un poco antes Ann Turner, la filmaci\u00f3n de una naturaleza brava que, luego de agotar todas las relaciones posibles entre cuatro paredes, aqu\u00ed alemanas, urbanas, con olor a modernidad desfalleciente, invernadero asfixiante, protesta con su mero movimiento, su necesidad de ser filmada simplemente sucedi\u00e9ndose. <em>Schwestern oder Die Balance des Gl\u00fccks <\/em>escapa por minutos a sus jaulas de cristal y madera, y permite pasar las olas, el aire, los \u00e1rboles, la hierba, todo aquello que tras las ventanas impide ser colonizado bajo una c\u00e1mara fija aumentando esta insoportable orfandad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las \u00e9pocas cambian, personas indecisas seguir\u00e1n viendo la vida a trav\u00e9s de los ojos de otros, hijas, amigas, proyectando el pasado que no tuvieron intentando manchar las quimeras del ser pr\u00f3ximo, criando casi sin darse cuenta un matadero de embalsamados destinos en par\u00e1lisis. Procuramos olvidar, seguir adelante, aun a riesgo de deslizarnos todav\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de un entorno que ya no soporta ver otra cosa que su propia imagen vomitada en espejos el\u00e9ctricos, ay lo que har\u00edamos, lo que llegar\u00edamos a hacer, lo que llegar\u00eda Anna a hacer, lo que contin\u00faa haciendo, despu\u00e9s del fin de su existencia, todav\u00eda actriz peligrosa dentro de una escena inacabada, el sobrante de la funci\u00f3n no rematada, es ya la pesadilla de los otros, el rostro que aparece en noches con soga recordando que la cuenta todav\u00eda no se ha saldado.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Schwestern-oder-Die-Balance-des-Glucks-Margarethe-von-Trotta-2.png\" alt=\"Schwestern oder Die Balance des Gl\u00fccks Margarethe von Trotta 2\" width=\"960\" height=\"576\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5820\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Schwestern-oder-Die-Balance-des-Glucks-Margarethe-von-Trotta-2.png 960w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Schwestern-oder-Die-Balance-des-Glucks-Margarethe-von-Trotta-2-300x180.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Schwestern-oder-Die-Balance-des-Glucks-Margarethe-von-Trotta-2-768x461.png 768w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Schwestern-oder-Die-Balance-des-Glucks-Margarethe-von-Trotta-3.png\" alt=\"Schwestern oder Die Balance des Gl\u00fccks Margarethe von Trotta 3\" width=\"960\" height=\"576\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5821\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Schwestern-oder-Die-Balance-des-Glucks-Margarethe-von-Trotta-3.png 960w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Schwestern-oder-Die-Balance-des-Glucks-Margarethe-von-Trotta-3-300x180.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Schwestern-oder-Die-Balance-des-Glucks-Margarethe-von-Trotta-3-768x461.png 768w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Schwestern-oder-Die-Balance-des-Glucks-Margarethe-von-Trotta-4.png\" alt=\"Schwestern oder Die Balance des Gl\u00fccks Margarethe von Trotta 4\" width=\"960\" height=\"576\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5822\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Schwestern-oder-Die-Balance-des-Glucks-Margarethe-von-Trotta-4.png 960w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Schwestern-oder-Die-Balance-des-Glucks-Margarethe-von-Trotta-4-300x180.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Schwestern-oder-Die-Balance-des-Glucks-Margarethe-von-Trotta-4-768x461.png 768w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p><em>A la cabeza de mis propios actos,<br \/>\n<\/em><em>corona en mano, batall\u00f3n de dioses,<br \/>\n<\/em><em>el signo negativo al cuello, atroces<br \/>\n<\/em><em>el f\u00f3sforo y la prisa, estupefactos<\/em><\/p>\n<p><em>el alma y el valor, con dos impactos<br \/>\n<\/em><em>al pie de la mirada; dando voces;<br \/>\n<\/em><em>los l\u00edmites, din\u00e1micos, feroces;<br \/>\n<\/em><em>trag\u00e1ndome los lloros inexactos,<\/em><\/p>\n<p><em>me encender\u00e9, se encender\u00e1 mi hormiga,<br \/>\n<\/em><em>se encender\u00e1n mi llave, la querella<br \/>\n<\/em><em>en que perd\u00ed la causa de mi huella.<\/em><\/p>\n<p><em>Luego, haciendo del \u00e1tomo una espiga,<br \/>\n<\/em><em>encender\u00e9 mis hoces al pie de ella<br \/>\n<\/em><em>y la espiga ser\u00e1 por fin espiga.<\/em><\/p>\n<p><em>Marcha nupcial<\/em>, C\u00e9sar Vallejo<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p><em>A Bruno Schulz<\/em><\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cinemasparagus.blogspot.com\/2015\/10\/police-dossier-zebras-stripes.html\">Police &#8211; Dossier: The Zebra&#8217;s Stripes<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Schwestern oder Die Balance des Gl\u00fccks (Margarethe von Trotta, 1979) Estamos pasando una \u00e9poca de enmiendas vitales. 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