{"id":6347,"date":"2024-01-10T13:00:17","date_gmt":"2024-01-10T13:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=6347"},"modified":"2025-05-08T18:51:52","modified_gmt":"2025-05-08T18:51:52","slug":"el-circulo-se-ha-cerrado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=6347","title":{"rendered":"EL C\u00cdRCULO SE HA CERRADO"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Final Report <\/em><\/strong><strong>[<em>Z\u00e1r\u00f3jelent\u00e9s<\/em>] (Istv\u00e1n Szab\u00f3, 2020)<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Zarojelentes-Istvan-Szabo-2020-1.png\" alt=\"Z\u00e1r\u00f3jelent\u00e9s (Istv\u00e1n Szab\u00f3, 2020)-1\" width=\"1920\" height=\"1035\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6348\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Zarojelentes-Istvan-Szabo-2020-1.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Zarojelentes-Istvan-Szabo-2020-1-300x162.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Zarojelentes-Istvan-Szabo-2020-1-1024x552.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Zarojelentes-Istvan-Szabo-2020-1-768x414.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Zarojelentes-Istvan-Szabo-2020-1-1536x828.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">Al margen de cualquier r\u00e9gimen sociopol\u00edtico que pueda sobrevenirle a un pa\u00eds, existen algunos cineastas cuyos nombres debieran esculpirse, sin reparos ideol\u00f3gicos, como hijos predilectos de su orgullosa madre patria. Sobran en nuestras ciudades esculturas, monumentos y homenajes destinados a exaltar dirigentes, estadistas, pol\u00edticos de profesi\u00f3n, mientras se echan en falta las dedicadas a la obra realizada por fot\u00f3grafos, por cineastas. Aunque, pens\u00e1ndolo mejor, quiz\u00e1 no resultar\u00eda tan f\u00e1cil saber d\u00f3nde situarlas. Tomemos como ejemplo al director h\u00fangaro Istv\u00e1n Szab\u00f3: si prestamos una especial atenci\u00f3n a su filmograf\u00eda, a la evoluci\u00f3n de sus temas y figuras, si reparamos, adentr\u00e1ndonos pausadamente, en las vastas extensiones del territorio hist\u00f3rico y social que ha logrado abarcar con su trabajo \u2500d\u00e9cadas y d\u00e9cadas actualizando una l\u00facida comprensi\u00f3n de lo que alrededor ocurri\u00f3 y sigue sucediendo\u2500, probablemente acabaremos arribando a una conclusi\u00f3n desordenada sobre que los d\u00e9biles cimientos de un Estado naci\u00f3n son, en la gran mayor\u00eda de los casos, demasiado coyunturales, mapas fechados, documentos avejentados, en definitiva, una burocracia sostenida sobre legajos, insuficientes para dar cuenta del dilatado alcance de su mirada: el devenir de un <em>territorio <\/em>siempre ser\u00e1 m\u00e1s importante, preclaro y desconsolado que una idea de pa\u00eds, este \u00faltimo, siempre vulnerable como pura idea a las ideas armadas de los otros, vulnerable a la ocupaci\u00f3n, a la revoluci\u00f3n y a la explotaci\u00f3n natal del hombre por el hombre; pocas cosas duran, las banderas que ayer lo coronaban triunfantes pasado ma\u00f1ana arder\u00e1n frente al parlamento.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Porque cuando pensamos en Jan Troell no solo pensamos en Suecia, sino que la rebasaremos, en harta medida, hacia m\u00e1s all\u00e1 de la pen\u00ednsula escandinava, incluso hacia el Polo Norte, resiguiendo la fat\u00eddica traves\u00eda de Salomon August Andr\u00e9e \u2500en <em>Ingenj\u00f6r Andr\u00e9es luftf\u00e4rd <\/em>(Troell, 1982)\u2500, o acompa\u00f1ando el siglo XIX junto a un grupo de colonos que abandonan Sm\u00e5land, Noruega, para arribar a colonizar Minnesota, EUA, as\u00ed el espectador tentar\u00e1 haber vislumbrado una porci\u00f3n emigrante de la deriva espiritual del viejo territorio y sus herencias afluyendo hacia las orillas del Nuevo Mundo, en un filme d\u00faplice\u00a0 \u2500<em>Los emigrantes <\/em>(1971) y <em>La nueva tierra <\/em>(1972)\u2500, hamsuniano, caracter\u00edstico