{"id":6822,"date":"2026-05-04T09:00:42","date_gmt":"2026-05-04T09:00:42","guid":{"rendered":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=6822"},"modified":"2026-05-04T20:53:52","modified_gmt":"2026-05-04T20:53:52","slug":"diafanidad-por-walter-pater","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=6822","title":{"rendered":"DIAFANIDAD; por Walter Pater"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><em><strong>&#8220;Diaphaneit\u00e9&#8221;<\/strong><\/em>, en <em>Miscellaneous Studies. A Series of Essays<\/em> (Walter Pater) \u2013 Macmillan and Co., Limited. St. Martin&#8217;s Street, London 1910 (p\u00e1gs. 247-254).<\/p>\n<p align=\"justify\">Hay algunos tipos de caracteres extramundanos que el mundo es capaz de estimar. Reconoce ciertos tipos morales, o categor\u00edas, y considera lo que encaje en ellos como algo que tiene derecho a existir. El santo, el artista, incluso el pensador especulativo, fuera del orden del mundo como est\u00e1n, con todo trabajan, en la medida en que trabajan, en y por los medios de la corriente principal de la energ\u00eda del mundo. A menudo les da un reconocimiento tard\u00edo, o exiguo, o equivocado; aun as\u00ed tiene espacio para ellos en sus afectos. Tambi\u00e9n es paciente con los doctrinarios de todo tipo de trivialidades. Como vagamente consciente de alguna gran enfermedad y cansancio del coraz\u00f3n en s\u00ed mismo, torna sin dificultad a aquellos que teorizan sobre su falta de fundamento. Para constituir una de estas categor\u00edas, o tipos, es necesaria una generalidad y amplitud de car\u00e1cter. Hay otro tipo de car\u00e1cter, que no es vasto y general, raro, precioso sobre todo al artista, un car\u00e1cter que parece haber sido el supremo encanto moral en la Beatrice de la <em>Commedia<\/em>. No arrebata al ojo por amplitud de color; m\u00e1s bien es ese tenue filo de luz, donde los elementos de nuestra naturaleza moral se refinan hasta el punto de combusti\u00f3n. El mundo no tiene un sentido lo suficientemente fino para aquellas sombras evanescentes que cubren los espacios en blanco entre tipos contrastados de caracteres \u2500\u00a1provisi\u00f3n delicada en la organizaci\u00f3n del mundo moral para la transmisi\u00f3n hacia cada parte del mismo de la vida acelerada en puntos singulares!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u201cSibi unitus et simplificatus esse\u201d, esa es la larga lucha del <em>Imitatio Christi<\/em>. El esp\u00edritu que forma es el total contrario de aquel que considera la vida como un juego de habilidades, y valora las cosas y personas como marcas y contadores de algo que debe ser ganado, o conseguido, m\u00e1s all\u00e1 de ellas. Parece evaluar todo en su valor eterno, no a\u00f1adiendo a ello, o tomando de ello, la cantidad de influencia que pueda tener para o contra su propio plan especial de vida. Es el esp\u00edritu que ve las circunstancias externas tal y como son, en su propio poder y tendencias tal y como son, y se da cuenta de las condiciones dadas de la vida, no desanimado por el deseo hacia el cambio, o la preferencia de una parte en la vida sobre la otra, o la pasi\u00f3n, o la opini\u00f3n. El car\u00e1cter que pretendemos indicar consigue esta vida perfecta por un regalo feliz de la naturaleza, sin ninguna lucha en absoluto. No solo el santo, tambi\u00e9n el artista, y el pensador especulativo, confundidos, estremecidos, desintegrados en el mundo, como a veces inevitablemente est\u00e1n, aspiran a esta simplicidad hasta el \u00faltimo punto. La lucha por esta aspiraci\u00f3n con un objetivo pr\u00e1ctico menor en la mente de Savonarola