{"id":6528,"date":"2024-09-10T09:00:04","date_gmt":"2024-09-10T09:00:04","guid":{"rendered":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=6528"},"modified":"2024-11-24T16:19:12","modified_gmt":"2024-11-24T16:19:12","slug":"de-una-juventud-a-la-otra-clasificacion-basica-de-algunos-conceptos-e-hitos-por-michel-delahaye","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=6528","title":{"rendered":"DE UNA JUVENTUD A OTRA: CLASIFICACI\u00d3N B\u00c1SICA DE ALGUNOS CONCEPTOS E HITOS; por Michel Delahaye"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><em><strong>&#8220;D\u00b4une jeunesse \u00e0 l\u00b4autre: classement \u00e9l\u00e9mentaire de quelques notions et jalons&#8221;<\/strong><\/em> (Michel Delahaye), en <em>\u00c0 la fortune du beau<\/em> \u2013 Editado por Capricci, colecci\u00f3n dirigida por Emmanuel Burdeau (2010, p\u00e1gs. 170-183). Originalmente publicado en <em>Cahiers du cin\u00e9ma<\/em> (enero de 1968, n\u00ba 197, p\u00e1gs. 78-81).<\/p>\n<p><strong>1.<\/strong> <u>PEQUE\u00d1O BALANCE DE LO DE ANTES<\/u><\/p>\n<p align=\"justify\">En los primeros tiempos del cine, todo estaba permitido. La costra lleg\u00f3 m\u00e1s tarde: parad\u00f3jicamente, despu\u00e9s de que la adici\u00f3n del sonido hiciera del cine un arte completo. El lisiado prodigioso iba a convertirse en un atleta perezoso.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En los a\u00f1os 40-55, el encostramiento estaba en su punto \u00e1lgido. En Europa, al menos, porque en Am\u00e9rica (todo sucede como si las mismas limitaciones se hubieran convertido all\u00ed\u00a0en fruct\u00edferas restricciones) el cine se hab\u00eda superado a s\u00ed mismo \u2500que, adem\u00e1s, se hab\u00eda convertido en el medio de expresi\u00f3n por excelencia de toda una civilizaci\u00f3n. En Europa, pues, solo siguen apareciendo algunos de los grandes (pocos, de hecho, o con dificultades). Para el resto, el cine es cuesti\u00f3n de ingresos. Trucos y astucias. Socialmente: una mafia de t\u00e9cnicos-funcionarios. Soberana. Impenetrable.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero ya en los 45-50 se produjo una primera conmoci\u00f3n con el neorrealismo italiano (independientemente de sus cualidades intr\u00ednsecas), y Rossellini, que se desmarc\u00f3 de \u00e9l, tuvo cierta influencia. A\u00f1adan, en nuestra casa, dos golondrinas solitarias: el <em>Farrebique<\/em> de Rouquier y <em>Les derni\u00e8res vacances<\/em> de Roger Leenhardt.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tambi\u00e9n en esa \u00e9poca, un cr\u00edtico escribi\u00f3 como ning\u00fan otro lo hab\u00eda hecho: nuestro padre para todos, Andr\u00e9 Bazin. Y bajo la direcci\u00f3n de Bazin, los ya j\u00f3venes<em> Cahiers<\/em> comenzaron (1951) su trabajo. Ellos ser\u00edan los impulsores de la segunda y mayor conmoci\u00f3n: la Nouvelle Vague, que floreci\u00f3 en el 59 con Rivette, Godard, Truffaut, Rohmer, Chabrol, de Givray, a los que se sumaron Rozier y Demy.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mientras tanto, algunas aves raras han sobrevolado la escena en formaci\u00f3n desmarcada: Antonioni, Bergman, cuyos primeros filmes fueron descubiertos entre 1950 y 1955, Varda (<em>La pointe courte<\/em>, 1954), Astruc (<em>Les mauvaises rencontres<\/em>, 1955). Franju y Resnais, por su parte, dominaron el cortometraje.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En 1958, aparece tambi\u00e9n un catalizador capital: Jean Rouch, del que se descubren <em>Les ma\u00eetres fous <\/em>y<em> Moi, un noir<\/em>. Capital, porque es el producto y el motor de una determinada t\u00e9cnica. Dig\u00e1moslo brevemente: miniaturizaci\u00f3n y refinamiento (c\u00e1mara en mano, pel\u00edcula sensibilizada, sonido captado con Nagra), que fue el primero en manejar por completo. Poco a poco, uno se da cuenta de que el tiempo se ha alargado (se puede filmar antes y despu\u00e9s), el espacio tambi\u00e9n (uno puede desplazarse mejor), mientras que la impedimenta, y por tanto los precios, se han reducido. El material y el equipo preceden o siguen a la sensibilidad del momento: queremos rodar lo que nos plazca, c\u00f3mo y cu\u00e1ndo nos plazca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero Rouch es tambi\u00e9n el producto y el motor de una cierta moral. Como etn\u00f3logo, estudia a la gente, luego utiliza el cine como medio de este estudio, y el medio se convierte en un medio de expresi\u00f3n: una t\u00e9cnica y un arte. Ahora bien, como etn\u00f3logo, Rouch era ya un hombre para quien la t\u00e9cnica del acercamiento era necesariamente una moral del acercamiento. Porque si act\u00faas de forma sesgada con las personas que quieres estudiar, pronto no habr\u00e1 m\u00e1s estudio posible. La moral, la eficacia y la belleza se garantizan mutuamente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No es casualidad que la naciente Nouvelle Vague se reconociera en este etn\u00f3logo y este Rouch: les ayuda a descubrir o redescubrir una serie de cosas relacionadas con la naturaleza y el buen uso del cine.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tambi\u00e9n \u00edbamos a descubrir o redescubrir que la expresi\u00f3n de la realidad no posee belleza-verdad (y universalidad) si no aceptamos esta realidad como datada, situada, en definitiva: particularizada. Otro cuestionamiento de este cine de esclerosis basado en toda una jerarqu\u00eda de convenciones, categor\u00edas, figuras que definen la pseudouniversalidad de un cierto realismo y un cierto \u00ablenguaje\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una pel\u00edcula anterior que acaba de reestrenarse nos da un buen ejemplo: <em>La Marseillaise <\/em>(1937) de Renoir, de la que varios cr\u00edticos han lamentado hoy que en ella se hable un idioma extra\u00f1o: el \u00abc\u00f3mico-marsell\u00e9s\u00bb. Toda una concepci\u00f3n traiciona aqu\u00ed su supervivencia, y otra revela su permanencia: la que quiere que respetemos a los seres en su verdad humana, hist\u00f3rica y geogr\u00e1fica. En resumen: toda una moral y toda una t\u00e9cnica de la vida \u2500y del sonido en particular, elemento decididamente explosivo, que encontramos siempre en primera l\u00ednea (obs\u00e9rvese c\u00f3mo dos tercios de las \u00abEntrevistas\u00bb publicadas por los <em>Cahiers<\/em> se superponen con el sonido) en todas las aventuras del cine vivo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Adem\u00e1s, Renoir y Dreyer (por poner solo unos ejemplos) supieron jugar muy pronto con el sonido, la improvisaci\u00f3n y la interpretaci\u00f3n no profesional. Esto nos lleva a comentar que, si efectivamente existen el cine nuevo y el viejo, hay sobre todo (como dec\u00eda el otro, en este caso Boulez, hablando de m\u00fasica) lo bueno y lo malo. Y por lo tanto, debe tenerse en cuenta que la Nouvelle Vague no pretend\u00eda tanto romper como renovar (por encima de la esclerosis) con lo viejo. Simplemente, la aparici\u00f3n en 1959 de un cine que estaba en el mismo estado en el que se habr\u00eda encontrado si hubiera habido una evoluci\u00f3n gradual, esta aparici\u00f3n repentina deb\u00eda ser vista no como una evoluci\u00f3n sino como una revoluci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Resulta que con Rouch y Godard fue realmente una revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>2.<\/strong> <u>PEQUE\u00d1O BALANCE DE AHORA<\/u><\/p>\n<p align=\"justify\">El Cine Joven de hoy es el heredero y el continuador de los movimientos mencionados, tanto en su t\u00e9cnica como en su moral (incluido el respeto a la realidad). Y quiere abrir o reabrir el cine a toda la realidad, y a todos los modos o t\u00e9cnicas de aprehensi\u00f3n de la realidad. As\u00ed, la voluntad de reflexionar, cuestionar o violentar este mundo va mano a mano. Por supuesto, dentro de esta voluntad com\u00fan, cada uno (m\u00e1s o menos vinculado a ciertas corrientes o afinidades nacionales o culturales) sigue su propio genio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Para intentar una clasificaci\u00f3n, podr\u00edamos decir que existen, a grandes rasgos, los realistas, por un lado, y los metaf\u00f3ricos, por otro. Pero se halla el riesgo de involucrarse en una operaci\u00f3n interminable si seguimos este camino. Por lo tanto, me limitar\u00e9 a citar algunos nombres por orden, realistas, metaf\u00f3ricos o ambos:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bernardo Bertolucci, V\u011bra Chytilov\u00e1, Shirley Clarke, Juleen Compton, Andr\u00e9 Delvaux, Adrian Ditvoorst, Jean Eustache, Gilles Groulx, James Ivory, Claude Jutra, Jean Pierre Lefebvre, Francis Leroi, Du\u0161an Makavejev, Luc Moullet, Pier Paolo Pasolini, Pierre Perrault, Glauber Rocha, Evald Schorm, Jerzy Skolimowski, Jean-Marie Straub, Istv\u00e1n Szab\u00f3.