del mejor ojo documental de Troell cuando es aplicado a una ficci\u00f3n, conllev\u00e1ndonos hacia una experiencia cr\u00f3nica allende los mares de aproximadamente siete horas. Similarmente, las preguntas que en su cine Manoel de Oliveira se plantea sobre el destino de su pa\u00eds contempor\u00e1neo no podr\u00edan ser comprendidas si obliter\u00e1ramos de la biograf\u00eda del antiguo Imperio portugu\u00e9s su fundamental conexi\u00f3n con las Am\u00e9ricas, \u00c1frica, el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. Al mismo tiempo, filme tras filme, Im Kwon-taek no dejar\u00e1 de exponer, bajo diferentes aspectos, a su partida patria, Corea del Sur, como un <em>territorio<\/em> funestamente enclavado entre dos potencias imperialistas, Jap\u00f3n y China, para, durante el \u00ednterin, seguir sirviendo a los intereses vencedores de una tercera, los Estados Unidos, potencia sufragando la zona sur de la pen\u00ednsula coreana en r\u00e9gimen de brutal prostituci\u00f3n \u2500v\u00e9ase <em>Chang <\/em>(1997). Asimismo Ermanno Olmi, al igual que Roberto Rossellini, no teme sumergirse en cualquier momento de un <em>territorio<\/em> que siente como propio a pesar de que la tard\u00eda uni\u00f3n italiana, que anhel\u00e1ndola Maquiavelo para el siglo XVI, podr\u00eda decirse que no se dio fundamentada hasta aproximadamente 1870. Un pa\u00eds, un Estado, son solo muescas en el territorio para quien tiene la mirada larga, cataleja. Hay que mirar, como los susodichos cineastas, con lentes de aumento, atr\u00e1s en la historia, si de verdad queremos llegar a comprender dos o tres cosas sobre el terreno inmediato que pisamos. Finalmente, contribuyendo al argumento con una paradoja, \u00bfc\u00f3mo no admitir que cineastas como Hou Hsiao-Hsien, o Edward Yang muy a pesar de su escueta filmograf\u00eda, lograron arrojar una mirada de lo que significa el territorio insular taiwan\u00e9s mucho m\u00e1s maciza que la idea que un \u201cpa\u00eds\u201d como Taiw\u00e1n pueda tener de s\u00ed mismo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En Centroeuropa, concretamente en Budapest, capital de Hungr\u00eda, Istv\u00e1n Szab\u00f3 se erige, con permiso de Zolt\u00e1n F\u00e1bri, como uno de los cineastas maestros que acaudalan la regi\u00f3n magiar, por desgracia, menos cacareados hoy d\u00eda, cuando anta\u00f1o, como algunos de los citados arriba, Troell, Olmi, Kwon-taek, s\u00ed tuvo la oportunidad de serlo por una buena temporada. S\u00ed, algunas de sus pel\u00edculas rebasaron fronteras, ganaron festivales, las alab\u00f3 la prensa, luego dejaron de llegar, o quiz\u00e1 algunos cr\u00edticos que no ten\u00edan el d\u00eda dijeron que su nuevo filme no cumpli\u00f3 las expectativas, y tristemente, por la acuciante desmemoria del cine, ergo de los espectadores, no distribuir durante un peque\u00f1o lapso de a\u00f1os a un cineasta supone condenarlo directamente al olvido. En lo que ata\u00f1e a Szab\u00f3, no obstante, podr\u00eda hablarse de un realizador que desde sus inicios tendr\u00eda bastante suerte, demostrando capacidad, llegando sus filmes de los 70 a conectar con la sensibilidad occidental de festivales, salas, a la busca de construir un circuito europeo, de vanguardia, encontr\u00e1ndose adem\u00e1s el cine h\u00fangaro predispuesto a explorar con haza\u00f1a sus met\u00e1foras hist\u00f3ricas m\u00e1s reflexivas, locales, calurosas y alambicadas. Su consagraci\u00f3n allende Hungr\u00eda vendr\u00eda con lo que acabar\u00eda apod\u00e1ndose como la <em>trilog\u00eda de Mitteleuropa<\/em>: <em>Mephisto <\/em>(1981), <em>Coronel Redl <\/em>(1985) y <em>Hanussen <\/em>(1988), protagonizadas las tres por el reptiliano rostro camale\u00f3n Klaus Maria Brandauer. Istv\u00e1n Szab\u00f3, director con mediana carrera internacional a partir de ah\u00ed. Pero hace muchos a\u00f1os ya de <em>Being Julia <\/em>(2004), y pocos \u201ccr\u00edticos de festivales\u201d pudieron apreciar la hondura literaria y sentimental que se ocultaba <em>Tras la puerta <\/em>(2012).