{"id":6010,"date":"2023-09-30T09:00:47","date_gmt":"2023-09-30T09:00:47","guid":{"rendered":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=6010"},"modified":"2024-07-02T17:17:37","modified_gmt":"2024-07-02T17:17:37","slug":"la-fragilidad-del-sentido-tres-filmes-de-paul-cox-por-michael-dempsey","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=6010","title":{"rendered":"LA FRAGILIDAD DEL SENTIDO: TRES FILMES DE PAUL COX; por Michael Dempsey"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><b>\u201cTHE FRAGILITY OF MEANING: THREE FILMS BY PAUL COX\u201d <\/b>(Michael Dempsey) en <em>Film Quarterly<\/em> (primavera de 1986, vol. 39, n\u00ba 3, p\u00e1gs. 2-11).<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Lonely-Hearts-Paul-Cox-1.png\" alt=\"Lonely Hearts Paul Cox 1\" width=\"853\" height=\"462\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6022\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Lonely-Hearts-Paul-Cox-1.png 853w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Lonely-Hearts-Paul-Cox-1-300x162.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Lonely-Hearts-Paul-Cox-1-768x416.png 768w\" sizes=\"(max-width: 853px) 100vw, 853px\" \/><\/p>\n<figure id=\"attachment_6023\" aria-describedby=\"caption-attachment-6023\" style=\"width: 853px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Lonely-Hearts-Paul-Cox-2.png\" alt=\"Lonely Hearts Paul Cox 2\" width=\"853\" height=\"462\" class=\"size-full wp-image-6023\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Lonely-Hearts-Paul-Cox-2.png 853w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Lonely-Hearts-Paul-Cox-2-300x162.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Lonely-Hearts-Paul-Cox-2-768x416.png 768w\" sizes=\"(max-width: 853px) 100vw, 853px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6023\" class=\"wp-caption-text\"><em>Lonely Hearts<\/em> (1982)<\/figcaption><\/figure>\n<p align=\"justify\">En voz queda, casi oblicuamente, durante los dos \u00faltimos a\u00f1os, mientras que tres de sus filmes, <em>Lonely Hearts<\/em>, <em>Man of Flowers<\/em> y <em>My First Wife<\/em> se han estrenado aqu\u00ed, el director holand\u00e9s-australiano Paul Cox ha estado revelando su talento desconcertantemente inclasificable a las audiencias americanas. Por turnos mordaces, po\u00e9ticas, hilarantes, gn\u00f3micas y airadas, estas producciones a peque\u00f1a escala (cada una seg\u00fan se dice fue filmada por un mill\u00f3n de d\u00f3lares o menos en tan solo tres semanas) se adentran en esas viejas perplejidades, soledad y aislamiento, pero desde \u00e1ngulos sesgados y con un esp\u00edritu de una idiosincrasia vigorizante, a la altura de los peculiares, a veces pasmosos, serpenteos, obsesiones e iras de sus personajes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En <em>Lonely Hearts<\/em>, Peter, un soltero de 50 a\u00f1os afinador de pianos, se lanza a vivir su propia vida al morir su madre. Conoce a Patricia, una miedosa solterona treinta\u00f1era casi victoriana, a trav\u00e9s de una agencia de citas, y los dos caen en picado en un laberinto de comunicaci\u00f3n malentendida, tragic\u00f3mica, mientras cada uno trata de desprenderse de un pasado amortiguador y enfrentarse al miedo y deseo mezclados. <em>Man of Flowers<\/em> nos lleva al bizarro mundo privado de Charles Bremer, un esteta envejecido, nuevo rico, profundamente exc\u00e9ntrico, y la relaci\u00f3n extravagante que surge entre \u00e9l y una joven modelo a la que paga para que se desnude enfrente suya una vez a la semana al ritmo de la m\u00fasica de Donizetti. En contraste, <em>My First Wife<\/em> comienza en una total convencionalidad con un matrimonio duradero pero r\u00e1pidamente tuerce hacia las variedades y extremos de la p\u00e9rdida, la verg\u00fcenza y la autodestrucci\u00f3n cuando el matrimonio se desintegra abruptamente. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 deber\u00edamos estar solos en una sociedad que posee todos los medios para comunicarnos tan bien?\u201d Cox se ha preguntado en voz alta. Y ha ofrecido un par de respuestas: \u201cEn la sociedad moderna, me deja perplejo cu\u00e1nto anhelamos el calor, el amor, y c\u00f3mo dentro de esta sociedad generalmente estamos condicionados a desear, lo que nos convierte en consumidores, para que queramos otro coche o un vestido nuevo. Estoy bastante seguro de que la gente preferir\u00eda ser amada antes que adquirir un coche o vestido nuevos\u2026 Creo que la mayor\u00eda de la gente desea realmente algo que les haga dejar de <em>desear cosas<\/em> y pensar por qu\u00e9 viven como viven, incluso si esto conlleva que solo se encojan de hombros y decidan que les gusta todo tal y como es\u201d. Dignos sentimientos, pero enteramente enga\u00f1osos si hacen a cualquiera esperar disecciones resueltas, de orientaci\u00f3n marxista, del capitalismo tard\u00edo. Porque el trabajo de Cox (o estos ejemplos del mismo, en todo caso, los \u00fanicos que he visto) ha aprehendido algo m\u00e1s all\u00e1 de la sociedad como la causa de la soledad y el aislamiento. Idiosincrasia, solipsismo, excentricidad \u2500estos son los rasgos salientes de la gente que dispara la imaginaci\u00f3n de Cox, ya que no importa cu\u00e1l sea su contexto social, para \u00e9l estos son los elementos fundamentales de todos los sentimientos y enredos humanos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/My-First-Wife-Paul-Cox-1.png\" alt=\"My First Wife Paul Cox 1\" width=\"528\" height=\"384\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6019\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/My-First-Wife-Paul-Cox-1.png 528w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/My-First-Wife-Paul-Cox-1-300x218.png 300w\" sizes=\"(max-width: 528px) 100vw, 