ha sido sutilmente trazada por la autora de <em>Romola<\/em>. Como lenguaje, la expresi\u00f3n es la funci\u00f3n del intelecto, como arte, la expresi\u00f3n suprema, es el producto m\u00e1s alto del intelecto, as\u00ed que este deseo de simplicidad es una especie de asertividad de la parte intelectual de tales naturalezas. Simplicidad en prop\u00f3sito y acto es una especie de expresi\u00f3n determinada en el diestro contorno de la personalidad de uno mismo. Es una especie de expresividad moral; hay un triunfo intelectual impl\u00edcito en ella. Tal simplicidad es caracter\u00edstica del reposo de la cultura intelectual perfecta. El artista y aquel que ha tratado la vida en el esp\u00edritu del arte desea solo ser mostrado al mundo tal y como realmente es; mientras se aproxima m\u00e1s y m\u00e1s a la perfecci\u00f3n, el velo de una vida externa no simplemente expresiva de lo interno se vuelve cada vez m\u00e1s delgado. Este trono intelectual se gana raras veces. Como la vida religiosa, es una paradoja en el mundo, negando las primeras condiciones de la existencia ordinaria del hombre, cortando oblicuamente el orden espont\u00e1neo de las cosas. Pero el car\u00e1cter que tenemos ante nosotros es una especie de profec\u00eda de este reposo y simplicidad, surgiendo en el orden de la gracia, no en el de la naturaleza, por alg\u00fan feliz don, o accidente de nacimiento o constituci\u00f3n, mostrando que est\u00e1, en efecto, dentro de los l\u00edmites del destino del hombre. Como todas las formas superiores de vida interior este car\u00e1cter es una fusi\u00f3n sutil e interpenetraci\u00f3n de elementos intelectuales, morales y espirituales. Pero es como una fase del intelecto, de la cultura, cuando se presenta m\u00e1s llamativo y contundente. Es una mente de gusto alumbrada por alg\u00fan tipo de rayo espiritual que la habita. Lo que se entiende por gusto es un estado intelectual imperfecto; no es sino un tipo est\u00e9ril de cultura. Es la actitud mental, la manera intelectual de la cultura perfecta, asumida por un instinto feliz. Su bello modo de manejar todo lo que atrae los sentidos y el intelecto est\u00e1 realmente dirigido por las leyes de una vida intelectual superior, pero mientras la cultura es capaz de trazar esas leyes, el mero gusto es ignorante de ellas. En el car\u00e1cter ante el que nos topamos, el gusto, sin cesar de ser instructivo, es mucho m\u00e1s que una actitud mental o clase. Una fuerza intelectual magn\u00edfica yace latente en \u00e9l. Es como la reminiscencia de una cultura olvidada que una vez adorn\u00f3 la mente; como si la mente de un <em>\u03c6\u03b9\u03bb\u03bf\u03c3\u03bf\u03c6\u03ae\u03c3\u03b1\u03c2 \u03c0\u03bf\u03c4\u1f10 \u03bc\u03b5\u03c4\u2019 \u1f14\u03c1\u03c9\u03c4\u03bf\u03c2<\/em>, ca\u00edda en un nuevo ciclo, estuviese comenzando de nuevo su progreso espiritual, pero con un cierto poder para anticipar sus estadios. Posee la frescura sin la vacuidad del gusto, el rango y la seriedad de cultura sin la tensi\u00f3n y la conciencia excesiva. Tal h\u00e1bito puede ser descrito como una a\u00f1oranza de la mente, el sentimiento de que hay \u201ctanto por conocer\u201d, m\u00e1s como un anhelo hacia algo inalcanzable que una esperanza de aprehender. Su resultado \u00e9tico es un candor intelectual, o integridad, que prefiere instintivamente lo que es claro y directo, a no ser que la propia falta de transparencia y confusi\u00f3n entorpezcan la transmisi\u00f3n desde el exterior de luz que todav\u00eda no es interior. Aquel que est\u00e1 siempre buscando el rompimiento de la luz no sabe de d\u00f3nde le viene, nota con una