<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfD\u00f3nde ubicar entonces <em>Z\u00e1r\u00f3jelent\u00e9s<\/em> (2020), su \u00faltimo filme hasta la fecha en el conjunto?<br \/>\nSi el espectador de su filmograf\u00eda ha practicado una mirada atenta, podr\u00e1 haber observado que Szab\u00f3 lleva desde sus cortometrajes de finales de los cincuenta lanzando mimbres, dial\u00e9cticas, estilemas e ideogramas que bifurcan, o tiran del hilo, persiguiendo una serie de im\u00e1genes; por varios atajos, los filmes de Szab\u00f3 se contienen los unos en los otros, expandiendo el territorio de significaciones, resonancias, como <em>Padre <\/em>(1966) conten\u00eda escindido en subjetividad el tranv\u00eda porteado de <em>Budapest Tales <\/em>(1977), o como el cortometraje <em>Koncert <\/em>(1962) conten\u00eda la cuidadosa pasi\u00f3n de Szab\u00f3 por el sonido, las musicalidades posibles que puede impresionar la c\u00e1mara o disponer el director, la divisi\u00f3n mel\u00f3dica que estructura el corte, y avanzando, se podr\u00e1 apreciar su tendencia al refinamiento de todos estos elementos en el artista wagneriano desastrado por las circunstancias en <em>Meeting Venus <\/em>(1991). Cuesti\u00f3n de pertenencia y feligres\u00eda.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Zarojelentes-Istvan-Szabo-2020-2.png\" alt=\"Z\u00e1r\u00f3jelent\u00e9s (Istv\u00e1n Szab\u00f3, 2020)-2\" width=\"1440\" height=\"1080\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6349\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Zarojelentes-Istvan-Szabo-2020-2.png 1440w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Zarojelentes-Istvan-Szabo-2020-2-300x225.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Zarojelentes-Istvan-Szabo-2020-2-1024x768.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Zarojelentes-Istvan-Szabo-2020-2-768x576.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Zarojelentes-Istvan-Szabo-2020-2-840x630.png 840w, 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exprimir la luz Lajos Koltai \u2500reincidiendo con Szab\u00f3 en una colaboraci\u00f3n creativa que se perpet\u00faa ya por m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os\u2500, recoge de forma concisa en un peque\u00f1o pueblo de provincias varias de las perspectivas que el cineasta ven\u00eda por d\u00e9cadas escrutando. Szab\u00f3 superando los ochenta a\u00f1os, escribiendo y concibiendo el guion, volviendo a dirigir a Brandauer, personaje Iv\u00e1n Stephanus, de profesi\u00f3n y condici\u00f3n m\u00e9dico, especialidad cardiolog\u00eda. Un par de datos circunstanciales: tambi\u00e9n el cineasta se cri\u00f3 en una familia de doctores, e interpretar\u00eda el papel de uno en <em>T\u00faszt\u00f6rt\u00e9net <\/em>[<em>Stand Off<\/em>] (Gyula Gazdag, 1989). <em>Z\u00e1r\u00f3jelent\u00e9s<\/em> se inaugura con la clausura de un hospital. El doctor Stephanus no sabr\u00e1 qu\u00e9 hacer, planean jubilarlo. Ha dedicado toda su vida al juramento hipocr\u00e1tico, como su padre antes que \u00e9l. As\u00ed, a modo de una se\u00f1a del destino, por el cumplea\u00f1os de su madre, Stephanus debe volver al pueblo donde su progenitor fundara tiempo atr\u00e1s su propia cl\u00ednica de cabecera. La pasi\u00f3n de Stephanus por la \u00f3pera y las armon\u00edas no pasan de un diletantismo aristocr\u00e1tico pero entregado, el doctor cantar\u00e1 cuando surja la oportunidad, sin embargo, \u00e9l desea seguir curando pacientes, se aventurar\u00e1 a reabrir la cl\u00ednica, su independiente mujer le anima, no pudiendo el espectador al inicio determinar cu\u00e1nto de genuino, cu\u00e1nto de puro miedo a no querer aprender a retirarse, tiene el comportamiento dubitativo sincerado de este testarudo matasanos. Un sujeto verdaderamente poli\u00e9drico este doctor Stephanus, s\u00ed,<em> poli\u00e9dricos<\/em>, esa es la palabra que buscamos