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6565\" aria-describedby=\"caption-attachment-6565\" style=\"width: 790px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Stranded-Juleen-Compton-1965.png\" alt=\"Stranded Juleen Compton 1965\" width=\"790\" height=\"576\" class=\"size-full wp-image-6565\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Stranded-Juleen-Compton-1965.png 790w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Stranded-Juleen-Compton-1965-300x219.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Stranded-Juleen-Compton-1965-768x560.png 768w\" sizes=\"(max-width: 790px) 100vw, 790px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6565\" class=\"wp-caption-text\"><em>Stranded<\/em> (Juleen Compton, 1965)<\/figcaption><\/figure>\n<figure id=\"attachment_6567\" aria-describedby=\"caption-attachment-6567\" style=\"width: 960px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Age-of-Illusions-Istvan-Szabo-1965.png\" alt=\"Age of Illusions Istv\u00e1n Szab\u00f3 1965\" width=\"960\" height=\"720\" class=\"size-full wp-image-6567\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Age-of-Illusions-Istvan-Szabo-1965.png 960w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Age-of-Illusions-Istvan-Szabo-1965-300x225.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Age-of-Illusions-Istvan-Szabo-1965-768x576.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Age-of-Illusions-Istvan-Szabo-1965-840x630.png 840w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Age-of-Illusions-Istvan-Szabo-1965-440x330.png 440w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6567\" class=\"wp-caption-text\"><em>Age of Illusions<\/em> [<em>\u00c1lmodoz\u00e1sok kora<\/em>] (Istv\u00e1n Szab\u00f3, 1965)<\/figcaption><\/figure>\n<figure id=\"attachment_6573\" aria-describedby=\"caption-attachment-6573\" style=\"width: 986px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Courage-for-Every-Day-Evald-Schorm-1964.png\" alt=\"Courage for Every Day Evald Schorm 1964\" width=\"986\" height=\"720\" class=\"size-full wp-image-6573\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Courage-for-Every-Day-Evald-Schorm-1964.png 986w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Courage-for-Every-Day-Evald-Schorm-1964-300x219.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Courage-for-Every-Day-Evald-Schorm-1964-768x561.png 768w\" sizes=\"(max-width: 986px) 100vw, 986px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6573\" class=\"wp-caption-text\"><em>Courage for Every Day<\/em> [<em>Ka\u017ed\u00fd den odvahu<\/em>] (Evald Schorm, 1964)<\/figcaption><\/figure>\n<p align=\"justify\">Adem\u00e1s, esto se trataba, de hecho, de un intento clasificatorio. Y un intento clasificatorio es, en cualquier caso, mejor (como dec\u00eda el otro, en este caso Claude L\u00e9vi-Strauss) que ninguna clasificaci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero habremos transformado esta prueba si encontramos entre estas personas aunque sea un punto com\u00fan. Parece que todos ellos, en sus muy diferentes maneras, expresan algo en com\u00fan: un cierto malestar de la incomodidad (divididos, tensos como estamos hoy entre dos estados y dos mundos), un segundo estado en el que nos definimos por nuestra impotencia para poder conectar las cosas, y por tanto para dominarlas. De este cine de ansiedad e impotencia, Antonioni y Bergman fueron los heraldos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ahora bien, el cine viejo (ese del que a veces somos nost\u00e1lgicos \u2500otra forma de incomodidad) era un cine de acuerdo. En la aceptaci\u00f3n de este mundo, pero tambi\u00e9n e incluso en la denuncia de sus imperfecciones. Porque en este mundo (orientado, provisto de ejes y faros, donde uno pod\u00eda reconocerse), uno pod\u00eda expresarse, incluso en desacuerdo, en funci\u00f3n de