{"id":5878,"date":"2023-07-31T09:00:23","date_gmt":"2023-07-31T09:00:23","guid":{"rendered":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=5878"},"modified":"2023-07-31T22:51:49","modified_gmt":"2023-07-31T22:51:49","slug":"karaoke","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=5878","title":{"rendered":"KARAOKE"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Some Kinda Love<\/em> [<em>Romansu<\/em>] (Shunichi Nagasaki, 1996)<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-11.png\" alt=\"Some Kinda Love Romansu Shunichi Nagasaki 11\" width=\"1920\" height=\"1080\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5883\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-11.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-11-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-11-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-11-768x432.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-11-1536x864.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p><em>I saw you this morning.<\/em><br \/>\n<em>You were moving so fast.<\/em><br \/>\n<em>Can\u2019t seem to loosen my grip<\/em><br \/>\n<em>On the past.<\/em><br \/>\n<em>And I miss you so much.<\/em><br \/>\n<em>There\u2019s no one in sight.<\/em><br \/>\n<em>And we\u2019re still making love<\/em><br \/>\n<em>In My Secret Life.<\/em><\/p>\n<p><em>In My Secret Life,<\/em> Leonard Cohen<\/p>\n<p align=\"justify\">A determinadas horas de la noche, la ciudad adquiere un sospechoso despejado, retrocediendo la suerte, residuo del dise\u00f1o, e instal\u00e1ndose un azar, fortuna de jugador, que ver\u00e1 puesta en jaque su especulaci\u00f3n a la sombra inexistente de un paisaje horizontal, una despreocupaci\u00f3n alcoholizada que al cine moderno le ha valido para desobstruir el tr\u00e1fico incesante que se acumula hasta la mitad del d\u00eda, momento de suprema actividad del avispado, luego, con la puesta de sol, se instalan los t\u00e9cnicos, despiertan los mullidos, vemos menos, s\u00ed, pero no podemos evitar albergar la paradoja, contradicci\u00f3n interior, de que es en esta lobreguez urbana, luego terreno perif\u00e9rico de apartamentos adosados, donde crear con nuestro querido cristalino una divisi\u00f3n, parcelaci\u00f3n n\u00edtida, de los chantajes y magnetismos que dividen la ciudad al encenderse las farolas.<em> Romansu<\/em> aprovecha esta situaci\u00f3n para hacer cre\u00edble, en su particular melodrama ilusorio, su concentraci\u00f3n sintetizada de personas. Dos extra\u00f1os de tenue v\u00ednculo tomando una copa, la mujer que entra por el rabillo del plano y comienza a arrojar una serie de meteoritos afectuosos, bajo forma de n\u00fameros de tel\u00e9fono, zapatos dispersos, chaquetas carmes\u00edes que echar de menos, en el espacio pactado que re\u00fane a la pareja de cuerpos masculinos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nos es complicado avistar esta falta de prejuicios, esta total centralizaci\u00f3n con derecho a fuga, en el cine franc\u00e9s moderno, tambi\u00e9n en el italiano, sin embargo hallamos ejemplos se\u00f1eros en el alem\u00e1n, portugu\u00e9s, americano, polaco y, por supuesto, japon\u00e9s, inventores por derecho propio de la \u00fanica soledad perdonable en el cine. Acaparando un terreno del que luego esperar\u00e1 sacar beneficio, el extra\u00f1o A aminorar\u00e1 su aburrimiento contratando a prostitutas, para s\u00ed mismo, para su <em>amigo<\/em>, mientras que su anticenicienta, Kiriko, hace de la empresa que nos ocupa algo m\u00e1s que el relato de dos hombres, uno intentando ser m\u00e1s listo que el otro, y el restante viendo pasar las artima\u00f1as ajenas con un vago atisbo de curiosidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al disminuir la poblaci\u00f3n y tratar con clases relativamente privilegiadas, se estratifican para el nervio \u00f3ptico, aplanadas, extendidas, unas relaciones que tienden a aguardar un momento que nunca llega, en verdad la m\u00e1s grata satisfacci\u00f3n del hombre moderno, paseando en azoteas, organizando planes de retirada un fin de semana cuya ociosidad semeja holgada. De un lugar a otro, la carretera filmada en plano subjetivo, despejada, nos introduce lav\u00e1ndonos los ojos con la m\u00e1s enga\u00f1osa de las drogas, en un tiempo alternativo, m\u00e1s y m\u00e1s adentro del t\u00fanel, del enga\u00f1o, de esa supuesta claridad satisfecha de quien domina el singular terreno de parqu\u00e9, m\u00e1rmol o cristal donde le ha tocado dormir, hacer el amor, escribir, dibujar, re\u00edrse de tonter\u00edas con dos casi desconocidos. En el contraplano, tres seres humanos en un coche, irrompible estampa surgida del atavismo de un cinemat\u00f3grafo que parece acusar sus a\u00f1os con orgullo, conduce sin manos ella, con los ojos cerrados, excitaci\u00f3n ante un ligero peligro, la posibilidad de no llegar a la cama, apagar el interruptor de la luna.