{"id":731,"date":"2021-02-20T10:00:06","date_gmt":"2021-02-20T10:00:06","guid":{"rendered":"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=731"},"modified":"2023-01-23T00:01:16","modified_gmt":"2023-01-23T00:01:16","slug":"jean-pierre-oudart-a-proposito-de-a-clockwork-orange-kubrick-kramer-y-algunos-otros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=731","title":{"rendered":"A PROP\u00d3SITO DE &#8220;A CLOCKWORK ORANGE&#8221;, KUBRICK, KRAMER Y ALGUNOS OTROS; por Jean-Pierre Oudart"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u201cA propos d&#8217;\u00abOrange M\u00e9canique\u00bb, Kubrick, Kramer et quelques autres\u201d <\/strong>(Jean-Pierre Oudart), en\u00a0<em>Cahiers du cin\u00e9ma\u00a0<\/em>(octubre de 1978, n\u00ba 293, p\u00e1gs. 55-60). Secci\u00f3n \u2013 <strong>QUESTIONS \u00c0 LA MODERNIT\u00c9<\/strong>.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<a href=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=731\">[1\u00aa PARTE] A PROP\u00d3SITO DE \u00abA CLOCKWORK ORANGE\u00bb, KUBRICK, KRAMER Y ALGUNOS OTROS<\/a><br \/>\n<a href=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=816\">[2\u00aa PARTE] UNA CARTA DE JOHAN VAN DER KEUKEN<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/?p=965\">[3\u00aa PARTE] CINE, FRAGMENTOS DE EXPERIENCIA<\/a><br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/naranja2.jpg\" alt=\"A Clockwork Orange 1\" width=\"961\" height=\"631\" class=\"aligncenter size-full wp-image-777\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/naranja2.jpg 961w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/naranja2-300x197.jpg 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/naranja2-768x504.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 961px) 100vw, 961px\" \/>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando volv\u00ed a ver este ultra-famoso filme despu\u00e9s de varios a\u00f1os, tem\u00ed que me encontrar\u00eda con un excesivo desfile mitol\u00f3gico violento. No es as\u00ed y, con el tiempo, el filme de Stanley Kubrick sigue ganando, creo, contra su leyenda, el acento m\u00e1s precioso y raro del cine que se dice que es de gran tema: un humor extraordinario. <\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Es, llevada a cabo al modo de una narraci\u00f3n picaresca, una meditaci\u00f3n desesperada sobre la violencia y su represi\u00f3n moderna. Una meditaci\u00f3n que formula algo as\u00ed: que la violencia solo tiene el poder de sus actos, cuando el poder tiene la autoridad de su discurso. Que esta autoridad se paga con una castraci\u00f3n. Que el poder castra en nombre de la castraci\u00f3n y no tiene otro argumento, esa es su ley. Con su giro perverso: el poder es seducido por la violencia que reprime. Y tambi\u00e9n: la violencia es seducida, desviada por el poder, cuando no puede prescindir de la autoridad de la ley.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El personaje interpretado por el actor Malcolm McDowell lo pone a prueba. El filme cuenta las aventuras de su reeducaci\u00f3n un poco como Kafka la historia de Gregorio en <em>La metamorfosis<\/em>. Es el mismo humor para la aventura de este devenir-educado y para la aventura devenir-cloporte. Lo que da <em>a esta parodia baja de un filme de tesis<\/em> un acento muy singular: el de una parodia de la justicia. Cuya ganancia en seriedad radica precisamente en el hecho de que no coloca a los espectadores en la posici\u00f3n de \u00e1rbitros serenos de la causa a juzgar, sino m\u00e1s bien por debajo: el poder, en A <em>Clockwork Orange<\/em>, es un gui\u00f1ol aterrador, risible y aterrador. Sus figuras son risibles, pero tambi\u00e9n son la castraci\u00f3n personificada. <\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No hay im\u00e1genes exactas de esta violencia y represi\u00f3n, nos dice el filme, porque el equilibrio es demasiado desigual entre las dos. <em>No hay un buen cine de esta violencia y represi\u00f3n<\/em>, porque no es posible \u2500es el sesgo moral de <em>A Clockwork