ciertas certezas, lo que llevaba a una cierta plenitud, a una cierta euforia. A veces se dice de este cine viejo (en una expresi\u00f3n que pretende captar a la vez su t\u00e9cnica y su moral) que era un cine de la transparencia (contrapuesto, por supuesto, a las diversas opacidades de hoy, incluida la del azogue unidireccional que transforma las ventanas en espejos), y tambi\u00e9n se dice que era un cine de la inocencia \u2500y, en efecto, todo pasa hoy como si no pudiera hacerse ninguna obra que no pusiera en juego el porqu\u00e9 y el c\u00f3mo de este hacer y de este trabajar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero precisamente porque las cosas se enroscan o se desenvuelven seg\u00fan principios malignos que siempre nos sorprenden y cogen desprevenidos a los desatentos y a los indiferentes, tambi\u00e9n vemos nacer, por un lado, un cine de malestar f\u00e1cil, en el que se expresan todos aquellos que se acomodan a los signos exteriores de la modernidad, que siguen las calles de sentido \u00fanico del progresismo y que tienen una mala conciencia un poco demasiado bondadosa (v\u00e9ase <em>Loin du Vietnam<\/em>); y, por otro lado, vemos surgir otro cine que, ya atravesando el malestar, anuncia la \u00e9poca de su superaci\u00f3n. De esta edad, aqu\u00ed hay quiz\u00e1 algunas se\u00f1ales. Est\u00e1 el caso Demy. Es como si Demy solo actuara en funci\u00f3n de la posibilidad de que el cine sea (\u00bfde nuevo?) un arte euf\u00f3rico y naturalmente popular. Pero la realidad (el aqu\u00ed y el ahora) en la que este cine debe tratar de encajar, pone de manifiesto una contradicci\u00f3n entre los propios t\u00e9rminos con los que trata de definirse. As\u00ed, en esta segunda incomodidad en la que se halla, y al final de un proceso opuesto al del cine moderno, el cine-Demy se encuentra asumiendo tanto la modernidad como la superaci\u00f3n (\u00bfclasicismo?) de esta modernidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Est\u00e1 el caso de Eustache. Con \u00e9l (desde los s\u00f3lidos cimientos de aquellos que parten con sus espaldas a la pared), la conciencia de una realidad pesada, compleja e inc\u00f3moda se ve filtrada por un objetivo absolutamente puro de cualquier doble juego reluciente. Como por casualidad, este cine se considera generalmente muy provocador y muy perturbador.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y luego est\u00e1 el caso de Moullet, cuyo campo de acci\u00f3n es considerable. Partiendo del borr\u00f3n y cuenta nueva de los valores rotos, desarrolla una especie de euforia del aplanamiento, que florece en un cine altivo, ubicuo y familiar. En un mundo deformado, la mirada aviesa tiene todas las posibilidades de ser la m\u00e1s acertada. Y la mirada de Moullet capt\u00f3, entre otras cosas, que este mundo de la acumulaci\u00f3n (de la riqueza, de la pobreza, de los problemas) se construy\u00f3 simplemente sobre el modelo del m\u00e1s explosivo de los gags. As\u00ed, por un lado, una vez superado cierto umbral, la suma de todos estos absurdos se vuelve c\u00f3mica. Por otro lado, y a la inversa, lo c\u00f3mico ser\u00e1 la \u00abcuadr\u00edcula\u00bb m\u00e1s adecuada para descifrar este mundo. Pero m\u00e1s all\u00e1 de esta primera etapa de doble filo, que<em> Brigitte et Brigitte <\/em>define muy bien, acabamos en un mundo (<em>Les contrebandi\u00e8res<\/em>) en el que todo puede pasar como si ya no tuvi\u00e9ramos problemas y nos encontr\u00e1ramos frente a la obligaci\u00f3n, simplemente para vivir un poco, de reinventarnos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tambi\u00e9n ocurre que el sistema Moullet (que escribi\u00f3 un art\u00edculo sobre el cine como reflejo de la lucha de clases) representa, econ\u00f3micamente hablando, otro caso curioso.<\/p>\n<p><strong>3.