528px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/My-First-Wife-Paul-Cox-2.png\" alt=\"My First Wife Paul Cox 2\" width=\"528\" height=\"384\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6020\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/My-First-Wife-Paul-Cox-2.png 528w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/My-First-Wife-Paul-Cox-2-300x218.png 300w\" sizes=\"(max-width: 528px) 100vw, 528px\" \/><\/p>\n<figure id=\"attachment_6021\" aria-describedby=\"caption-attachment-6021\" style=\"width: 528px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/My-First-Wife-Paul-Cox-3.png\" alt=\"My First Wife Paul Cox 3\" width=\"528\" height=\"384\" class=\"size-full wp-image-6021\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/My-First-Wife-Paul-Cox-3.png 528w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/My-First-Wife-Paul-Cox-3-300x218.png 300w\" sizes=\"(max-width: 528px) 100vw, 528px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6021\" class=\"wp-caption-text\"><em>My First Wife<\/em> (1984)<\/figcaption><\/figure>\n<p align=\"justify\">Nacido Paulus Henrique Benedictus Cox en Venlo, Holanda, el 16 de abril de 1940, el futuro cineasta, cuyo padre dirig\u00eda una empresa de producci\u00f3n que hac\u00eda documentales, creci\u00f3 en una Europa perturbada por la guerra, \u201cen una atm\u00f3sfera muy similar a la casa de las flores. Mi infancia estaba impregnada de recuerdos temperamentales, tristes, amargos\u201d. Algunos de estos, ha dicho, proceden de un \u00e1tico donde de ni\u00f1o pas\u00f3 muchas horas solitarias jugando en la oscuridad con un viejo proyector de cine \u2500una circunstancia curiosamente similar a las propias descripciones de Ingmar Bergman de sus primeros contactos con el cine. \u201cSiempre me impresion\u00f3 lo claro que se ve\u00eda todo en la oscuridad\u201d, dir\u00eda Cox a\u00f1os despu\u00e9s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Un programa de intercambio con el extranjero lo llev\u00f3 primero a Australia como estudiante en 1963. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, retorn\u00f3 como colono, abriendo un estudio fotogr\u00e1fico cuyo \u00e9xito ayud\u00f3 a financiar experimentos tempranos como aficionado al cine. (\u201cSiempre digo que si quieres hacer algo realmente en serio, hazlo como una afici\u00f3n\u2026 No soy un cineasta nacido de la ambici\u00f3n. Nunca pens\u00e9 que ser\u00eda un cineasta. Es compulsi\u00f3n pura. No tengo otra opci\u00f3n\u201d).<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Empezando en 1965 con cortometrajes personales y documentales, finalmente Cox hizo su primer largometraje,<em> Illuminations <\/em>(1976), que ha sido descrito como \u201cuna historia de pesadillas surrealista acerca de un hombre australiano y una mujer h\u00fangara viviendo juntos en una relaci\u00f3n de amor vol\u00e1til\u201d. Junto a otros cortometrajes, siguieron otros dos filmes, <em>Inside Looking Out <\/em>(1977), otra examinaci\u00f3n de un matrimonio en colapso, y <em>Kostas<\/em> (1979), una historia acerca de un periodista griego del r\u00e9gimen de derechas que llega a Australia y se enamora de una divorciada de clase media-alta. M\u00e1s recientemente, Cox ha completado <em>Cactus<\/em>, un estreno de 1986 acerca de una francesa (Isabelle Huppert) que visita Australia y se ve involucrada con un hombre ciego (Robert Menzies, nieto del antiguo primer ministro Robert Menzies).<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Vi\u00e9ndose a s\u00ed mismo como un<em> outsider<\/em> (con sede en Melbourne) en el <em>establishment <\/em>del cine australiano con sede en Sidney, Cox ha forjado un grupo de colaboradores frecuentes, entre ellos los actores Norman Kaye y Wendy Hughes, el cinemat\u00f3grafo inmigrante ruso Yuri Sokol, el guionista Bob Ellis (que recientemente se ha convertido en director), el editor Tim Lewis, el productor asociado Tony Llewellyn-Jones y la productora Jane Ballantyne, que le han permitido trabajar a un ritmo constante, barato e independiente. \u201cEl dinero no hace buenos filmes\u201d, Cox ha afirmado. \u201cCuanto m\u00e1s dinero hay, m\u00e1s tiempo es malgastado\u2026 Puedes hacer un muy buen filme con siete personas \u2500un equipo b\u00e1sico. Cuanta m\u00e1s gente hay, mayor la amenaza para la tranquilidad de la producci\u00f3n\u201d. Seg\u00fan se dice, quiere hacer un filme sobre Vincent van Gogh a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Si una palabra puede resumir <em>My First Wife<\/em>, esa palabra es \u201cimplacable\u201d. Pocos de los muchos filmes que han abordado el agitado torbellino emocional cuando un matrimonio explota pueden igualar su inmersi\u00f3n frontal en el bochorno, la laceraci\u00f3n y la comedia adusta de las emociones primarias de repente despojadas y desolladas fuera de todo control. John (John Hargreaves), un compositor con una pieza coral en ensayo y un programa pr\u00f3spero de m\u00fasica cl\u00e1sica en la radio, ha estado tan absorbido en sus b\u00fasquedas que sin darse cuenta ha perdido el amor de su esposa Helen (Wendy Hughes), una profesora de ingl\u00e9s para inmigrantes y miembro del coro en los ensayos. Cuando ella termina una noche su uni\u00f3n de diez a\u00f1os con casi ninguna advertencia, la ira y la pena le consumen inmediatamente y de forma estridente, para su conmoci\u00f3n y mortificaci\u00f3n, ya que todo lo relacionado con su aspecto, movimientos y las cosas que dice en las tersas escenas de apertura iniciales sugieren a un hombre sereno, razonable, \u201ccalmado\u201d. Ahora, mientras fragmentos de memorias durmientes comienzan a pasar destelladas a trav\u00e9s de sus sue\u00f1os y sus pensamientos en vigilia, pr\u00e1cticamente pierde los estribos intentando ganar a Helen de vuelta: rompiendo una puerta cuando la