Orange<\/em>\u2500 que haya un buen p\u00fablico para este cine. La fuerza del filme, lo que est\u00e1 en juego en su violencia y su comedia, reside en el hecho de que pone al espectador en la posici\u00f3n de un mal p\u00fablico, un poco como se dir\u00eda: un mal tema. No para tomar el lado imaginario de la violencia, al tono de \u00abtodos somos gamberros de <em>music-hall<\/em>\u00bb, sino para tomar partido contra su juicio desde arriba, y su liquidaci\u00f3n por medio de una maestr\u00eda elaborada. <em>Al humor del devenir-educado responde el de devenir-mal p\u00fablico: absoluta anti-ficci\u00f3n de izquierda. <\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La <em>mise en sc\u00e8ne<\/em> y la actuaci\u00f3n del actor juegan un papel importante en este logro: Kubrick ha filmado a Malcolm McDowell como un mat\u00f3n seducido por la escena hollywoodense. Esta figura aporta a la ficci\u00f3n, mucho m\u00e1s all\u00e1 de la psicolog\u00eda, un acento de verdad que es el del modo de ser menor del personaje, y la forma en que nos hace mirar el cine de la violencia y la represi\u00f3n en cuyo escenario es atrapado. En tanto que \u00e9l mismo se deja seducir por la <em>mise en sc\u00e8ne<\/em> de su propia violencia, como juega entonces el juego de la seducci\u00f3n castradora del poder, sin dejar nunca de <em>parecer estar fingiendo.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>A Clockwork Orange<\/em> es un filme que, porque juega sin reserva, en su escritura, este juego de terror y seducci\u00f3n (supongo que para los moralistas del imaginario como Godard y Straub, ser\u00eda un filme ultra-fascista), y porque lo juega en un registro c\u00f3mico, en el registro de la fantas\u00eda de hacer un filme de tesis de un alumno con mal genio, lleva a los espectadores a una risa muy rara en el cine: no hay im\u00e1genes justas, no solo im\u00e1genes, sino justamente el tono y los efectos necesarios para que los espectadores est\u00e9n por debajo de la altura de visi\u00f3n requerida para ver filmes de tesis, y al mismo tiempo por debajo del nivel de su emoci\u00f3n, por debajo del nivel de una fascinaci\u00f3n aliada a la alegr\u00eda de este humor fr\u00edo y desgarrador. Es decir, tambi\u00e9n, en alg\u00fan lugar y conoci\u00e9ndolo, debajo de las m\u00e1quinas de poder, sus procedimientos y rituales siniestros, el cine de su discurso e im\u00e1genes edificantes, y la plusval\u00eda seductora de su perversi\u00f3n institucional. Pero tambi\u00e9n, dentro de la reanudaci\u00f3n de esta perversi\u00f3n por el espect\u00e1culo, y junto a \u00e9l: en la manera en la que esta figura \u2500cuyo acto asusta, mueve y hace re\u00edr a la gente, atraviesa su mitolog\u00eda y desmiente su seducci\u00f3n\u2500 es un poco m\u00e1s que una estrella de marionetas, un poco menos que un verdugo, un poco m\u00e1s que una v\u00edctima. Y toda la gravedad de este cine se juega en esta peque\u00f1a parcela. Porque el personaje es siempre, en los giros de un guion que lleva al lado opuesto el guion americano de la conversi\u00f3n del forajido en <em>sheriff<\/em>, aquel cuyo lote est\u00e1 al lado de la seriedad y la legitimidad del poder, as\u00ed como la interpretaci\u00f3n del actor est\u00e1 al lado del cine de la indignaci\u00f3n y la autocompasi\u00f3n de los espectadores.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los espectadores son libres de disfrutar al m\u00e1ximo de esta m\u00e1quina de ficci\u00f3n, que es lo que me gustar\u00eda decir al pasarme con un reportero al viento, que dijo, &#8220;<em>donde Kubrick propuso una &#8216;tesis&#8217; sobre nuestra sociedad, Toback est\u00e1 esencialmente preocupado por conseguir que su ficci\u00f3n se ficcione<\/em>&#8221; (Ignacio Ramonet, sobre <em>Fingers<\/em>, en Lib\u00e9ration, el pasado 30 de agosto) \u2500y el referente no cesa de estar ah\u00ed, actualizado en la ficci\u00f3n. \u00a1Eso es un hueso para los fan\u00e1ticos de la ficci\u00f3n! Esta violencia ileg\u00edtima y estos contragolpes leg\u00edtimos, o legitimados, jam\u00e1s, en <em>A Clockwork Orange<\/em>, pueden cambiar papeles ni prestarse al intercambio moralizado de sus lugares \u2500es decir, al olvido de la realidad de los actos interpretados en el filme. Lo real es el fin de todas las salsas hoy en d\u00eda, pero en este momento de lo que hablamos es de la repetici\u00f3n, en el <em>gestus<\/em> del actor, de lo que sol\u00eda conocer como una fantas\u00eda. Hay <em>una verdad en el gestus<\/em> de Malcolm McDowell, un acento insistente de verdad en el personaje, por el cual el referente es actualizado en la ficci\u00f3n: la verdad de este personaje que siempre parece estar fingiendo, llevada por el actor, orquestada por el cine de Kubrick, y el acento justo de la experiencia de tal sujeto de la autoridad de la ley, por el cual desborda su mitolog\u00eda. Digo sujeto, no secuaz, y si cada uno lo es, un poco m\u00e1s, un poco menos, secuaz y sujeto, la escisi\u00f3n a la que Kubrick se adhiere procede de un acercamiento agudo a lo real que hace de su personaje <em>una figura realista<\/em>, incomparablemente viva. Los soportes, los t\u00edteres de la ficci\u00f3n, activan con ferocidad, religiosamente, hist\u00e9ricamente, cient\u00edficamente \u2500\u00a1f\u00edjense qu\u00e9 precisa, qu\u00e9 sabia es esta f\u00e1bula!\u2500, la negaci\u00f3n de la p\u00e9rdida de autoridad de la ley de la que est\u00e1n investidos, de modo que en tiempos como los nuestros, los escenarios jur\u00eddicos se convierten para algunos, e incluso para muchos, un poco m\u00e1s o un poco menos, en el cine de un Otro que no les desea lo mejor, <em>el cine de un dios malvado<\/em>. Los s\u00fabditos de la ley, por su parte, se ocupan de poner en acci\u00f3n, a la manera de simulacros ardientes, este cine que se les pega a la piel, sabiendo que no tienen otro, y tambi\u00e9n que no valen mucho. El personaje de <em>A Clockwork Orange<\/em> es uno de ellos, y si termina valiendo oro, su piel sigue sin valer mucho.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La actualidad del referente, el desiderativo de mito, el retorno de la verdad de esta espectacular mercanc\u00eda, el realismo de Kubrick: todo esto se escribe e interpreta, r\u00e1pidamente, con precisi\u00f3n. Literalmente, <em>no hace falta saber leer un filme para pensar en \u00e9l con esta ficci\u00f3n<\/em>. Es por la aguda preocupaci\u00f3n del referente que esta meditaci\u00f3n erudita sobre la violencia y la represi\u00f3n es un acto moral arriesgado en su terreno concreto. Es decir, algo que no sea un mito, algo que no sea una mercanc\u00eda espectacular. Algo m\u00e1s que un tema y una variaci\u00f3n, una ensalada ficticia modernista.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por eso este cine es, para m\u00ed, absolutamente moderno. Muy lejos del teatro metaf\u00edsico de un Ferreri, congelado en una postura de artista que atestigua su poco glorioso fin de siglo, encerrado en un gabinete de alegor\u00edas humeantes, un esteta intelectualista con gui\u00f1os y llaves. Muy lejos tambi\u00e9n de la dial\u00e9ctica del aqu\u00ed-y-all\u00e1, de esta fantas\u00eda planetaria que no tiene otro fundamento que la seducci\u00f3n terrorista de su discurso, su obsesi\u00f3n por las grandes causas y su chantaje a las verdades perdidas. <\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;E incluso, volviendo al cine de Godard, revisando <em>Week-end<\/em>, que es un poco como un contempor\u00e1neo de <em>A Clockwork Orange<\/em>, siempre que algo le suceda a esta irrupci\u00f3n del dios maligno, en las mentes y en los cuerpos: es sin embargo el filme de un etn\u00f3grafo que es un poco poeta y que solo tendr\u00eda el humor mortificante de su pr\u00e1ctica como etn\u00f3grafo, con algunos motivos pol\u00edticos ocultos. Todo lo contrario de Kubrick, que politiza su relaci\u00f3n humor\u00edstica con los poderes del cine, sin repudiarlos, y con el cine del poder, del discurso y de la moral. <\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No hace mucho tiempo, San Jean-Marie y San Jean-Luc, Godard y