<\/strong> <u>UNA CIERTA ECONOM\u00cdA<\/u><\/p>\n<p align=\"justify\">El Cine Joven est\u00e1 hecho por una generaci\u00f3n para la que el cine es la mejor y m\u00e1s normal forma de expresarse. Pero si la idea de hacer filmes es patente, hacerlos no lo es. Para ello, hay que ser pr\u00e1cticamente (y especialmente en Francia) beneficiario de la \u00abHerencia\u00bb. Ya sea en el sentido preciso del t\u00e9rmino (riqueza personal), o en el sentido amplio (todas las ventajas directas o indirectas de las que disfruta la persona que tiene la \u00abfamilia\u00bb detr\u00e1s). Dado que este tiempo de seguridad material es tambi\u00e9n el tiempo de la vacante mental durante el cual se puede, entre otras cosas, estudiar, llegamos aqu\u00ed al componente cultural de dicha \u00abherencia\u00bb que reside esencialmente (independientemente de la naturaleza y el nivel de los estudios) en las posibilidades de contactos e impregnaci\u00f3n cultural y social de las que uno se beneficia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La raz\u00f3n por la que mencion\u00e9 esto es que hoy los propios \u00abherederos\u00bb (en un esfuerzo ciertamente generoso aunque naif y desordenado) no paran de hablar de estas cosas. Sigamos, pues, en este peligroso terreno para se\u00f1alar una curiosa concordancia. A saber, que de todos los que hacen un cine expresamente pol\u00edtico (se entiende que esta es una de las dimensiones fascinantes de toda una parte del cine joven), no hay ninguno que no sea un \u00abheredero\u00bb, al menos en el sentido amplio y a veces preciso. Por el contrario, entre los \u00abno-herederos\u00bb (si por ello entendemos a los que participaron en la herencia de manera fortuita, m\u00e1s los que no participaron en absoluto, de los cuales hay dos en todo el cine reciente), no hay ninguno que se haya comprometido con este camino.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero una vez hecha la observaci\u00f3n, a efectos pr\u00e1cticos y por diversi\u00f3n, es mejor abandonar este terreno. En cualquier caso, a ambos lados de la brecha que separa a los herederos de los no-herederos (ambos tuertos, pero no del mismo ojo), unos carecen de la lucidez y otros de la serenidad que les permitir\u00eda hablar de estas cosas con propiedad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dicho esto, ocurre que, comparado con los pa\u00edses del Este por un lado (donde cualquiera que haya ido a la escuela de cine tendr\u00e1 todas las facilidades pero donde quien no lo haya hecho no tendr\u00e1 ninguna posibilidad de entrar en el cine), comparado con ciertos pa\u00edses de Occidente por otro lado (Alemania, Inglaterra, y ahora Am\u00e9rica, donde, a pesar y gracias a un sistema ricamente perfeccionado, cualquier actividad dentro o fuera del sistema queda finalmente esterilizada), resulta que en Francia, donde en general es m\u00e1s dif\u00edcil hacer algo que en otras partes, es por el contrario, en conjunto, m\u00e1s f\u00e1cil que en otras partes hacer filmes. Esto se debe a que nuestro sistema ha alcanzado tal grado de anarqu\u00eda, incoherencia y vetustez que ya no tiene la fuerza necesaria para desempe\u00f1ar plenamente su funci\u00f3n esterilizadora. Por tanto, es posible, como m\u00ednimo, darle la vuelta. As\u00ed es como los comandos decididos o los francotiradores (y son m\u00e1s numerosos y m\u00e1s decididos que en otras partes, ya que Francia est\u00e1 lo suficientemente desarrollada como para que tengan algunos medios, lo suficientemente subdesarrollada como para que hayan adquirido el h\u00e1bito de hacer mucho con poco) est\u00e1n en condiciones de llevar a cabo sus acciones subversivas, ya sea desde dentro o desde fuera. (Pensemos aqu\u00ed en Godard, el m\u00e1s activo y activista, que hizo mucho en palabras y hechos por todo el cine joven).<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;As\u00ed, el cine joven como estado de cosas tiende a socavar todo el sistema tradicional de producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y explotaci\u00f3n. En lo inmediato, es probable que esto lleve al desastre tanto al sistema como al \u00abantisistema\u00bb (aunque solo sea por esa \u00abinflaci\u00f3n\u00bb que ya se siente galopar), pero no es menos probable que, en una etapa posterior, se produzca una \u00abreestructuraci\u00f3n\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Queda por ver hasta qu\u00e9 punto el \u00abcine joven\u00bb podr\u00eda contribuir tambi\u00e9n a la ruptura de un determinado sistema cultural.<\/p>\n<p><strong>4.