encuentra con un amante casual, invadiendo el hogar de los padres de ella para aullar en un suspiro que el matrimonio es sagrado para \u00e9l a la par que la denuncia en el siguiente como una zorra mentirosa que le ha enga\u00f1ado y matado. Una vez, ruega a Helen con miserabilismo crudo que le haga el amor, pero luego de que ella lo haga, su revulsi\u00f3n al contacto de \u00e9l, que simplemente no puede enmascarar, le apu\u00f1ala tan fuerte que la golpea. Antes, Helen le hab\u00eda acusado (y justamente, parece) de descuidar a su joven y t\u00edmida hija Lucy (Lucy Angwin), pero ahora John, como parte de su campa\u00f1a para recuperar a Helen, comienza a prodigar una devoci\u00f3n extravagante, desorientadora, a su hija peque\u00f1a. Y como si esto no fuera suficiente, tambi\u00e9n est\u00e1 resistiendo el reloj de la muerte con su padre hospitalizado (Robin Lovejoy).<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Todo suena, ineludiblemente, como una telenovela en el peor sentido, y algunas personas \u2500tanto cr\u00edticos como espectadores\u2500 han acusado a Cox de simplemente vomitar <em>Angustia<\/em> en todas las direcciones, completamente incapaz de darle una forma art\u00edstica. Pero perspectiva y control es precisamente lo que ha aportado a esta disecci\u00f3n despiadada de un hombre luchando por ambas, con todo estrepitosamente, humillantemente incapaz de encontrarlas en s\u00ed mismo o en cualquier otro lado. Parte de la raz\u00f3n reside en una contradicci\u00f3n cultural que lo atrapa. Hoy en d\u00eda, todo el mundo desde feministas a editores de manuales de autoayuda continuamente urge al hombre adulto emocionalmente constipado a expresar sus emociones en libertad. Aunque <em>My First Wife<\/em> no muestra este consejo influenciando a John de forma expl\u00edcita, \u00e9l ciertamente lo toma, y los resultados son de todo menos bonitos. Como el h\u00e9roe de <em>Smash Palace<\/em>, no se guarda nada. Incluso los espectadores m\u00e1s emp\u00e1ticos sentir\u00e1n una indudable grima frente a este espect\u00e1culo al menos una parte del tiempo (yo definitivamente la sent\u00ed), y tambi\u00e9n se sentir\u00e1n obligados a condenar a John como un capullo autocompasivo, santurr\u00f3n, cuyo \u201camor\u201d es simplemente posesi\u00f3n ego\u00edsta. Helen misma dice esto, extendiendo convencida la acusaci\u00f3n a los hombres en general. De hecho, Cox nunca evade la responsabilidad de John por su situaci\u00f3n. Sin embargo, este tipo de culpabilizaci\u00f3n es finalmente irrelevante para el tema esencial de <em>My First Wife<\/em>, que es la fragilidad de un sentido que soporte la vida. Para John, sus fuentes son el matrimonio, el arte y los sue\u00f1os; Cox socava cada una de ellas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En su retrato de un compa\u00f1ero de matrimonio de repente abandonado, <em>My First Wife<\/em> inevitablemente sugiere un <em>Kramer vs. Kramer<\/em> m\u00e1s crudo o<em> An Unmarried Woman<\/em>, pero sin el foco de ambos en el nuevo comienzo de la persona despojada o su trasfondo social. En cambio, Cox observa la transitoriedad del amor. Vemos a Helen en la cama con un amante (David Cameron) en la primera secuencia, intercalados con John retransmitiendo en su estudio. De este modo, cuando ella niega que involucrarse con otro hombre motiv\u00f3 su decisi\u00f3n, podemos sospechar que miente. Pronto, no obstante, se vuelve obvio que no lo estaba haciendo; su compa\u00f1ero de cama prueba ser solo un semental ocasional. El asunto es la misteriosa, perturbadora, desaparici\u00f3n del amor \u2500por todas estas razones y por ninguna de ellas. Simplemente se desvaneci\u00f3, tiempo atr\u00e1s, y su ausencia se ha convertido finalmente en demasiado desmoralizante para ella. Cuando su madre, nuestro espejo, la presiona por un motivo particular, Helen simplemente dice: \u201cLa p\u00e9rdida del amor es muy real. Lo extra\u00f1o\u201d. O, como uno de sus estudiantes dice muy claro: \u201cHan pasado siete a\u00f1os, diez meses y dos d\u00edas desde que dej\u00e9 de querer a mi hombre una noche\u201d.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cox contrasta a John y Helen mientras tratan de regenerar el sentido existencial. Helen incierta pero abiertamente se libera de la relaci\u00f3n muerta aunque no tenga sustituto a mano. Incluso cuando su madre pregunta, horrorizada: \u201c\u00bfMientras su padre est\u00e1 muriendo?\u201d, la determinaci\u00f3n de Helen se mantiene. No obstante, a pesar del descuido de su matrimonio, John lo ha hecho una parte tan integral de su identidad que su colapso semeja algo m\u00e1s que otro matrimonio roto. \u201c<em>Mi<\/em> vida, <em>mi<\/em> esposa, <em>mi<\/em> matrimonio, <em>mi <\/em>m\u00fasica\u201d, grita con ego\u00edsmo desvergonzado, pero pronto a\u00f1ade, forzado a elegir, que abandonar\u00eda su m\u00fasica y mantendr\u00eda su matrimonio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero no existe tal opci\u00f3n, y John debe buscar otras fuentes de percepci\u00f3n y consolaci\u00f3n. Cox ha llenado la banda sonora del filme (que es tambi\u00e9n la banda sonora personal de John) con m\u00fasica cl\u00e1sica, principalmente fragmentos del<em> Orfeo<\/em> de Gluck, <em>Carmina Burana<\/em> y <em>Grandfather\u2019s Birthday Party<\/em> de Franz S\u00fcssmayr, junto con la expresamente titulada canci\u00f3n de Anne Boyd, \u201cAs I Crossed a Bridge of Dreams\u201d. Musicalmente, John deambula en el pasado; est\u00e1 c\u00f3micamente fuera de lugar en un coche donde resuena <em>rock<\/em> y un borracho exc\u00e9ntrico, con sombrero holgado, canturrea una balada de <em>blues<\/em>. Su propia composici\u00f3n suena serenamente tradicional, como un canto gregoriano tard\u00edo, y Cox a veces corta directamente de la ira