Straub, fueron en los <em>Cahiers du cin\u00e9ma<\/em> el fin del fin de la modernidad cinematogr\u00e1fica. Para m\u00ed, la problem\u00e1tica de lo que est\u00e1 en juego en la modernidad es m\u00e1s bien, en sus l\u00edneas de mayor tensi\u00f3n, la imposibilidad de conciliar el cine de <em>Milestones<\/em> y el de <em>Ici et ailleurs<\/em>, el cine de <em>A Clockwork Orange<\/em> y el de <em>Nicht vers\u00f6hnt<\/em>, y es en el pensamiento de esta conciliaci\u00f3n imposible que hay una urgencia de trabajar sobre el cine, incluso te\u00f3ricamente. Porque esta imposibilidad cuestiona al mismo tiempo los temas te\u00f3rico-cr\u00edticos y la pol\u00edtica de los autores-<em>Cahiers<\/em> post-68. Lo que ha prevalecido en los \u00faltimos diez a\u00f1os es una valorizaci\u00f3n \u2500dig\u00e1moslo aqu\u00ed muy r\u00e1pidamente\u2500 del exceso de trabajo del significante. Seg\u00fan el impensado dogm\u00e1tico de la dial\u00e9ctica del aqu\u00ed-y-all\u00e1 (donde la p\u00e9rdida de realidad original de las im\u00e1genes del cine no debe dejar de ser reconocida, para ser recordada por los efectos del ya-clich\u00e9, por los efectos del montaje, para que la hip\u00f3stasis de un referente tambi\u00e9n perdido, en el exilio, en el sufrimiento, pueda ser soportada: Godard, Straub), en el v\u00e9rtigo iconoclasta de la deconstrucci\u00f3n de la impresi\u00f3n de realidad (donde esta p\u00e9rdida de la realidad debe ser sobreactivada para que el efecto on\u00edrico del cine sea negativo, es decir, para que se siga conociendo la relaci\u00f3n del espectador con el imaginario escenogr\u00e1fico, para negarse a s\u00ed mismo, para que se sepa que es solo cine, con la ganancia de falsa interioridad y pose est\u00e9tica que de \u00e9l se deriva: Ferreri, Jacquot). Con las consecuencias pol\u00edtico-moralizantes del tema del contrato filmador-filmado y su fetichismo entre bastidores, sin mencionar la vieja canci\u00f3n materialista sobre la productividad semi\u00f3tica del montaje. Todos hemos estado en estos golpes de estado, pero ya es hora de salir de ellos. Porque termin\u00f3 cost\u00e1ndonos demasiada ceguera.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pregunt\u00e9monos qu\u00e9 hace que la obra de Kubrick sea tan singular, un cineasta de Hollywood que no es de Hollywood. Ya hab\u00eda se\u00f1alado, con respecto a <em>Barry Lyndon<\/em>, los efectos de la <em>deflaci\u00f3n imaginaria<\/em> que afectaban a esta ficci\u00f3n. Hay en <em>A Clockwork Orange<\/em> un trabajo muy sistem\u00e1tico y parad\u00f3jico de socavar la escenograf\u00eda er\u00f3tica de Hollywood, la del <em>western<\/em>, el cine <em>noir<\/em> y la comedia musical. Hollywood fetichiza el saliente de la figura en la imagen, Kubrick los efectos de la muerte, los asombrosos efectos del plano, del efecto del plano. Hollywood pone a sus figuras en posici\u00f3n de desfile, Kubrick, a trav\u00e9s de los efectos de dislocaci\u00f3n del encuadre, las desenclavija de este teatro. La escenograf\u00eda de Hollywood siempre tiende a ganar una impresi\u00f3n de realidad en la continuidad dieg\u00e9tica, pero en el caso de Kubrick es lo contrario: un flujo de desconexiones, escalonizaciones, dislocaciones, afecta a la ficci\u00f3n de <em>un efecto de muerte interna<\/em>. Este es el acento esquizofr\u00e9nico de esta escritura, agitado por una especie de catastrofismo alegre, tanto planeante como cortante, donde el prestigio de la apariencia es llevado a su paroxismo y negativizado desde dentro de la ficci\u00f3n. Un choque de cubos, juego de construcci\u00f3n que nunca dejar\u00eda de desmoronarse, un alboroto de im\u00e1genes. Pasa a trav\u00e9s de este humor subterr\u00e1neo de la escritura, y en el tratamiento de las figuras, el recuerdo del burlesco, de este cine decretado desde siempre no serio por las jerarqu\u00edas est\u00e9ticas. Pero lo que hay que cuestionar es la histeria de la instituci\u00f3n que censura el no tan grave pasaje escenogr\u00e1fico burlesco, tanto como un ataque sacr\u00edlego a la perspectiva