cuando querr\u00edamos calificar a los personajes principales de Szab\u00f3, el enigma especulativo de la conjunci\u00f3n amorosa entre J\u00e1nos y Kata \u2500<em>Bizalom<\/em> (1980)\u2500, el aroma de la dulce Emma, querida B\u00f6be\u2026<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Desde el primer momento en que pisamos la villa, nuevo hogar de Stephanus, ya antes de asentarnos, empezamos a juzgar como acertadas las preferencias de Koltai y Szab\u00f3 por los objetivos de lente gran angular, muy adecuados para la fotograf\u00eda arquitect\u00f3nica. Respiramos la calzada, percibimos a lo ancho. Dotados de un campo de visi\u00f3n generoso, se lograr\u00e1 dar fe de la humildad del pueblo. Ser\u00edamos capaces de trazar, en un vistazo tirado desde la intersecci\u00f3n, el sucinto croquis del pueblo: son dos calles principales y basta, escuela, bar, iglesia, y hoy reabriendo la vieja cl\u00ednica. Un grupo de curiosos vecinos permanece durante todo el filme de fondo como lienzo secando al fresco, mientras que otra ristra de ellos goza de sus an\u00e9cdotas y momentos de peque\u00f1o encumbramiento en la historia. Hay un lago apacible. Se puede remar en barca. El viejo amigo de Stephanus resulta ser un cura que semeja haberse prestado del universo Nanni Moretti, o quiz\u00e1 resulte ser, retomado lustros despu\u00e9s, el perturbable cura protagonista del primer cortometraje del Szab\u00f3 estudiante: <em>A hetedik napon<\/em> (1959). Adem\u00e1s, en concepto de bell\u00edsima excentricidad desacatada, el municipio cuenta con un coro de ni\u00f1os angelicales que entonan himnos espirituales a canon. En la apoteosis del canto, la c\u00e1mara se elevar\u00e1 en plano cenital montada sobre dron, invocando una perspectiva eterna, inconcebible, piadosa, atrevi\u00e9ndonos a afirmar que <em>Z\u00e1r\u00f3jelent\u00e9s <\/em>supone el \u00fanico filme que hemos presenciado donde este tipo de encuadres a\u00e9reos, <em>im\u00e1genes imposibles<\/em>, no parecen capturados por una c\u00e1mara de seguridad u oblig\u00e1ndonos a montar sobre globo aerost\u00e1tico espectacularizador, sino en consonancia total con la mostraci\u00f3n esc\u00e9nica del instante. Nos extra\u00f1a la sutil ausencia, en el pueblo, de habitantes de mediana edad, abunda una absurda cantidad de abuelas y nietos, pareciera casi como que los padres de esos ni\u00f1os se marcharon al frente o emigraron, tiempo atr\u00e1s, por periodo indefinido y todav\u00eda no volvieron. Hu\u00e9rfanos carentes de palabra dialogada, parecieran transmitirnos que nuestras decisiones caer\u00e1n directas sobre los nietos. Entonan odas al pa\u00eds, Hungr\u00eda es tu patria, tu cuna, tambi\u00e9n ser\u00e1 tu lecho de muerte, por mucho que pretendas distanciarte, heroico hungarito m\u00edo, nunca llegar\u00e1s a partir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Semejante pueblecito como este, meditamos, transpira una b\u00fasqueda elevada como la que nos planteaba Jean-Luc Godard en aquellas islas de espacios limbo que constitu\u00edan <em>H\u00e9las pour moi <\/em>(1993), donde la distensi\u00f3n protagon\u00edstica en la que cada secundario gozaba su escena, su peque\u00f1a l\u00ednea, su trama, contradec\u00eda agon\u00edsticamente el tiempo continuista del relato incorporado por G\u00e9rard Depardieu y Laurence Masliah. Al cine maduro de Szab\u00f3, en cambio, le es connatural dicha distensi\u00f3n protagon\u00edstica no por la v\u00eda de dialectizar con ella en anfiteatro, pues el h\u00fangaro arbitra unas estrategias diametralmente opuestas a las artima\u00f1as de dilataci\u00f3n dram\u00e1tica del Godard ochentero y noventero, donde la honda concepci\u00f3n a nivel dram\u00e1tico de cada escena o golpe de montaje godardianos contribuyen constantemente a suspender la<em> fuerza narrativa<\/em>, en trueque por sobrepujar enormemente la <em>fuerza del proyecto formal<\/em> y la<em> fuerza del drama<\/em> en los filmes pertenecientes a su