marital dolorosa a una pista suave, tranquilizadora, en la que ensayan los cantantes, proyectando una calma que, en este contexto, se siente casi como de otro mundo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Gradualmente, intuimos que la m\u00fasica cl\u00e1sica importa de modo tan profundo a John en parte porque esta belleza \u201ccomo de otro mundo\u201d le transporta m\u00e1s all\u00e1 de lo que considera como la mundanidad amortiguadora de la mayor parte de la existencia diaria, transform\u00e1ndola en vida genuina, que para \u00e9l significa un estadio donde un sentido de coherente, resonante, continua totalidad con el cosmos es posible. John nunca usa este de lenguaje grandioso ni analiza este lado de s\u00ed mismo; aun as\u00ed, sus acciones indican el tipo de rom\u00e1ntico para el que esta noci\u00f3n no es una mera una abstracci\u00f3n idealista, que se desprender\u00e1 de uno con sentido com\u00fan a medida que madure y se \u201cencare a la realidad\u201d, sino un grial genuino para ser perseguido con todo el fervor que se pueda comandar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El precio que esto supone es una sensaci\u00f3n continua de decepci\u00f3n con la vida cuando es poco m\u00e1s (como suele ser) que existencia rutinaria. En una escena conmovedora, cuando acepta el solaz de una noche con una compa\u00f1era de trabajo amigablemente compasiva (Anna Jemison), una perspectiva nueva de repente se abre: tal vez John se est\u00e9 tomando sus problemas demasiado en serio; quiz\u00e1, despu\u00e9s de todo, pueda desprenderse de su agon\u00eda y descubrir intimidad renovada o simplemente algo de diversi\u00f3n tranquila con otro ser. Pero rechaza esta oportunidad gravemente. John no puede, no tomar\u00e1 simplemente lo que la vida ofrece; virtualmente, cada instante debe estallar con alguna medida de muy ferviente intensidad, o se sentir\u00e1 persistentemente insatisfecho, inseguro de que est\u00e1 realmente vivo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero esta b\u00fasqueda de la intensidad lo a\u00edsla. Cuando, por ejemplo, recuper\u00e1ndose de un intento de suicidio, tiene una v\u00edvida recolecci\u00f3n de sue\u00f1os de un instante preciado de los pasados compartidos, el suyo y el de Helen (una imagen reluciente, brumosa, de la luz del amanecer en el agua de un lago), y luego trata de hacer compartir su reacci\u00f3n describi\u00e9ndosela a ella, nosotros (y \u00e9l) nos damos cuenta de cu\u00e1n devastadoramente inadecuadas son sus palabras para comunicar lo que significa para \u00e9l. Cuando presiona m\u00e1s fuerte, derramando una fantas\u00eda sobre el desvanecimiento en el \u00fatero de Helen, ella solo le puede esquivar con una pregunta deliberadamente banal acerca del almuerzo. Cox da lo suyo a la desesperaci\u00f3n angustiosa de John pero nunca la hace glamorosa ni deval\u00faa la sospecha de Helen sobre la misma. Comparada con sus estallidos extravagantes, el comentario casual de ella a su amante cuando \u00e9l tiembla ante la perspectiva de confrontar a John (\u201cTe las arreglar\u00e1s, todos nos las arreglaremos, \u00bfvale?\u201d) puede parecer una trivialidad fr\u00eda. Sin embargo, las lecturas de frases de Wendy Hughes est\u00e1n tan vivas que podemos sentir inmediatamente la pasi\u00f3n menos chillona pero igualmente real debajo de su superficie quebradiza. Ella y Hargreaves (que tambi\u00e9n aparecen como una pareja atribulada en <em>Careful, He Might Hear You<\/em>) forman un estudio fascinante en estilos interpretativos, ella jugando con la tensi\u00f3n reprimida contra su elegante porte, \u00e9l estallando con arrojo pero sin perder nunca un control inflexible. <em>My First Wife<\/em> mezcla sus estilos brillantes con la sutileza formal de Cox para mantenernos igualmente conscientes del poder y la demencia del romanticismo de John.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El manejo de Cox de las memorias de John es particularmente fascinante \u2500por ejemplo, planos recurrentes de Helen esponjando un fleco de encaje en su vestido de novia, Helen irradiada con dolor y luego \u00e9xtasis en el instante del nacimiento de Lucy, vistazos abiertamente er\u00f3ticos de su seno y su ingle, o imaginer\u00eda a lo<em> home movie <\/em>de ella y una Lucy m\u00e1s peque\u00f1a jugando en un columpio, por citar solo unas pocas. Aunque estos montajes no empiezan hasta que la conmoci\u00f3n de la deserci\u00f3n de Helen se hace sentir, Cox nos prepara para sus excursiones en el mundo de los sue\u00f1os de John incluso durante los momentos de apertura del filme, con un plano estrobosc\u00f3pico de las ventanas parpadeantes del tren por la noche debajo de los cr\u00e9ditos. M\u00e1s tarde, con John a bordo de ese tren, Cox comienza a insertar otra recurrente imagen subliminal, ramas de ara\u00f1a retorci\u00e9ndose borrosamente en el exterior, que junto a otras como esta act\u00faa como un catalizador para las estelas de im\u00e1genes m\u00e1s personales que asaltar\u00e1n a John luego. \u201cAsalto\u201d es la palabra adecuada, ya que estos montajes de sue\u00f1os entran en erupci\u00f3n por cuenta propia, y lejos de ofrecer confort o reconciliaci\u00f3n a su p\u00e9rdida, solo intensifican su dolor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cox usa este dispositivo para cristalizar su preocupaci\u00f3n con la evanescencia del sentido. He o\u00eddo a algunos espectadores criticar estas im\u00e1genes como confusas, \u201csimbolismo\u201d que distrae la atenci\u00f3n. Pero no son s\u00edmbolos; son las memorias reales, distorsionadas, pertenecientes a John, de momentos cuando \u00e9l se sent\u00eda perfectamente feliz \u2500m\u00e1s que eso, arm\u00f3nicamente fusionado con la vida. Pero, adem\u00e1s, la cuesti\u00f3n esencial de estos montajes (comunicados t\u00e1citamente por su estilo de corte agitado, deliberadamente crudo, y trabajo de c\u00e1mara tembloroso, borroso) es que se est\u00e1n desvaneciendo, perdiendo su poder para conmoverlo, incluso mientras se reproducen y vuelven a reproducir obsesivamente en su mente. El estado de \u00e1nimo que crean es uno desesperado, un anhelo rid\u00edculo por recrearlos de alguna manera, o por lo menos de preservarlos en resonancia completa. Es el opuesto directo al<em> mono no aware<\/em> de filmes como <em>Tokyo Story <\/em>[<em>T\u00f4ky\u00f4 monogatari<\/em>], en el que la tristeza ante la transitoriedad de la vida se sombrea al final como un elemento esencial de belleza. Para John, no obstante, sus sue\u00f1os son un recordatorio insoportable de que \u00e9l ha construido una vida elaborada sobre literalmente nada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por un rato, el paralelismo de la lucha de John para recobrar a Helen con el declive final de su padre parece intencionado para fomentar un torpe sesgo de \u201caprovecha el d\u00eda\u201d al metraje. Ignorante de los problemas de su hijo, el padre de John incluso afirma: \u201cAl final, la familia es importante\u2026 La familia al final lo es todo\u201d. En conjunci\u00f3n con una historia que John le cuenta a Helen acerca de c\u00f3mo su madre, cuando era joven, tuvo un <em>affaire <\/em>extramarital que prendi\u00f3 fuego a otra rama de pasi\u00f3n loca en su padre, esta l\u00ednea parece presagiar la llegada de un acuerdo sobre la tumba del anciano. Pero despu\u00e9s de que muera, la atm\u00f3sfera no se quiebra a la fuerza. La hermana de John aparece por primera vez, su llegada tard\u00eda a la pantalla socava discreta el himno del padre a la familia. En el funeral, John intenta estar a la altura con paneg\u00edrico sabio, elocuente, pero todo lo que puede producir es una invocaci\u00f3n trillada de la talla y honestidad de su padre, y luego una cita torpemente amarga: \u201cLa farsa casi ha terminado\u201d. Durante el entierro, la madre de John cae en un ataque de dolor agitado, a pesar de sus propias memorias de otro amor, pero la c\u00e1mara de Cox, mirando con serenidad desde una distancia, lo hace parecer casi grotesco. Y mientras John abandona el cementerio, mano a mano con Lucy y Helen, la c\u00e1mara se eleva grandiosa hacia arriba, acompa\u00f1ada por m\u00fasica de la orquesta de ni\u00f1os en la que Lucy toca. Aun as\u00ed, estos dispositivos nos dejan no con la sensaci\u00f3n de serenidad que comunicar\u00edan ordinariamente sino con un malestar palpitante y una sensaci\u00f3n de perdici\u00f3n que persistir\u00e1 para John mucho despu\u00e9s del \u00faltimo fundido. (Como ha se\u00f1alado Stanley Kauffmann, el optimismo de la pel\u00edcula reside por entero en su t\u00edtulo).<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El rigor inflexible de<em> My First Wife<\/em> me llev\u00f3 de vuelta a<em> Lonely Hearts<\/em> y <em>Man of Flowers <\/em>para revaluar mi inicial tibieza hacia ellos. <em>Lonely Hearts <\/em>me hab\u00eda parecido lo que a muchos otros \u2500un divertido, conmovedor, pero finalmente insignificante filme de \u201cgente com\u00fan\u201d, en la l\u00ednea de<em> Marty<\/em>, distinguible de este principalmente por su atenci\u00f3n plena a los deseos sexuales bloqueados de la pareja y por sus dardos de humor impredecible y exc\u00e9ntrico, como ense\u00f1ar a Peter, que ha pretendido travieso pasar por ciego en una de sus rondas afinando pianos, meterse en su coche con aire indiferente despu\u00e9s de terminar y alejarse mientras su clienta confundida se queda boquiabierta. <em>Man of Flowers<\/em> parec\u00eda claramente m\u00e1s rica y ambiciosa, pero tambi\u00e9n semejaba estar jugando un juego muy dif\u00edcil con perversi\u00f3n al l\u00edmite, de puntillas al borde de explorarlo seriamente haci\u00e9ndolo al final meramente encantador, incluso mono. Pero revisar estos filmes a la luz de <em>My First Wife<\/em> me mostr\u00f3 que estaba equivocado acerca de ambos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No del todo. <em>Lonely Hearts<\/em> todav\u00eda me parece menor, humanista pero al final demasiado compasivo hacia sus dos peque\u00f1as almas buscando a tientas un lugar en un mundo fr\u00edo. Pero ahora posee claramente semillas que han germinado exuberantemente en sus dos sucesores. La m\u00e1s destacada de ellas es la excentricidad, que Peter Thompson (Norman Kaye) parece decidido a ejemplificar en momentos como su broma del hombre ciego, aunque (y esta es la limitaci\u00f3n severa del filme) nunca se desarrolla verdaderamente m\u00e1s all\u00e1 de su perfil de \u201cTipo Solitario\u201d. Como<em> Man of Flowers<\/em>, en el que el incluso mayor, m\u00e1s loco, Charles (tambi\u00e9n interpretado por Norman Kaye) escribe cartas remitidas a \u00e9l mismo dirigidas a su madre muerta,<em> Lonely Hearts<\/em> retrata la excentricidad como un rasgo liberado por parte de hombres t\u00edmidos, reprimidos, durante la mediana edad, cuando sus madres mueren, aunque ning\u00fan filme hace de las madres dragones castradores, asfixiantes. Peter comienza a espabilar incluso durante la extremaunci\u00f3n de su madre, poni\u00e9ndose un traje a la moda y una peluca que hace que la parte superior de su cabeza, por lo menos, aparente veinte a\u00f1os menos, luego siguiendo al cortejo hasta el cementerio en una peque\u00f1a persecuci\u00f3n automovil\u00edstica. Pronto se ha unido a la agencia de citas, conocido a la asustadiza Patricia (Wendy Hughes), y hecho su propia incursi\u00f3n en el arte, un rol en una producci\u00f3n local de<em> El padre<\/em>, de August Strindberg, presidida por un director gay alegremente burl\u00f3n. Pero, a medida que vemos m\u00e1s de Peter y Patricia (cuya inexperiencia sexual hace de cada respiro una agon\u00eda de mortificaci\u00f3n y miedo) y conocemos a otros en su vida (los padres intrusivos de ella, el cu\u00f1ado bromista de \u00e9l, as\u00ed como su padre institucionalizado, entre otros), surge gradualmente el pensamiento de que Cox quiere algo m\u00e1s que un simple derivativo australiano de estilo sobrecargado a lo Ealing.