adoradora del gran espect\u00e1culo, al cuerpo narcisista del actor, a la dignidad ontol\u00f3gica del personaje, a la seriedad, a la tragedia de la dieg\u00e9tica novelesca. Imposible posar, en el escenario y en la sala, cuando las tablas empiezan a temblar imperceptiblemente. Se produce en el cine de Kubrick como una ca\u00edda, <em>una liberaci\u00f3n sagrada de la escenograf\u00eda hollywoodense<\/em>. No tiene nada que ver, en su procedimiento de dinamizaci\u00f3n interna de la ficci\u00f3n \u2500insisto\u2500 con la est\u00e9tica del ya-clich\u00e9 (p\u00e9rdida de la realidad original y exilio del referente) y del <em>glacis escenogr\u00e1fico<\/em> (producci\u00f3n de un efecto de sobre-teatro, valorizaci\u00f3n del volumen como vac\u00edo, perseguido por un fantasma de la realidad, un valor a\u00f1adido de duelo), que envuelve al cine franc\u00e9s y europeo desde hace 20 a\u00f1os, en los cuales Syberberg es uno de los pocos que empuja estos l\u00edmites alegremente.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo cual puede tener algo que ver con el cine de Kramer, sin embargo. Ambos son escenograf\u00edas. Una respaldada por el gran espect\u00e1culo de Hollywood, la otra por el cine documental, el cine directo. El primero pone en acci\u00f3n la parodia de este espect\u00e1culo. Y hay que decir que hay muy pocas ficciones, en el cine capitalista americano, tan anticristianas como <em>Doctor Strangelove<\/em>, <em>2001: A Space Odyssey<\/em> o <em>Barry Lyndon<\/em>, que digan tranquilamente que los cient\u00edficos est\u00e1n locos y son fascistas, que la ideolog\u00eda de la comunicaci\u00f3n es una gigantesca broma, que el ego\u00edsmo del hombre hecho a s\u00ed mismo tiene algo que ver con la divinizaci\u00f3n del capital y la creencia en Pap\u00e1 Noel. En el escenario feudal de <em>Barry Lyndon<\/em>, el arribista, el hombre de or\u00edgenes oscuros, cae en la genealog\u00eda aristocr\u00e1tica de los poseedores de riquezas. \u00bfPero qu\u00e9 es el mito del hombre hecho a s\u00ed mismo si no es, en el apogeo del capitalismo americano en una \u00e9poca de crisis mundial, el advenimiento de la figura milagrosa, la invenci\u00f3n radiante del hijo divino del capital, en un momento en el que, en la estratificaci\u00f3n jer\u00e1rquica de las clases sociales, una nueva aristocracia industrial y financiera se dedica religiosamente a su reproducci\u00f3n? Lo que la escenograf\u00eda del <em>star-system<\/em> pone en acci\u00f3n no menos religiosamente es la divinizaci\u00f3n del personal figurativo de su cine, y es la misma cosa. Y es a esta divinidad a la que Kubrick no dej\u00f3 de enfrentarse con su cine burlesco, acusador, inquieto, menor.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfQu\u00e9 hace este otro americano, que es el m\u00e1s grande cineasta de nuestra generaci\u00f3n, despu\u00e9s de <em>Ice<\/em>, despu\u00e9s de la paranoia militante, despu\u00e9s del regreso a lo que para muchos nunca ser\u00e1 lo que llamamos vida normal, vida normalizada? En <em>Milestones<\/em>, Kramer literalmente regresa a la tierra, en un gran viaje a trav\u00e9s de las genealog\u00edas m\u00edticas y reales de las personas a bordo. En la superficie, es un documental novelesco en la tradici\u00f3n de la narrativa, del <em>romance<\/em> americano. De hecho, f\u00edlmicamente, es otra cosa. Un renacimiento de la ficci\u00f3n, en fragmentos, en peque\u00f1os circuitos m\u00e1s o menos conectados, extra\u00f1amente suspendidos, entre la memoria y la presencia, que es en lo que se basa este dispositivo de ficci\u00f3n, por su forma, por <em>la tensi\u00f3n entre el efecto de sincron\u00eda del documental<\/em> (actualidad permanente del espectador-sujeto de la enunciaci\u00f3n) <em>y c\u00f3mo las garras novelescas lo rompen<\/em> (por un efecto de sue\u00f1o que inclina este efecto de actualidad permanente): la desconexi\u00f3n de las redes militantes, de su socialidad, de su consenso de palabras, im\u00e1genes y sonidos, de su discurso informativo, que algunos han experimentado como una cat\u00e1strofe, no es necesario haber sido un militante para saberlo. Y hay, en la escritura, en los abandonos de la ficci\u00f3n de <em>Milestones<\/em>, algo que evoca esta cat\u00e1strofe y sus secuelas. Como un regreso a la vida despu\u00e9s del Diluvio. Hay un <em>realismo del imaginario<\/em> de <em>Milestones<\/em>, as\u00ed como hay un realismo del imaginario de <em>A Clockwork Orange<\/em>, y eso es bastante raro en el cine de hoy.