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Filmando esto con semejante perspicuidad, uno podr\u00eda aducir de nuevo los dichosos acuarios, ortoedros marinos donde el remanente de humanidad entregada en barbit\u00farico entusiasmo a los puntos de encuentro nocturno localiza su trozo de arena, esta vez, empero, intentaremos hablar de playas casi desiertas, las que con suerte presenciaremos a solo unos pasos de casa, all\u00ed resulta sencillo divisar todo, el mar que se pierde, la l\u00ednea separatoria marcando distancias con la tierra, la pareja a cielo abierto mat\u00e1ndose a besos. S\u00ed, debajo de una estrella de mar, hallamos un astrolabio con el cual Shunichi Nagasaki delinea un mapa fantasma, otro m\u00e1s de los\u00a0 cineastas que no descuidan nada de la narraci\u00f3n y el drama de los encuadres, a la vez que estos son de una asertividad significativa, sobre todo, dosificando la informaci\u00f3n de los susodichos encuadres, sobre todo, no poniendo nada sobrante. Una pol\u00edtica del encuadre terso que nunca supera la decibilidad compositiva, donde domina, primordialmente, un pensamiento del<em> d\u00e9coupage<\/em>, pero decidido a que este nunca mate la materia con la que trabaja. Una teor\u00eda invisible que ha conformado, en las \u00e9pocas m\u00e1s privilegiadas del cine moderno en celuloide, un cuerpo de cine variable, la pesantez de los medios de producci\u00f3n con los que se trabajaba beneficiando este anclaje del pensamiento y procederes de rodaje. El peso de los objetos abandonados, la carga de apariencia tensa, el zapato que parece encajar en el pie, \u00bfde qu\u00e9 nos sirve seguir tan bien el desarrollo mirada a mirada, corte a corte, hacernos este mapa fantasma, hacia qu\u00e9 punto nos dirigimos con la mente en otra noche de tragos y traves\u00edas inciertas en coches con sobrado kilometraje? Bien, aun no pudiendo enunciar una sencilla respuesta de primeras, s\u00ed damos cuenta de la chispa interna que nos asola al verse encender los arrebatos de planes a tiempo parcial, las s\u00fabitas decisiones de cambiar la cama donde despertarnos la noche siguiente, la charla que no va a ninguna parte, centr\u00edpetas palabras, energ\u00eda derrochada en creencia de tr\u00edo, de escuadr\u00f3n, el que nunca muere, solo se evapora en un s\u00fabito estallido, la enigm\u00e1tica desaparici\u00f3n de los pudientes que nos dejan un recuerdo dudoso, un memento reluciente \u2500Manoel de Oliveira\u2500, la jugada maestra desbaratada en tres movimientos letales \u2500David Mamet\u2500.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los hombres m\u00e1s leales al escuadr\u00f3n, sin descontar su prevaricaci\u00f3n para con el resto de la sociedad, no quer\u00edan que la cosa cambiase, deseaban que los dem\u00e1s permaneciesen fieles, no quer\u00edan, en fin, que el amigo cambiase, \u00bfy qu\u00e9 m\u00e1s da si la cosa permanece igual si es tan preciosa? En vez de perseguir quimeras interminables, ellos aceptan la posibilidad de que estas ni les rocen siempre y cuando puedan divisar desde el suelo terrenal un cielo en el cual se pose, el d\u00eda menos pensado, un objeto volador no identificado. Su hora favorita. Un desvanecimiento anhelado que poco tiene que ver con el suicidio melanc\u00f3lico en potencia, <em>tr\u00e1gico desperdicio de juventud brutal<\/em>, este juego en verdad es adulto hasta la m\u00e9dula, la diversi\u00f3n del funcionario, o planificador urbano, industrial, de la mujer del dentista\u2026 Un espionaje que ha admitido el cerco de los d\u00edas, y que conforma su subversi\u00f3n con ligeros gestos de arresto y humorismo, claro, la tragedia no ha desertado esta falsa dualidad, y la felicidad inicial, en la cual cre\u00edamos poseer el secreto de las cosas al ver que el hombre nos hac\u00eda una promesa o la mujer se olvidaba el tac\u00f3n, da paso a la tragedia de la mejor comedia, y es que en este tr\u00edo de modelos de mudaje eterno en el cine y la ficci\u00f3n, hay tres caminos, tres personajes: la que decide redefinirse, m\u00e1s bien, reencarnarse, pues sabe que si bien es imposible cortar el tiempo, una puede seguir aspirando a acoplar la mayor cantidad de afectos posible, no dando cuentas a nadie, aspirando el mapa de otra ciudad, ascendiendo la pr\u00f3xima cima, este es el car\u00e1cter m\u00e1s <em>ego\u00edsta<\/em> de los tres, tambi\u00e9n el que se salvar\u00e1, luego nos topamos