tercera etapa. Szab\u00f3, sin embargo, conquista la distensi\u00f3n protagon\u00edstica por un exceso de narratividad, y es que la maestr\u00eda del cineasta reside en ejercer una narraci\u00f3n combustionante que nunca lo aboca a un tr\u00e1nsito superficial a la hora de recorrer las escenas con lo cual se acabar\u00eda por conseguir una especie de <em>collage <\/em>de avanzadilla est\u00fapido donde finalmente nada cala o nada importar\u00eda, muy al contrario, al igual que en los filmes de Zolt\u00e1n F\u00e1bri, persiste durante la completitud del metraje szaboziano, y por ende de <em>Z\u00e1r\u00f3jelent\u00e9s<\/em>, un esfuerzo narrativo muy intenso que conduce a una vertiente de dramatividades contenidas nunca interesadas en destronar el todo por la parte aislada. Prestemos o\u00eddo a c\u00f3mo el sonido de la siguiente escena entra unos segundos antes de cortar la anterior, situ\u00e1ndonos en c\u00f3modo precipitado dispuestos a la que viene. En ninguno de sus filmes, ni Szab\u00f3 ni F\u00e1bri podr\u00edan contentarse, por ejemplo, con entregarnos el gran drama aut\u00e1rquico con solo dos personajes, no, han pasado y est\u00e1n pasando demasiadas cosas en Hungr\u00eda, incluso en una perdida aldea reci\u00e9n colectivizada en las monta\u00f1as de Hungr\u00eda, como para circunscribirse a solo un par de subjetividades rec\u00edprocas, porque el innumerable tropel de violencias objetivas asedian el d\u00eda a d\u00eda; coexiste en estos cineastas la conciencia de un <em>pueblo<\/em> en sentido amplio. Incluso en una obra tan de dos, tan conversacional, tan parca en espacios, como es <em>Taking Sides <\/em>(2001), donde Szab\u00f3 se ofrenda habitacionalmente a las actuaciones de Harvey Keitel y Stellan Skarsg\u00e5rd, los parones en seco por minutos en escenas de interrogatorio podr\u00edamos decir que se sustentan solo el tiempo necesario para que podamos afirmar que nos encontramos ante una pel\u00edcula de una intr\u00ednseca cualidad narrativa, ilusi\u00f3n dialogada, coherente y sucesoria, que comandando con prosaico intelecto el relato recoloca a los hombres entre aquellas presiones que lo conduc\u00edan a ignorar, aquiescer, interrogar, enfrentar, su difuminado papel como colaboracionistas en una historia que los arbitra y excede, sin embargo, concedi\u00e9ndoles una eventual posici\u00f3n prominente en el desarrollo de acontecimientos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El \u00e9nfasis narrativo del h\u00fangaro arranca para establecerse en los ochenta, culminando en <em>Sunshine<\/em> (1999), filme catedralicio que ambicionaba recapturar en un solo relato los vaivenes de un siglo funesto a punto de finiquitar, abierto entonces el futuro, disuelto el bloque del Este hace menos de ocho a\u00f1os, hace diez eliminada la palabra \u201cPopular\u201d de la definici\u00f3n de Hungr\u00eda quedando el pa\u00eds como una escueta \u201cRep\u00fablica\u201d. Precisamente, en los modos con que <em>Sunshine<\/em> despacha los obligados insertos de material de archivo es donde podemos tasar esta prontitud, apremio, por instaurar el relato que caracteriza a Szab\u00f3: la funci\u00f3n primera del material de archivo descansa en el \u00e1mbito de lo contextual, varios montajes en blanco y negro ampliado \u2500Hitler inaugurando los Juegos Ol\u00edmpicos de Berl\u00edn en 1936, m\u00e1s tarde estallar\u00e1 la Revoluci\u00f3n h\u00fangara de 1956\u2026\u2500, siempre cortados a los pocos segundos, con la intenci\u00f3n de volcarnos inmediatamente sin dilaci\u00f3n sobre los hechos posteriores, hacia la memoria en color ahora ficci\u00f3n por el cineasta entregada reconstruida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Este viraje, que a partir de los ochenta observamos en el Szab\u00f3 director, guionista, como identificable y cierto, a partir del cual acabar\u00e1 circuscribi\u00e9ndose a esquemas en lo referente a la captura del mundo prof\u00edlmico y la edici\u00f3n del