<\/strong> <u>UNA CIERTA CULTURA<\/u><\/p>\n<p align=\"justify\">Que el cine apenas sea reconocido y a\u00fan no sea respetado es a la vez su gloria y su cruz. Mientras que ante una obra de teatro, un libro, un cuadro (artes respetadas porque son viejas), generalmente reconocemos de entrada que se trata de objetos culturales que hay que examinar como tales con benevolencia, ante el cine, en cambio (combinando el miedo a ser enga\u00f1ados y el complejo de superioridad), surgen falsas preguntas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ante un cuadro como el de los zapatos de Van Gogh, nadie se hace preguntas incongruentes como: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 los zapatos?\u00bb o \u00ab\u00bfSon los zapatos arte?\u00bb ni pretende examinar los problemas t\u00e9cnicos, psicol\u00f3gicos o pol\u00edticos de la fabricaci\u00f3n de zapatos. En cambio, frente al cine, esto es exactamente lo que todo el mundo dice hacer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero cuando digo \u00abtodo el mundo\u00bb, me refiero en realidad al semimundo, o mundo de los semicultivados (como el otro, en este caso Pascal, dec\u00eda los \u00absemih\u00e1biles\u00bb), una tajada social que va desde los estudiantes hasta los jefes de Estado, pasando por los agregados, los premiados literarios y los redactores de <em>Tel Quel<\/em>. Este mundo solo admite el cine, a grandes rasgos, a partir de la operaci\u00f3n de &#8220;parecido&#8221; (afinidades con tal o cual proceso de la narraci\u00f3n literaria) o de la operaci\u00f3n de \u00abrecuperaci\u00f3n\u00bb, que consiste en cortar el cine en rodajas para digerir mejor los trozos. Divide y vencer\u00e1s. Antes era el an\u00e1lisis basado en la famosa \u00abgram\u00e1tica\u00bb, hoy es el an\u00e1lisis basado en una cierta ling\u00fc\u00edstica \u2500mientras que el cine, precisamente, no es un lenguaje, en el sentido preciso que la verdadera ling\u00fc\u00edstica se ha tomado la molestia de dar a este t\u00e9rmino. Por \u00faltimo, se\u00f1alemos la categor\u00eda de los \u00abmasoquistas\u00bb que, resignados a todo, te dicen que s\u00ed, por supuesto, el cine es el futuro, ya que la civilizaci\u00f3n moderna es (suspiro) la \u00abcivilizaci\u00f3n de la imagen\u00bb. Y es curioso ver c\u00f3mo este falso respeto por la imagen va de la mano, aqu\u00ed como en otras partes, de una verdadera ignorancia del sonido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Despreciado por estos <em>Kulturels<\/em> (pero tal vez ser\u00eda necesario indagar seriamente sobre si los factores adquiridos o innatos son responsables de tales incompatibilidades), el cine, en cambio, no plantea ning\u00fan problema a quienes est\u00e1n por debajo o m\u00e1s all\u00e1 de las formas tradicionales de la cultura.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por un lado, estaban todos los que aceptaban el cine como espect\u00e1culo (y por tanto aceptaban, sin saberlo del todo, un arte que no se sab\u00eda plenamente como tal), y por otro lado, estaba el peque\u00f1o grupo de los que lo aceptaban simplemente por el arte que es. Hoy, el primer grupo, en su desconcierto, est\u00e1 en plena y f\u00e9rtil evoluci\u00f3n, mientras que el segundo se ha extendido a toda una generaci\u00f3n que ha llegado a la vida a trav\u00e9s del cine o al cine a trav\u00e9s de la vida, y para la que no hace falta decir que el cine es cultura y la cultura es cine, en definitiva: que el cine es la expresi\u00f3n por excelencia de las formas, los conocimientos y los sentimientos de este mundo. (Esto se puede comprobar \u2500si es que hay que comprobarlo\u2500 en el nivel m\u00e1s inmediato: basta con ver y relacionar los filmes de los autores nombrados anteriormente para ver que ninguna otra disciplina podr\u00eda ofrecer una visi\u00f3n m\u00e1s completa y profunda de todo lo que se hace, se piensa y se forma hoy en d\u00eda).