cierta diligencia la m\u00e1s leve palidez en el cielo. Esa autenticidad de temperamento, esa receptividad, que los profesores a menudo se esfuerzan en vano por formar, es engendrada aqu\u00ed menos por sabidur\u00eda que por inocencia. Tal car\u00e1cter es como una reliquia de la \u00e9poca cl\u00e1sica, puesto al descubierto por accidente en nuestra ajena atm\u00f3sfera moderna. Tiene algo del sonido claro, el esbozo eterno de lo antiguo. Quiz\u00e1 casi siempre es hallado con una correspondiente semblanza exterior. El velo o m\u00e1scara de tal naturaleza ser\u00eda la total opuesta del \u201coscuro vilipendio\u201d de Danton, el tipo que Carlyle ha hecho demasiado popular para el verdadero inter\u00e9s del arte. Es justo este tipo de entera transparencia de naturaleza que deja pasar inconscientemente todo lo que es vivificante en el orden establecido de las cosas; detecta sin dificultad todo tipo de afinidades entre sus propios elementos, y los elementos m\u00e1s nobles en ese orden. Pero entonces su a\u00f1oranza y confianza en la perfecci\u00f3n que posee le hace amar a los se\u00f1ores del cambio. Lo que conforma a los revolucionarios es la autocompasi\u00f3n o la indignaci\u00f3n por el bien de los dem\u00e1s, o una percepci\u00f3n emp\u00e1tica hacia la corriente subyacente dominante en el progreso de las cosas. La naturaleza ante nosotros es revolucionaria desde el sentido directo de la val\u00eda personal, ese <em>\u03c7\u03bb\u03b9\u03b4\u03ae<\/em>, ese orgullo de la vida, que para los griegos era gracia celestial. \u00bfC\u00f3mo puede valorar lo que proviene del accidente, del uso, de la convenci\u00f3n, cuya vida individual la naturaleza en s\u00ed misma ha aislado y perfeccionado? La revoluci\u00f3n es a menudo imp\u00eda. Aquellos que persiguen la revoluci\u00f3n tienen que violar una y otra vez el instinto de reverencia. Es inevitable, ya que al fin y al cabo todo progreso es una especie de violencia. Pero en esta naturaleza la revoluci\u00f3n est\u00e1 suavizada, armonizada, sometida como desde la distancia. Es la revoluci\u00f3n que ha dormido cien a\u00f1os. La mayor\u00eda de nosotros somos neutralizados por el juego de las circunstancias. A la mayor\u00eda de nosotros solo nos es dada una oportunidad en la vida del esp\u00edritu y el intelecto, y las circunstancias previenen nuestro diestro aprovechamiento de esa oportunidad. El \u00fanico rinc\u00f3n feliz de nuestra naturaleza no tiene espacio para cobrar vida. Nuestra vida colectiva, presionando igualmente cada parte en cada uno de nosotros, nos reduce a casi todos al nivel de una existencia descolorida e insulsa. Otros son neutralizados, no por supresi\u00f3n de dones, sino por justo equilibrio entre ellos. En estos ning\u00fan don singular, o virtud, o idea, tiene una predominancia no musical. El mundo confunde f\u00e1cilmente estas dos condiciones. Ve en el car\u00e1cter ante nosotros solo indiferentismo. Sin duda la vena principal de la vida de la humanidad dif\u00edcilmente podr\u00eda pasar por \u00e9l. No es en la guisa de Lutero o Spinoza; es m\u00e1s bien en la de Rafael, quien en medio de la Reforma y el Renacimiento, \u00e9l mismo iluminado por ellos, no se rindi\u00f3 ante ninguno, sino que se mantuvo firme para valerse por s\u00ed mismo, incluso en la forma exterior de un joven, casi un infante, aun as\u00ed sorprendiendo a todo el mundo. La belleza de las estatuas griegas era una belleza asexuada; las estatuas de los dioses ten\u00edan las menores trazas de sexo. Aqu\u00ed hay una asexualidad moral, una especie de impotencia, una totalidad inefectiva de la naturaleza, pero con una belleza divina y significaci\u00f3n propias.