material cuya <em>fuerza narrativa<\/em> no dejar\u00e1 de acrecentarse, conducir, dominar su filmograf\u00eda, intuimos debe tambi\u00e9n gran cr\u00e9dito al conmutar su predilecci\u00f3n por Lajos Koltai como director de fotograf\u00eda a partir de <em>Bizalom<\/em>, puesto designado en <em>Padre <\/em>(1966), <em>25 Fireman&#8217;s Street<\/em> (1974) y <em>Budapest Tales<\/em> a S\u00e1ndor S\u00e1ra, asimismo prol\u00edfico coet\u00e1neo a la obra de Szab\u00f3. Pudiendo incluirse <em>Lovefilm <\/em>(1970) en la ecuaci\u00f3n, valoriza para siempre a esta primera tirada de cine su condici\u00f3n intricada, efusiva, combustible, ejemplificando el final de <em>La edad de las ilusiones <\/em>las indagaciones de vanguardia nuevaoleras pero renacidas hacia al existencialismo precario del Este, como en otro marco geogr\u00e1fico y social escandinavo podr\u00edamos aseverar de <em>Ole dole doff<\/em> (Jan Troell, 1968). Para los ojos de quienes escriben, es obvio que los tanques sovi\u00e9ticos aplastando la revoluci\u00f3n de 1956 en Budapest calan, asolan, devastan en m\u00e1s medida en <em>Padre <\/em>que en <em>Sunshine<\/em>. Llegados a este siglo emergen obvias tambi\u00e9n las razones. Una de ellas guarda relaci\u00f3n con el distanciamiento temporal, atendiendo que la obra del a\u00f1o 66, absolutamente genuina y fijadora <em>en presente <\/em>de su tiempo (<em>Padre <\/em>es considerada todav\u00eda como un filme muy querido por el pueblo h\u00fangaro), se apegaba al ni\u00f1o perteneciente a aquella generaci\u00f3n desmantelada hacia la confusi\u00f3n material y de linaje \u2500al menos la mitad de los cr\u00edos que asisten a clase alzar\u00e1n la mano significando que perdieron a su progenitor en alg\u00fan momento entre los \u00faltimos diez a\u00f1os, agolp\u00e1ndose las preguntas, el juego de los espejos rotos, \u00bfa qu\u00e9 bando pertenec\u00eda mi padre?, \u00bffue muerto por ser un nacionalista h\u00fangaro, comunista, fascista, acaso\u2026 era jud\u00edo?, \u00bffue mi padre h\u00e9roe, m\u00e1rtir o enemigo de la patria, un traidor?\u201d\u2500, mientras la retrospectiva geneal\u00f3gica del 99, encomendando la herencia tr\u00edptica\u00a0 \u2500abuelo, padre, nieto\u2500 al cuerpo y rostro internacional de Ralph Fiennes, coproducci\u00f3n Europea, alude las virtudes razonadas y expositivas del retablo. Szab\u00f3 supo transitar con su cinematograf\u00eda hacia una estabilizaci\u00f3n, conciencia sabias, sin perder un \u00e1pice de su natural tendencia a la implicaci\u00f3n, tampoco su creencia en la uni\u00f3n entre intelectualidad, forma y sentimiento. Que por cierto, el ni\u00f1o de <em>Padre <\/em>solo sab\u00eda de su progenitor que era m\u00e9dico, y en <em>Tras la puerta<\/em>, el respetado papel de cirujano recaer\u00e1 sobre un colega, en admiraci\u00f3n mutua, elegido para el caso el director checo Ji\u0159\u00ed Menzel.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En <em>Z\u00e1r\u00f3jelent\u00e9s<\/em> es la detestable figura del alcalde, el apoderado del pueblo, quien ponga el rubro de la opresi\u00f3n estatal, primero local, atenazando la mente de los mayores, que le rinden respeto, fidelidad, loa, su voto cada cuatro a\u00f1os entregando la voluntad, el derecho a reflexi\u00f3n. Bas\u00e1ndose en datos cocinados, en estudios precomprados, el alcalde ser\u00e1 capaz de las artima\u00f1as necesarias que logren convencer a gentes en la \u00faltima etapa de su vida que lo conveniente para ellos y el pueblo es construir un balneario derruyendo una cl\u00ednica. Szab\u00f3 nunca temi\u00f3 enfrentar el territorio social, personal, hist\u00f3rico, pol\u00edtico, y nuestra existencia que habitamos, como una aberrante paradoja de opresi\u00f3n, conveniente conformismo, asechanzas y supercher\u00eda, engatusamientos al principio blandos, con pat\u00edbulo a inaugurar reorganiz\u00e1ndose al fondo. El doctor Stephanus, el cura Moretti, como la profesora acercadiza \u2500voluntariamente, no hemos tratado aqu\u00ed ni una palabra del amor y las mujeres en el cine de Szab\u00f3, asunto que tras la cr\u00f3nica del devenir hist\u00f3rico es el segundo tema que m\u00e1s preocupar\u00eda al h\u00fangaro, y para el cual deber\u00edamos abordar otras pel\u00edculas y otras escenas en un escrito, calculamos, el doble o el triple de largo\u2500, los disidentes, recuperan en el pueblo su natural condici\u00f3n de exiliados, y de all\u00ed no se querr\u00e1n mover, resulta un placer aceptar el desaf\u00edo, devolver con poca importancia las miradas p\u00e9rfidas que los idiotas nos dirigen sin cesar. Aquellos cineastas que de una u otra forma se han mantenido fieles a una extensi\u00f3n de territorio van desarrollando una sensibilidad alerta para con las injerencias, calles que mudan demasiado r\u00e1pido de lealtad con los nombres, Szab\u00f3 nunca amist\u00f3 con met\u00e1foras exageradas o estramb\u00f3ticas, recalcul\u00f3 el enfoque de su cine en esperanza de dirigirse al grano, con figuras, s\u00ed, arquetipos transformativos, ardores y signos que de tan fuertemente anclados en la imaginer\u00eda territorial, por ende en su propia obra que trabaj\u00f3 por espejarla, concentran el c\u00edrculo en <em>Z\u00e1r\u00f3jelent\u00e9s<\/em> descargando sobre los puntos exactos, torn\u00e1ndolos identificables a la contemporaneidad, quiz\u00e1, ya lo descubriremos, constantes no tan distintas a las que atenazaban al siglo XX, el Siglo por excelencia del cine, tambi\u00e9n el m\u00e1s belicoso y catastr\u00f3fico para la humanidad, y un territorio difuso, Europa Central, cuya tumultuosa biograf\u00eda pocos cineastas como Szab\u00f3 lograron apuntalar para los restos con tal limpidez y comunicativa vehemencia.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Zarojelentes-Istvan-Szabo-2020-6.png\" alt=\"Z\u00e1r\u00f3jelent\u00e9s (Istv\u00e1n Szab\u00f3, 2020)-6\" width=\"1920\" height=\"1029\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6354\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Zarojelentes-Istvan-Szabo-2020-6.png 1920w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Zarojelentes-Istvan-Szabo-2020-6-300x161.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Zarojelentes-Istvan-Szabo-2020-6-1024x549.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Zarojelentes-Istvan-Szabo-2020-6-768x412.png 768w, 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style=\"text-align: right;\"><em>IM\u00c1GENES<\/em>, <em>Blanco spirituals<\/em>, F\u00e9lix Grande<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\">***<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Final Report [Z\u00e1r\u00f3jelent\u00e9s] (Istv\u00e1n Szab\u00f3, 2020) Al margen de cualquier r\u00e9gimen sociopol\u00edtico que pueda sobrevenirle a un pa\u00eds, existen algunos cineastas cuyos nombres debieran esculpirse, sin reparos ideol\u00f3gicos, como hijos predilectos de su orgullosa madre<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26,367],"tags":[569,996,992,991,990,686,681,780,995,47,994],"class_list":["post-6347","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criticas","category-revista","tag-569","tag-25-firemans-street-tuzolto-utca-25","tag-budapest-tales-budapesti-mesek","tag-father-apa","tag-final-report-zarojelentes","tag-helas-pour-moi","tag-hungria","tag-istvan-szabo","tag-jan-troell","tag-jean-luc-godard","tag-sunshine"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6347"}],"collection":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6347"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6347\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6797,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6347\/revisions\/6797"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6347"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6347"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6347"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}