<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En este caso, el cine joven como estado de cosas es uno de los muchos factores que hoy tienden a poner en cuesti\u00f3n el sistema cultural aceptado, fundado en la supremac\u00eda del hecho literario, y del que todos los conservadores, ya sean de derechas o de izquierdas, son los feroces guardianes. Estos conservadores, adem\u00e1s, al reconocer que su cultura ha fracasado (de forma bastante grave, ya que es como si el pueblo no hubiera podido o no hubiera querido acceder a ella), proclaman ahora (en un esfuerzo igualmente generoso pero quiz\u00e1 naif) la necesidad de conceder al pueblo la cultura en cuesti\u00f3n. Pero \u00bfes esto posible? \u00bfEs deseable? \u00bfLo desean los interesados? Podemos volver a la situaci\u00f3n parad\u00f3jica de que, como resultado de la escisi\u00f3n entre una cultura de \u00e9lite y una cultura de masas (constituida por las formas degradadas de la primera), los alfabetizados de hoy est\u00e1n m\u00e1s aislados del mundo circundante (y, en \u00faltima instancia, son menos cultos) que los analfabetos de anta\u00f1o, que ten\u00edan la riqueza de poder aprovechar y enriquecer el tesoro colectivo (que sobrevivi\u00f3 durante alg\u00fan tiempo en la palabra escrita) de las artes y los mitos populares. Tal vez sea imposible responder, pero hay que plantear la pregunta, y hay que constatar que, desde entonces, solo el cine se ha mostrado capaz de conmover de forma inmediata y general a todo el mundo, de un lado a otro de la brecha entre las dos culturas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mas podr\u00edamos imaginar a partir de ah\u00ed una utop\u00eda seductora de un mundo universalmente sintonizado con la imagen-sonido, en el que las presentes agitaciones nos har\u00edan salir de ella, a trav\u00e9s de las cuales se producen modificaciones (del cine, del p\u00fablico \u2500y de todo lo dem\u00e1s), desde las que no podemos augurar razonablemente una armon\u00eda cercana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El hecho es que la imagen-sonido \u2500la disciplina que apela a las facultades dejadas en barbecho y responde a las necesidades no satisfechas por la cultura tradicional\u2500 sigue siendo el veh\u00edculo por excelencia que todos \u2500m\u00e1s all\u00e1 de los inevitables cambios de fase\u2500 siempre podr\u00e1n y querr\u00e1n utilizar. La otra cultura ya est\u00e1 ah\u00ed \u2500un aspecto de esta mutaci\u00f3n, \u00abtan importante como el de la imprenta\u00bb, del que habla Claude Jutra en una pel\u00edcula sobre la educaci\u00f3n titulada <em>Comment savoir<\/em>.<\/p>\n<p><u><strong>Nota para otros hitos valiosos<\/strong><\/u><\/p>\n<p align=\"justify\">Hay alguien que fue y sigue siendo una piedra de toque para el cine y la cr\u00edtica francesas: Jean Renoir, cuyos filmes siempre han contenido todo lo mejor del cine viejo y todo lo mejor del nuevo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero no fue menos v\u00edctima del sistema y del tiempo de la esclerosis. En efecto, cuando regres\u00f3 a Francia para realizar<em> French Cancan<\/em> (tras el periodo americano, seguido a su vez por un filme en la India, <em>The River<\/em>, y otro en Italia, <em>Le carrosse d&#8217;or<\/em>), se encontr\u00f3, como suceder\u00eda m\u00e1s tarde para <em>Le caporal \u00e9pingl\u00e9<\/em>, con la inmensa fuerza de inercia de la m\u00e1quina y de los maquinistas, aumentada por la acci\u00f3n deliberada de un cierto n\u00famero de pedantes. Porque ten\u00edan que mantener a raya a este insostenible Renoir, para ense\u00f1arle por fin a distinguir entre lo que \u00abse hace\u00bb y lo que \u00abno se hace\u00bb. Y si quer\u00eda divagar, era sencillo, eficaz: bloqueaban la m\u00e1quina. Pero mientras tanto,<em> Elena<\/em>, m\u00e1s esquiva, hab\u00eda conseguido colarse. En cualquier caso, Renoir, decidido a encontrar un terreno mejor, abandonar\u00e1 repentinamente el sistema y encontrar\u00e1 otro: este fue el sorprendente golpe maestro de <em>D\u00e9jeuner sur l&#8217;herbe<\/em> y, sobre todo, de <em>Docteur Cordelier<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No un golpe maestro para todos, por supuesto. El p\u00fablico, desconcertado, se abstuvo, mientras que la cr\u00edtica (que nunca defendi\u00f3 a Renoir salvo por razones extr\u00ednsecas \u2500su &#8220;progresismo&#8221;\u2500 y que, chovinismo a\u00f1adido a incomprensi\u00f3n, hab\u00eda despreciado sistem\u00e1ticamente sus pel\u00edculas americanas) se lanz\u00f3, m\u00e1s juguetona que nunca, al ataque. El \u00faltimo episodio de esta lucha: <em>C&#8217;est la r\u00e9volution!