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Milestones<\/em> no es el gesto de recoger un \u00e1lbum familiar componiendo p\u00f3stumamente la memoria de una generaci\u00f3n, sino la factibilidad de los circuitos biogr\u00e1ficos que atraviesan esta memoria, y <em>que no salvan<\/em> la brecha entre el referente socio-hist\u00f3rico de los personajes y su presente ficticio. En la negaci\u00f3n formal del efecto documental. De qu\u00e9 manera este filme, con una escenograf\u00eda que flota entre Mizoguchi y el filme etnogr\u00e1fico, se inclina efectivamente hacia el cine documental, hacia el cine militante, pero lleva a cabo su resurgimiento de lo novelesco a trav\u00e9s del modo de la <em>puesta en acto calculada a partir de su consenso informativo<\/em>. El referente no es absolutamente pendular, ni regresa fantasmal como un fondo perdido de ficci\u00f3n (como en un \u00e1lbum familiar), lo hace aqu\u00ed y all\u00e1, resurgente puntualmente, y al mismo tiempo, lo novelesco de <em>Milestones<\/em> le da la espalda. Esta es la paradoja del personaje de Peter, y si esta figura afecta, no es por nostalgia por no haber estado en Fusine, y es para muchos en el sentido de que no me siento del mismo lado que un amigo como Straub, que llama al filme de Kramer una historia sobre ni\u00f1os ricos, pero no m\u00e1s cerca de aquellos que, hoy en d\u00eda, no querr\u00edan hablar de ello porque no es lo suficientemente jovial o de amiguitos para ellos.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Este filme dice muy claramente que el antes no es el despu\u00e9s, que el hoy no es el ayer, que el antes y el despu\u00e9s no es lo mismo para el mundo, y sobre todo que <em>aqu\u00ed est\u00e1 tambi\u00e9n all\u00e1<\/em>. Hay cineastas que est\u00e1n obsesionados por el hecho de que aqu\u00ed no hay otro lugar, que solo se interesan por las mayores brechas entre aqu\u00ed y all\u00e1, y esta es la mejor manera de no estar en ning\u00fan otro lugar que en el repaso moralizador de los imperativos de un dogma, a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n. Hay otros que tambi\u00e9n se preocupan por el antes y el despu\u00e9s, y que piensan que hacer filmes hoy en d\u00eda tiene algo que ver con no ser comido por los medios de comunicaci\u00f3n. Y que tambi\u00e9n piensan, como Ant\u00f3nio Reis en el admirable <em>Tr\u00e1s-os-Montes<\/em>, que aqu\u00ed y en otros lugares, se trata del aqu\u00ed y ahora, aunque no sea muy espectacular.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfCree que estos cines, que no son muy similares, son modernos e importantes para usted? No solo para alimentar el cine que todo el mundo hace con el cine \u2500<em>pero eso tambi\u00e9n cuenta<\/em>, ya que el cine es un signo, tiene sentido, redes, en sus bases de producci\u00f3n, en su circulaci\u00f3n, en su escritura-cr\u00edtica\u2500 sino tambi\u00e9n por las cuestiones art\u00edsticas que plantean, sobre el realismo, sobre la novela, sobre lo c\u00f3mico, sobre el trabajo cinematogr\u00e1fico? \u00bfY no cree que le hacen preguntas completamente diferentes a las de Jacquot o Ferreri, Straub o Godard?<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfEs un cine que le da por un segundo <em>el sentimiento de que tiene que trabajar<\/em> para entender lo que est\u00e1 involucrado? \u00bfEs un cine que le pone en una posici\u00f3n de lector? \u00bfEs un cine que le proh\u00edbe so\u00f1ar, fantasear, escuchar su ficci\u00f3n, emocionarse sin comillas, sin supervisi\u00f3n? No, ciertamente no, y siento la urgencia de ponerme del lado de ese cine.