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Este sentimiento emerge m\u00e1s claramente durante tres escenas que, en medio del tono fantasioso que las rodea, parecen tanto m\u00e1s cargadas con dolor incongruente. Mientras Peter y Patricia, al que el director ha atra\u00eddo al reparto de<em> El padre<\/em> (ir\u00f3nicamente, ya que el propio padre de ella es su tormento mayor), ejecutan l\u00edneas juntos en el apartamento de \u00e9l, ella, todav\u00eda aterrorizada del sexo pero nerviosamente fascinada tambi\u00e9n, decreta que dormir\u00e1n juntos plat\u00f3nicamente. Pero cuando Peter no se puede contener de intentar hacer el amor con ella, la escena se convierte en un paradigma c\u00f3mico y espantoso de una desastrosa primera vez, al tener \u00e9l que espantar su perro salchicha, con el culo al aire, y perder ella su compostura temblorosa y huir. Luego, funden su propio psicodrama con el de Strindberg durante una secuencia de ensayo escrita con destreza, mientras \u00e9l ruega en vano por una reconciliaci\u00f3n con una intensidad desnuda que inesperadamente revela su profundidad sentimental (y presagia el dolor desnudo de John en <em>My First Wife<\/em>). En el acto, le pillan robando en el supermercado de forma mortificante, luego regresa a casa y descubre que su perro ha cagado en el suelo. Describiendo estas meteduras de pata de esta manera las debe hacer sonar rid\u00edculas y as\u00ed son \u2500hasta que la ira repentina e incipiente de Peter le lleva a una denuncia \u00e1spera de todo lo humillante de la ronda diaria pat\u00e9tica, indistinguible, de la vida. Como tambi\u00e9n muestra el filme (de una manera m\u00e1s ligera) durante una visita inoportuna del cu\u00f1ado de Peter mientras este est\u00e1 intentando negociar sin \u00e9xito con una amistosa prostituta a domicilio llamada Raspberry, la vida rara vez nos permite tener emociones de una claridad satisfactoria; la banal cotidianeidad de la existencia normalmente las adultera; aun as\u00ed, de modo desconcertante, tambi\u00e9n puede acrecentar su humanidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En <em>Man of Flowers<\/em>, la excentricidad se convierte casi en exuberancia tropical. Gracias a una abundante herencia de su madre, Charles puede ahora construir y vivir en su propio mundo encerrado; el dinero le permite, como dice a Lisa (Alyson Best), la modelo de desnudos, \u201ccoleccionar belleza y poseerla\u201d. Para \u00e9l, esto significa, junto a su hogar elegante, m\u00fasica cl\u00e1sica, desnudez femenina, y (por encima de todo) flores, que compra en suntuosos buqu\u00e9s para s\u00ed mismo, cultiva laborioso y las prensa en libros. Tampoco separa estos elementos de su vida: forman la substancia de su sexualidad, que uno visualiza como una h\u00fameda selva tropical asfixiada de vegetaci\u00f3n ex\u00f3tica. Sin embargo, Charles parece el prototipo t\u00edpico de soltero refinado, conservador, seco como una galleta de soda; por momentos, en su sobretodo negro y fedora, se parece inquietantemente al Buster Keaton de <em>Film<\/em> (Samuel Beckett).<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Norman Kaye extrae continuamente comedia desconcertante del contraste entre el exterior de sacrist\u00e1n de Charles y su tranquila e imperturbable condici\u00f3n estrafalaria. Cuando Charles, en una clase de arte, retrata a Lisa cubierta de tallos tuberosos y flores a pesar de las amonestaciones de la profesora para que pinte como un estricto realista (\u201cLa imaginaci\u00f3n es la palabra que la gente usa\u201d, dice gru\u00f1ona, \u201ccuando no sabe lo que est\u00e1 haciendo\u201d), \u00e9l amenaza con \u201cgolpearla en la nariz y alegar por la libertad art\u00edstica hasta llegar al consejo privado\u201d. M\u00e1s tarde, permanece desnudo en su espaciosa ba\u00f1era empotrada preguntando con toda naturalidad al sex\u00f3logo en un coloquio telef\u00f3nico por radio si uno puede considerar propiamente a las flores como \u201cseres excitantes, tiernos, amorosos\u201d. Cuando un vendedor de estatuas (Patrick Cook) le balbucea acerca de un plan para salvar la tierra del cementerio revistiendo los cad\u00e1veres de cobre, Charles escucha sobriamente, y cuando propone que Lisa y su amante Jane (Sarah Walker) se desnuden y besen, todo con la esperanza de curar su eyaculaci\u00f3n precoz, su voz mansa, sin inflexiones, realza la atm\u00f3sfera de perversidad como el ozono. No extra\u00f1a que el gur\u00fa telef\u00f3nico, aunque un colgado por derecho propio, solo pueda columbrar que Charles tiene \u201cun sentido del humor que no comparto\u201d y la profesora de arte (Julia Blake) se quede mir\u00e1ndolo en completa perplejidad y murmurando: \u201cQu\u00e9 extra\u00f1a personita eres\u201d.