<\/em>, que imposibilit\u00f3 a Jean Renoir rodar. La cuesti\u00f3n Renoir, en fin, hab\u00eda quedado zanjada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En resumen: todo lo que en Francia estaba de alguna manera vinculado al sistema lo odiaba y lo vomitaba, desde los productores hasta los cr\u00edticos, pasando por todo tipo de intelectuales y oligofr\u00e9nicos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sin embargo, a partir del n\u00ba 8, y hasta los recientes 181 y 196, a ambos lados de los capitales 34, 35 y 78 (especial Renoir) en los que Rivette y Truffaut hicieron la mayor parte del trabajo, los<em> Cahiers<\/em> iban a explorar al hombre y a la obra por su lado y cosechar as\u00ed la m\u00e1s asombrosa serie de opiniones sensatas sobre la vida y sobre el cine, acci\u00f3n que continuaron magistralmente los tres Rivette televisados sobre<em> Renoir le patron<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero la aventura de Renoir no ha terminado, y m\u00e1s aun porque, dentro de esas nuevas ortodoxias que siempre corren el riesgo de crearse, dentro o fuera del cine joven (\u00bfqu\u00e9 campo est\u00e1 a salvo de la eterna amenaza del anquilosamiento?), Renoir es siempre el que choca y provoca, y hoy m\u00e1s que nunca, donde la gente vuelve a querer que los caballos sean todos negros o todos blancos. Porque Renoir es siempre el hombre de la progresi\u00f3n contradictoria. Y desde este punto de vista, los dos renoirianos de asalto, que tambi\u00e9n son campeones de este tipo de equilibrio, que consiste en sorprenderse constantemente en el error y en el acierto (hasta encontrar el equilibrio provisional de la correcci\u00f3n, base desde la que se partir\u00e1 de nuevo en busca del mismo y m\u00e1s elevado nivel), son sin duda Jacques Rivette y Jean-Marie Straub.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero para terminar este mismo apartado, hay que mencionar tambi\u00e9n a Georges Sadoul, un segundo padre despu\u00e9s de Bazin, el \u00fanico cr\u00edtico que supo poner su inmensa bondad y ciencia al alcance de cualquier ser y causa que lo necesitara.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y hay que mencionar a Henri Langlois, el hombre que hizo de la\u00a0 Cin\u00e9math\u00e8que Fran\u00e7aise el m\u00e1s extraordinario centro de influencia cinematogr\u00e1fica del mundo, al un\u00edsono con todos los cines viejos y j\u00f3venes. Y el hecho est\u00e1 all\u00ed: la Cin\u00e9math\u00e8que es hoy el \u00fanico organismo que Francia puede decir que no tiene un equivalente en el extranjero.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por otra parte y para terminar, la lista que he hecho antes de j\u00f3venes cineastas corresponde a una cierta elecci\u00f3n que es m\u00eda (y en gran parte nuestra) de los que hasta ahora han dicho m\u00e1s y lo han dicho mejor.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6562\" aria-describedby=\"caption-attachment-6562\" style=\"width: 1436px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Elena-et-les-hommes-Jean-Renoir-1956.png\" alt=\"Elena et les hommes Jean Renoir 1956\" width=\"1436\" height=\"1080\" class=\"size-full wp-image-6562\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Elena-et-les-hommes-Jean-Renoir-1956.png 1436w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Elena-et-les-hommes-Jean-Renoir-1956-300x226.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Elena-et-les-hommes-Jean-Renoir-1956-1024x770.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Elena-et-les-hommes-Jean-Renoir-1956-768x578.png 768w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Elena-et-les-hommes-Jean-Renoir-1956-440x330.png 440w\" sizes=\"(max-width: 1436px) 100vw, 1436px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6562\" class=\"wp-caption-text\"><em>Elena et les hommes<\/em> (Jean Renoir, 1956)<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;D\u00b4une jeunesse \u00e0 l\u00b4autre: classement \u00e9l\u00e9mentaire de quelques notions et jalons&#8221; (Michel Delahaye), en \u00c0 la fortune du beau \u2013 Editado por Capricci, colecci\u00f3n dirigida por Emmanuel Burdeau (2010, p\u00e1gs. 170-183). 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