con el extra\u00f1o B, el que ha jugado casi por arrastre, en calidad de espectador con disminuyente apat\u00eda inmiscuye su austeridad, problematiza su condici\u00f3n de abstemio, e indirectamente recibe los mayores cari\u00f1os, al hacer en contraposici\u00f3n los menores esfuerzos, supuesto t\u00edmido, acaba narrando en<em> off<\/em> la historia al ver los restos del meteorito, seguir\u00e1 escribiendo, tambi\u00e9n publicando, la novela, los relatos, las columnas, mecanografiados durante a\u00f1os, su tragedia era peque\u00f1a, un m\u00ednimo brete, por \u00faltimo, el indeseado corrupto, abandonando mujer, jugueteando por cada espacio p\u00fablico y privado de la demarcaci\u00f3n en la que ejecuta operaciones, termina zarandeado, mirando ahora la noche como quien se tira sin trampol\u00edn en el astro m\u00e1s lejano a la Tierra y divisa su propia mortandad, al ser abandonado, es definitivo, no din\u00e1mico, esto lo deja sin que se lleve su cuestionable merecido, pero s\u00ed expuesto, tras toda la paranoia y obstinaci\u00f3n en tornar las cartas a su favor, ya no queda m\u00e1s que un modelo perdido, el arlequ\u00edn del que se r\u00eden los necios en el karaoke, incapaz ya de buscar su propia adyacencia. Ins\u00f3lito y enfermo, creaba v\u00ednculos. Rotos estos, llega el final del filme. <em>\u00bfEn qu\u00e9 noche delirante, enferma, qu\u00e9 Goliaths me parieron tan grande y tan innecesario? <\/em>La chispa se apaga y el crep\u00fasculo pierde la magia que nos mantuvo sentados, renovando nuestra contenta cinefilia. En silencio, vamos sorteando una retirada completa hacia un aire enrarecido.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-2.png\" alt=\"Some Kinda Love Romansu Shunichi Nagasaki 2\" width=\"1920\" height=\"1080\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5884\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-2.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-2-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-2-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-2-768x432.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-2-1536x864.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-3.png\" alt=\"Some Kinda Love Romansu Shunichi Nagasaki 3\" width=\"1920\" height=\"1080\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5885\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-3.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-3-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-3-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-3-768x432.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-3-1536x864.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-4.png\" alt=\"Some Kinda Love Romansu Shunichi Nagasaki 4\" width=\"1920\" height=\"1080\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5887\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-4.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-4-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-4-1024x576.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-4-768x432.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Some-Kinda-Love-Romansu-Shunichi-Nagasaki-4-1536x864.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>La escarpa calc\u00e1rea era perfecta para la fachada, aunque no midiese m\u00e1s que algunos metros cuadrados, pues no necesitaba mayor superficie; no ten\u00eda m\u00e1s que arrancar los bloques de eurita horadados y agrietados por las ra\u00edces. El taladro de hierro bast\u00f3 al principio para este trabajo, pero al llegar a la base, Borg se vio obligado a colocar en la hendidura un cartucho de dinamita. Cuando estall\u00f3 y vio volar los trozos de roca, sinti\u00f3 algo as\u00ed como el deseo de aquel poeta que quer\u00eda verter de una vez para siempre dentro de un volc\u00e1n todas las municiones de los ej\u00e9rcitos permanentes para librar as\u00ed a la humanidad de su existencia dolorosa y de su angustioso porvenir.<\/em><\/p>\n<p><em>A orillas del mar libre<\/em>, August Strindberg<em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p align=\"justify\">Acredito mis deudas con los t\u00e9cnicos de la noche aludidos en <\/em>Molloy<em> de Samuel Beckett, as\u00ed como con los residuos del dise\u00f1o que conforman la suerte, hechos canci\u00f3n por <\/em>Strawberry Whiplash<em>. Por supuesto, los Goliaths en parto pertenecen a Mayakovski<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Some Kinda Love [Romansu] (Shunichi Nagasaki, 1996) I saw you this morning. You were moving so fast. Can\u2019t seem to loosen my grip On the past. And I miss you so much. 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