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Charles se adentra a\u00fan m\u00e1s en la rareza del invernadero (una sesi\u00f3n entre \u00e9l y su psiquiatra, interpretado por el coguionista del filme, Bob Ellis, los acoge compartiendo man\u00edas y cambiando roles tan fluidamente que el t\u00e9rmino disparatado no empieza ni a describirlo \u2500alien\u00edgena, m\u00e1s bien). Pero Cox no est\u00e1 realmente interesado, como cre\u00ed equivocado, en hacer de Charles alguien muy vistosamente \u201cchiflado\u201d en alg\u00fan modo sentimental-divertido. Gente como la profesora de arte y el anfitri\u00f3n telef\u00f3nico quiz\u00e1 se queden satisfechos al tacharlo en la lista de chalados, pero otros se asombran al verse atra\u00eddos hacia Charles. Su excentricidad termina siendo extraordinariamente liberadora para ellos, no solo porque da coraje a sus propias posibilidades congeladas sino porque coexiste con una tolerancia y amabilidad profundamente arraigadas. Por ejemplo, el joven cartero de Charles (Barry Dickins) ni siquiera puede entregar la factura del gas sin recitar de un tir\u00f3n una descabellada arenga acerca del estado del universo (\u201cEl mundo entero est\u00e1 completamente jodido\u201d es su divisa, pero el entusiasmo que le insufla resulta exultante). La mayor\u00eda de la gente le rechazar\u00eda o evitar\u00eda sin ning\u00fan tipo de duda, pero Charles reconoce a un esp\u00edritu af\u00edn, y cuando el joven parlotea feliz un d\u00eda acerca de \u201c\u00bfhasta d\u00f3nde llega tu compromiso con el obsceno mundo que te rodea?\u201d, Charles a\u00f1ade con sarcasmo: \u201cO que te habita\u201d. Porque Charles cree en verdad que \u201cla gente m\u00e1s inesperada tiene mucha sabidur\u00eda\u201d, est\u00e1 siempre preparado cuando esa sabidur\u00eda se presenta, no importa cu\u00e1n improbable sea la fuente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;M\u00e1s importante a\u00fan, su influencia refresca la vida de Lisa. Inicialmente, ella est\u00e1 atrapada en una relaci\u00f3n est\u00e9ril con David (Chris Haywood), un antiguo pintor de moda que gasta ahora el dinero de ella en dulces para la nariz. Pero, antes de eso, la vemos desnudarse para Charles mientras el \u201cLove Duet\u201d de <em>Lucia di Lammermoor<\/em> ba\u00f1a su figura dorada. Seguramente, no ha habido jam\u00e1s un <em>striptease<\/em> m\u00e1s l\u00edquidamente sensual en la historia del cine. Iluminado suavemente por Yuri Sokol (que en otras escenas de los tres filmes usa una paleta muy apagada con el prop\u00f3sito de crear un contexto para el comportamiento bizarro de sus protagonistas), Lisa est\u00e1 tan atrapada en la fantas\u00eda er\u00f3tica como Charles, usando esta pieza embriagadora de teatro sexual para aprovechar su propia sexualidad (aunque Charles nunca la toca e incluso se opone cuando ella besa su mejilla una vez) de una manera que ella no tiene ninguna esperanza de hacer con David. A diferencia de la mayor\u00eda (incluyendo a David, que llega a un final c\u00f3mico-horrible cuando trata de chantajear a Charles), ella se deja a s\u00ed misma ver la humanidad caballerosa detr\u00e1s de la fachada extravagante de Charles, y esta perspicacia (que el filme deja sin explicitar) la anima con sencillez a dejar a David por fin y luego a aceptar la longeva proposici\u00f3n de Jane de intentar iniciar una relaci\u00f3n lesbiana \u2500un desarrollo que el filme trata como una mezcla atractiva de despreocupaci\u00f3n, bochorno y calidez que es t\u00edpica de la franqueza inteligente de Cox sobre todo tipo de encuentros sexuales.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero<em> Man of Flowers<\/em> tambi\u00e9n muestra c\u00f3mo la excentricidad atrapa a Charles. Como John, vive parcialmente en un estado de fijaci\u00f3n enso\u00f1adora con su pasado. (\u201cLos sue\u00f1os ocupan casi la mitad de mi vida entera\u201d, medita, equivocado literalmente pero correcto po\u00e9ticamente). Sus ensue\u00f1os se enfocan en su infancia, cuando era, ateni\u00e9ndonos a su propia visualizaci\u00f3n, una criatura suave, rolliza, revoltosa, obsesionada con estatuas desnudas en parques, los escotes y espaldas descubiertas de damas invitadas a las fiestas del t\u00e9 de sus padres, pero sobre todo con su madre (Hilary Kelly) y el almizcle de nutrici\u00f3n primal e intimidad que sus recuerdos de ella todav\u00eda exudan. A diferencia de John, las im\u00e1genes queridas por Charles no est\u00e1n perdiendo su poder, pero este poder es tambi\u00e9n tan frustrante como el de la transitoriedad del mundo de los sue\u00f1os de John. Cox ha filmado estas im\u00e1genes, como los montajes de sue\u00f1os en <em>My First Wife<\/em>, con paneos temblorosos, cortes abruptos, manchas desvanecientes de color y fragmentos de \u00f3pera en lugar de efectos de sonido naturales. La diferencia es que tambi\u00e9n las ha hecho exquisitamente divertidas \u2500y su toque m\u00e1s hilarante es la elecci\u00f3n de nada menos que Werner Herzog como el padre mojigato, flaco, de Charles, que est\u00e1 siempre frunciendo sus labios en se\u00f1al de aborrecimiento hacia el chico sucio y retorciendo su oreja mientras lo arrastra despu\u00e9s de que Charles haya trastocado el t\u00e9 por mirar con descaro la carne afelpada de una dama o acarici\u00e1ndola abiertamente. (Kaye, Ellis y Cox trabajaron en el filme australiano de Herzog, <em>Where the Green Ants Dream<\/em>, donde los fragmentos rebeldes de humor t\u00edpicos de Cox son lo \u00fanico destacable). Nunca he visto im\u00e1genes de la infancia en la pantalla tan ricamente permeadas de una distorsi\u00f3n de memorias mezcladas, entra\u00f1able emoci\u00f3n profunda perdida, y euf\u00f3rica locura, todas en suspensi\u00f3n milagrosamente perfecta. Entendemos totalmente por qu\u00e9 Charles se siente tan embrujado por ellas y por qu\u00e9 escribe: \u201cMi imaginaci\u00f3n me aterra\u201d.