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En vista del enfoque proclamado, la claridad de la escritura de cineastas como K. y K., la legibilidad y la riqueza de los ecos de sus ficciones, quisiera decir finalmente a los buenos y viejos ap\u00f3stoles del trabajo cinematogr\u00e1fico, a los partidarios del dogma de la concepci\u00f3n laboriosa del cine asistido por un espectador sufriente, del cine que le hace trabajar, del trabajo del cine que debe conocer, del valor a\u00f1adido que se le da a quien sabe, es decir, a los cr\u00edticos de izquierda \u2500<em>aparentemente muy alejados del discurso acad\u00e9mico, de hecho muy cercanos, apenas separados por la pantalla de su instituci\u00f3n cinematogr\u00e1fica<\/em>\u2500 que podr\u00edan preocuparse un poco m\u00e1s de lo que se piensa fuera de este c\u00edrculo. \u00a1Que trabajen para recuperar algo de estupidez!<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por supuesto, mi objetivo al escribir estas l\u00edneas es tambi\u00e9n animar a los malos sujetos de este cine, es decir, a aquellos que ya no creen en absoluto en \u00e9l, que han pasado por lo suficiente como para atreverse a pensar que les est\u00e1n dando una paliza, a dar un golpe met\u00f3dico contra sus oscuros imperativos. \u00a1Rechazad, hermanos m\u00edos, que se os obligue a trabajar en un cine, como a los escolares! \u00a1Rechazad la angustia de la b\u00fasqueda de significaciones de un filme, con el pretexto de que est\u00e1 sobrecargado con un referente capital! \u00a1Rechazad el miedo a equivocaros en sus deseos de interpretaci\u00f3n con el pretexto de que podr\u00eda no ser la lectura adecuada, y que entonces no estar\u00eda en la posici\u00f3n mental y libidinal correcta! Sed los malos sujetos, los malos espectadores, los malos cr\u00edticos de este cine anhelado que os obliga a dilucidar la relaci\u00f3n entre su guion y su escritura, a una reflexi\u00f3n obligada y vigilada sobre vuestras posiciones como espectadores, a un discurso terrorista sobre lo que deb\u00e9is saber de \u00e9l, de lo contrario ser\u00e9is decretados tontos, idiotas o imb\u00e9ciles por algunas altas cortes. Nos veremos pronto.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/naranja.jpg\" alt=\"A Clockwork Orange\" width=\"961\" height=\"631\" class=\"aligncenter size-full wp-image-773\" srcset=\"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/naranja.jpg 961w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/naranja-300x197.jpg 300w, https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/naranja-768x504.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 961px) 100vw, 961px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cA propos d&#8217;\u00abOrange M\u00e9canique\u00bb, Kubrick, Kramer et quelques autres\u201d (Jean-Pierre Oudart), en\u00a0Cahiers du cin\u00e9ma\u00a0(octubre de 1978, n\u00ba 293, p\u00e1gs. 55-60). Secci\u00f3n \u2013 QUESTIONS \u00c0 LA MODERNIT\u00c9. &nbsp; [1\u00aa PARTE] A PROP\u00d3SITO DE \u00abA CLOCKWORK ORANGE\u00bb,<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[367,23],"tags":[94,99,92,96,95,97,98,93],"class_list":["post-731","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-revista","category-traducciones","tag-94","tag-99","tag-a-clockwork-orange","tag-cahiers-du-cinema","tag-jean-pierre-oudart","tag-milestones","tag-robert-kramer","tag-stanley-kubrick"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/731"}],"collection":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=731"}],"version-history":[{"count":29,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/731\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1712,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/731\/revisions\/1712"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=731"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=731"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unatumbaparaelojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=731"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}