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una y otra vez el mundo ha sido sorprendido por este hero\u00edsmo, la perspicacia, la pasi\u00f3n, de esta naturaleza cristalina. La poes\u00eda y la historia po\u00e9tica han so\u00f1ado con una crisis, donde sea necesario que a la v\u00edctima humana se la invite a la tumba. Estos son aquellos quienes en su profunda emoci\u00f3n la humanidad quiz\u00e1 elija enviar. \u201cC\u00f3mo ella \u2500dice Carlyle sobre Charlotte Corday\u2500 hubiese emergido de su quietud retirada, s\u00fabitamente como una estrella; cruel-hermosa, con esplendor semidem\u00f3nico, semiang\u00e9lico; destellando un instante, y en un instante extingui\u00e9ndose, para ser sostenida en la memoria, \u00a1tan brillante y completa era ella, a trav\u00e9s de largos siglos!\u201d<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A menudo la presencia de esta naturaleza es sentida como un suave aroma en la temprana madurez. Luego, a medida que la atm\u00f3sfera adulterada del mundo nos asimila para s\u00ed, el olor se desvanece. Quiz\u00e1 haya brotes del mismo en todos nosotros, momentos recurrentes en cada periodo de la vida. Ciertamente esto ocurre con cada hombre de genio. Es un hilo de pura luz blanca que uno podr\u00eda desenredar de la riqueza tumultuaria de la naturaleza de Goethe. Es una profec\u00eda natural del aspecto que portar\u00e1 la siguiente generaci\u00f3n, renervificada, modificada por las ideas de todo esto. Hay una violencia, una imposibilidad de los hombres que tienen ideas, que hace a uno sospechar que nunca podr\u00edan ser el tipo de cualquier vida extendida. La sociedad no se podr\u00eda conformar a su idea sino mediante una tensi\u00f3n poco agradable de su verdadero orden. Bien, en esta naturaleza la idea aparece suavizada, armonizada como desde la distancia, con una naturalidad envolvente, sin el ruido del martillo o el hacha.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La gente ha intentado en repetidas ocasiones encontrar un tipo de vida que pudiera servir de modelo base. El fil\u00f3sofo, el santo, el artista, ninguno de ellos puede ser este tipo; el orden de la naturaleza en s\u00ed mismo los hace excepcionales. No puede ser el pedante, o el conservador, o cualquier cosa irritante e irreverente. Adem\u00e1s el tipo debe ser uno descontento con la sociedad tal y como es. La naturaleza aqu\u00ed indicada merece por s\u00ed sola ser considerada de este tipo. Una mayor\u00eda del mismo constituir\u00eda la regeneraci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"justify\"><em>Julio, 1864<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_6841\" aria-describedby=\"caption-attachment-6841\" style=\"width: 1024px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2027\/05\/Unser-kurzes-Leben-Lothar-Warneke-1981-3.png\" alt=\"Unser kurzes Leben Lothar Warneke 1981 3\" width=\"1024\" height=\"576\" class=\"size-full wp-image-6841\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2027\/05\/Unser-kurzes-Leben-Lothar-Warneke-1981-3.png 1024w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2027\/05\/Unser-kurzes-Leben-Lothar-Warneke-1981-3-300x169.png 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2027\/05\/Unser-kurzes-Leben-Lothar-Warneke-1981-3-768x432.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6841\" class=\"wp-caption-text\"><em>Unser kurzes Leben<\/em> (Lothar Warneke, 1981)<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Diaphaneit\u00e9&#8221;, en Miscellaneous Studies. 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