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Peter y Patricia se asientan en la domesticidad y John permanece a la deriva al terminar <em>Lonely Hearts<\/em> y <em>My First Wife<\/em>. Pero Charles encuentra una enigm\u00e1tica zona que le pertenece. Despu\u00e9s de despachar el plan de chantaje de David con un descaro t\u00edpicamente seco, luego declarando que puede ser un amigo pero no un amante a Lisa, Charles camina hacia una herbosa ladera, virtualmente una silueta en su sobretodo. Dos figuras similares ya est\u00e1n ah\u00ed, y otra entra en el encuadre mientras la c\u00e1mara se alza para revelar un vasto paisaje marino. Las cuatro sombras contra el verde iridiscente contemplan inm\u00f3viles el oc\u00e9ano durante muchos momentos, mientras suena Donizetti y Charles entona: \u201cHay personas tan indefensas en este mundo, algunas est\u00e1n tan solas\u201d. Claramente, Charles no se considera una de ellas, y al principio esto parece de una iron\u00eda pl\u00fambea. Despu\u00e9s de todo, antes hab\u00eda admitido a Lisa y Jane que \u201ces dif\u00edcil verte a ti mismo como te ven los otros, o simplemente verte a ti mismo\u201d. Pero mientras la imagen m\u00e1gica se sostiene y la m\u00fasica irradia este paisaje de ensue\u00f1o, la iron\u00eda se desvanece, y nos damos cuenta de que Charles tiene toda la raz\u00f3n \u2500es cualquier cosa menos un alma perdida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>My First Wife<\/em> contiene un motivo igualmente conmovedor, m\u00e1s humilde, m\u00e1s propenso a pasar desapercibido. Dos veces, John ajusta gentilmente los brazos de Lucy mientras ella lucha con su violonchelo. La primera vez, al comienzo John parece que la ignora, exactamente como dijo Helen, trabajando ensimismado en su escritorio mientras ella forcejea. La segunda vez, una pelea potencialmente desagradable empieza a llamear entre \u00e9l y Helen durante un recital para la orquesta de ni\u00f1os. D\u00e1ndose cuenta de repente de que quiz\u00e1 arruine la interpretaci\u00f3n y averg\u00fcence a su hija, John queda en silencio y luego se desliza hacia ella. El modo en que alza el brazo de ella le concede la paz que de modo tan enfebrecido ha estado buscando, aunque solo sea por un momento \u2500inesperada y misteriosamente, como una de las infusiones de gracia divina de Robert Bresson. En cada caso, la c\u00e1mara permanece atenta a Lucy mientras acepta la correcci\u00f3n silenciosa y sigue tocando. Seguir tocando es toda la paz que el trabajo de Cox hasta ahora tiene que ofrecer; en sus mejores momentos, no obstante, sabe hacerla m\u00e1s que suficiente.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Man-of-Flowers-Paul-Cox-1.png\" alt=\"Man of Flowers Paul Cox 1\" width=\"853\" height=\"480\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6016\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Man-of-Flowers-Paul-Cox-1.png 853w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Man-of-Flowers-Paul-Cox-1-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Man-of-Flowers-Paul-Cox-1-768x432.png 768w\" sizes=\"(max-width: 853px) 100vw, 853px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Man-of-Flowers-Paul-Cox-2.png\" alt=\"Man of Flowers Paul Cox 2\" width=\"853\" height=\"480\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6017\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Man-of-Flowers-Paul-Cox-2.png 853w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Man-of-Flowers-Paul-Cox-2-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Man-of-Flowers-Paul-Cox-2-768x432.png 768w\" sizes=\"(max-width: 853px) 100vw, 853px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Man-of-Flowers-Paul-Cox-3.png\" alt=\"Man of Flowers Paul Cox 3\" width=\"853\" height=\"480\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6015\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Man-of-Flowers-Paul-Cox-3.png 853w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Man-of-Flowers-Paul-Cox-3-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Man-of-Flowers-Paul-Cox-3-768x432.png 768w\" sizes=\"(max-width: 853px) 100vw, 853px\" \/><\/p>\n<figure id=\"attachment_6018\" aria-describedby=\"caption-attachment-6018\" style=\"width: 853px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Man-of-Flowers-Paul-Cox-4.png\" alt=\"Man of Flowers Paul Cox 4\" width=\"853\" height=\"480\" class=\"size-full wp-image-6018\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Man-of-Flowers-Paul-Cox-4.png 853w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Man-of-Flowers-Paul-Cox-4-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Man-of-Flowers-Paul-Cox-4-768x432.png 768w\" sizes=\"(max-width: 853px) 100vw, 853px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6018\" class=\"wp-caption-text\"><em>Man of Flowers<\/em> (1983)<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cTHE FRAGILITY OF MEANING: THREE FILMS BY PAUL COX\u201d (Michael Dempsey) en Film Quarterly (primavera de 1986, vol. 39, n\u00ba 3, p\u00e1gs. 2-11). En voz queda, casi oblicuamente, durante los dos \u00faltimos a\u00f1os, mientras que<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[367,23],"tags":[57,921,650,912,924,927,926,916,917,918,920,909,910,919,923,911,908,42,922,925,528,915],"class_list":["post-6010","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-revista","category-traducciones","tag-57","tag-an-unmarried-woman","tag-australia","tag-bob-ellis","tag-cactus","tag-careful-he-might-hear-you","tag-film","tag-illuminations","tag-inside-looking-out","tag-kostas","tag-kramer-vs-kramer","tag-lonely-hearts","tag-man-of-flowers","tag-marty","tag-michael-dempsey","tag-my-first-wife","tag-paul-cox","tag-robert-bresson","tag-smash-palace","tag-tokyo-story-tokyo-monogatari","tag-werner-herzog","tag-where-the-green-ants-dream"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6010"}],"collection":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6010"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6010\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6502,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6010\/revisions\/6502"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6010"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6010"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6010"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}